Boyhood

Boyhood y la huella del tiempo

¿Por dónde empezar? Y es que uno de los proyectos más interesantes y personales del cine, Boyhood, finalmente fue presentado en cartelera. Filmada durante doce años con el mismo elenco, Boyhood de Richard Linklater es una historia innovadora sobre vivir a través de los ojos de un niño llamado Mason (Ellar Coltrane), que literalmente crece en la pantalla, delante de nuestros ojos. Protagonizada por Ethan Hawke y Patricia Arquette como padres de Mason y con Lorelei Linklater como Samantha, su hermana, Boyhood navega las turbulentas aguas de la infancia como ninguna película lo había hecho antes.

Instantáneas, escenas de la adolescencia, de los viajes por carretera, cenas familiares, cumpleaños, graduaciones y todos los momentos intermedios, como polaroids que nos cuentan una historia a través de los años, sin perder los sucesos relevantes que van formando el carácter y el temperamento de los personajes… Así el argumento es convertido en un viaje trascendente, acompañado por una banda sonora que abarca los años de Coldplay, Arcade Fire Deep Blue y muchos otros más. Boyhood es a la vez una cápsula del tiempo, nostálgica del pasado reciente, y una oda al crecimiento y la educación a los hijos. Es imposible ver a Mason y su familia sin pensar en nuestro propio viaje del lado del niño creciendo y del lado del padre, en el ejemplo y la educación que les damos a los hijos.

Y la primera pregunta que se me viene a la mente es ¿realmente en algún momento maduramos y crecemos? O ¿siempre nos ven los niños tan confundidos como nos sentimos al crecer, y ahora, al educar a nuestros propios hijos? Mi generación, la llamada generación X, creció con miedo y a la vez respeto a los padres que, de ser adolescentes, se habían convertido en “señores” de un día para otro. Nosotros en cambio nos fuimos a vivir solos, vivimos en pareja antes de casarnos, fuimos solteros hasta muy tarde, y ahora nos vemos criando niños mientras regresamos de algún festival de música. No solo eso, vivimos con un miedo constante respecto al tema de la educación a los hijos.

BoyhoodLos niños, como pudimos verlo en Booyhood, no hacen más que vernos. A ellos no se les va nada, jamás los engañamos, entienden casi todo lo que sucede en el ambiente familiar, o por lo menos lo perciben: las peleas, el estrés y las preocupaciones. Justo esto es lo que Linklater refleja con su película: el ambiente familiar y cómo una sola persona lo percibe desde corta edad.

En cada momento del filme crecemos con el personaje. Es como si viéramos su vida en un solo intento, pero Linklater no revela qué año es en cada momento, excepto a través de las canciones de la banda sonora o de los acontecimientos sociales. No siempre sabemos la edad de Mason, mientras va desde la primaria hasta la secundaria. Los episodios individuales parecen atemporales: una plática incómoda con su papá sobre el uso de anticonceptivos (en un boliche), conversaciones molestas con sus maestros, que admiran su talento, pero creen que no está dando su mejor esfuerzo en la clase, un concurso de fotografía donde evita los elogios después de ganar una medalla de plata…

Porque conocemos a Mason desde niño y tan bien que ya invertimos en él desde el principio. Coltrane tiene un temperamento tímido que, como él, crece literalmente en el papel; es como si hubiera aprendido a través de la actuación, sintiéndose cada vez más cómodo en los zapatos de Mason. Él está en cada escena, es capaz de ver o escuchar lo que está pasando, y nos sentimos como los padres al enviar a un niño a la universidad, cuando por fin el protagonista sale de su casa rumbo a la Universidad de Texas. Linklater no está haciendo una autobiografía, pero como director debe haber simpatizado con un personaje que apenas se preocupa por la escuela y, sin embargo, desarrolla un talento para el arte visual.

Hace algunos años, en una experiencia alucinógena con hongos, tuve la sensación de ver todos los eventos que me habían formado en la vida, los que me habían impactado tanto que fueron moldeando mi personalidad hasta ese momento: conversaciones, eventos, sensaciones físicas, regaños, caídas, reacciones, pláticas con mi abuelo, en fin… Todos esos momento pasaron ante mis ojos en un par de segundos. Bueno, el tiempo es relativo en ese momento debido a la intoxicación de la psilocibina que provocan los hongos, por lo que no sabía qué tan rápido o lento había pasado el tiempo… Lo que quiero decir es que Boyhood es esos momentos, pláticas y circunstancias en la vida de un niño, en su camino hacia la edad adulta, y que la situaciones de su vida tienen cierto impacto en nosotros como espectadores, pues vamos armando el maravilloso rompecabezas de la vida de nuestro querido protagonista.

Las charlas que no entiendes de chico o de joven, que vienen de tus papás, que a su vez vienen de un lugar llamado la experiencia, en ese momento no tienen sentido y crees que nadie te comprende. Pero con el tiempo te das cuenta de que tenían todo el sentido, solo que era necesario vivir para entenderlo, y la experiencia y el conocimiento lamentablemente no se pueden platicar, solo se aprenden viviendo.

Las conversaciones más relevantes que tiene Mason, suceden cuando termina con la novia y se cuestiona el sentido de la vida (no hay nada más formativo en la existencia de alguien que el hecho de que le rompan el corazón) y es entonces cuando Mason se convierte en un adulto, y nos despedimos del niño que creció literalmente con nosotros.

No es necesario saber sobre el largo programa de producción de Boyhood para entender su grandeza. La historia de fondo es absolutamente fascinante, pero Linklater utiliza esos doce años para elaborar la mejor película posible, lo que resulta en una experiencia cinematográfica única. No hay nada que se le parezca y eso la convierte en un evento singular que sobrepasa la prueba del tiempo. La nominación oficial para el Óscar al mejor director se describe de la siguiente manera: “excelencia en la dirección cinematográfica”, y esa es la descripción perfecta de lo que Richard Linklater ha logrado con Boyhood.

¿Te gustó esta publicación? Compártela con tus amigos:

Deja un comentario