Lo espectacular del ahora

Basada en la novela de Tim Tharp y dirigida por el up and comer James Ponsoldt, The Spectacular Now crea un vivo retrato tridimensional de la juventud que se enfrenta al divertido, emocionante y peligroso juego del amor moderno y la edad adulta.

bo cream

Como cualquier otra película de adolecentes y de bailes de graduación, parecía que The Spectacular Now se quedaría en otra comedia romántica en donde el chico no tan popular conquista a la chica popular, pero, grata sorpresa, resultó ser un filme basado en personajes profundos que salen del estereotipo adolescente para contar una historia de amor adulto: jóvenes inexpertos que, conforme la historia se desarrolla, pierden la noción de su corta edad.

Desde John Hughes ningún drama adolescente tenía tanto impacto en mí, y es que películas como Breakfast Club, Pretty in Pink, Some Kind of Wonderful, 16 Candles, marcaron una época y a una generación, porque sus personajes trascendían la edad. Siempre fueron dramas adultos interpretados por adolescentes y es eso lo que convierte a The Spectacular Now en un clásico instantáneo. También cabe mencionar que la película fue adaptada por los responsables de 500 Days of Summer, quienes probaron ser grandes narradores de historias.

Situada en una pequeña ciudad suburbana, The Spectacular Now cuenta la historia de Sutter Keely (Miles Teller), quien sale de una relación con la chica guapa y popular de su escuela (Brie Larson) para inmediatamente y casi de manera involuntaria entrar en otra con Aimee Finecky (Shailene Woodley).

Sutter, que no tiene ningún plan para el futuro y que ha evitado profundizar en cualquier tema para no sentir la pesadez de la vida o la inevitable tragedia de herir o ser herido, tiene el hábito de beber todo el día, en la escuela y en el trabajo, mismo que le está costando mantener. Por otro lado, Sutter constantemente presiona a su madre (Jennifer Jason Leigh) para que le dé los datos de su padre, quien los abandonó hace varios años. No ha tenido contacto con él hace ya algún tiempo y todo lo que tiene son recuerdos felices, lo cual ha generado un pequeño resentimiento hacia la madre.

Sutter tiene el ingenio para desviar todas las dificultades y los retos de la vida, de una manera casual y con humor, sin acercarse realmente a las personas y evitando siempre la confrontación. No es alcohólico, pero la intención de James Ponsoldt es demostrar que Sutter va por el camino equivocado y que está al borde de perderse en cualquier momento. El director lo tiene claro en ese sentido: su película anterior, Smashed, protagonizada por Mary Elizabeth Winstead, es una excelente historia sobre los jóvenes que beben. El tema en este caso no es forzado sino que detalla delicadamente cuáles son las influencias que nos empujan a cierto tipo de comportamientos.

Mientras tanto, Aimee Finecky es una chica que nunca ha sido popular, nunca ha tenido novio y carece de vida social. Todos estos inconvenientes ponen a Sutter en ventaja sobre ella, de manera que él cree que es ella quien necesita ayuda, que él debe rescatarla, cuando sucede todo lo contrario. En ese sentido la historia nos mantiene en vilo, especulando sobre cuándo Sutter arruinará la vida de Aimee.

La película también aborda el tema de cómo las decisiones que tomamos, por más ligeras que parezcan, afectan constantemente el rumbo de nuestras vidas: siempre se puede romper el molde al que, aparentemente, estamos predestinados, lo cual me parece muy relevante en estos tiempos. Lo que nos dijeron de pequeños que nos haría felices no siempre resulta ser cierto.

El filme viene muy al caso con el nuevo ciclo que empieza. Por lo general comenzamos el año con un montón de propósitos, pero siempre encontramos las excusas para no cumplirlos, ya que planeamos las metas en relación con el tiempo en que vivimos. De eso se trata The Spectacular Now, de vivir en el presente, de estar conscientes y disfrutar el momento, pero sin descuidar las consecuencias futuras de las acciones momentáneas.

No estamos ante una comedia de romance, puesto que hay una oscuridad presente siempre, que invita a los protagonistas a caer. De esta manera, el filme se convierte en una inevitable lucha entre los personajes y sus propias decisiones. The Spectacular Now no resulta agradable todo el tiempo, y no es su propósito serlo, pero es realmente espectacular.

ONLY GOD FORGIVES: UNA LUCHA INTERNA

bo oly god

El tratar de escribir esta reseña a las doce de la noche, después de pelear conmigo mismo sobre si debía o no hablar de una película que lo que más me provocó fue aburrimiento, me llevó a la deliberación de hablar más del tema central de la película que del filme mismo. La lucha interna, a la cual por lo menos yo me enfrento a diario, es algo a lo que ya estoy acostumbrado. Y no todo el tiempo se trata de una batalla a muerte para tomar alguna decisión: es simplemente la duda de si es la decisión correcta a la hora en la que la tomamos, y no optamos por el otro camino.

