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Cuatro propuestas emergentes presentadas por Tequila Don Julio

Curaduría de Viviana Kuri

Semblanzas de José Enrique Acévez

Ranchito Finlandia Cuba Japón. Nave 16. Matadero Madrid. 28 marzo 2016Si fuera necesario que los artistas elegidos tuvieran algo en común, podría decirse de su trabajo que en un sentido revela el fracaso irreductible de la sociedad contemporánea. Al ridiculizar los sistemas sociales, evidenciar las tragedias cotidianas y también las historias excluidas, de alguna manera señalan la complicidad compartida que permite que las estructuras del absurdo persistan.

Disímiles en algunos puntos de vista y soluciones, los 4 artistas se afanan en la lucidez y arrojan resultados insólitos a los que conviene estar atentos.

Viviana Kuri

C27_2013_RM02Samara Guzmán
Podría afirmarse que la obra de N. Samara Guzmán ahonda en esa tensión que se genera cuando nos hacemos conscientes de nuestra individualidad al confrontarnos con instituciones que coaccionan al sujeto con el fin de tener mayor “control social” —la extensión de la burocracia a todos los ámbitos de la vida. Son tres las exposiciones que han revelado esta reflexión: Regrese mañana (Museo de Arte de Zapopan, 2014), Not Wild, But Still Life (galería Chambre Blanche, Quebec, 2014) y Fan Art (galería Juan Soriano, Guadalajara, 2015). En la primera instalación, la artista recreó la pesadilla de las filas, el papeleo asfixiante, las copias innecesarias y los trámites del vaivén, para que, desde un contacto con la pieza, el espectador recree (o haga latente) el absurdo de su propia subjetividad, sofocada y segmentada, en un sistema que lo vincula con la regularidad de las masas. Durante su estancia en Canadá, la artista colaboró con Rodrigo Frías Becerra en una instalación que reinterpreta una oficina de gobierno, desde la segregación de sus elementos en un intento por “darle” vida a lo que, en premisa, incita al tedio (un memorándum, quizá, de que todos somos Josef K.). En la exposición del 2015, por su parte, Guzmán coloca en el escenario uno de los conceptos más paradójicos de la modernidad burocrática: la identidad. Y, por medio de más de 200 retratos hechos a lápiz de credenciales de elector encontradas en la basura, la artista pone el dedo en el carácter “historisible” del ser social, donde la interconexión —en este caso la frialdad de un documento de identidad—, posibilita recrear las particularidades de cada sujeto que fincó una historia previa y posterior a su “identidad”.

C27_FJLFermín Jiménez Landa
Originario de Pamplona, España, este artista se ha caracterizado por su interdisciplinariedad, la cual abarca dibujo, fotografía, video, instalaciones, intervenciones en espacios públicos y performance. Sus piezas se consolidan en la intersección entre lo absurdo y lo prudente, lo fáctico y lo metafórico, lo risible y lo vacío, el dolor y la resiliencia: conforman, pues, una experiencia de la modernidad como etapa histórica cuyos sentidos fracasaron o se desviaron. Y es bajo la sombra de esta duda que el espectador transita su obra. Su vasta y prolífica carrera —que incluye piezas tan diversas como un árbol que desempodera la magnificencia de los rascacielos barceloneses; una instalación fotográfica a propósito de la gravedad que nos orilla a aceptar el fracaso como única salida; una línea imaginaria hecha de albercas que recorre en diagonal todo el territorio español; un viaje que se realiza en diversos medios de transporte (uno sobre otro) y que roza la infinitud hasta que contempla el factor combustible— provoca esa legítima duda surgida del sinsentido posmoderno: ¿todo lo que hemos logrado como “civilización” ha resuelto nuestra vaguedad en el mundo o estamos condenados a soportar la incomprensión de la existencia y, por consecuencia, de la historia? Sus piezas se antojan tan depresivas como insólitas, y su lucidez reside, justo, en un tratamiento sensible de la experiencia y deja de lado la reflexión consensuada de esta (a pesar de que, para acceder a ellas, se necesite un detenimiento inteligible). Al final, la sensación que el artista evoca es la de un abrazo a la tediosa resignación.

C27_JavierB_HdeOro_1Javier Barrios
Formado en soma, uno de los proyectos de arte joven más interesantes de la capital mexicana, el trabajo de Javier explora los bemoles de la organización: tanto social, como orgánica, material, y, en última instancia, estética. Nacido en 1989, no sería arriesgado afirmar que su trabajo contiene los golpes simbólicos que provocaron el fin de la Guerra Fría y el desdibujamiento de categorías maniqueas que dominaron, por años, el devenir político, pero también intelectual y artístico en Occidente. En Habitación de oro (galería Diéresis, ahora Páramo, 2014), por ejemplo, Barrios toma como concepto rector el progreso para desarrollar una serie de piezas (gráficas, tipográficas, ilustraciones y técnicas mixtas) que buscan desmitificar las alabanzas del ingenio moderno. Así, vemos reflejado cómo el consumo, la explotación natural, la sobreproducción y el desecho contaminante acaban por asfixiar lo que alguna vez se concibió como el único camino del porvenir humano para convertirlo, muy al contrario, en la mayor crisis civilizatoria jamás vivida. En el trabajo de Javier se denota una crítica persistente a las formas en que se han conformado las sociedades y, sin proponer otras alternativas, deja en claro su hartazgo a un modelo que devora su propio hábitat. Su trabajo no se restringe a lo plástico: en la pieza Casa de lágrimas (2013), recrea en una instalación un “escenario ideal” donde, en la completa escasez, el humano acabaría por refugiarse —o volver a comenzar. Además de su trabajo como artista, coordina Ediciones Barrio Boy’z, un proyecto editorial independiente de colaboración entre artistas de la escena local tapatía.

C27_AndreaG_introAndrea Geyer
Oriunda de Stuttgart, Alemania, actualmente vive y reside en Nueva York, y es representada por Parque Galería en la Ciudad de México. Su trabajo ha sido expuesto en el MoMA, en el RedCat de Los Ángeles, en el tate y la galería Serpentine de Londres, en la secesión de Viena, y en las bienales de Atenas y Turín. Podríamos considerarla como una de las creadoras que actualmente aportan con mayor vehemencia al desarrollo de las reflexiones feministas desde el arte contemporáneo. Con diversas técnicas audiovisuales y pictóricas, así como collage e instalación, la artista ha insertado su trabajo en la confluencia de la política, la cultura y la historia, para disgregar aquellos procesos ideológicos que han llevado a agentes con poder a adueñarse y moldear el cuerpo de la mujer. Su trabajo resulta luminoso no solo para el campo del arte, sino para los estudios de género, pues su enfoque particular y crítico de lo femenino la han llevado a cuestionar las omisiones y deficiencias de quienes narran la vida del humano, para ver por qué en las historias que prevalecen la mujer tiene un papel secundario: sus piezas funcionan como un caleidoscopio que entrelaza ideología y cultura para detonar las deudas que tiene la historia con las mujeres. Como consecuencia, su trabajo celebra el papel que han tenido aquellas visionarias que han retomado el camino del empoderamiento a pesar de su sexo, y, más que un mapa, construye homenajes cronológicos. Sus contribuciones también han estado en el ámbito académico y literario, con varias publicaciones destacables.

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