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Mantarraya: un puente definitivo

El subrayado auge que ha alcanzado la industria cinematográfica en el país es un asunto sobre el que no haría falta discutir. Tendríamos que acotar, sin embargo, que se debe únicamente a una serie de productos de fácil acceso y cuya fórmula resulta por demás evidente. En México, pensar en el cine independiente es adentrarnos en un terreno lúgubre, espinoso. Hacer o distribuir películas fuera de los estándares comerciales aún es una labor casi suicida.

heli_stillEn un panorama tan poco alentador, Mantarraya se erige como una apuesta valiente y luminosa. Tras dieciséis años de existencia, la empresa fundada por Jaime Romandía (quien poco a poco fue sumando piezas claves al proyecto) se ha ramificado para cubrir las tres etapas previas a la exhibición de una película: producción, venta y distribución. De forma paralela, Mantarraya se ha consolidado como una alternativa concreta para los realizadores mexicanos y una ventana prodigiosa para los espectadores ávidos de nuevos discursos.

Hablar de Mantarraya sería imposible sin mencionar nombres como el de Carlos Reygadas —uno de los directores más importantes que ha dejado este país en lo que va del siglo—, quien a su vez codirige el área de producciones junto con Romandía, y el tapatío Pablo Aldrete. La casa productora alberga entre sus títulos la filmografía completa de Reygadas: filmes tan sobresalientes como Luz silenciosa (2007) y Post tenebras lux (2012), que en su momento fueran acreedores en el Festival de Cannes al Premio del Jurado y a la Palma de Oro al mejor director, respectivamente. Del mismo modo, Mantarraya estuvo detrás de la incisiva y multilaureada cinta de Amat Escalante, Heli (2013), así como de las dos piezas anteriores del joven director mexicano (Sangre, 2005; Los bastardos, 2008).

Luz silenciosa 6Otro de los grandes aciertos de Mantarraya está en su labor como distribuidora. La precisión con la que selecciona las cintas que trae al país es casi quirúrgica. En los últimos dos años ha sido la propietaria de los derechos de las Palmas de Oro: Amour (Haneke, 2012) y La vie d’Adèle (Kechiche, 2013). Asimismo, ha distribuido en México películas tan significativas como la ganadora del Óscar a mejor película extranjera, La grande belleza (Sorrentino, 2013) y Alps (Lanthimos, 2011), una de las obras más brillantes y auténticas que ha dejado la cinematografía en nuestros días. En el pasado Festival de Cannes, Mantarraya adquirió los derechos del quinto largometraje de Xavier Dolan, la promisoria Mommy (algunos de nosotros ya contamos ansiosamente los días).

El mérito de Mantarraya es más que claro: una inteligente estrategia que reconcilia el cine de autor con la industria, gracias a su visión y sólida presencia en festivales internacionales. La supervivencia y el éxito de Mantarraya resultan un faro para quienes contemplan el cine como proyecto, sin importar si es enfrente o detrás de la pantalla.

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