Con respecto a Only God Forgives, la más reciente entrega de Nicolas Winding Refn, las críticas positivas y negativas no se hicieron esperar. Por una parte, los fans quedaron fascinados por el derroche visual que el director emplea en sus escenas, que parecen ser más parte de un vieoclip kitsch que de una película. Y por otro lado, la crítica especializada vapuleó el filme, tachándolo de sádico y pretencioso.

Parece que en esta ocasión el director de la aclamada Drive prefirió irse por un lenguaje mucho más visual y sensorial que apegarse a diálogos y escenas sobreexplicativas, y optar por un cine mucho más directo, al punto y sin suavizar ni censurar el excesivo uso de la violencia.

El poco mérito del filme reside en el manejo y la dirección de actores, ya que, con muy poco diálogo, los personajes son tridimensionales y logran trasmitirnos su profundidad y una vida más allá de la que aparece en la pantalla.

Es como si Nicolas Winding Refn nos dijera: mira lo que hago, mira cuán especial soy, mira mis increíbles efectos visuales, la depravación del diálogo, el impresionante derramamiento de sangre. Pero al final todo eso nos deja insatisfechos, o por lo menos a mí, y la película no es más que una experiencia sensorial que no resulta del todo agradable. Incluso por momento es tediosa , pues este ejercicio de violencia visual ya lo habíamos visto en Valhalla Rising, la cual es interpretada magistralmente por Mads Mikkelsen, uno de los mejores actores contemporáneos.

Después de Drive (que a mi parecer es estupenda y mucho más atrevida en la puesta en escena), Refn trata de separarse del resto de sus contemporáneos, pero por medio de un fallido intento. Con Only God Forgives, jamás logra conectar con la audiencia, porque su vanidad lo ciega para dar un mejor resultado, y de esta manera insulta al espectador, que resulta más inteligente de lo que el director cree.

Algunas cosas rescatables de la película, aparte de su impecable fotografía, son la espectacular actuación de Kristin Scott Thomas y la profundidad del personaje de Ryan Goslin, que en todo momento se ve las manos y las empuña, como si se tratara de una constante batalla contra él mismo, cosa que sí pasa, ya que es un gangster que frecuentemente se está cuestionando los límites entre el bien y el mal.

Gosling hace el papel de Julian, el hermano menor de un pervertido que es asesinado. Cuando Julian decide vengar la muerte de su hermano, se entera de que este violó y mató a una adolescente, y de que el asesino de su hermano fue el padre de la muchacha. Eso por un momento le suena a justicia a Julian, y está listo para abandonar el asunto, hasta que su madre, interpretada por Scott Thomas, vuela desde Estados Unidos para poner las cosas en orden.

Julian es mercancía dañada o, como dirían los gringos, damage goods. Nos damos cuenta de cuán gravemente cuando su madre ofrece un grotesco panorama sobre las deficiencias de Julian en comparación con su hermano. Y de ahí el conflicto eterno que el protagonista lleva en su interior, debido a nunca tener la certeza del bien y del mal.

Al final, Refn sufre del mismo padecimiento que su personaje, ya que nunca sabe si quiere hacer una película de arte o una película de acción con matices artísticos, y ese capricho solo Dios se lo perdona.

El tratar de escribir esta reseña a las doce de la noche, después de pelear conmigo mismo sobre si debía o no hablar de una película que lo que más me provocó fue aburrimiento, me llevó a la deliberación de hablar más del tema central de la película que del filme mismo. La lucha interna, a la cual por lo menos yo me enfrento a diario, es algo a lo que ya estoy acostumbrado. Y no todo el tiempo se trata de una batalla a muerte para tomar alguna decisión: es simplemente la duda de si es la decisión correcta a la hora en la que la tomamos, y no optamos por el otro camino.

Con respecto a Only God Forgives, la más reciente entrega de Nicolas Winding Refn, las críticas positivas y negativas no se hicieron esperar. Por una parte, los fans quedaron fascinados por el derroche visual que el director emplea en sus escenas, que parecen ser más parte de un vieoclip kitsch que de una película. Y por otro lado, la crítica especializada vapuleó el filme, tachándolo de sádico y pretencioso.

Parece que en esta ocasión el director de la aclamada Drive prefirió irse por un lenguaje mucho más visual y sensorial que apegarse a diálogos y escenas sobreexplicativas, y optar por un cine mucho más directo, al punto y sin suavizar ni censurar el excesivo uso de la violencia.

El poco mérito del filme reside en el manejo y la dirección de actores, ya que, con muy poco diálogo, los personajes son tridimensionales y logran trasmitirnos su profundidad y una vida más allá de la que aparece en la pantalla.

Es como si Nicolas Winding Refn nos dijera: mira lo que hago, mira cuán especial soy, mira mis increíbles efectos visuales, la depravación del diálogo, el impresionante derramamiento de sangre. Pero al final todo eso nos deja insatisfechos, o por lo menos a mí, y la película no es más que una experiencia sensorial que no resulta del todo agradable. Incluso por momento es tediosa , pues este ejercicio de violencia visual ya lo habíamos visto en Valhalla Rising, la cual es interpretada magistralmente por Mads Mikkelsen, uno de los mejores actores contemporáneos.

