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Bruno Bichir por Demián Bichir

C23_forros_30abr C23_forros_30abr_contraDefinir a mi hermano es una tarea difícil. Es muchos hombres a la vez. Es definitivamente un quijote moderno. Es un poeta trágico. Es un devorador feroz de música. Amante del placer que significa tener un libro en las manos. Eterno romántico y audaz caballero cuasi medieval. Antiguo. Pero conocedor y dominador de la tecnología más avanzada. Teatrista por herencia sanguínea y buscador empedernido de nuevas y cada vez más difíciles tareas. Aventurero sin pudor y ángel de la guarda de muchos de nosotros, su familia, sus amigos, sus amores. Siempre me he enorgullecido de decir que dos de los actores que más admiro son además mis hermanos. Pero Odiseo y Bruno no se ganaron mi admiración por default sino a través del tiempo y a través de tiempos, casi tan furiosos como los de Jesús González Dávila.

Ver a Bruno sobre un escenario teatral es un regalo al espíritu. No solo lo digo yo, lo dice la gente. Además de “qué buenas nalgas tiene tu hermano”. Así me lo confesó mi vecina de asiento (que por supuesto no conocía) la noche que lo vi por tercera vez en Cabaret. El mátalas callando le llamo yo. Bajita la mano, sin hacer ruido, de manera imperceptible, conquista corazones a diestra y siniestra. Nunca se cansa. Hasta que su cuerpo lo tira con una gripa o simplemente lo noquea y queda tendido en su cama durante dos días. Brunito, le llaman todavía mis padres y muchos de sus amigos más queridos. Es inevitablemente, hermosamente, irreverentemente y, por fortuna, eternamente un niño. Un niño sabio.

Se me ocurre que en vez de preguntas te lance ideas o nombres a botepronto para ver si encuentro algo que no sepa de ti.

BruniInt_A01¡Chanclas! Primero deja me limpio los mares que se quieren escapar por las ventanitas de la cara. Una “descripción” tan entrañable de mi persona, por alguien que es también un pedacito de mí y que ha sido guía, maestro, amigo, ángel de la guarda, compañero de juegos, bufonadas y aventuras, ejemplo, cómplice y confidente… no de todo pero casi… pues simplemente hay que detenerse unos minutos y agradecer a la vida, al universo, a mis padres, a los dioses…

Maricruz (nuestra madre)
Es lo más hermoso de nuestras vidas. Sabiduría, entereza, amor, locura y temperamento. Su sentido del humor y su sensibilidad son tan disfrutables como un viaje a la luna y de regreso. A ella le debo mis miedos y mis arrojos. A ella le debo el amor por el teatro, la música y la vida. Me río de cosas hermosas como ella. Ella ríe porque una taza es más pequeña que otra o porque el conejo de la luna está de cabeza y tiene un hermoso pompón. Yo brincaba dentro de su vientre cuando ella bailaba y cantaba en una obra musical. Ella cantaba desde sus catorce añitos en la radio de Torreón; quizá por eso la música es tan importante en nuestras vidas. A veces me pienso como en Dr. Jekyll y Mr. Hide, donde el doctor Nájera aflora en la diplomacia y lo políticamente correcto sin despojarse de la cortesía, por defender lo importante con valor y fortaleza. La búsqueda incansable por la investigación, la curiosidad inagotable. La ciencia y lo místico. A ella le debo no poder soportar que nadie me haga cosquillas. Me hizo llorar a felices e insaciables carcajadas cuando apenas podía hablar para pedir más… Eternas carcajadas. Todavía las conservo, y como no me gusta llover sobre mojado, ni una cosquilla más. Y curiosamente cada vez que se las regreso, protesta retorcida en carcajadas. Una actriz monumental como la Sierra Nevada. Ella es la música en mi vida.

