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EL DRAMEDY COMO HERRAMIENTA EMOCIONAL

Con el verano en el horizonte y la sequía de blockbusters de primavera, la cartelera se llena de películas de media tabla y el cine independiente logra brillar más, ya que los grandes estrenos de los estudios son reservados para el verano, cuando hay una audiencia cautiva debido a las vacaciones.

Hace dos años comencé con este espacio. El título de la columna era entonces “El antihéroe”, en referencia a la película de Nicolas Winding Refn, Drive. La columna comenzaba con la frase “Con el verano a nuestras espaldas…” Hoy, la referencia a las estaciones me sirve otra vez para abordar las estrategias de los estudios y los productores en el lanzamiento de sus películas.

En esta ocasión, no hablaré de una sola película sino que abordaré tres títulos del género dramedy. Un dramedy se caracteriza por mezclar elementos formales del drama y la comedia. El término se usa mucho más para describir series de televisión, pero, en el caso del cine, aunque no es un género nuevo, es el predilecto de festivales como Sundance y otros, pues resulta ideal para contar historias “decentes” con un bajo presupuesto. Por lo general, sus personajes luchan con problemas personales, tratan de mantener su integridad, y es el humor negro la táctica común para mantener la verosimilitud.

Ni los efectos ni los grandes actores nos enganchan tanto como lo hace una buena historia, con personajes realistas que tengan características parecidas a las nuestras o a las de quienes nos rodean. La definición de una buena historia se puede perder en interpretaciones y gustos personales, pero nadie puede negar que, en una buena película, la estructura del guión nos mantiene enganchados y alejados de nuestra propia realidad.

Tres películas que están actualmente en cartelera forman parte del género dramedy, y presentan un buen contenido sin caer en gastos excesivos: una de ellas es mexicana y las otras dos, estadounidenses. Las tres son comedias sin que por ello pierdan el ángulo dramático y humano de sus personajes: Nosotros los nobles, Celeste and Jesse Forever y This is 40. Sin que ninguna de ellas destaque como filme de culto o exija un análisis profundo, las tres muestran personajes realistas, que provocan la identificación con el espectador, quien relaciona ciertos pasajes con anécdotas propias.ilustracion dramedy

Celeste and Jesse Forever, dirigida por Lee Toland Krieger, aborda el caso de una pareja de recién divorciados que siguen juntos: el toma y da de los personajes, simpáticos, vulnerables y llenos de defectos, se siente completamente real. Se trata de la tercera entrega del director (December Ends y The Vicius Kind, ambas en el género dramedy), quien en algún momento fuera aprendiz del ya consagrado maestro del drama Neil LaBute. Aunque el alumno no ha superado al maestro, Lee Toland no llega a alejarse de sus raíces dramáticas y al mismo tiempo echa mano del humor negro para amenizar situaciones que LaBute habría llevado a un extremo desgarrador.

En This is 40, del ya muy reconocido director Judd Apatow (The 40 Year Old Virgin, Knocked Up, Pineapple Express y Funny People, entre otras), vemos a una pareja de casados que llegan al mismo tiempo a sus 40 años. Las situaciones por las que pasan son totalmente palpables, y por más dolorosas que parezcan, quedan “humorizadas”, de manera que no dejan de sentirse reales: el “drama” de la vida de casados puede parecer irritante de pronto, pero la familiaridad y la calidez logran el equilibrio necesario en el filme.

Por último, Nosotros los nobles, del debutante director Gary Alazraki, nos pinta la historia de una familia de clase alta de la sociedad mexicana, cuyos hijos nunca han movido un dedo por ganarse la vida. El padre, aterrado con la haraganería de sus hijos, finge haber perdido toda la fortuna familiar para lograr que éstos se pongan a trabajar. Lo que más destaca de Alazraki es su habilidad y su ritmo para hacer comedia del drama. La película va directo al punto en todos los momentos, sin exagerar ni caer en excesos ridículos o complacientes con el público. Cabe mencionar que Nosotros los nobles se convierte en el filme mexicano más taquillero de la historia, superando a El crimen del padre Amaro.

Todo arte es un reflejo de la sociedad actual y creo que por eso es tan socorrido el género dramedy actualmente: con tanto drama, hay que ponerle un poco de humor a la vida para poder sobrellevar el día a día y reírnos a pesar de los problemas.

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