Después de Drive (que a mi parecer es estupenda y mucho más atrevida en la puesta en escena), Refn trata de separarse del resto de sus contemporáneos, pero por medio de un fallido intento. Con Only God Forgives, jamás logra conectar con la audiencia, porque su vanidad lo ciega para dar un mejor resultado, y de esta manera insulta al espectador, que resulta más inteligente de lo que el director cree.

Algunas cosas rescatables de la película, aparte de su impecable fotografía, son la espectacular actuación de Kristin Scott Thomas y la profundidad del personaje de Ryan Goslin, que en todo momento se ve las manos y las empuña, como si se tratara de una constante batalla contra él mismo, cosa que sí pasa, ya que es un gangster que frecuentemente se está cuestionando los límites entre el bien y el mal.

Gosling hace el papel de Julian, el hermano menor de un pervertido que es asesinado. Cuando Julian decide vengar la muerte de su hermano, se entera de que este violó y mató a una adolescente, y de que el asesino de su hermano fue el padre de la muchacha. Eso por un momento le suena a justicia a Julian, y está listo para abandonar el asunto, hasta que su madre, interpretada por Scott Thomas, vuela desde Estados Unidos para poner las cosas en orden.

Julian es mercancía dañada o, como dirían los gringos, damage goods. Nos damos cuenta de cuán gravemente cuando su madre ofrece un grotesco panorama sobre las deficiencias de Julian en comparación con su hermano. Y de ahí el conflicto eterno que el protagonista lleva en su interior, debido a nunca tener la certeza del bien y del mal.

Al final, Refn sufre del mismo padecimiento que su personaje, ya que nunca sabe si quiere hacer una película de arte o una película de acción con matices artísticos, y ese capricho solo Dios se lo perdona.

TERRENCE MALICK: POESÍA VISUAL

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Siempre me he considerado un amante de la poesía y se podría decir que en alguna época incluso traté de escribir alguno que otro intento que buscaba imitar a los grandes poetas de todos los tiempos. Claro, todos esos intentos, a mi parecer, fallidos. Terminé por abandonar ese oficio, sin nunca dejar de leer a aquellos que sí lograron describir emociones, sentimientos, pasajes y épocas enteras, a través de ese riguroso y celoso arte que se conoce como poesía.

Y es por eso que en esta ocasión la poesía me inspira a cambiar el estilo de esta columna, ya que hablaremos de la última entrega cinematográfica del director Terrence Malick: To the Wonder.

Desde que vi The Thin Red Line me convertí en un devoto seguidor, por no decir fan, de Terrence Malick. Su manera de contar historias y la cadencia con la que lo hace me parecieron fuera de serie, y llegué a considerarlo un original de la narrativa cinematográfica, ya que sus visualizaciones y el desarrollo de sus escenas rayaban en la narrativa que era propia de la poesía. Quedé pasmado y encantado por ver poesía visual que contaba historias acompañadas de una fotografía y una música espectaculares. Jim Caviezel jamás logrará verse tan bien en pantalla después de haber estado al mando de Malick, interpretando a un tímido y soñador soldado llamado Private Witt.

Debo confesar que no es un cine fácil ni complaciente el de Malick, pero sí es un cine que exige al espectador algo que nos convierte en cómplices del caos visual para llegar a sacar lo mejor de nosotros como espectadores. Una vez que entramos en su mundo quedamos fascinados por lo sensorial que llega a ser la experiencia de ver sus películas.

En To the Wonder, Malick nos cuenta varias historias de amor y desamor pasando por un personaje principal (Ben Affleck), y nos hace sentir la desesperación, la tristeza, el caos de cada uno de los personajes que van apareciendo en la vida del protagonista, para llevarnos a resoluciones solo comprendidas por nosotros mismos y nuestras experiencias.

Ninguna conclusión es correcta o incorrecta, y todo queda a la interpretación propia, que pareciera no planeada por el director, pero ahí reside el talento de Malick: en dejar la puerta abierta para tomar varios caminos sin imponernos su propia visión de algo tan intangible como el amor.

La búsqueda de la espiritualidad a través de la cámara por parte de Terrence Malick es de admirarse y pareciera que, con cada una de sus entregas, va encontrando las notas, las palabras, los sonidos que se asemejan a un paraíso sentimental.

En To the Wonder todo pareciera ser una especie de paraíso terrenal, con sonidos y destellos de luces angelicales salidos de un cuento dantesco del romanticismo más puro e idealista. Sin embargo, la angustia terrenal aparece con todas las connotaciones humanas posibles, para recordarnos que no se trata de un sueño sino de poesía visual. Terrence Malick, como diría Jaime Sabines, es un “amoroso”, sin duda alguna.

Y para describir la obra de Malick como mejor se merece, aquí unos versos escritos por los expertos en el tema, con los cuales se podría describir parte del guion de la propia película.

