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Álvaro Moragrega: convergencias de arte y tiempo

EGL1916 01Lunes nublado por la tarde, finales de verano, casi otoño. Voy a entrevistar a Álvaro Moragrega a su oficina en la colonia Americana, mi favorita. Él es un arquitecto tapatío, por ahí de los 40, con maestría y doctorado, ambos estudiados en Barcelona, en donde también conoció al amor de su vida. Empezamos a platicar sobre su carrera y menciona lo que él cree uno de los grandes pecados de los arquitectos: hablar de arquitectura, puesto que el tema es difícil y considera mucho más divertido hablar de cómo la arquitectura llega a ser una convergencia de todos los conocimientos que la rodean.

DSC_0882-18El concepto de arquitectura de Álvaro tiene que ver con el tiempo y la experiencia: “La arquitectura, a diferencia de lo que la gente cree, no es un objeto como una escultura, que es una forma, que la terminas y ya, existe en el instante. Pero tampoco es como la literatura y la música que son obras de arte con existencia en el tiempo; por ejemplo, ves una partitura y no te dice absolutamente nada, la obra no está ahí, la tienes que reproducir y para reproducirla necesita haber tiempo de por medio, si no, no existe. La arquitectura toma lo mejor de las artes plásticas y lo mejor de la música. Ciertamente es un objeto que existe en el instante, pero la vivencia de la arquitectura no sucede en el instante sino en lapsos más grandes. No se puede entender una casa en un instante ni en una sola visita: es necesario vivirla, ver cómo se mueven los árboles y moverse dentro de ella. Es necesario estar ahí.
Las cosas, si son naturales, si son sinceras consigo mismas, entonces son bellas de por sí, no hay necesidad de añadiduras: “Para mí la arquitectura es cómo se vive en el espacio, cómo te despiertas, cómo abres la cortina si es que es cortina, y qué hay detrás de la cortina. Todos esos aspectos íntimos de cómo se vive; todo esto te lo tienes que imaginar, tienes que vivirlo en tu mente como arquitecto y solo a través de eso puedes crear una obra que valga la pena y que trascienda por lo menos en la vivencia de la persona…” Y sí que él ha de vivir todas sus obras en su mente, a juzgar por la más reciente de sus obras.

DSC_0869-15El EGL1916 (torre de lofts) es uno de sus últimos trabajos de Álvaro: “Este proyecto me tiene muy contento. Lo hice totalmente a mi ritmo: compré el terreno con mi dinero, financié el proyecto con mi dinero, saqué los permisos, lo vendí, y ya con ese dinero construí.” Son unos lofts muy bonitos. Toda la construcción es de ladrillo, las losas son de concreto aparente; los pisos, de madera de pino, con unos árboles padrísimos. El arquitecto agrega: “Son mi reinterpretación de los clásicos lofts”. Se inspiró en los lofts reales de los años 50, cuando cerraron las fábricas en Nueva York y se abrieron esos mismos espacios para alquilarlos a artistas; sin embargo, Álvaro no quiso hacer una copia de lo ya hecho. Optó por su propia versión: “Tienes que entender que vas a hacer otra cosa, representativa de nuestra época, de nuestro momento, pero también tiene que ser perenne, permanente. Busco hacer algo de mi época y de mi momento, para ser honesto con lo que tengo y me rodea, pero a la vez lo tengo que hacer atemporal, un juego del que forman parte los grandes maestros, pienso yo.”

EGL1916 20Moragrega está en contra de la filosofía gringa del confort, que le molesta, porque se aleja de la realidad. Para él: “La vida real es entrarle al quite con tu pareja y tus hijos, quitarle, ponerle, sudar; para mí eso es la vida y eso es bonito. Entonces toda esta filosofía del confort solo te lleva a crear productos hedonistas que pasan de moda cada dos años, que te envuelven en ese círculo vicioso y consumista que quiere que compres y cambies porque ya salió algo más confortable.” Pero ¿es eso lo más interesante?, ¿es eso lo trascendente? No, eso solo es lo material y lo material se acaba con el tiempo. Lo que trasciende son las ideas y el arte.

www.alvaromoragrega.com

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