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JOSÉ MANUEL CIRIA

La cita para entrevistar a José Manuel es en el Museo de Arte Raúl Anguiano(MURA). Llego a la sala y ahí está, rodeado de gente, pendiente de cada detalle del montaje de los cuadros de su última exposición, Miradas Especulares. Me presento y me dice que nos sentemos fuera de la galería para poder platicar sin interrupciones. Le pregunto si es la primera vez que visita Guadalajara y dice que, aunque ha visitado México varias veces y ha expuesto su obra en ciudades como Zacatecas, Chihuahua y Mérida, ésta es la primera vez que visita la ciudad. Saca un cigarro, no sin antes preguntarme si me molesta el humo, y empieza nuestra charla.

Hace unos meses concluyó la serie de las cabezas de Rorschach y ha entrado en una fase que ha llamado el interludio. “Por no llamarla de vacaciones, quizá. No es que quiera tomarme una año sabático y no trabajar, más bien lo que ambiciono es salirme del formato de las series y dedicarme durante un año o año y medio a investigar, porque hace tiempo que no lo hago, levantarme por la mañana y poder entrar a trabajar sin ningún tipo de impedimento ni norma.”

Que una pieza se coma la composición, y lo abstracto se convierta en decorativo le molesta enormemente. “Yo siempre he tratado de que mi pintura abstracta sea ácida, que tenga mucha garra, mucha fuerza, que no sean cuadros contemplativos, que te provoquen una sensación.”

Su historia con el arte empezó cuando era niño y vivía en Inglaterra, con sus padres. La mayoría de los amigos de la pareja no tenía hijos, así que le daban un bolígrafo y un papel para dibujar. “El recuerdo que yo tengo de mi infancia es estar siempre dibujando. Yo he nacido con esto. A mí si me pinchan no sale sangre, sale pintura. Dicen que el que recibe el don recibe la maldición. A mí siempre me ha gustado ser anormal, soy artista, me encanta mi vida.”

Sabe que es muy afortunado porque puede vivir de su profesión, especialmente en España, y eso le da orgullo. “Esta profesión es muy dura. Al final conseguimos vivir de ella cuatro, el resto tiene que trabajar en otra cosa a pesar de tener una carrera consolidada.

Me explica que existen dos sistemas para alcanzar el éxito al dedicarse a pintar. “Unos pocos afortunados que están en el lugar oportuno, en el momento oportuno; están tocados por el dedo divino, trabajando en las mejores galerías. El otro, trata de pintar 600 cuados. Coges el primer cuadro, cuando terminas lo pones en el suelo de forma horizontal y pintas otro y lo pones encima y el siguiente encima y el siguiente, y llegas a 600 cuadros hasta que se te caen encima… es una cuestión de trabajo.”

Para meterse a sí mismo, para que su memoria esté incluida en sus series abstractas, recurre a los títulos. Los utiliza como una especie de diario, de cosas que le han ocurrido, de viajes que ha realizado, de personas a las que ha conocido.

Las cabezas de Rorschach
La primera cabeza que pintó Ciria surgió de una enfermedad que tenía su padre, un tumor cerebral, y de un viaje que hizo a la Isla de Pascua en Chile.

“A la vuelta a mi estudio en Nueva York estaba afligido, dolido con la situación que vivía mi padre. Pensando en las representaciones de la muerte que había visto en Chile, decidí pintar una cabeza. Una cabeza que representaba la muerte, tenía una gran mancha en la frente como símbolo del tumor que tenía mi padre. Pensaba que iba a ser una serie íntima. Aquella experiencia me sorprendió, me sobrecogió, y empecé a hacer más cabezas y las fui creciendo y creciendo.”

El título de la serie está inspirado en el test de Rorschach, del psicoanalista suizo, Hermann Rorschach, para conocer el perfil psicológico que pueda tener un individuo. A Ciria le interesa mucho ese juego, al poner ese título está expresando que las cabezas son proyectivas. Quiere que la gente interprete lo que ve en ellas.

“Mucha gente dice que las cabezas le dan miedo, cuando lo que yo intento es todo lo contrario: lo que quiero es mostrar gente o figuras con miedo. El miedo está dentro de los cuadros, no fuera; ellos tienen miedo a lo que ven afuera.”

A la mitad de la charla nos interrumpen para entregarle unas latas de cervezas que acepta con gusto. Está claro que su trabajo lo tiene dominado, y que también viene a disfrutar de su viaje a la ciudad. Le pregunto que si se ha topado con algún personaje inolvidable en todos estos años y me cuenta que atesora en su memoria los encuentros que tuvo con Antonio Saura. “Siempre tuvo fama de der un hombre difícil y duro, y yo tuve con él una relación maravillosa. Sus consejos y su forma de ser, la forma en la que se expresaba…”

Sobre la situación actual de México dice que no es sólo nuestro país, sino que el planeta entero está en un momento muy delicado debido a la crisis global. “Los políticos deben intentar ahorrar el gasto −que es absolutamente desmedido− sin repercutir en lo social. Estamos acostumbrados a gastar. Es como aquel que tiene un sueldo de mil y se gasta dos mil todos los meses. En algún momento tiene que terminar en la calle pidiendo dinero. Europa está bastante tocada.”

Para él, parte del problema que tenemos es que la política que se ha ejercido desde un bando o desde el otro, siempre ha sido muy radical. “Sinceramente lo que pienso es que a los políticos les falta sentido común, y en el caso de México no es la excepción.”

Le cuestiono si cree que la legalización de las drogas sea parte de la solución y después de prender otro cigarro me dice muy serio: “Yo pienso que el drogadicto se va a seguir drogando. Lo que se puede evitar con la legalización es el contrabando. ¿Por qué no hacerlas libres?”

Antes de despedirnos le pregunto cuáles son sus placeres. Me dice que le encanta la buena comida y la buena bebida, y que está feliz porque las dos las puede encontrar en la ciudad. Me entrega una tarjeta con sus datos y me dice que si un día de estos estoy en Nueva York, le llame.

José Manuel Ciria es uno de los pintores españoles más apreciados y consolidados, la confianza se le nota al hablar y expresarse sobre sí mismo y su arte. Actualmente divide su tiempo entre Nueva York y Madrid.

Si quieres conocer mas sobre su trabajo, visita:
www.jmciria.com

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