Un sol negro y ansioso se te arrolla en las hebras
de la negra melena, cuando estiras los brazos.
Tú juegas con el sol como con un estero
y él te deja en los ojos dos oscuros remansos.
Pablo Neruda
 
Mi estrategia es en cambio
más profunda y másn
simple
mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo
ni sé
con qué pretexto
por fin
me necesites.
Mario Benedetti
 
Estoy enfermo de ti,
de curar no hay esperanza,
que en la sed de este amor loco
tú eres mi sed y mi agua.
Manuel Machado
 
Bruscamente la tarde se ha aclarado
Porque ya cae la lluvia minuciosa.
Cae o cayó. La lluvia es una cosa
Que sin duda sucede en el pasado.Jorge Luis Borges
Como un ensueño en una cuna,
como se posa en la rüina
la piedad del rayo de la luna.
Como un encanto en un hastío,
como en la punta de una espina
una gotita de rocío…
Amado Nervo
 
Afuera la noche respira, se extiende,
llena de grandes hojas calientes,
de espejos que combaten:
frutos, garras, ojos, follajes,
espaldas que relucen,
cuerpos que se abren paso entre otros cuerpos.
Octavio Paz
 
Les preocupa el amor. Los amorosos
viven al día, no pueden hacer más, no saben.
Siempre se están yendo,
siempre, hacia alguna parte.
Esperan,
no esperan nada, pero esperan.
Jaime Sabines
 
Mas hay junto a mi mesa una ventana
Por donde entra la luz; y no daría
Este rincón de la ventana mía
¡Por la mayor esplendidez humana!
José Martí

SOBRE ELLA

Por lo general siempre escribo sobre pelis norteamericanas o géneros que no tocan los cineastas nacionales, pero en esta ocasión sobresale en la cartelera la ópera prima de Mauricio T. Valle, Sobre ella.

Sobre ella trata la historia de un grupo de amigos muy unidos, antes y después de un trágico accidente, y de cómo retoman las relaciones interpersonales a partir de ciertos hechos que marcan el destino de sus vidas.

Mauricio T. Valle, conocido más como actor que como director, hace un atrevido retrato de una juventud “privilegiada” en una ciudad en la cual el entorno modifica y dicta los destinos de sus protagonistas. Y aunque este retrato no hace una radiografía completa sobre una generación o grupo social, sí deja en claro la postura del director a la hora de hacer su narrativa, ya que nos cuenta la historia de una manera poco ortodoxa pero, una vez completa, entendemos cada uno de los episodios.

Lo que más me llama la atención del filme es el atrevimiento de contar historias de diferente manera, ya que más que una historia nueva o que no se haya visto, es la manera en la que es contada. En este sentido Mauricio T. Valle hace una clara referencia al cine independiente estadounidense y se vale de uno de los géneros que más ha llamado la atención en los últimos años por su estilo narrativo y su poco costo en relación con la producción, y se basa más en los diálogos para contar un contexto en vez de contextualizar a base de tomas y establishing shots.ILUS SOBRE ELLA

 

 

El estilo en el que este filme podría ser categorizado es  mumblecore, que es del cine indie caracterizado por hacer de la falta de medios un signo de distinción ético y estético, y por utilizar canales alternativos para su distribución. En el plano ético, más que un statement es una postura ante el cine independiente hecho específicamente para festivales como Sundance (que tratan de decir qué es cine independiente pero en realidad hay bastante dinero y marketing detrás de estas producciones: no son los grandes estilos de Hollywood pero tampoco son esas pequeñas casas productoras con crews pequeños para trabajar). Mumblecore, bautizado por un técnico de sonido al escuchar cómo los actores, más que hablar, murmuraban sus diálogos y por lo general (no en todos los casos) reúne a actores no profesionales, hay mucha improvisación, interpretaciones naturalistas, planos largos con cámara en mano y sin una mezcla de sonido perfecta, más bien el sonido suena sucio un poco a propósito.

Para el director tiene más sentido invertir en el soundtrack de su ópera prima que en la misma producción y esto porque la música hace una referencia contextual y emocional a las situaciones del filme, y en el mejor de los casos me parece que esas referencias musicales son más personales que generacionales, pero eso le imprime un toque personal al filme que lo hace más intimo y hay una relación inmediata entre el director y el espectador, ya que la historia en sí está llena de recuerdos y vivencias íntimas y personales de los protagonistas, vistas desde diferentes puntos de vista, que al final cuentan el mismo relato desde otra óptica.

Lo que me gusta del filme es el realismo y familiaridad con que están filmadas las escenas de fiestas, reuniones y pláticas, ya que por momentos podemos sentirnos parte de esos ambientes sin sentir que es una película, y más bien como si estuviéramos por momentos ahí dentro. Cuántas veces no hemos recordado todos aquellos episodios de nuestras vidas en los que la hermandad de un grupo de amigos es definida por el compartir desde los momentos más simples hasta los más complejos, y es cuando se forman esos lazos emocionales para así llevarlos en nuestra memoria y aquí el director hace uso de sus recursos emocionales para involucrarnos en todos los momentos.

Definitivamente, Sobre ella es lo más actual que se ha visto de cine mexicano contemporáneo en cuanto a narrativa y el principio de una larga y exitosa carrera para T. Valle detrás de la cámara.

