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Festival de Cine de Tapalpa

SONY DSCEl pueblo de Tapalpa encontró en el cine un nuevo pretexto para celebrarse a sí mismo.

En su segunda edición, el Festival de Cine de Tapalpa (FCT) continúa apostando por la calidez y el entusiasmo de quienes aman el cine. Dolores Tapia, directora del Festival, nos recibió como en casa y estuvo al pendiente de cualquier detalle durante los tres días de actividades. Nos platicó que el proyecto es iniciativa de la productora local El Juguetero y tiene la intención de sumar a Tapalpa al lenguaje universal de nuestro tiempo: el cine. La visión a futuro es construir un evento multidisciplinario que involucre diversas ramas —tanto del arte como de la gastronomía y la cultura—, en aras de otorgarle al pueblo nuevas miradas y nuevos significados.

Los puntos de encuentro en el FCT buscaron hacer énfasis en el carácter agreste de Tapalpa: algunas de las proyecciones fueron al aire libre, y otras ocurrieron en un granero debidamente equipado. Vivir el Festival se trataba no solo de ver películas, sino de disfrutar los traslados, la comida, el clima, la gente…

SONY DSCMi momento favorito quedó claro desde que me enviaron el programa: finalmente tuve la oportunidad de ver Todos somos Mari Pepa, el largometraje de Samuel Kishi, uno de los invitados especiales del Festival. La versión extendida del imprescindible cortometraje Mari Pepa (2011) resultó una obra llena de sorpresas y aciertos, capaz de provocar empatía en cualquiera de nosotros y que, indudablemente, coloca a Kishi como uno de los cineastas mexicanos más prometedores. En una breve conversación, Samuel aplaudió la honestidad del evento y nos dejó claro su interés por hacer del cine un oficio menos intocable. Más autores como él para nuestro país.

Además de proyecciones, el festival incluyó una serie de interesantes alternativas. Una de ellas nos condujo al Centro de Integración Tapalpa (CITAC) para presenciar una especie de ensayo del taller de teatro —un programa que invita a niños de la localidad no solo a practicar actuación, sino a convertirse en autores de sus obras (lo que nos permite contemplar, de alguna forma, cómo se vive el pueblo desde adentro).

SONY DSCLa fiesta de clausura tomó lugar en el parque La Ceja, un sitio a doce kilómetros del Centro, en el que es posible volar en parapente, escalar en roca o hacer ciclismo de montaña (y que, además, tiene una vista nocturna inigualable). Ahí pudimos disfrutar la proyección al aire libre de la multilaureada Blancanieves (2012) de Pablo Berger, una adaptación silente y encantadora del clásico infantil.

SONY DSCEl Festival nos deja un sabor tan grato como el clima de Tapalpa. Que sean muchos los años —y los nombres— que se sumen a este proyecto.

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