LIKE CRAZY

Para ser invierno llega una película tan fresca como la primavera y cálida como el sol de verano en un atardecer que sólo dura unos minutos y se desvanece para quedar en la memoria sentimental.

Like Crazy, cuyo título en español desconozco, y que seguramente nuestros inteligentísimos ejecutivos detrás de las traducciones de títulos de cine la nombrarán algo así como Alocado Amor o Amor de Lejos -nombres que por supuesto no tendrán nada que ver con la trama- ,es una historia totalmente irresistible sobre el primer amor.

Drake Doremus, un director perfectamente desconocido, nos deleita con su tercer largometraje. Sus dos películas anteriores Spooner y Dushbag pasaron por las carteleras de los festivales de cine independiente sin pena ni gloria, pero dejando claro que era un director comprometido y serio, que podía hacer un cine reflexivo y con un lenguaje visual contemporáneo. A diferencia de sus films anteriores, Like Crazy convence, y para mi gusto lo consagra como un director maduro que logra quedar en la memoria del espectador y transformar a unos actores semiconocidos (Anton Yelchin y Felicity Jones) de adolescentes enamorados a dos adultos forjados por una relación que es la causante de transformar sus vidas por completo.

Like Crazy podría llegar a ser un clásico de romance, sólo que no tiene ni grandes actores, ni una producción millonaria. Lo que sí tiene, para quienes nos gusta este tipo de cine, es una historia contada a través de las etapas del primer amor. El enamoramiento, el dolor y lo sabio del tiempo, con personajes que van evolucionando y modificándose con las circunstancias de una relación que moldea el destino de sus vidas y que se vuelve parte esencial del carácter de los personajes. Es fascinante ver cómo los sentimientos en la película maduran como si realmente pasara esa temporalidad. Lo que un día era inocencia y amor por amor, se transforma en una amistad; una relación que trasciende distancias, conflictos, inseguridades y, lo más importante, trasciende la fantasía, porque se palpa y es real.

Este film me recordó una época en donde el amor era suficiente, en donde el corazón no había sido lastimado y los sentimientos no tenían una segunda agenda. Un comienzo sincero, directo, puro, sin vicios ni rencillas, sin responsabilidad.

Like Crazy tiene una intimidad que convence y una asombrosa delicadeza a la hora de mostrar los conflictos del amor, el recuerdo, el arrepentimiento, retratando a la perfección el simple acto de enamorarse.

Twitter: @santleb

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