 

EL DRAMEDY COMO HERRAMIENTA EMOCIONAL

Con el verano en el horizonte y la sequía de blockbusters de primavera, la cartelera se llena de películas de media tabla y el cine independiente logra brillar más, ya que los grandes estrenos de los estudios son reservados para el verano, cuando hay una audiencia cautiva debido a las vacaciones.

Hace dos años comencé con este espacio. El título de la columna era entonces “El antihéroe”, en referencia a la película de Nicolas Winding Refn, Drive. La columna comenzaba con la frase “Con el verano a nuestras espaldas…” Hoy, la referencia a las estaciones me sirve otra vez para abordar las estrategias de los estudios y los productores en el lanzamiento de sus películas.

En esta ocasión, no hablaré de una sola película sino que abordaré tres títulos del género dramedy. Un dramedy se caracteriza por mezclar elementos formales del drama y la comedia. El término se usa mucho más para describir series de televisión, pero, en el caso del cine, aunque no es un género nuevo, es el predilecto de festivales como Sundance y otros, pues resulta ideal para contar historias “decentes” con un bajo presupuesto. Por lo general, sus personajes luchan con problemas personales, tratan de mantener su integridad, y es el humor negro la táctica común para mantener la verosimilitud.

Ni los efectos ni los grandes actores nos enganchan tanto como lo hace una buena historia, con personajes realistas que tengan características parecidas a las nuestras o a las de quienes nos rodean. La definición de una buena historia se puede perder en interpretaciones y gustos personales, pero nadie puede negar que, en una buena película, la estructura del guión nos mantiene enganchados y alejados de nuestra propia realidad.

Tres películas que están actualmente en cartelera forman parte del género dramedy, y presentan un buen contenido sin caer en gastos excesivos: una de ellas es mexicana y las otras dos, estadounidenses. Las tres son comedias sin que por ello pierdan el ángulo dramático y humano de sus personajes: Nosotros los nobles, Celeste and Jesse Forever y This is 40. Sin que ninguna de ellas destaque como filme de culto o exija un análisis profundo, las tres muestran personajes realistas, que provocan la identificación con el espectador, quien relaciona ciertos pasajes con anécdotas propias.ilustracion dramedy

Celeste and Jesse Forever, dirigida por Lee Toland Krieger, aborda el caso de una pareja de recién divorciados que siguen juntos: el toma y da de los personajes, simpáticos, vulnerables y llenos de defectos, se siente completamente real. Se trata de la tercera entrega del director (December Ends y The Vicius Kind, ambas en el género dramedy), quien en algún momento fuera aprendiz del ya consagrado maestro del drama Neil LaBute. Aunque el alumno no ha superado al maestro, Lee Toland no llega a alejarse de sus raíces dramáticas y al mismo tiempo echa mano del humor negro para amenizar situaciones que LaBute habría llevado a un extremo desgarrador.

En This is 40, del ya muy reconocido director Judd Apatow (The 40 Year Old Virgin, Knocked Up, Pineapple Express y Funny People, entre otras), vemos a una pareja de casados que llegan al mismo tiempo a sus 40 años. Las situaciones por las que pasan son totalmente palpables, y por más dolorosas que parezcan, quedan “humorizadas”, de manera que no dejan de sentirse reales: el “drama” de la vida de casados puede parecer irritante de pronto, pero la familiaridad y la calidez logran el equilibrio necesario en el filme.

Por último, Nosotros los nobles, del debutante director Gary Alazraki, nos pinta la historia de una familia de clase alta de la sociedad mexicana, cuyos hijos nunca han movido un dedo por ganarse la vida. El padre, aterrado con la haraganería de sus hijos, finge haber perdido toda la fortuna familiar para lograr que éstos se pongan a trabajar. Lo que más destaca de Alazraki es su habilidad y su ritmo para hacer comedia del drama. La película va directo al punto en todos los momentos, sin exagerar ni caer en excesos ridículos o complacientes con el público. Cabe mencionar que Nosotros los nobles se convierte en el filme mexicano más taquillero de la historia, superando a El crimen del padre Amaro.

Todo arte es un reflejo de la sociedad actual y creo que por eso es tan socorrido el género dramedy actualmente: con tanto drama, hay que ponerle un poco de humor a la vida para poder sobrellevar el día a día y reírnos a pesar de los problemas.

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PROMESAS FÍLMICAS: DIEZ IMPRESCINDIBLES QUE ESTÁN CERCA

Para algunos de nosotros, una forma infalible de medir el tiempo es a partir de los filmes que, a manera de milagros, van sumándose a nuestra lista de favoritos. Otros, también, vivimos más alimentados por la promesa de aquello que está por venir: el presente nunca es tan infinito como la posibilidad de los mañanas. Sin importar lo decepcionante que pueda resultar, el futuro siempre guarda luces en sus ventanas. Aquí, diez películas que hacen que nuestro futuro cercano adquiera un poco más de sentido.