Alejandro (nuestro padre)
Álex, padre mío (como le dice el perrillo de las caricaturas a su noble y querido padre). Un hombre sabio al que le debo la conciencia social: lo rojillo y rebelde no se me va a quitar a menos que mi padre deje de ser mi padre y yo me convierta en polvo perdido en la nada. A mi padre le debo el amor por las artes, el cine, la danza, el teatro. Gracias a él, como él mismo dice, sueño, vivo, amo, como, muero, pensando en teatro. Incansable. Brutalmente vital y feliz; gracias a su sentido del humor el mundo es un mejor lugar para vivir. Generoso, inteligente, niño y viejo, guerrero y pacifista, pero sobre todo congruente aun en su caos que heredé. Ya no digamos que los experimentos sobre la clonación en humanos se dieron vuelo con nosotros dos. Él me dio el libre albedrío, y a Giordano Bruno que murió en la hoguera por hereje. ¡Cómo discutimos y cómo coincidimos! El Señor Bichir trae chamuco chingón.

El teatro
Es mi mejor matrimonio. El gran ritual. El templo. El laboratorio constante. El espejo que mueve fibras sensibles para provocar emociones trascendentes a través de ideas inteligentes que revientan en catarsis profundas, para desembocar en reflexiones contundentes. El orden del caos. Efímero y eterno.

El cine
Mi mejor amante. Mágicamente excitante y adictivo. Ciencia exacta. Fugaz.

La televisión
El mejor lugar para ensayar. Prueba y error. Si se hace con compromiso y dignidad puede ser un hermoso medio para expresar y comunicar. Particularmente le he tenido un constante amor-odio. Y para el récord, hace más de diez años que no tengo un aparato de televisión en mi casa.

El Foro Shakespeare
Como el Arca de Noé. Es trinchera y es santuario. Es barco y destino. Es lucha y trabajo. Es un monstruo hermoso que está vivo y se manda solo. Es la utopía en 4D. Es un movimiento. Los despistados creen que es un centro cultural multidisciplinario independiente… Pero en realidad es un mundo paralelo que se mueve en otra dimensión. Es el otro lado del espejo. Es sueño y realidad. Es certeza y confusión. Asombro que avanza. Ellos creen que está en la calle de Zamora en La Condesa, en el DF, en un país llamado El Ombligo de la Luna. Pero no. El Foro Shakespeare está allá, lejos, en el infinito latido del corazón del universo. Y ahí… Hacemos teatro. Suspendidos en una pausa del tiempo. “Estamos hechos de la misma materia que los sueños.”

Luis Gimeno
Mi Geppetto personal. Tendría yo seis años, él dice que cinco, cuando era yo el hermano de Pulgarcito y llevaba el zapato de mi hermanito a componer con el bueno de Geppetto. Colores azules, rosas, magia en un pedacito de ficción para la televisión mexicana en un Canal 13 que ya nunca volverá. Afortunadamente el amoroso y sabio maestro Gimeno me vio nacer como actor y me tomó de la manita, y nunca desde entonces me la ha soltado, para no dejarme caer al precipicio. No hemos coincidido tantas veces como yo hubiera querido, pero a él le debo el chapuzón feliz a la ficción.

La Compañía Nacional de Teatro que dirigía el maestro Gimeno
La inigualable y poderosa Compañía Nacional de Teatro (CNT) de finales de los 70, donde aprendí… Me enamoré de chicas que nunca lo imaginaron, me enamoré de textos, del ritual, de los desvelos, los ensayos, los nervios, lo sobrenatural, lo terrenal, lo rudo de la profesión, lo hermoso de la profesión, el público, los directores, los grandes actores. Todos maestros y alumnos. Fiebres y musas. Demonios y viajes. Ángeles y camerinos, anécdotas miles y un buen puñado de amigos eternos que ahora sólo viven en mi memoria. Mucho mucho aprendizaje, los años duros, la escuela, la secundaria y el teatro. Vidas paralelas, era yo como un superhéroe con una doble vida. Y muchos grandes actores y mucho gran teatro. Incluso el teatro alrededor, no solo el que se hacía en la CNT, muchos festivales, mucha información, muchas inspiraciones. Claro que la historia no es tan así. Tan simple. Tan así. Antes y durante, hubo un maestro Héctor Azar, un teatro Comonfort, La Amenaza me apodaba un compañero tramoya. Una amenaza de seis añitos. Creo que sigo siendo ese niño de seis años.

