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Premios Fénix, una oportunidad para la manifestación social

El jueves 30 de octubre se llevó a cabo en el Teatro de la Ciudad de México, la primera entrega de los Premios Fénix, que reconocen lo mejor del cine en Iberoamérica. La mayoría de los filmes que figuraron esa noche, recurrían al cine de autor y en su mayoría pasarán con pocas copias a las salas de cine, ya que su temática y contenido son poco atractivos para las masas, así que tendrán y han tenido mejores resultados en los festivales y en los circuitos hechos para el cine de culto.

15713159812_fa5294f76f_oEsta premiación anual organizada por Cinema 23, reúne a la comunidad cinematográfica de Iberoamérica para reconocer a quienes con su trabajo creativo contribuyen al cine de la región. Cinema es una asociación para la promoción y difusión del cine hecho en Iberoamérica. Su nombre hace referencia a los 22 países que la conforman. Cabe mencionar que esta es la primera vez que se entrega el Premio Iberoamericano de Cine Fénix, que esta vez consideró 58 largometrajes de ficción y dieciséis documentales de 22 países iberoamericanos. Entre ellos, las películas mexicanas y de coproducción mexicana como La jaula de oro, Heli y Club sándwich, entre otras.

15526771290_7d4e3e6467_oLa organización de los premios y la producción del evento, no quedaron a deber en ningún momento. Desde el inicio de la alfombra roja se notó una organización. Los invitados especiales esperaban el inicio de la premiación en un lounge que ofrecía bebidas y comida, mientras iban siendo llamados y anunciados en la alfombra roja para su salida. En ese sentido se respiraba un aire de glamour que no se había visto en México en ninguna premiación de cine o TV. La asistencia de artistas, directores y productores, sin precedentes.

Sin embargo, detrás de la valla que custodiaba la entrada, se veía y se escuchaba una no muy concurrida manifestación que no buscaba interrumpir la premiación, que hacía evidente la inconformidad: estudiantes de cine que mostraban su solidaridad con lo ocurrido en Ayotzinapa, que hacían un llamado a la comunidad cinematográfica. Los asistentes a la entrega parecían no prestar mucha atención, tal vez porque la percibían como una protesta más, como las que siempre suceden en la Ciudad de México, que pasan sin pena ni gloria, y que solo alteran la vialidad.

15713143372_f59af4da08_oEl show, que empezaba su transmisión por televisión de paga a las 8:30 PM, venia retrasado. A llamados y empujones, empezó la ceremonia, sin aviso alguno y con la mitad del teatro todavía por llenar. El jefe de Gobierno capitalino, Miguel Ángel Mancera, fue el encargado de dar la bienvenida a los asistentes e inaugurar la ceremonia. Los primeros actores en aparecer en el estrado fueron la española Maribel Verdú y el mexicano Daniel Jiménez Cacho, conocido entre la comunidad artística como activista de los derechos humanos. Sabíamos que no desaprovecharía la oportunidad para hacer notoria su inconformidad con respecto a los hechos y casos de violencia que han venido azotando al país y que no han tenido ninguna respuesta por parte del gobierno. Lo que nadie se imaginó fue que tanto él como Maribel, además de manifestar su descontento, leyeran uno por uno los 43 nombres de los estudiantes normalistas desaparecidos. Al principio se respiró un aire de desconcierto pero, conforme avanzaba la lista, las voces de la audiencia se iban sumando en un mismo coro: “¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!” Cuando terminaron, se escuchó un fuerte aplauso por parte del público y la ceremonia continuó.

15092235523_cc4b055284_oLa siguiente en subir al escenario fue la actriz Mía Maestro, quien saludó al público con un “43 veces buenas noches”. Y así, uno a uno de los presentadores y de los premiados, aprovecharon para comunicar su indignación, su molestia y su desencanto ante las autoridades de un país que no le da respuestas ni soluciones a su pueblo. La noche transcurrió entre premios, agradecimientos, música y un descontento social por la ineptitud de nuestros gobernantes, incapaces de ponerle fin a esta desgracia en la que vivimos hoy en día, en un país que tiene tanto que ofrecer y cuya imagen se ha visto manchada a nivel internacional: México, en el extranjero, es sinónimo de corrupción y principalmente de violencia.

15713175402_f243d6c3f6_oEn cuanto a los premios, la temática de las películas tenía algo en común, y es que casi todas la ganadoras compartieron la denuncia como factor principal en su tema. En estos premios iberoamericanos, con predomino de Latinoamérica, la voz de los creadores reclama justicia social, en todos los idiomas y sentidos. Me emocionó mucho ver a la comunidad del cine unida por el dolor de un pueblo, ya que Latinoamérica e incluso España, han sido en su historia azotadas por dictaduras, guerras y desigualdad social. Ahora es México quien más sufre a causa de la violencia y la falta de un gobierno que no ofrece una solución ni a corto ni a largo plazo, lo que se convierte en motivo de unión entre seres humanos, sin importar la nacionalidad.

La película triunfadora de la noche fue La jaula de oro, que se llevó tres premios, incluyendo mejor película, mientras que Heli de Amat Escalante, obtuvo los premios a mejor director y a mejor guion. La noche terminó muy a tono con un número musical en donde participaron una gran cantidad de actrices y cantantes, para interpretar la canción “Latinoamérica” de Calle 13, cuya letra inspira y lleva a la reflexión, a no olvidar que los latinoamericanos seguimos y seguiremos luchando mientras siga existiendo la desigualdad social.

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