MAURICIO VALLE

A Mauricio desde que era niño lo único que le interesaba era la música y el cine. Intentó tomar otro camino en la universidad, pero la vida lo obligó a tomar el del arte: “Fue algo natural, pero si tuviera que escoger algo más específico, sería el año de 1998, cuando vi Breaking the Waves. Salí de la sala y mi visión del mundo había sido transformada. Meses después vi Happy Together y no había vuelta atrás.”

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Lo que más le apasiona del cine es que lo lleva a un estado de contemplación, de reflexión y de gozo, que no encuentra a través de ninguna otra actividad en la vida:
“Me apasiona crear universos, es como jugar a ser Dios. Primero en soledad escribes una idea que poco a poco desarrollas en guion. En mi caso, luego la comparto y desarrollo con la gente que más admiro. Mi primer guion lo trabajé con Mogens Rukov (Festen, Reconstruction) y Jorgen Leth (The Five Obstructions), y el último con Jean-Claude Carrière (El discreto encanto de la burguesía, La insoportable levedad del ser). Esto no solamente hace crecer el proyecto, también a mí. Y en cada proceso cinematográfico hay un viaje similar, el de exponer, compartir, evolucionar las ideas y crecer: no solo las ideas, también tú como persona.”

Mauricio cree que el trabajo que se realiza en una película, mucha gente no lo haría en una vida entera:
“Escribir, dibujar, construir, decorar, musicalizar, trabajar con actores, técnicos, contadores, fotógrafos, editores, diseñadores, tal vez algunos músicos, tal vez una orquesta, una banda de rock, mercadólogos, distribuidores, exhibidores, y luego lo dejas ir, y estás expuesto. La gente puede hacer lo que sea con tu proyecto, amarlo, odiarlo, destruirlo, y tú vuelves a empezar, sin miedo a la vida que este vaya a tener. Lo haces por el proceso, por el crecimiento y por el momento y el espacio por los que estabas transitando en tu vida.”

Las historias que le interesa contar, las que lo obsesionan, son las que tienen que ver con el hombre y su comportamiento: “Me gusta reflexionar mediante el cine sobre su sometimiento ante sus sueños, sus pasiones, ante el poder. Me conmueve lo trágico, la vocación trágica del hombre. Me gusta hablar sobre las esperanzas humanas, la búsqueda de lo esencial y la atrocidad del destino humano.”

Las historias que aborda no son nuevas; la importancia está en cómo las cuenta. Disfruta mucho jugar con ritmos rotos y una escritura cinematográfica más libre. “Sobre ella está terriblemente influenciada por la etapa de Jean-Luc Godard al lado de Anna Karina, aproximadamente de 1961 a 1966, y por la técnica o falta de ella en John Cassavetes. Daniela los martes, mucho más en Un hombre y una mujer de Lelouch y Chloe por las tardes de Rohmer. Pero Todos los días del tiempo está muy alejada de estos universos tal vez pequeños, que pretenden reflexionar sobre la inmadurez de mi generación, sobre estos adolescentes profesionales. Creo que Todos los días del tiempo es mi primer acercamiento al cine. Tal vez la gran diferencia es que el cine en México está polarizado por el circuito comercial, de imitación a la industria estadounidense, y por el artesanal, el cine de las clases bajas y la miseria humana, y lo que yo hago está en el centro.”

En sus películas vemos una referencia al cine norteamericano independiente y al cine francés. Mauricio considera que en México no existe el cine independiente, pues independiente nos significa una estructura financiera fuera de los grandes estudios, y entonces todo sería independiente: “Independiente es un leguaje, es una narrativa con exploración personal, de fácil acceso a la audiencia y con las grandes herramientas de la industria. Eso me interesaba a mí en esta etapa: un cine en el que pudiera encontrarme y encontrar las herramientas que me acomodaran para dar con un estilo, y sobre todo para no repetir lo que estaba sucediendo en México, para no acomodarme dentro de esos dos círculos.”

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En el cine mexicano actual están pasando cosas muy interesantes, y a Mauricio le gustaría creer que muy pronto existirá una verdadera industria, porque cada vez hay más creadores y más propuestas relevantes. “El mundo del cine tiene los ojos puestos en nuestro país y por primera vez tenemos un público interesado en ir a ver estas películas. Desde El crimen del padre Amaro no se rompía un récord de taquilla… ¡más de diez años! Y en 2013 se rompió dos veces, y no por poco. Claro, tenemos el cine de autor que con trabajo consigue diez mil espectadores… Estaría bien que la gente se acercara más a este tipo de cine, pero poco a poco las cosas han ido cambiando.”

