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Festival Camarada

Festival Camarada es una iniciativa sin fines de lucro que tiene como objetivo reunir a más de cinco mil personas interesadas en mejorar la ciudad, mediante labores de participación ciudadana a las que muchas veces no se sabe cómo acceder. A través de estas actividades voluntarias se benefician distintos puntos de la ciudad que necesitan ser rehabilitados. Los participantes recibirán un boleto para asistir a un festival cultural el 20 de noviembre en el parque Agua Azul. El festival contará con un pabellón gastronómico, una exhibición de arte y diseño mexicano y la presencia de la Única Internacional Sonora Santanera, quien estará haciendo duetos con artistas locales.

La primera acción de Festival Camarada se llevó a cabo los pasados 9 y 10 de julio en la Explanada 18 de Marzo, conocida como la Ex Penal de Oblatos. Se contó con la participación de los artistas locales Mariana Motoko y Rafa Vázquez, quienes diseñaron un mural que se pintó con la colaboración de voluntarios; se limpiaron distintas áreas del parque y se rehabilitó buena parte del mobiliario urbano. La colaboración de la gente de la zona fue sumamente significativa y contribuyó a que la acción fuera un éxito. María Centeno ofreció un pequeño concierto.

img_8295Se planean seis acciones más: se espera una gran cantidad de participantes. Además se estará activando el Programa de Mantenimiento Continuo Camarada. Los interesados se podrán registrar para hacer voluntariado en alguna de las diez locaciones preestablecidas en la fecha que así les convenga. De esta forma se podrá dar seguimiento a las áreas rehabilitadas. Las próximas acciones de Festival Camarada se llevarán a cabo 24 y 25 de septiembre en la Casa Hogar Cabañas, en donde se realizaran actividades de pintura y limpieza. Todos los voluntarios interesados se pueden registrar en la página web y seguir las actualizaciones en redes sociales.

Festival Camarada
camarada.mx
Facebook: Festival Camarada
Instagram y Twitter: CamaradaGDL

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La distancia más larga de un corredor va desde su cama a la puerta

Por Míriam Villaseñor

Muchas veces me quejo y quiero arreglar el mundo a través de mis redes sociales sin réplica alguna. Ser activista de sofá no hace la diferencia en las calles, sumar likes no hará que las calles estén más limpias ni eliminará la violencia en nuestras ciudades. Creo que los likes nada más sirven para ganar concursos. Ante una sociedad en la que nos gusta sentirnos como víctimas de todo (del gobierno, del narco, de la corrupción, del clima, de la comida, etc.) es muy difícil crear conciencia para que las cosas cambien y más difícil, actuar para lograr estos cambios.

Cuando Alejandro me contó acerca del Festival Camarada, estaba seguro de que “somos más los que hacemos cosas buenas que malas”. Camarada me sacó de mi zona de confort, de esa burbuja en la que estamos tecleando y compartiendo fotos de nuestro entorno que nos indignan, sentados, esperando a que el gobierno haga algo, “que el gobierno limpie”, “que el gobierno pague”, “que el gobierno solucione”. ¿Y nosotros? ¿La ciudad es nuestra o es del gobierno? ¿Qué pasaría si algunos ciudadanos empezaran a poner el ejemplo que el gobierno y muchos de nosotros necesitamos?

img_0746Yo no me siento mexicana porque me gusta el mariachi, el mezcal y vestir huipiles. Me sentí mexicana ese domingo en la primera acción de Camarada, lavando botes de basura, pintando un mural y conviviendo con vecinos de otras colonias. Nadie habló de malas noticias, nadie estaba ahí por obligación, nadie se quejaba por la basura porque dependía de nosotros sacarla. La distancia más larga de ese domingo, fue levantarme a las siete de la mañana, llegar al parque de la Ex Penal y ayudar durante seis horas en los trabajos de limpieza y pintura. No fue nada si lo comparamos con esfuerzos mayores que hacen mexicanos día a día, mexicanos que hacen la diferencia sin publicarlo en las redes.

Ese día no pensé “¡qué bueno que yo no vivo en este lugar!”, pensé “¡qué bueno que vine!”. Es cierto que no hay acción desinteresada: mi satisfacción por hacer algo bueno vale más que la playera que me regalaron. No hay sueldo que pague lo bien que se siente el trabajo en común cuando lo disfrutas, cuando es divertido. Lo único que tenemos realmente es nuestra memoria, nuestros recuerdos nos pertenecen. Decido llevarme los mejores, los que me hagan sentir parte de algo, de una comunidad, de una ciudad, de un país.

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