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Manolo Caro y Cecilia Suárez

C25_Port C25_ContraSe conocieron hace quince años en Guadalajara. Los presentó Juan Vila, primo de Cecilia y amigo cercano de Manolo. Ese día ella olvidó sus lentes de sol en el coche de él. Al día siguiente él la buscó para entregárselos antes de que partiera al DF. Desde ese día se han vuelto amigos, cómplices y ahora compadres, basando su relación en un solo código: la lealtad.

C: ¿Cómo llegaste a esto, si cuando te conocí dizque estudiabas arquitectura?

M: Pues porque estudiando me di cuenta de que no iba a poder vivir de eso [ríe] y siempre fui muy bueno narrando y estructurando anécdotas, de hecho es por esa razón que en lugar de reconocerme como director o dramaturgo, yo digo que mi profesión es contador de historias.

C: ¿Cómo sabías que eras bueno?

M: Porque de chiquito le contaba a mis hermanos mi día en la escuela y empecé a razonar que sin llegar a mentir, estructuraba de una forma diferente lo ocurrido para que fuera más interesante. ¿Y tú cómo llegaste a ser actriz?

C: Mi primo estaba en Chicago y fui a visitarlo, yo tenía la idea de estudiar leyes, y me dijo que me tomara un año con él antes de iniciar mis estudios. Tenía que hacer algo en Chicago, revisé los planes de estudios y decidí que inscribirme en teatro no era una mala idea. Terminé cursando toda la carrera de actuación en aquella ciudad. Ahí empezó todo, pero nunca fui la niña que soñaba con ser actriz.

M: Tu primo dice todo lo contrario. Hay anécdotas, que de niña te vestías con la ropa y las joyas de tu tía y recitabas al espejo.

C: [Suelta una carcajada.] Algo hay de eso.

M: ¿Extrañas esa época, tu vida en Estados Unidos?

C: Tuve la fortuna de participar en proyectos interesantes, protagonicé una serie, pero hoy en día con un hijo, es algo que por el momento no me cuestiono.

M: ¿Quedaron personajes pendientes de aquel momento?

C: No lo pienso, por algo no llegaron, ahora me interesa trabajar en mi país, además no me termino de identificar con ciertos roles y por ende no piensan en mí para ellos. Creo que es importante no perpetuar ciertas imágenes, sobre todo las mujeres, en un país como el nuestro, en donde la falta de equidad es muy palpable… Tú ¿por qué no quieres dirigir cosas que no sean de tu puño, mala ortografía y letra?

M: Estás revelando algo que casi nadie sabe: mi problema con la ortografía y mi dislexia, pero mi productor lo ha solucionado contratando un corrector de estilo. Sobre la pregunta creo que mientras tenga historias que contar será difícil que considere echar mano de otras personas, aunque no creo que nunca vaya a ocurrir.

C: ¿Cuándo te ves dando este paso?

M: Ahora traigo la inquietud de hacer algo histórico. Tal vez estemos ante el siguiente paso que podría dar, pero no lo tengo claro, la historia a veces duele.

C: ¿Y la televisión? ¿Has pensado en hacer una telenovela? ¿Qué te llevaría a decir sí o no?

M: Vi muchas de niño y tú lo sabes, por eso me lo preguntas [ríe]. Cuando llegué a buscarme la vida en esto pensaba que era una gran idea. Ahora me apetece menos, pero no lo descarto, aunque he rechazado varias propuestas por los argumentos que me han enviado. Hay mundos fascinantes, como el de Carlos Olmos, quien escribió En carne propia, Cuna de lobos o El extraño retorno de Diana Salazar. A ese universo sí le entraría con gusto y desenfado. ¿Tú volverías a ese género?

C: Si están buenos la historia y el elenco, sí. Aunque eso se complica, tenemos que reconocerlo: el género conecta muy bien con la idiosincrasia mexicana.

ALX_6494M: ¿Cuál es tu telenovela favorita?

C: Rina.

M: ¡La mía, Cuna de lobos! Está divertido hablar de esto, nunca lo habíamos hecho, pero pasemos a que ahora debutaste en microteatro como directora. ¿Le vas entrar de lleno?

C: Sí me gustó, pero no sé hasta dónde. Dirigir cine se me hace muy complicado y es mucho dinero. Hay que ser muy osado como para gastarse el dinero de otros sin garantizarles que se lo vas a regresar. El teatro me da libertad y me gusta su lenguaje. Tú ¿cómo vives esta diferencia entre el teatro y el cine?