10. Los amantes pasajeros / Pedro Almodóvar
Tras entregarnos la que fuera su primera adaptación de un guión no propio, La piel que habito (2011), Almodóvar retoma las riendas absolutas con un proyecto acaso menos ambicioso, que vuelve también a sus orígenes más simples: irreverencia, números musicales y personajes entrañables que, de tan trágicos, devienen humorísticos.

9. The Bling Ring / Sofia Coppola
Autora de uno de los filmes más entrañables de la primera década del siglo XXI, Lost in Translation (2003), Sofia Coppola parece más bien cerca de un porvenir opaco y lamentable. Su última cinta, Somewhere (2010), resulta una versión diluida de ella misma. The Bling Ring, su nuevo proyecto, retrata un grupo de jóvenes delincuentes obsesionados con la fama, y trae consigo un arma infalible para muchos: Emma Watson.

8. Mud / Jeff Nichols
Jeff Nichols se filtró en los principales conteos cinematográficos anuales de la red en 2011 con Take Shelter, una cinta sencilla y brillante acerca de un padre de familia atormentado con las señales de algo que se parece mucho al fin del mundo. Su nuevo proyecto, estelarizado por Matthew McConaughey, narra la historia de dos niños y su particular relación con un fugitivo de la ley en busca de un amor del pasado.

7. The Grandmaster / Kar Wai Wong
Kar Wai Wong vuelve a sus orígenes orientales tras My Blueberry Nights (2007), su apuesta en Hollywood (para muchos cuestionable). Quien fuera maestro del minimalismo cinematográfico, con piezas tan entrañables como In the Mood for Love (2000) y Happy Together (1997), nos entrega ahora una cinta que se promete plagada de artes marciales.

6. The Place Beyond the Pines / Derek Cianfrance
El filme anterior de Derek Cianfrance, Blue Valentine (2010), es un retrato tan pertinente y lastimero del desgaste y la imposibilidad sentimental como pocos. En su pieza más reciente, The Place Beyond the Pines, vuelve a hacer mancuerna con uno de los nombres más icónicos del cine de nuestros días, Ryan Gosling, esta vez en una historia que augura más acción y misterio, y, posiblemente, menos corazones rotos.

5. Inside Llewyn Davis / Joel & Ethan Coen
Sin lugar a dudas, los hermanos Coen son piezas indispensables del cine de nuestros días. Su filmografía es vasta y disímbola, e incluye obras tan lúcidas y entrañables como The Man Who Wasn’t There (2001), No Country for Old Men (2007) y A Serious Man (2009). En el 2013 vuelven con un filme sencillo en apariencia: los pasajes de un cantautor neoyorquino en la década de los 60. La premisa se pone más interesante si agregamos a la fórmula otra de las figuras femeninas más emblemáticas de los últimos tiempos: Carey Mulligan.

4. Nymphomaniac / Lars von Trier
Al margen de su infinita soberbia, es innegable que Lars von Trier es dueño de uno de los discursos más prodigiosos de la cinematografía contemporánea. Como espectador, resulta imposible permanecer intacto frente a sus obras. Sin más, Lars von Trier se ama o se odia. Puedo suponer que lo dicho anteriormente, el título de su próxima cinta y la presencia en pantalla de su confirmada it girl, Charlotte Gainsbourg, resulten premisas más que suficientes para morir de impaciencia.

3. The Great Gatsby / Baz Luhrmann
El tráiler es sencillamente prefecto: excesos, art déco, Leonardo DiCaprio, Tobey Maguire y Carey Mulligan más hermosa que nunca, aderezados con la voz de Frank Ocean. A pesar de que muchos pronostican el fracaso de la adaptación cinematográfica de la aclamada novela de F. S. Fitzgerald, otros nos situamos en el lado de los esperanzados y rezamos por que El gran Gatsby coloque a Luhrmann de vuelta en la excentricidad narrativa que mostraba en tiempos de Moulin Rouge (2001) y Romeo + Juliet (1996).

2. Stoker / Chan-Wook Park
El riesgo es innegable: el autor de una de las cintas más sobresalientes del siglo (Oldboy, 2003) se une a las filas de la industria hollywoodense para narrarnos los enfermos vínculos entre una joven (Mia Wasikowska), su inestable madre (Nicole Kidman, o lo que queda de ella) y un tío que sospechosamente aparece tras la muerte del padre. El guión corrió a cargo de Wentworth Miller (actor protagónico en Prison Break), por lo que el resultado del filme es para todos un misterio insondable.

1. Only God Forgives / Nicolas Winding Ref
Winding Refn pasó del anonimato absoluto a convertirse en la mente detrás de la película más sorprendente y hermosa de los últimos años: Drive (2011). El rol protagónico (un Ryan Gosling heroicamente silente y enfundado en una chamarra inolvidable), Carey Mulligan, una historia de amor imposible, toneladas de violencia y un soundtrack extraordinario… Resulta inevitable, pues, no poner los ojos en su segundo proyecto. Las promesas: un título estupendo, sables, metralletas, guantes de box y Ryan Gosling, nuevamente, lleno de sangre.