Héctor Bonilla
Héroe y amigo, maestro y compañero. Yo creo que mi vida es mis padres, mis hermanos y Héctor Bonilla. Cuando lo vi trabajar bajo las órdenes de mi padre en 1973, recuerdo haber pensado: “Yo quiero jugar como ese amigo de mi papá toda la vida.” Y a través del tiempo lo veía trabajar y lo redescubría cada vez. Hasta que la vida me brindó la fortuna de compartir el escenario con él. No una, no dos. Muchas veces: cuento cada una como los mejores regalos que la vida y el teatro me han dado.

Rojo amanecer
Ha sido el regalo más importante que Héctor Bonilla me ha dado. Antes y después de Rojo amanecer. Claro que ahí está nuestro departamento, nuestro cuarto con sus cobijas y juguetes, ahí está toda mi infancia en Tlatelolco. Toda mi vida. Antes y después. Estaba cuatro días para cumplir un año de vida, cuando la noche del 2 de octubre de 1968 no pudimos entrar a nuestro hogar porque el ejército mexicano y un batallón paramilitar, por órdenes del gobierno, habían masacrado, en la Plaza de las Tres Culturas, a cientos de hombres y mujeres que se reunían pacíficamente para exigir un mejor país. Esa tarde lluviosa, mi padre ensayaba una obra de teatro a unas cuadras y mi madre hacía televisión a unos minutos de ahí. Milagrosamente mis hermanos y yo estábamos con unos amigos de nuestros padres, lejos de la tragedia. Rojo amanecer fue la piedra angular de mi carrera cinematográfica. La genialidad y el cariño de Jorge Fons serán siempre inolvidables. Así como compartir con Demián lo que sería el inicio de una feliz y sobrenatural dupla de muchos trabajos por venir.

BruniInt_D01Jorge Fons
Generoso, genial, visionario, contundente. Dueño de un talento cinematográfico propio de los genios del neorrealismo italiano o de los audaces hacedores del cine independiente norteamericano. Ha sido sabio y amoroso. Gracias, Jorge.

El callejón de los milagros
Es eso: un milagro por donde se le vea. Les agradeceré eternamente a Mahfuz, Alfredo y Daniel Ripstein, Leñero, Fons, y a todos los que estuvieron ahí. El callejón… fue una aventura de riesgos brutales. Caídas al precipicio. Saltos mortales. Puse todo en el asador. Una de las recompensas fue La Gaviota de Plata del Festival de Valladolid.

María Rojo
María es como Bonilla, una fuerte inspiración. Ha sido mi madre en la ficción en más de una ocasión y eso deja huellas indivisibles. Lazos para toda la vida.

Crónica de un desayuno
Lo condensa todo. El laboratorio cinematográfico más importante en el que me haya sumergido. Un día pensé: “esta es mi ópera prima”. Ya era ferviente admirador del trabajo de Jesús Gonzáles Dávila y de Benjamín Cann. Primero pensé en dirigirla, pero Marcos, me sedujo hasta la entraña, el personaje me empezó a jalar hasta que pensé que no podría dirigirla y actuarla y fue cuando le pedí a Beni que la dirigiera. Tardamos aproximadamente diez años en levantarla. Siempre me imaginé que Marcos fuera obeso, algo como un oso polar. Subí casi veinte kilos. Como productor de la película estaba angustiado por todo y tenía miedo de bajar de peso, pero no, todavía subí dos kilos durante el rodaje. Me harté de panqués y donas, proteína y gimnasio. Lo que todos los involucrados lograron en esa película fue de antología. Palomo, Odiseo, María, Pepe, Luis, Héctor, Arcelia, Adriana, Beto, Fabiana, Julieta, Damián, Claudet, Angélica, Miguel. La extraordinaria música de Jacobo Lieberman, la edición magistral de Bolado, el maravilloso vestuario de Adriana, la hermosa dirección de arte de Bernardo Trujillo. La sorprendente fotografía de Serguei. Y por sobre todo, el cariño, compromiso, complicidad y extraordinaria dirección de Benjamín. Fue un éxito en taquilla. Era una locura, la mitad de la sala la amaba y la otra mitad la odiaba. Los gerentes de los cines, que muchos no habían visto la película y que no entendían por qué se salía tanta gente durante la función, tenían que pasar la proyección a una sala cada vez más grande, para que cupiera la gente que entraba. Preguntaban a la Columbia, que nos distribuía: “¿Pues qué nos mandaron?” Se volvió un fenómeno y quince años después es prácticamente una película de culto. La mayor recompensa además de dos Arieles y siete nominaciones más, fue el premio Caligari a la mejor película de vanguardia de la Berlinale.

