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Pumcayó

La música es una tradición que se va transformando. La mezcla de guitarra, jarana, salterio y percusiones, forma una misma voz llena de palabras que nos hace preguntarnos por nuestra identidad. Así es la música que crean Federico, Paco, Saúl, Marcelo y Rulo, integrantes de Pumcayó, una banda tapatía que suena a México. Ellos empezaron hace cinco años con un primer material en vivo, y ahora están presentando su nuevo disco. Platicamos con los integrantes de la agrupación sobre su proyecto y los procesos que han vivido a través de la música.

IMG_9723Partiendo de que todo arte se inspira en otros artistas, ¿cuál es la inspiración de Pumcayó?
¿Qué nos inspira? La música, los viajes, hay muchos paisajes en las letras; experiencias, tradiciones mexicanas…

De todo su material, encontré una palabra clave, y es tradición: un ejemplo es su video “Don Jacinto”, grabado en una fábrica de papel picado. ¿Por qué escogieron ese lugar?
Porque el lugar habla de un proceso artesanal con el que terminamos identificándonos a la hora de hacer música. Es curioso que muy poca gente sepa cómo se hace el papel picado. Es la tradición a través del proceso.

IMG_9912¿A dónde los ha llevado este proyecto?
Pumcayó nos ha llevado a revisitar el lenguaje. Lo más curioso es que ya fuimos a Austin, a Colombia, a Aguascalientes, Mérida, Careyes, Saltillo y Toluca; próximamente iremos a Chile, y tocaremos por primera vez en el DF. Lo que ha estado sucediendo es que el material tiene una naturaleza un tanto extraña, ha llegado a oídos de personas clave que, ¡pum!, lo han disparado, y nuestra música ha comenzado a proyectarse hacia tal lado y tal lado. Pareciera que hubiéramos hecho de cabeza las cosas, pero ahora que estamos empezando a seguir convencionalmente la carrera de una banda en México, ya tenemos una parte avanzada. Ya hemos hecho una red de contactos en Colombia y Chile, antes de tener el disco.

¿Con qué se comería su música?
Con mole y huitlacoche, y todo lo que tenga que ver con mezcla. Podemos ser perfectamente un mole por la variedad de ingredientes. Nuestra música puede ser un pato o lo que quieras, pero no es nada simple, es un proceso artesanal.

Entonces ¿con qué se lo tomarían?
¡Con un mezcal!

¿Dónde encontramos su música?
Nosotros aún estamos con la “romantiqueada” del disco. Buscamos experiencias a manera de intercambio. Y ¿cómo le hacemos para que la gente quiera el disco en físico a través de experiencias? Pensamos en emprendedores creativos locales, en tejer una red en la que todos nos echamos la mano. Lo vemos como degustación de nuestro propio material, como un “te doy a probar un poco de mi música, para que te enganches con ella y después haya otra forma de retribuir el apoyo”. Así podemos continuar haciendo nuestra música. Todo es parte del proceso.

 

Visita pumcayo.com

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