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Balenciaga SS 17: reality bites

¡Balenciaga vive! Este año hemos sido testigos del renacimiento de uno de los nombres más importantes y trascendentales de la moda del último siglo y cuyo legado hoy se encuentra vigente y con una gran relevancia en la cultura popular. Cristóbal Balenciaga, el arquitecto de la alta costura, en pleno 2016, está más vivo que nunca. En abril se inauguraba en el Museo de Arte Moderno (MAM) de la Ciudad de México la exhibición “Cristóbal Balenciaga”, que desde el pasado octubre se trasladó al Museo de las Artes (Musa) de la Universidad de Guadalajara, en la capital tapatía, para permanecer abierta hasta febrero del 2017. También recientemente The Victoria & Albert Museum de Londres anunciaba la apertura de “Balenciaga: Shaping Fashion”, una retrospectiva que celebrará la vida y el trabajo del modisto español a partir de mayo próximo.

Lo anterior habla de una sinergia creativa y cultural que va en perfecta sintonía con el interesante y exitoso momento de renovación por el que atraviesa la firma de lujo fundada hace cien años en San Sebastián (España), por el “único y auténtico couturier” como lo describió la mítica Coco Chanel. La moda es caprichosa e impredecible, algo de lo cual Balenciaga (con todo y su extraordinario linaje) no está exento, tal como sucedió a finales de los años noventa, cuando la “agonizante” casa de moda contrató al joven diseñador francés Nicolas Ghesquière, quien gracias a su extraordinaria visión y talento resucitó a la maison, llevándola a la cumbre del éxito durante la primera década del siglo xxi. Tras la salida de Ghesquière en el año 2012 llegaría el it boy de la moda norteamericana, Alexander Wang, quien el año pasado se despediría del cargo de director creativo, después de una desangelada estancia de tres años al frente de la firma.

c29_trends_balenc01Así, de manera inesperada, se ficha al nuevo “niño malo” de la moda, Demna Gvasalia (cofundador de la marca Vetements), sinónimo del hype parisino y un fenómeno del marketing con gran influencia en la cultura callejera y juvenil a nivel global. Con su colección debut, en marzo pasado Gvasalia dejaba en claro el inicio de una nueva etapa para Balenciaga, que se consolidó el pasado mes de octubre con su segunda entrega para la temporada primavera/verano 2017: la mezcla perfecta entre alta costura y fetichismo, pasado y presente, París y el street style internacional, Balenciaga y Vetements. Para el diseñador de 35 años, originario de Georgia, la elegancia no es un concepto interesante. Su finalidad con esta colección era transmitir un estado de felicidad a través de la reinterpretación de clásicos que exploran la sensualidad. El uso de spandex, látex y cuero en botas que sobrepasan la rodillas (o incluso se convierten en jump suits), leggins, estampados florales con inspiración retro y suntuosas gabardinas de grandes hombreras, son el marco perfecto para generar el power look en su versión Instagram.

El spandex define la propuesta de Gvasalia para Balenciaga en su versión más atrevida y desenfadada, alejándose de cualquier asociación tradicionalista de la maison francesa. La tela creada en 1958 tiene gran capacidad de expandirse y pegarse al cuerpo, y para muchos es sinónimo de vulgaridad, una característica propia del nuevo director creativo de Balenciaga, quien ha sabido llevar al límite la moda a través de sus creaciones. Su propuesta, si bien resultan polémica, conecta a la perfección con las necesidades y el sentir de una nueva generación, que está cambiando los estándares tradicionales del “buen gusto.” El look Demna Gvasalia ha sido catalogado como “la moda de lo feo” en su versión de lujo. Lo cierto es que su principal dosis de inspiración es la realidad y esto sin duda ha sido un gran acierto. Tanto Balenciaga como Demna Gvasalia son hoy la definición del coolness y su influencia e impacto en la estética y economía de la moda internacional apenas comienza. ¡Balenciaga remixed!

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