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El bienestar ambiental

El planeta Tierra reúne, por un accidente cósmico, todas las condiciones necesarias para sostener la vida en su superficie: su ubicación respecto al Sol es ideal y genera la capacidad para que la temperatura se mantenga en rangos relativamente estables. Contiene una atmósfera que la circunda, la cual por su densidad molecular otorga elementos para generar ecosistemas, en donde se desarrolla la flora y fauna del planeta. Muchos otros sistemas planetarios además coadyuvan a generar las condiciones para la existencia de una biodiversidad amplísima. Esta vida ha proliferado sin importar variaciones en las temperaturas y aun cuando han sucedido cataclismos naturales. Los organismos se adaptan a los cambios y buscan con ello sobrevivir.

Una de las adaptaciones más interesantes que se suscitó en la historia de la Tierra, fue el desarrollo de la habilidad cognoscitiva que derivó en la aparición del ser humano. Lo que distingue al homo sapiens (humano sabio) de otras especies, fue su capacidad de racionalizar el mundo, buscar entenderlo, crear herramientas y finalmente tecnología. El ser humano no solo ha logrado adaptarse a prácticamente cualquier ecosistema del planeta, sino que también desarrolló la capacidad de modificar el entorno para facilitar su supervivencia.

Sin lugar a duda, gran parte del avance civilizatorio fue posítivo: se desarrolló la capacidad de crear comida suficiente para alimentar a toda la población, se crearon viviendas que brindasen protección a las personas, surgieron la medicina y la educación para dar oportunidades a cada individuo. Sin embargo, el humano también ha generado tecnología que ha dañado al planeta. Los instrumentos de la guerra, por ejemplo, dañan no solo a las personas, sino también la flora y fauna, además de que afectan a los ecosistemas. Existen armas tan letales que pueden terminar con la vida, ya sea de manera parcial o total. Imaginar que un ser vivo esté dispuesto a destruir todo lo que lo rodea, de manera irremediable, parecería descabellado y poco probable.

Dejando de lado la guerra, que es algo completamente irracional e incomprensible, existe un riesgo latente que puede afectar a toda la raza humana, y que está siendo provocado por el mal uso de los recursos naturales: la afectación climática es una realidad reconocida inclusive por la Organización de las Naciones Unidas. Un grupo de científicos, a principios de junio de 2014, presentó un reporte que comprueba que el hielo continental del Oeste de la Antártica, está derritiéndose en cuatro grandes glaciares.

La actividad humana en el mundo actual está generando cambios y daños en el entorno, a un ritmo que resulta preocupante. Quizá un cambio climático severo no acabe con la vida de manera total en el planeta, sin embargo puede cambiar sustancialmente las condiciones en los ecosistemas, al grado de que las condiciones ya no permitan que la humanidad continúe viviendo en la Tierra.

Los científicos advierten a los gobiernos y a los pueblos sobre el riesgo del colapso de la actual estabilidad en el clima: cuando el hielo ubicado en tierra cae al agua del océano, se provoca un aumento en el nivel del mar. Si una gran cantidad de hielo cae al océano y se derrite, el aumento puede ser tan grande que se afecten zonas bajas costeras en todo el mundo. Esto provocaría el surgimiento de “los refugiados del clima”: humanos que pierden todo en el mar y deben marchar tierra adentro en busca de la supervivencia.

CREAM19-2El agua fría en el mar contiene menos sal, y el derretimiento de los polos puede provocar que las mareas se afecten y vivamos una nueva era de hielo, donde los extremos del planeta se congelarían y los trópicos se volverían insufriblemente cálidos y secos.

Hay varios instrumentos jurídicos internacionales que buscan mejorar la relación del ser humano con el planeta y su entorno. Desde la Declaración de Río de las Naciones Unidas, los tratados que protegen ecosistemas y especies de flora y fauna, hasta los Protocolos de Montreal y Kioto, hay grandes esfuerzos por parte de los países por salvaguardar a nuestro planeta.

Sin embargo, falta mucha voluntad política e interés de la población para que este problema sea tomado como prioritario por la comunidad internacional. Muchos piensan que es imposible desgastar o afectar al mundo. No obstante, hay clara evidencia, desde muchas fuentes, de que sí estamos causando un efecto negativo en el planeta.

La solución, proponen los científicos y ambientalistas, comienza con las acciones personales: consumir menos, comprar productos locales y de temporada, reducir la ingesta de carne, utilizar menos vehículos particulares, reciclar y, en general, respetar a nuestra madre Tierra. Se requieren acciones colectivas, incluida la sustitución de tecnologías no renovables por energéticos sustentables, además de un esfuerzo por generar menos basura, por vivir vidas más armoniosas y compatibles con el entorno.

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