Para el cineasta la falta de apoyos a la comunidad cinematográfica no es un problema, pues existe dinero en el país para hacer cine. En lo que no confía es en el proceso de repartición de los fondos, ya que en su opinión no es el ideal. “Vivimos en un país en el que todo lo que tenga que ver con fondos públicos está viciado, así que no tendría por qué ser diferente en el cine. El punto es que no porque haya más dinero, vamos a tener un mejor cine. El 80 por ciento de lo que se hace es fallido. Eso tal vez indica que no necesitamos más dinero, tal vez necesitamos mejores propuestas, u otra forma de repartir esos fondos.

“Los mejores cortometrajistas o directores jóvenes, muchas veces o nunca logran conseguir el dinero para hacer su película. Creo que eso está mal. Es un talento conseguir el dinero para hacer cine, pero no debería ser el más importante, porque tal vez hay talentos que se están mutilando antes de poder comenzar a expresarse.”

Sobre ella, su primer largometraje

Hay muchas cosas que le gustan de la película, otras más que no. Pero ahí nacieron o se reafirmaron algunas de sus relaciones personales y profesionales más sólidas: Juan Pablo Medina y Ricardo Palacio (quienes han actuado en todo lo que Mauricio ha hecho), Alejandro Camacho, Joanna House (vestuarista), Niels Buchholzer (director de fotografía), Marco Polo Constandse (con quien siempre produce sus películas) y Geminiano Pineda (su distribuidor).
“Supongo que siempre será lo mismo, uno crece y las películas se quedan atrás. Lo importante es hacerlas, y como dijo Almodóvar en Los abrazos rotos (tal vez lo único que me gusta de esa película es la cita): ‘Las películas hay que terminarlas aunque sea a ciegas.’
“Sobre ella para mí fue como la preparatoria: te gusta entrar porque te sientes ya parte de los grandes, pero muy pronto en lo único que puedes pensar es en salir. Es el único de mis guiones que he escrito solo y posiblemente será la única película en la que haya tenido a mis actores/amigos tanto tiempo trabajando en lecturas y desarrollo de personaje y guion, porque en el mundo real eso cuesta. Tal vez lo más encantador de Sobre ella es su ingenuidad, en todos los sentidos. El tema del dinero nos retrasó, así que pude editar durante más de un año. Tenía 66 horas de material y el primer corte duraba cuatro, así que tuve tiempo de divertirme, cosa que tampoco volverá a pasar. Me refiero a los tiempos, la diversión siempre volverá.”

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Lo que viene

A finales de 2012, Mauricio comenzó con el rodaje de Daniela los martes, una película a la que quiere mucho, inspirada al 100 por ciento en el mublecore, que se estrenará los primeros meses de 2014: “La hicimos en México, Nueva York, París y Étretat. Es la historia de dos personas que no quieren repetir todos los errores que han cometido como pareja en sus relaciones anteriores, así que deciden ser amantes y solo verse los martes.
“Paola Núñez y yo viajábamos con el equipo y un fotógrafo nos esperaba en cada país. No había guion, solo una idea, y todas las noches revisábamos lo que grabábamos para saber qué hacer al día siguiente. Nosotros hicimos vestuario, sonido directo, y yo dirigí, actué, fotografié varias secuencias y edité.”
Mauricio produce sus películas a través de B.A.L.A. Pictures. También realiza algunos comerciales, fotografía fija, y este año empieza a producir cine para otros directores, en el extranjero, lo cual lo llena de emoción, pues según dice ya se estaba cansando de él mismo.
Actualmente se encuentra en posproducción de Daniela los martes, y en pre-soft de Todos los días del tiempo, su tercer largometraje. También está preparando una obra de teatro, su primera como director, con un texto de Alexis Kaye Campbell, titulado The Pride, que se estrenará antes del mes de julio de 2014. Mientras tanto, produce una película de una gran amiga suya de Nueva York, Darya Zhuk, que filmará en Bielorrusia en verano de 2014: Almost Somewhere. Y está reescribiendo Todo por Julia para Los Güeros Films: el guión se producirá el próximo año.
Si quieres conocer más sobre su trabajo, visita: http://balapictures.co/tag/mauricio-t-valle/

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