M: El teatro es más emocionante, más vivo, pero mi estómago ya lo resiente mucho.

C: ¡Siempre has sufrido del estómago!

M: Por eso le he bajado al ritmo. En cambio el cine es más divertido, hay más control y llega una etapa en donde cada proceso te hace acercarte más a la idea concreta que habías concebido, entonces resulta terapéutico.

C: Pero paradójicamente estás poniendo en riesgo un gran presupuesto, ¿no te aterra eso?

M: Nunca pienso en los inversionistas cuando estoy filmando, ¿está mal? Imagínate que horror, ahí sacando cuentas [ríen] también he tenido la fortuna de que he dado resultados, he encontrado un público, ya ves Elvira, que contra muchos pronósticos se coloca como una de las películas mexicanas más taquilleras del año. El público sabe reconocer nuevas apuestas.

C: Elvira… quiero saber qué significa para ti.

M: Es el resultado de mucho trabajo, la suma de los otros proyectos y un gusto que me quería dar de manera muy personal. Yo siempre he sabido que no es la historia más fácil o comercial y me ha encantado enfrentarme a eso. Además la personaje es fascinante, yo pienso. Amo que viva en la imperfección, es muy humana… Había muchas apuestas a que nuestra amistad terminaría en el rodaje de Elvira, ¿por qué crees que se decía esto?

C: ¡Por envidia! Porque decían: “si ya no son tan amigos, me va a llamar a mí Manolo”, ¡pero no será así! ¿Qué ha sido lo mas difícil de dirigir actores?

M: ¡Aguantarlos!

C: ¡Grosero! ¿Por qué?

M: Son difíciles, pero los amo, se enfrentan mucho al rechazo y son complejos, lo cual veo completamente entendible: trabajan con su físico, su voz, su cara, sus emociones, ¡que complicado! Merecen todo mi respeto. Tú ¿qué odias de un director?

C: Que no tenga claro lo que quiere, que no sepa transmitir, eso hace el trabajo mucho más pesado. Por fortuna casi nunca me toca trabajar con directores así. En cuanto a ti, ¿has notado diferencia entre actores mexicanos y los actores extranjeros con los que has trabajado?

M: Es rudo decirlo pero tiene que ver con la preparación académica. Creo que en México los actores no se interesan por ser multidisciplinarios, tomar cursos de danza, canto, expresión… son pocos los que tienen una formación profesional de algún tipo y se nota.

C: ¡Yo por eso ya le ando entrando a la cantada!

M: Pero también reconozco que por el país en el que vivimos, el actor mexicano suele tener más garra y, bueno, entrando en cosas de producción, nada como los técnicos mexicanos.

C: Son los mejores del mundo

M: ¿A qué país te gustaría ir a trabajar?

C: Argentina, teatro y cine, son muy interesantes y en esta intención de seguir trabajando en español creo que sería increíble que pasara, pero yo con todas sus complejidades, soy muy feliz trabajando en México.

M: ¿Cómo definirías tu carrera?

C: Me he preocupado mucho por que sea una carrera diversa, los personajes han sido diferentes uno de otro. Ahora me preocupo por el tipo de director conque me gustaría trabajar, por el tipo de actriz que quiero ser.

M: ¿Te arrepientes de algo?

C: ¿Personal? [Sueltan la carcajada.] Profesional, no. Todo pasa para algo y de todo aprendes. ¿Tú?

M: No, pero no volvería hacer un proyecto por dinero, lo que más he amado de mi trabajo es hacerlo con libertad.

C: ¡Eso no te lo crees ni tú!

M: ¿Por qué? Tú sabes que una vez hice un proyecto por dinero y cuando iba por el cheque no podía disfrutarlo. ¡Por dinero se puede hacer cosas más divertidas que no tengan que ver con la carrera!

C: ¡Como vender tu cuerpo!

M: ¡Ojalá me pagaran por eso!

C: ¡Manolo! Eso nunca va a pasar…

ALX_6687bwM: ¿Qué es lo más divertido que has leído de ti?

C: Hoy en día no lo puedo ni mencionar, ¿tú de mí?

M: ¡Que eres insoportable! [Ríen.] Yo siempre contesto que es un prejuicio debido a que eres norteña, mujer y directa.

