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Caloncho: chupetazos, mandarinas y mucha buena vibra

C26_forro1 C26_forrosComo puedes ver, quien aparece en la portada de esta edición de Cream es el talentoso músico Caloncho. No sé qué sea lo primero que se te venga a la mente al escuchar su nombre, pero yo pienso en la letra de mi canción favorita de él, “Chupetazos”, que empieza así: “Quiero que me rompas el hocico a chupetazos / quiero que me sometas y me amarres de los brazos / quiero que me dejes todo el cuerpo hecho pedazos / nipple contra nipple o acostados de cuchara…” Puedes creer que es una canción, mmm, ¿algo brusca? Pero no, todo lo contrario y eso es lo lindo, que fusiona la letra con una melodía alegre y tranquila a la vez.

Así, con esta canción en la mente, iba camino a mi entrevista con este músico. Bajé por la arbolada calle de Lerdo de Tejada en la colonia Americana y entré al elegantemente funky hotel Casa Fayette: una mezcla de colores neutros con otros muy brillantes, art déco con artesanías, espejos con más espejos y pisos de pasta con mármoles al igual que cerámica mexicana, hacen que la decoración de este hotel boutique sea simplemente una de mis favoritas. Además la cocina de su restaurante, ufff: literalmente to die for, encabezada por el chef Trevor La Presle, quien ideo un menú espectacular.

1--5Llegué puntual pero Caloncho ya me estaba esperando. Pedimos las entradas y en lo que las traían comenzó a contarme su vida a través de sus tatuajes: “Este tatuaje es una mandarina porque es mi favorita y la relaciono mucho con mi lado femenino, mi abuela Julia tenía un arbolón de mandarinas bien pasado de lanza en su casa y cuando se murió, se murió el árbol, te lo juro, muy loco. La mandarina también es lo que asocio con mis veranos en casa de mis abuelos.” Caloncho es de Sonora, de Obregón, pero desde muy chico se vino a vivir a Guadalajara por el trabajo de su papá. Iba muy seguido a visitar a su familia. Y agrega: “Mi mamá me dijo que cuando estaba embarazada de mí su nieve favorita era la de mandarina, y de chiripa desde morro mi nieve favorita es la de mandarina pero sin que ella me lo hubiera dicho.”

Llegó el ceviche, delicioso, con un toque de habanero y otro de mandarina… Le pregunto de su segundo tatuaje y Caloncho responde: “Es un brillo, un destello en el pecho; es que ahorita estoy muy enamorado y creo que el amor ilumina, entonces es el origen del tatuaje y también de una canción que se llama ‘Brillo mío’, que va a salir en el siguiente disco.” Todavía no hay fecha para este álbum pero probablemente saldrá para finales de este año o principios del próximo. “El disco que viene tendrá un poco de todo; algo de mi lado obscuro, pues el año que acaba de pasar tuvo muchos ups and downs, algo de música con toques rancheros, y otras canciones más puras y primitivas.”

1-0263Seguimos con la sopa de calabacitas que estaba ideal, calientita para el frío y fue cuando Caloncho me empezó a contar cómo de casualidad terminó siendo músico. De niño quería ser arquitecto y luego en prepa se inclinó más hacia relaciones internacionales que fue lo que estudió: “Me parece que elegir tu carrera es una decisión muy fuerte porque estás bien morro, tomas decisiones muy impulsivas —que también es muy bonito— y yo siempre he sido medio indeciso, pero a esa edad y sin pensar tanto las consecuencias fue lo que estudié.”

“Entonces ¿cómo decidiste que mejor querías ser músico?”, le pregunto al ordenar una pizza y responde: “Cuando me fui de intercambio a Francia… El estar solo ha sido de los momentos parteaguas más importantes de mi vida porque todo el tiempo es tu tiempo, para tu ocio, introspección y tus conclusiones de la vida. Vivía solo en un departamentito chiquitito en Lille y me la pasaba escribiendo canciones, tocando la guitarra hasta que un día lo decidí y me dije a mi mismo ‘creo que soy músico’ y así le fui dedicando cada vez un poco más de tiempo a componer y a tocar.”

Le pregunté si en su familia había músicos y me dijo que no, pero que a todos les gustaba “sacarles ruido” a los instrumentos, como a él. Arribó la pizza con arúgula, queso ricota, champiñones y aceite de trufa, y fue cuando le pregunté sobre cómo surgió “Chupetazos”. “La canción es un juego de intenciones y palabras, una frase ruda con una intención amable, y hay gente a la que le gusta y a gente a la que no, pero es un experimento; hay gente que se lo toma muy en serio y se emputa, pero es un juego.”

Le dije que “Chupetazos” es mi favorita. Para Caloncho “Julia” es su favorita: una canción de cuna bien linda que le dedicó a su abuela y que gusta mucho a niños. Añade: “No sé por qué sucede pero me parece lo más lindo y más genuino que tiene el proyecto, que mi trabajo le guste a un niño se me hace increíble y esta es la favorita de los niños.”

Nos acabamos la pizza, pedimos el postre y mi entrevistado me platica del ahora: “Ahorita me dedico ya completamente a la música, podría dedicarle más tiempo, la verdad, pero disfruto mucho del ocio,” confiesa entre risas. Caloncho no tiene días ordinarios pero un día de show es: “Levántate, vete al aeropuerto en la van, llega al lugar, comer, hacer sound check, bañarse, hacer el toquín y regresarse. Es chistoso porque son días aislados de cosas: fines de semana de concierto, luego otros días de planeación, otros de redes y otros de ocio.”

Llega nuestro sunday con pretzels y caramelo cuando le pregunto de dónde viene el nombre Caloncho: “De mi nombre, Óscar Alfonso Castro Valenzuela. Óscar Castro es un abuelo y Alfonso Valenzuela es el otro.” No comimos carne porque ahorita Caloncho está intentando no comer tanta: “Le bajé un chingo al consumo de carne desde que vi un documental en el Festival de Cine en Los Cabos que muestra la contaminación tan grande de la industria de las vacas y a partir de ese momento dije: ya es momento de bajarle a la carne, y me he sentido muy bien.”

1--2Su comida favorita, ahorita, es el chifrijo, un platillo de Costa Rica que es un bowl de arroz con frijoles, pedacitos de tomate, cebolla, muchísimo aguacate, limón, cilantro, chile serrano y un poco de aceite: “Es un bowl delicioso, súper fresco, saludable y bien llenador. Mucho tiempo mi comida favorita fue el mole pero estoy viendo cómo prepararlo de forma distinta, con qué reemplazar la carne animal.”

Nos levantamos a dar un paseo por los rincones de Casa Fayette hasta llegar a sus hermosos elevadores de madera y la alberca en el rooftop bar mientras Caloncho compartía de dónde viene su inspiración: “No me siento a decir ‘a ver, voy a escribir una canción’, no, no es así. A veces es algo que estás viendo e instantáneamente dices ‘¡esto!’. Puede ser una escena, un paisaje, interacción animal, interacción fraternal con la persona que quieres o hasta describir una cocina. Por lo regular son cosas que me gustaron y me impactaron.”

Así fue nuestra entrevista, fresca y amena como un jugo de mandarina recién exprimido. Y sí, Caloncho en verdad es tan buena onda como la leyenda rumora, pero no se emocionen, chicas, su boda fue este marzo en Tapalpa y me dicen por ahí que su esposa es todavía más buena onda que él…

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