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Hemingway’s, ese pequeño diamante que perdura

Años atrás conocí un lugar que robó mi corazón, de esos tesoros en los que igual se podía beber, comer y platicar muy bien, ese triple combo que buscamos con frecuencia y no es tan sencillo encontrar. Hablo de Hemingway’s y ahora que regresé, me pregunté por qué tenía rato que no lo visitaba. Así como a veces no les decimos con frecuencia a las personas que las queremos, pensamos que los lugares que nos gustan siempre estarán ahí cuando nos acordemos de volver a ellos. En Hemingway’s, como bien reza una de sus paredes, la casa es chica, pero el corazón es grande. Lo vasto de ese corazón se nota y después de siete años de existir en la esquina de Rubén Darío y José María Vigil, el lugar se puso aún más guapo para seguir recibiéndonos con el mismo cariño de siempre.

XU8A0703En mi visita reciente platiqué con Bernabé Soto, socio y chef ejecutivo, quien junto con la pareja formada por Juan Claudio Poblete (que en paz descanse) y su esposa, la señora Ofelia Peniche, ideó esta pequeña gema. Hemingway’s es muchas cosas: un espacio para tapear, para conocer un poco de la cocina chilena, para degustar platillos tradicionales y fusionados, e incluso para compartir recetas familiares como la salsa habanera yucateca (original de la mamá de doña Ofelia) que acompaña varios platillos. En resumen, un lugar para redescubrir la esencia de un buen restaurante: amor por lo que se hace y por el comensal.

XU8A0760Hemingway’s fue concebido como un hijo, con mucho amor. Fue pensado minuciosamente, planeado y logrado después de una larga espera. Llegó a su tiempo y desde entonces hasta el día de hoy definió un carácter que ha mantenido y refinado. Ahora, después de su consolidación en un mercado tapatío cambiante y creciente, decidió renovarse un poco, sin perder la esencia de su personalidad. Sus platillos insignia siguen siendo los wontones y sándwiches, que se pueden acompañar de una buena cerveza o de vino. Pero si se quiere una experiencia más tradicional, la carta ofrece sopas, ensaladas y platos fuertes diversos. Los fines de semana, igual que los abuelos, el restaurante nos apapacha con especiales como el prime rib hecho en casa.

XU8A0721Si tuviera que escoger una palabra para definir mi experiencia en Hemingway’s, sería “detalle”. Todo en este sitio está hecho con cuidado, es un lugar donde se está a gusto en un ambiente formal. Aquí se comparte una experiencia, no solo se come o cena. El legado de Juan Claudio es íntegro y la atención de Berny y todo su equipo es completa y minuciosa. En el mar de opciones que encontramos en Providencia y en nuestra ciudad, esta casa de la esquina nos espera siempre con los brazos abiertos: amorosa y sencilla. Redescubrí que Hemingway’s es un oasis al que siempre quiero regresar.

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