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EL REGRESO DEL SPAGHETTI WESTERN

Una de las películas que causó furor esta temporada de premios fue Django sin cadenas, con la cual el director Quentin Tarantino se consagra como guionista y redentor de las minorías norteamericanas, ya que en su entrega anterior redimió al pueblo judío, con una historia antihitleriana que ridiculizaba a los nazis: Bastardos sin gloria. Ahora, en Django sin cadenas, un spaghetti western, el héroe y príncipe salvador es un afroamericano interpretado por el majestuoso Jamie Foxx.

Spaghetti western es un termino peyorativo con el cual los críticos de la época de los 60 y 70 menospreciaban el género; sin embargo, algunas de estas películas fueron tratadas con rigor y respeto, y se convirtieron en filmes de culto, gracias a directores de la talla del italiano Sergio Leone. En realidad se podría decir que Leone fue el padre del género (de ahí el uso del término spaghetti).

El spaghetti western se caracteriza por una estética sucia y a la vez estilizada, por antihéroes carentes de moral, rudos y duros, llenos de clichés del western americano, para crear un propio estilo a partir del mito.

Tarantino, consagrado como uno de los mejores directores de la época actual, ha tratado con cada una de sus entregas hacer piezas únicas y especiales, casi como si intentara volverlas filmes de culto. Creo que lo ha logrado especialmente con Perros de reserva, Pulp Fiction y Kill Bill, películas que marcaron una época.

El director salido de una tienda de videos se ha convertido en un muy respetable narrador de la cultura pop norteamericana, casi siempre satirizando los horrores de esta sociedad que le rinde culto al consumismo y que se ha conformado por minorías, extranjeros, bandidos, redentores, atletas y héroes salvadores de naciones.

Django ha sido altamente criticada por directores afroamericanos como Spike Lee, por tratar el tema de la esclavitud con tan poco respeto y convertirlo en un violento entretenimiento, a través de un género como el spaghetti western. Pero son los géneros poco solemnes los que mejor hacen justicia a estos episodios horribles de la conducta humana. A estas alturas, nadie debería sorprenderse de que Django sea un homenaje a uno de los géneros de cine más subversivos y adopte su espíritu revolucionario e indignación moral.

Más que hablar de la trama del filme, que para estas alturas es ya un tema viejo, me gustaría destacar la excesiva necesidad de Tarantino por explicar y describir todos los detalles, para dar pie a argumentos, para que no haya cabos sueltos, rigor que aplica a la mayoría de sus películas. En la opinión de algunos espectadores y críticos, estos detalles, que suelen alargar los filmes, salen sobrando. Pero para los fieles seguidores de Tarantino, que quedamos cautivos desde su primera entrega (Perros de reserva), estos detalles y diálogos son una vía para comprender la sicología de los personajes, de dónde vienen las decisiones que estos toman a lo largo de las historias. Al final, todos los argumentos se redondean y completan magistralmente, de una manera casi cómica y con un sello muy particular que se convierte ya en un término cinematográfico: “tarantinesco”.

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LAS VENTAJAS DE SER INVISIBLE

ILUSTRACION LAS VENTAJAS DE VER LO INVISIBLEEs bastante común que los guionistas de cine suelan volcarse al lado obscuro cuando convierten una buena novela y la adaptan a un guión cinematográfico, ya que siempre tratan de encontrar la parte más dramática e inclusive volverla amarillista. Pero es casi nula la ocasión que algún escritor lleve su propia novela a la pantalla grande y él mismo la dirija.

Este es el caso de Stephen Chbosky, quien llevó al cine su exitosa novela The Perks of Being a Wallflower cuyo título en español es Las ventajas de ser invisible, nos hace participes de lo que el escritor/director realmente imaginó en su mente y nos lleva por una narrativa visual atemporal cuyas pistas sobre el tiempo están escondidas en la música, en los problemas existenciales de sus personajes, en la decoración visual de la ropa, los coches y la ambientación, sin que esto sea un factor que determine los ideales del film.

El título en español no es del todo equivocado, al contrario, en esta ocasión quien haya estado detrás de la traducción se tomó el tiempo de entender la dinámica de la película y sus personajes, en donde el término invisible cobra un sentido de carácter dramático para la psicología del personaje principal.

Interpretado excelentemente por Logan Lerman, Charlie es un adolescente cuya infancia ha sido marcada por varios eventos trágicos, entre ellos el suicidio de su mejor amigo, pero éste no es el peor de sus secretos, ya que ni el mismo sabe por qué tiende a tener episodios violentos en los que pierde el conocimiento. Este personaje es sin duda un observador silencioso, y de alguna manera empatiza con el público, independientemente de la edad.

No es hasta que conoce a Sam (Emma Watson) una chica un poco oscura en una búsqueda constante por reinventarse a sí misma antes de irse a la universidad, y a Patrick (Ezra Miller)un chico gay, extrovertido y con bastante sabiduría para su edad, a quien no le importa el qué dirán, pero le da gran importancia a la lealtad y el ser aceptado, cuando Charlie empieza a descubrir que él no es el único “invisible” y comienza su nueva aventura entre el grupo de último año de los “raros”, grupo en el que dicha característica es más una cualidad que otra cosa.