C: Eso, y que digo lo que pienso, mucha gente no soporta que creativamente no tengas miedo a decir lo que piensas, y sí, el acento no ayuda, ¡los espanta! ¿Tú qué has leído de ti?

M: Antes leía todo. Ahora recuerdo dos notas con mucho cariño: la primera, que se ha asegurado que soy hijo de Caro Quintero, ¡lo cual ya disfruto mucho! Y la segunda, que me da mucha risa, es haber leído que yo no soy el que escribe mis historias

C: ¡Eres como Milli Vanilli!

M: Me urge que me digan quién las escribe para que me ayude con un guion que tengo pendiente… Si no fueras actriz ¿qué harías?

C: Tendría un vivero o una peluquería, con eso de que me gusta cortar el pelo.

M: Y si fueras presidenta por un día, ¿qué tres cosas harías?

C: Convertiría la casa blanca de Peña en un museo, un museo popular para que todos podamos disfrutar lo que nos costó. En lugar de luchar contra el narco, invertiría en la educación para que muchos jóvenes que se ven obligados a entrar a ese mundo, tuvieran la perspectiva de que hay otras opciones en la vida, y también haría planes para que la equidad y la violencia de género disminuyera en muchísimos aspectos: elaboraría estrategias específicas para erradicar eso. ¿Y tú?

M: Lo primero que haría seria renunciar y después trataría mi ego con mi terapeuta favorito.

C: ¿No te lo aventarías?

M: No me veo con la sangre de ejercer un cargo público.

C: Ni yo, mucho cochinero.

M: Y al rato yo acabo como Carmelita Salinas en la cámara de diputados, ¡qué oso!

C: ¿Piensas retirarte?

M: No del todo, supongo que con los años tomaré otro ritmo. ¿Tú sí?

C: Lo sabes bien, no quisiera estar expuesta toda mi vida a eso de lo que tú hablabas.

ALX_6654M: ¿A qué lugar te irías a vivir?

C: ¡A Mérida! Tú a España, seguro.

M: Si no me convierto en padre, sí me gustaría volver a Madrid, ir y venir.

C: Pero tú si quieres ser padre…

M: Me encantaría, ojalá se dé. Si sucede será pronto, en un par de años, así que ya veremos.

C: ¿Por qué quieres ser papá?

M: Para regresarle a alguien eso que la vida me ha dado: educar, conocer, viajar y poner las pocas o muchas herramientas en alguien. Me gustan los niños, me gusta pensar en una familia, una familia moderna evidentemente. ¿Tú siempre quisiste ser mama?

C: Se fue volviendo con la edad un asunto más palpable, cuidar de alguien, procurarle a esa persona lo mejor que hay en mí, generarle un entorno armónico. La maternidad y la paternidad son grandes caminos para entender muchas cosas, si asumes ese papel con responsabilidad.

M: Y sobre la amistad, ¿qué es lo que nos atañe, qué buscas en ella?

C: Lealtad, tú también.

M: Estás en lo correcto.

Cecilia y Manolo definen sus proyectos

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Sexo, pudor y lágrimas
Toño Serrano y una puerta enorme que se abrió.

Todo el poder
El empujón necesario en mi carrera.

Fidel
La pasé muy bien, me encantó hacerla de revolucionaria.

Todo por amor
¡Donde te hiciste mi fan!

Párpados azules
Un antes y un después, Ernesto es muy especial.

Sin ton ni Sonia
Donde saldé mi cuota de desnudos.

Nos vemos, papá
Mi primer trabajo siendo madre, disfruté tener otro cuerpo físico.

Las oscuras primaveras
Un gran reencuentro con gente que quiero.

Elvira
Un proyecto que nos confrontaba de manera muy seria a muchos amigos, un compromiso y un gozo.

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Motel
Un corto desde la inexperiencia absoluta.

Gente bien atascada
Fue donde me di cuenta de que tal vez voy a hacer esto el resto de mi vida.

Colinas
No entiendo cómo nos dieron dinero para hacerlo, pero la pasé increíble, ¡lleno de amigos!

No sé si cortarme las venas o dejármelas largas
El parteaguas de mi carrera.

Sin cura
Repetir con dos grandes amigos: Zuria y Luis Gerardo.

Amor de mis amores
Mi historia de amor en muchos sentidos.

I love Romeo y Julieta
Una confrontación, aprendizaje.

Elvira
Un regalo personal.

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