Jesús Gonzáles Dávila
Siempre ha sido referencia para entenderme creativamente. Junto con Paco Ignacio Taibo II y mi reciente fascinación por la dramaturgia de Humberto Pérez Mortera, la pluma de Chucho, como le llamábamos, ha sido parte fundamental de mis obsesiones. Conocí su genial y atormentada visión de un México oscuro, lleno de poesía, a principios de los 80. Su obra siempre revoloteará en las preocupaciones vitales de mis mundos internos, que buscan exorcizar demonios en las artes escénicas.

Benjamín Cann
Es mi Gandalf personal. Lo quiero y lo admiro. Lo que sé de dirección se lo debo a mi padre, a Ludwik Margules y a Benjamín. Lo conocí dirigiéndome en un pequeño papel para la televisión, cuando yo tendría nueve o doce años, y cuando se dirigía a todos sus actores con cariño, respeto y cargado de creatividad, recuerdo haber pensado: “quiero trabajar con este señor toda mi vida”. Hemos colaborado en más de diez proyectos maravillosos a la fecha. Y lo que falta.

Arturo Ripstein
Es sin duda esencial en mi desarrollo profesional. Hay una especie de amor-odio entre nosotros. No todos sus actores tienen gratos recuerdos en su paso bajo la innecesaria rudeza y a veces brutal tensión que se genera en sus sets. Debo reconocer que mis dos experiencias con él son de lo mejor que he realizado. Debo decir también que he sido muy afortunado en toda mi carrera. He tenido la fortuna de trabajar con grandes directores en grandes películas que me han brindado los más gratos recuerdos, aprendizajes. Todos los días doy gracias por ello. He podido proponer cosas inusitadas, arriesgando todo lo que un creador quisiera. Les debo agradecimientos a mi padre, Benjamín, Fons, María Novaro, y prácticamente todos los directores con los que he trabajado en teatro y cine. Y Arturo forma parte de esos trabajos rigurosos. Me ha dejado experimentar, arriesgar, volar. A él le debo el Ariel a Mejor Actor por Principio y fin. Otro regalo de la vida, gracias a Mahfuz, Paz Alicia y de Don Alfredo Ripstein.

Principio y fin
Una caída libre al infierno sin escalas. Todavía ahora, cuando hablo de esa película, tartamudeo de lo fuerte que fue la experiencia. Sin embargo la recuerdo también con gran amor en su proceso creativo.

Los Arieles
Como todos los premios, son una cosa rara. He estado nominado creo que en ocho ocasiones. Hasta la fecha el único que tengo se lo debo a Principio y fin. Estoy profundamente orgulloso. Esa noche todo fue mágico. Pero al final no es más que un apapacho hermoso. Una luz en el caminito.