El ser «invisible» para una sociedad en donde los principales atributos son la belleza física y cuan popular se es, ya sea por ser un gran deportista o sólo por ser alguien atractivo socialmente, tiene sus ventajas, ya que nadie confronta y se pueden esconder los más obscuros secretos gracias al aislamiento; sin embargo, tarde que temprano al dejar a las personas acercarse, se van abriendo los compartimientos en donde se encuentran esos recuerdos íntimos, o bien, se abre la caja de pandora que deja al descubierto la posibilidad de volver a alienarse y en ésta ocasión de por vida.

Lo que más me gustó del film, cinematográficamente hablando, es que el director, que es contemporáneo mío, hace su historia en una época en donde la red y las nuevas herramientas tecnológicas no forman parte de la vida diaria y las “redes sociales” son las que cada uno fabrica por la interacción real “análoga” con el mundo y las personas. Esto me gustó porque nunca nos distraen de los verdaderos sentimientos y no hay manera de esconderse detrás de una pantalla para tener una relación con alguien, hay que tenerla frente a frente y aunque existe el teléfono y las conversaciones son de larga distancia, existe el factor humano que es la voz, y en la voz están la emociones, y las emociones son parte central de la experiencia de crecer, y sólo se crece hacia afuera.

La complicidad de los personajes es otro de los factores que hacen a este film tan memorable, el tener cómplices en la adolescencia es parte de la vida misma, y sin estas personas a nuestro alrededor nos sería imposible definirnos a nosotros mismos ya que nos espejeamos y nos identificamos con estos seres que nos rodean. Son de ellos de quienes robamos una pequeña parte de nuestra personalidad y son ellos quienes nos definen, nos confrontan y nos aceptan con todos los defectos y carencias que cualquier individuo a esa corta edad suele tener, y son también ellos, los cómplices, los que ven lo invisible, lo que realmente vale la pena, la verdadera esencia de las personas.

Las ventajas de ser invisible, se define como un película incisiva, con personajes con mucha fuerza, es definitivamente un paseo a través de la torpeza inevitable de la vida adolescente, la cual define de algún modo, las pistas de quien ahora somos.

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INSPIRACIÓN INESPERADA

Después de varios meses sin nada en cartelera de lo cual valiera la pena escribir, traté de pensar en alguna película que me inspirara a hacer esta reseña, pero a veces la inspiración no viene de las cosas, sino de las personas, y una persona me inspiro a escribir sobre el film francés Untouchable, cuyo título en español es Amigos y que funciona a la perfección para hablar de él.

Este film se estrenó hace bastante tiempo y me pareció demasiado obvio escribir sobre una película que es inmediatamente un favorito de la gente, pero después de un largo proceso caí en cuenta de lo encantador e inspirador que es en todos los sentidos. Alguien me hizo descubrir que lo obvio no tiene nada de malo, al contrario, es franco. No hay que buscarlo en el subtexto, es explícito y directo.

Basada en una historia real, Amigos, cuenta la historia y la amistad de dos personas igualmente inspiradoras, Philippe, un rico y guapo cuadripléjico, y Driss, un inteligente y carismático ex convicto convertido en enfermero por mera necesidad.

Para mí no hay casualidad, existe un destino, todos pasamos por él y decidimos a qué le damos importancia. De ahí se forman las historias de nuestra propia vida.

Se encuentran así, por el cinismo y desfachatez de Driss y que tanta falta le hacen a Philippe en su vida, ya que la seriedad con la que la gente trata a un enfermo puede ser devastadoramente aburrida y hasta abrumadora. Lo que junta a estos dos personajes es su total honestidad, su humor y su burla sarcástica por la seriedad de casi de todas las personas a su alrededor.

Driss magistralmente interpretado por Omar Sy, tiene una vida personal bastante complicada y dramática, pareciera que para él ser parapléjico no tiene ninguna importancia comparado con sus problemas personales. esto le da una ligereza a todas las circunstancias, hasta llegar a hacer una crítica no tan profunda a la burguesía europea y sus ritualismos exagerados, humorizándolas con un sarcasmo inspirador.

Estoy de acuerdo con algunos críticos, Amigos podría caer en los clichés de estereotipos raciales, pero es tan disfrutable que nos dejamos consentir por nuestras propias risas y vemos como Driss abre los ojos de Philippe a nuevos mundos (como fumar marihuana y ciertos gustos musicales) y viceversa. Los dos se dan cuenta de sus privilegios: una educación y riqueza suprema y un cuerpo saludable y fuerte, respectivamente.

Verdaderamente Amigos en un crowd pleaser, pero no deja de ser una película con corazón, en donde las risa y, a veces el llanto, nos invaden sin profundizar demasiado en la tragedia de ser parapléjico y nos inspira a no tomarnos tan en serio. A ver la belleza en las cosas más simples, a apreciar lo que tenemos y a reírnos de todo y de nada. Descubrir que todas las personas sin importar raza, religión, estrato social, etc., están llenas de situaciones inspiradoras las cuales hacen la historia de nuestras propias vidas más enriquecedora.

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