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HUMBERTO MORO

“Un curador o comisario de arte es alguien que enuncia un discurso propio a través de la obra de otros, y que presenta, gestiona, organiza, acomoda y articula un cuerpo de trabajo para ser exhibido en algún lugar, pueda ser éste público o privado.”

¿Qué estudiaste y en dónde? Estudié Artes Visuales en Guanajuato, y después algo de Historia en la Universidad de Guadalajara.
¿A qué te dedicas? A la gestión cultural.

Platícanos un poco cuál es la función del curador. Su función es muy confusa para la gente que no está familiarizada con un lenguaje artístico. He escuchado a mucha gente que confunde al curador con restaurador o curandero. Un curador o comisario de arte es alguien que enuncia un discurso propio a través de la obra de otros, y que presenta, gestiona, organiza, acomoda y articula un cuerpo de trabajo para ser exhibido en algún lugar, pueda ser éste público o privado.

¿Cómo inicias tu carrera como curador? Inicié de manera muy orgánica cuando, junto con la arquitecta Miriam Villaseñor, abrimos la galería HMLA, hace un par de años, y las cosas que había que hacer ahí me llevaron de manera natural a esto.

¿Podrías citar las exhibiciones que han corrido a tu cargo? Primero las exposiciones que hicimos en la galería HMLA; alrededor de veinte proyectos. Una exposición antológica de la obra de Ricardo Luévanos, después dos colectivas: No puedo prometer nada, en la galería Jorge Martínez y Don y látigo, en la Sala Juárez, después la subasta del festival Arte Careyes, el Booth de Perrier en Zona Maco 2012 y Lo sutil del héroe, de Ricardo Guzmán, en la galería Álvaro Aceves. Ahora estoy haciendo un proyecto para una galería en Miami, con cuatro artistas de Guadalajara.

El trabajo que desempeña un curador puede asumirse como creativo, incluso artístico, ¿cuáles crees que sean las habilidades necesarias para dedicarse a esto? Nunca terminas de aprender, siempre hay cosas nuevas que ver en ferias o exposiciones: montajes increíbles, ideas simples, bien ejecutadas, limpias. No creo que haya una receta para convertirse en algo, simplemente asumirse como tal y trabajar, buscar cosas nuevas, que te alimenten. Los estudios curatoriales son muy recientes, es un campo de estudio muy joven y sólo en países más avanzados hay cursos o carreras enfocadas a esto. Si hablamos de las características by the book de un curador, tendría que estar muy familiarizado con museografía, historia del arte, filosofía y teoría del arte.

Los curadores jóvenes como tú están ayudando a definir el concepto de arte para toda una nueva generación, ¿cómo te sientes frente a esto? Creo que en general, los jóvenes estamos despertando a ser un segmento de la sociedad más consciente, respetuoso y libre. Hay todavía mucho por hacer, y el arte juega un papel fundamental en crear sociedades más sensibles y reflexivas. Me siento afortunado de poder trabajar todos los días en lo que más me gusta, y de poder tener contacto con personas de las cuales puedo aprender. Me siento también orgulloso del papel que juega México en la escena del arte global, todos los reflectores están puestos en lo que está sucediendo acá. Si nos ponemos abusados, en pocos años podemos generar algo muy interesante, como sucedió con Brasil.

Cada vez es más frecuente que los curadores se involucren en la producción del significado de las piezas, ¿a qué crees que se deba esto? Primero, no creo que el curador produzca un significado en las piezas, o de las piezas. Eso le pertenece al artista. Pienso que el arte debe ser un detonador de reflexión, un generador de cambio. Si el curador puede desarrollar la capacidad de transmitir un enunciado que pueda ser contundente para generar este ambiente, entonces su papel es fundamental. Mas allá de la discusión −ya tan desgastada− de que si el significado de las piezas deba estar expuesto o no, tenemos que abogar por un público más curioso, más involucrado e interactivo, que tenga la apertura de reflejarse en cualquier objeto, muy por encima de sus cualidades estéticas. Hace mucho tiempo que el arte dejó de ser un fenómeno decorativo, catártico o llanamente expresivo. Las sociedades más complejas, exigen estructuras más específicas.