Los Óscares
Igual. Un apapacho hermoso. Sin embargo la temporada que te nominaron por A Better Life, el corazón se salía del pecho. Recuerdo haber estado despierto a las 5 a. m. buscando información sobre las nominaciones, y cuando me enteré de tu nombramiento brinqué como gato hasta el techo. ¡No sé cómo! Estaba dentro de las cobijas pero brinqué como resorte hasta el techo. Los óscares… parece una ruta fácil pero sé que está muy muy muy cabrón llegar ahí. La noche de la premiación no pude asistir porque estaba en temporada de teatro. Así de castigado es nuestro hermoso trabajo. No hay cumpleaños, años nuevos, navidades, días del trabajo, días de las madres. Sé que en otro momento asistiré por una u otra razón. Y será una buena recompensa a tanta madriza. Te admiro profundamente, Demián.

Cartagena de Indias
He trabajado en Bogotá pero no conozco Cartagena. Dicen que es divino. Sin embargo tengo un recuerdo que significa mucho riesgo, amor y crecimiento. El Festival Internacional de Cine de Cartagena otorga hermosas Indias Catalinas y yo tengo una por el trabajo desarrollado en El jardín del edén. Un pequeño homenaje a mi padre. No puedo expresar lo mucho que le debo a María Novaro, ya no digamos el cariño desbordado de aquí para allá y de allá para acá. Amo a Tijuana y al limbo que representa. Oda a los caídos en la línea.

BruniInt_B04Tu primera noche en Madrid
Fue por obra y gracia de la generosidad de Agustín Díaz Yanes. Fuimos convocados tú y yo para su extraordinaria ópera prima. Toda una aventura y felicidad de rodaje. El famoso jet lag no me abandonó durante toda la filmación. Nos daban estertores. Lo que el gran Esteban Roel denominaría como el King Kong de los 30. Vean la peli, además de ser una joya, el stop motion del primate es la referencia perfecta. Y que vivan España y la República.

Agustín Díaz Yanes
Tano es un caballero, un talento y un amigo excepcional. Después de haber filmado dos películas bajo su generosa dirección, lo único que puedo decir es que quiero más. Por cierto que acordarme de Tano me recuerda lo inverosímil que me resulta el haber audicionado más en mi país que fuera. Incluso he audicionado para amigos con los que ya he trabajado y Tano se aventó el clavado de revisar mi trabajo y simplemente convocarme. El queridísimo productor Edmundo Gil viajó diez mil kilómetros para invitarnos. Nos trepamos a un avión. Punto.

Irlanda
Empieza a ser escalofriantemente hermoso el número de veces que hemos trabajado juntos sin siquiera proponérnoslo. Se ha dado. Y después de aventuras en Madrid y Bogotá, la aventura de Irlanda ha sido la más entrañable. El pueblo irlandés tiene tantas coincidencias con el mexicano que el corazón se aprieta. Ah, cómo llueve, qué verde es todo y qué fuertotas y peludas son las vacas. Y sí, hay duendes, arcoíris y ollas cargadas de oro. Siempre todo está conectado. John Hurt es inspiración. Lo saludé brevemente en el Barbican de Londres hace muchos años y de casualidad tenía conmigo un ejemplar de Malcolm contra los eunucos de David Halliwell, a quien visité en ese viaje. Le pedí que me firmara el ejemplar.

John Hurt
Resulta que John estrenó la obra en el 72, cuando mi padre la vio en el Young Vic y luego la montó con Bonilla, Balzaretti, El Charro Galindo, César Bono y Rosalba Brambila, en El Granero. Yo vi esa puesta, que marcó sin duda todo lo que soy. Años después la vida te hizo amigo del maestro Hurt y cuando llegó de visita unos días con su esposa, en su paso por Irlanda, mientras rodábamos The Runway, quedé demudado al volverlo a ver en gran confianza. De repente no sabía qué platicar con él cuando nos quedamos solos en la sala por unos minutos. Un auténtico inglés flemático y de pocas palabras. Uno de los momentos más embarazosos de mi vida. Me ataco de risa al recordar. Hemos coincidido de vez en vez con buenas conversaciones sobre el quehacer escénico y siempre se ha portado genuinamente cariñoso.

