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Nymphomaniac

Todos sabemos que cuando se acerca el verano las salas de cine se ven inundadas de películas de medio pelo, que luchan por un lugar en la cartelera, y la programación de los cines se convierte en una verdadera pelea de perros, en donde la permanencia de las películas está totalmente sujeta a la venta de boletos. En dicho escenario, películas como El gran hotel Budapest de Wes Anderson o Nymphomaniac de Lars von Trier, tienen una corta vida en los cines, debido a su alto contenido cultural, ya que la mayoría de la gente está esperando los blockbusters y solo quiere ir al cine a entorpecerse.

Nymphomaniac volumen 1 es la historia de Joe (Charlotte Gainsbourg), una autodiagnosticada ninfómana que es descubierta por un soltero mayor, Seligman (Stellan Skarsgård), tras recibir una paliza en un callejón. Es él quien la lleva a su casa. A medida que él atiende las heridas de Joe, ella relata la erótica historia de su adolescencia y de su edad adulta.

La película muestra a Joe tratando de llegar a un acuerdo con lo que ella es. Ella dice que no es una buena persona y está intentando llenar un vacío (que es incapaz de hacerlo), y creo que en este caso su búsqueda está equivocada, ya que se esfuerza por sentir algo, a través del sexo, que no tiene nada que ver con lo que está buscando. En una de las escenas una amiga le comenta que el ingrediente secreto del sexo es “el amor”, y Joe se molesta, ya que no lo conoce.

Nymphomaniac  representa un giro interesante en la perspectiva de un adicto que nunca ha recibido el tratamiento adecuado. La amargura de Joe se refleja en su vida sin remordimientos y en el egoísmo de la búsqueda del placer para satisfacer alguna necesidad. En este sentido todas las adicciones son egoístas y nos alejan del mundo y de los que nos rodean, porque al final las mantenemos en secreto, sin poder compartirlas con nadie. De esa forma, nos aislamos, empezamos a llevar una vida para nosotros y otra para los demás. El filme le arranca el romance y la intimidad al sexo y sobrecarga el acto con lujuria pura.

Es claro que Joe usa su sexualidad para controlar a los hombres. Su arma es poderosa ya que tiene a su favor la belleza y la juventud, pero acaba siendo controlada por su sexualidad sin darse cuenta, perdiendo su sentido de realidad. Esto se convierte en un círculo vicioso en donde las respuestas no yacen en el vicio sino en los caminos que han conducido a él.

NymphomaniacLars von Trier, de alguna manera, nos vende la idea de que el sexo en nuestra sociedad está sobrevaluado. En cierto punto tiendo a coincidir con él, ya que la idea del sexo como se nos presenta hoy en día, en la cultura popular, es la de un sexo victorioso, sin amor, que brinda soluciones a todos nuestros problemas. Esto no puede estar más lejos de la realidad.

Originalmente concebida como una gigantesca película de cuatro horas y media, la obra se ha dividido en dos partes. El ritmo del final es el correcto, nada se siente perdido, a excepción de un desenlace o, francamente, una razón de ser. Hay que pensar en Nymphomaniac volumen 1 como la primera parte de un cuento. Tratándose de von Trier, es posible que la segunda parte sea infinitamente más oscura y angustiante. Por ahora solo estamos viendo las aventuras salvajes de Joe y su reflexión sobre las consecuencias de sus actos en su vida adulta. Esas consecuencias serán reveladas pronto, y entenderemos la razón de la brutal golpiza que recibe.

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