Pareciera que los márgenes entre las funciones del artista y del curador cada vez son menos claras, continuamente vemos a los primeros desempeñar las labores de los segundos y viceversa, ¿qué opinas sobre el concepto de curador/artista? Creo que lo que debemos abolir son los límites, los márgenes, la claridad. Hay que reconocernos como habitantes de una adolescencia social, en donde lo que evidentemente reina es la confusión. En el arte, los personajes que más nos han dejado son aquellos que nos recuerdan que no hay un destino inminente. Cada día hay más artistas que fueron abogados, físicos, bailarines, ingenieros. En mi caso, un día me di cuenta que, contrario a lo que se me había instruido, me interesaba más hablar a través de la obra de los otros que de la mía. Si bien en algún momento de la trayectoria profesional hay que especializarse, no me parece nocivo experimentar hacia cualquier dirección.

Platiquemos un poco sobre tu participación en Zona Maco. Este año fuiste el curador a cargo del espacio Perrier, ¿cómo es que se acerca Perrier y te invita a estar al frente de este proyecto? Perrier es un patrocinador del festival Arte Careyes, ellos vieron el trabajo que hicimos con la subasta de arte contemporáneo, se dieron cuenta que en occidente se estaba generando un movimiento que les interesó, y se acercaron para ofrecerme una colaboración en la feria de este año.

¿Cuántas propuestas recibieron este año? Lo que ellos habían hecho todos los años era un concurso con estudiantes de arte. Este año cambió un poco la dinámica del concurso, e implementaron un sistema de apoyos o becas. En la transición, buscaron presentar algo diferente y entonces entramos nosotros a desarrollar un espacio para su participación en la feria.

¿Qué es lo que busca mostrar Perrier en su pabellón? Apoyar a los artistas emergentes, desde la identidad de la marca, que tiene que ver con la cultura urbana, con los lugares y costumbres que tiene un grupo muy específico del mercado joven.

¿Qué es lo que caracteriza al espacio Perrier de otros espacios dentro de la feria? En este caso, creo que fue algo muy valiente por parte de la marca, puesto que presentamos una exposición individual, de un artista joven, negociamos mucho para que la presencia de la marca fuera muy liviana y se respetara mucho la instalación. Los resultados fueron muy positivos, los organizadores de la feria, el público y las personas de la marca quedaron satisfechos con este formato un poco más serio, que consistía en presentar una propuesta que tenía que ver más con el arte que con la mercadotecnia. En un evento de esta índole, hacerlo así sin duda genera mucha más credibilidad en la participación de una marca.

Platícanos un poco sobre tu curaduría, el proyecto ganador y su artista. Lo que yo hice fue tratar de mostrar lo más relevante del arte joven de Guadalajara, llevar una selección de proyectos hechos por artistas emergentes de la ciudad que no hubieran estado en la feria con alguna galería, a quienes les planteé las necesidades que había, y generaron una pieza específicamente para el espacio de la marca en la feria. Al final se presentaron diez proyectos.

Después de tener los proyectos listos, hubo una presentación con la gente de la marca y las personas que llevan la estrategia de marketing, y entre todos opinamos acerca de los proyectos que parecían más viables, respecto a materiales, discurso, presupuesto, etcétera. Seleccionamos el proyecto Estética de la desaparición, de Mario Navarro, y a partir de eso comenzamos a trabajar. La pieza consistió en quince paneles cubiertos de espejos, y estos a su vez intervenidos con patrones de recorte de vinyl, acompañado por una pieza de sonido que se realizó a partir de la experimentación con las botellas de agua Perrier. Esto creaba una experiencia espacial en donde intervenían los vinyles como dibujos, los reflejos del espejo tanto entre sí mismos como de las personas que interactuaban con ellos, y la pista de sonido que generaba una tensión.

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