Robert De Niro
Al Oso De Niro no lo conozco pero siempre ha sido fuente de inspiración, junto con Brando, Pacino, Nicholson y Hoffman, por mencionar a los norteamericanos. Las inspiraciones vienen de todo el globo. Me quito el cráneo (como diría Valle Inclán) por los actores del mundo.

Sting
Odiseo, a quien admiro y amo con locura malsana, compró alguna vez Zenyata Mondatta de The Police (¿o lo conseguí yo?, ¡mente traicionera jija!), y me hice fan del grupo. Busqué desesperadamente discos pasados y futuros, y cuando se separaron seguí siendo fiel a cada uno por igual. Sting tiene más producción y me sigue entusiasmando su búsqueda y evolución. Soy beatle de nacimiento pero policíaco por convicción.

U2
Una madrugada estaba editando un trabajo en el Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC) y Juan Carlos Prieto me preguntó: “¿qué escuchas?”. “The Police”, contesté conectado a mis audífonos. Me tendió una revista Time, que en la portada mostraba un grupo relativamente nuevo para mí. “Esto está mejor”, dijo. “Van a ser enormes.” U2. Poco a poco se convirtió en una obsesión y sí, me encanta U2. Y ahora que lo pienso, el rango es enorme, de Mozart a Radiohead, pasando por Brandford Marsalis, Björk y Tom Waits. Amo la música. Todos los días oigo música nueva. Mientras más compleja y alternativa, mejor. La lista es infinita.

Tequila, mezcal, sotol, bacanora, raicilla
Nunca me gustó tomar alcohol. Quizá porque de niño mi padre tuvo a bien de darme un trago de cerveza cuando se me antojó, porque él estaba tomando una. No fue sino hasta mi ingreso a la escuela de cine, el CCC, que empecé a tomar tequila, cerveza, vodka y whisky. Desde entonces lo disfruto enormemente sin perder. No me gusta en absoluto la borrachera. Dos de las grandes borracheras de mi vida fueron con autorización de Jorge Fons para una escena de El callejón de los milagros y otra con permiso de Alex Cox para otra escena de la maravillosa experiencia que fue El patrullero.

El CCC
Mi formación académica, donde aprendí todo lo que sé de cine. Amo al CCC y a toda su comunidad. De ahí tengo amigos entrañables que admiro profundamente y con los que sigo disertando, arriesgando, probando, explorando las enseñanzas del Centro de Capacitación Cinematográfica. Fueron muchas las complicidades, las enseñanzas, las aventuras y las anécdotas. Larga vida al CCC.

Tu ópera prima
Se ha postergado más de lo que hubiera deseado o imaginado. Quería filmar mi primera película antes incluso que Orson Welles y ahora espero hacerlo, así sea lo último que haga. Han sido muchas las razones, los motivos. Ya vendrá. Ya viene. La única diferencia es que ya no me importa hacer una obra maestra ni la película emblemática que marcará el rumbo de mi carrera. Hay que filmar. Punto. Y en ese camino he aprendido a poner también el balón, a producir y generar. Ahora me siento más sabio para emprender finalmente el viaje postergado. Sigo cambiando. Evolucionando. Me reinvento todos los días. Tengo tantas vidas, como un gato.

Los perros
Amo a los perros pero ellos no me aman a mí. Ambos lo sabemos. Sin embargo con algunos se establecen lazos tan profundos, tan llenos de cariño, que algún día me animaré a tener un perro en calidad de gran amigo. Tú heredaste ese amor por los perros, de mi padre. Claro que de chavillo me mordió uno y yo creo que me traumé.

BruniInt_A02El miedo
Me gusta la palabra. Cuando un proyecto me da miedo sin duda debo entrarle. Ese es mi parámetro. Sin embargo mi madre es aprensiva, y con algunos miedos infundados muy arraigados. Creo que yo heredé esa parte. Pero me gustan. Se me activa el sentido arácnido y eso es muy excitante. Tengo una importante lista de miedos vencidos y por vencer. Eso me hace más fuerte.

