Hueso Cream

Búsqueda cinematográfica en Bone Tomahawk

Después de meses de películas veraniegas sin atractivo de narrativa, desarrollo de personajes o algún interés visual (salvo el gran presupuesto que invierten los estudios para atraer a las masas a las salas de cine), no es raro que compañías como Netflix, Rocco o las ya conocidas páginas de descargas, tengan tanto éxito. Y creo yo que es porque la televisión le ha estado ganando cada vez más terreno al cine, pues tiene la gran ventaja de poder desarrollar historias a lo largo de trece capítulos o más, mientras que en el cine solo se cuenta con dos horas para presentar una historia que cierre completamente y que atrape al espectador en su totalidad. Cada día hay menos cine que apueste por entregas completas que nos transporten a los mundos o a las historias.

Dentro de esta desesperada búsqueda me topé con una grata sorpresa y dudo que haya una gran audiencia para una película semejante: Bone Tomahawk. Quienes la encuentren podrían convertirla en un nuevo clásico de culto. Con un reparto excelente y una narrativa que desafía los estereotipos al mismo tiempo que los honra, la obra es un sólido debut del director (el novelista y músico S. Craig Zahler, quien saltara a la fama por coescribir el discutido filme de terror Asylum Blackout), una de las películas de género más singulares del año.

La trama se centra en cuatro hombres que salen en una misión, para rescatar a tres personas secuestradas en un pequeño pueblo, por un grupo de indios caníbales troglodlitas. La película no inicia con ninguna prisa y nos lleva hacia la pequeña ciudad fronteriza de Bright Hope, esbozando algunas dinámicas con sus personajes de caracteres complicados. Desde el principio se puede percibir un fuerte sentido de cómo esta comunidad trabaja su orden social y cómo las relaciones en esa época son reflejadas a través de diálogos cortos que denotan jerarquía. No estoy seguro de si se crea un nuevo género con Bone Tomahawk, pero una cosa es cierta y es que el primerizo escritor y director S. Craig Zahler no está engañando a nadie con una película que definitivamente no es para todo el espectro de los aficionados al cine.

Hueso CreamBone Tomahawk está llena de buenos actores que desempeñan un papel impecable, que logran demostrar la gama de personalidades de la época para enriquecer un filme con un sólido guion. Vamos a empezar con… El occidental, Kurt Russell: es el obstinado sheriff Franklin Hunt, un hombre valiente siempre empático con su segundo al mando, Chicory, interpretado exquisitamente por un casi irreconocible Richard Jenkins. Después de que una doctora (Lili Simmons) y un ayudante del sheriff (Evan Jonigkeit) son secuestrados por los antes mencionados caníbales, el marido de la doctora, Arthur O’Dwyer (Patrick Wilson), se une a los dos representantes de la ley y al pistolero a sueldo John Brooder (Matthew Fox) en un rescate a miles de millas lejano a su pueblo, para rescatarlos.

Con un modesto presupuesto y una narrativa casi demasiado sencilla, Bone Tomahawk pasa mucho tiempo simplemente siguiendo a sus personajes a caballo, por lo que sin los ingeniosos diálogos, las grandes actuaciones y los toques de humor negro, habría sido bastante difícil engancharse con la historia. El filme se tarda exactamente un segundo en entregar su primera escena de violencia dramática, y aunque sin duda establece algunos tintes de comedia, da la sensación de que estos suceden en el acto final: nunca deja de haber una tensión terrorífica. Y no es que esperemos al final para ver la acción, porque hay momentos absolutamente oscuros y espeluznantes en los primeros dos tercios. Hay secuencias más adelante que en definitiva no son aptas para estómagos débiles y, más allá de la violencia, hay un temor innegable que no da tregua.

Con 132 minutos de duración, Bone Tomahawk es más larga que el promedio de las películas, así que tiene sentido el hecho de que tome prestado de todos los géneros, en lugar de inspirarse en solo uno. El elenco será el mayor atractivo de esta película, sin embargo es la manera de escribir de Zahler (y su enfoque narrativo) lo que hace que la búsqueda de nuevas propuestas tenga su recompensa.

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