El mural
Literalmente me llevó al hospital. Haber interpretado a don David Alfaro Siqueiros me metió en un estado fascinante de presión, profundidad y riesgo, que pocas veces había vivido. La filmación en Buenos Aires la recuerdo como de lo mejor que me ha pasado en la vida. Siempre estaré agradecido con Mónica Lozano y Héctor Olivera por brindarme este regalo. Las coincidencias de mi vida con Siqueiros y Olivera, son sorprendentes. Todo siempre es por algo. Entre otras anécdotas importantes, no hubiera podido interpretar al maestro sin la generosa ayuda del Museo Casa Siqueiros. Me facilitaron material fotográfico, fílmico y de audio, que hizo la diferencia en la construcción y comprensión de El Coronelazo. Hubo mucha investigación y laboratorio.

Los caballos
Igual que los perrillos. Tuve dos experiencia seguidas que no fueron muy felices. Dos películas distintas que tenía que trabajar con caballos. Parece de risa loca pero es muy distinto un caballo actor a uno que no lo es. Los caballos actores saben hasta cuál es su marca y el lente que está puesto en la cámara. Bueno, pues estos dos caballitos no tenían maldita idea, uno de ellos estaba asustado de todo lo que había en el rodaje y simplemente no quería estar ahí. Era una escena para Chicogrande de Cazals. Un mes antes había hecho otra escena con un caballo actor sin problema, pero este no era el mismo, lo habían pintado para que se pareciera, quién sabe de dónde lo habían sacado. Cuando llegué al set, el muchachito que medio lo controlaba, tampoco tenía idea, el caballo ya había reventado de una patada el script de nuestra continuista. Se rebelaba, no entendía, estaba asustado y finalmente relinchó frente a mí y me empujó con sus patas delanteras. Yo salí despedido pero sin soltar las riendas. Revolcado en el piso con riesgo de haber caído sobre alguna piedra mortal, lo solté y después de la revolcada hicimos de nuevo la escena. Constantemente le hablaba y explicaba de qué iba esto de hacer cine. Parece que entendió y por fin terminamos. Desafortunadamente, horas después me enteré de que había fallecido en el transporte de camino a su casa. Nunca lo habían sacado de ahí, estaba muy nervioso y se desnucó. La noticia me devastó.

El otro incidente sucedió precisamente en El mural. Apenas monté al caballo, protestó tanto para tirarme que, como no lo conseguía porque yo estaba aferrado en no salir disparado por los aires, decidió tirarse conmigo para quitarme de su lomo. Prácticamente se planchó en el terregal. Después de comprobar que seguía vivo y que no me había roto nada, apaleado y medio ensangrentado, me levanté con la intensión de volverlo a montar. Algún caballerango me lo impidió. El día anterior el mismo corcel había tirado a su dueña.

La política
La política en este país apesta.

México
Es el ombligo de la luna y en el pecado llevamos la penitencia. La explosiva mezcla producto de la violación entre dos naciones, dos continentes, dos idiosincrasias, nos tiene sumidos en una eterna contradicción. Somos un pueblo bipolar. Y sin embrago esta es una nación épica. Algún día rendiremos homenaje digno a nuestros héroes. Algún día habrá un México que renazca de sus cenizas. Y habrá justica y dignidad. La transa, el agandalle, la impunidad y la corrupción, serán parte de un vergonzoso pasado. Esta nación hermosa y creativa merece una clase política inteligente y honesta.

La tierra
Tierra y libertad. Para todos todo. Para nosotros nada.

La luna
La luna, los planetas, las estrellas, el universo, el cosmos. Somos polvo de estrellas. Vamos flotando hacia quién sabe dónde, en medio de la nada, al infinito. Los atardeceres desde el satélite Europa, con Júpiter de frente y Saturno a la distancia, deben ser las vistas más hermosas. Dignas de las más bellas canciones. Los poemas más profundos. Para llorar de felicidad. La física cuántica nos rige en el incomprensible equilibrio del universo. Eso somos. Polvo de estrellas.

El amor
El amor es la fuerza más encabronadamente cabrona que existe en el universo.

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