LA LUZ MÁS BRILLANTE DE LA OSCURIDAD

Hace casi un año decidí salir del cine independiente para escribir sobre un éxito del verano y hablar de cómo la pantalla se llenaba de los éxitos taquilleros que se estrenan en esas fechas aprovechando las vacaciones porque existe un público más cautivo para mostrar cualquier tipo de basura y asegurar los ingresos prometidos por las grandes casas productoras.

Sin embargo, no quiere decir que todo lo grande, costoso y comercial sea  mal contenido, o que ese contenido carezca de integridad, ya que es muy fácil distraer al público con grandes efectos especiales para no hacer personajes profundos e historias redondas que cuenten con todos los elementos cinematográficos; fotografía, guión, efectos, actuación, etc.

Las franquicias en el mundo del cine son tan importantes para los estudios que cada verano tratan de salir con alguna de ellas (Ironman, TheAvengers, Spiderman etc.). Una de las más famosas e importantes a nivel taquilla y merchandaising es Batman. Es una de las más cuidadas y respetadas de la industria. La aventura cinematográficade este comic inició en la pantalla grande cuando el estudio Warner Brothers decide contratar a Tim Burton para hacer Batman(1989). La primera de la tan valorada franquicia, y en este sentido no se equivoca en contratar a Burton, ya que él nos llevó a los obscuros pasadizos de su mente perfectamente combinada con la del personaje. En su muy peculiar estilo nos enseñó lo que para el representaba Ciudad Gótica y sus villanos. Una ciudad un tanto fantasiosa, pero al final podemos ver el sello de su director en cada toma y escena. Incluso su elección por el actor (Michael Keaton) para interpretar al mítico caballero de la noche, que no fue tan valorado en su momento, pero al paso del tiempo nos dimos cuenta de lo bien que eligió su cast con un villano inolvidable como el Guasón, interpretado magistralmente por Jack Nicholson.

Cabe mencionar que en casi todas las películas de superhéroes el villano es tan importante como el superhéroe, pues debemos creer que cada antagonista tiene los poderes, la fuerza o la maldad para ser un digno rival e incluso puede derrotar en cualquier momento a nuestro “héroe”. Es por eso que los villanos en Batman son complejos y siempre buscan una reivindicación social o cambiar la manera de pensar de la sociedad.

Batman Regresa (1992), fue el titulo de la segunda entrega y WB decidió quedarse con Burton gracias al gran trabajo que hizo con la primera película. Regresa Michael Keaton en el papel que le dio fama mundial, y en esta ocasión hay dos villanos, uno es el Pingüino personificado por Dany DeVito y Gatubela, interpretada por Michelle Pfeiffer. La sensualidad de Gatubela es sumamente importante, ya que es la única arma contra la que Batman no tiene defensa. Pfeiffer lo logra a la perfección, porque con su frágil cuerpo sería difícil creer que vencería a quien sea. En esta película seguimos en una obscura ciudad Gótica, pero el film pasa sin pena ni gloria y se pierde la intensidad de la primera parte.

Después de la euforia del Batman de Tim Burton, la serie comenzó a desbarrancarse cuando el diseñador de modas y pseudo director Joel Schumacher se hizo cargo de la tercera y cuarta entrega. Para Batman Forever (1995)interpretada por Val Kilmer, comienza a cambiar el tono oscuro a uno más infantil con una estética pastelera, que se sale de la oscuridad en la que Batman fue concebido en sus inicios.

La cuarta parte llamada Batman y Robin (1997)también traen a un nuevo héroe interpretado por George Clooney y a Robin por CrhisO´Donnell. En realidad estas dos secuelasde Shumacher me parecieron pesimamente logradas y tienen a tantos villanos que se pierden por completo. Ninguno digno de mencionar, y es con la racha de este director que casi se destruye una de las franquicias más importantes de la historia del cine.

Pero como en todos los medios, la constante renovación es parte de toda creación artística; los grandes estudios se dan cuenta que el cine de autor no esta peleado ni con las franquicias ni con los grandes éxitos de taquilla. Todo puede ser contado otra vez de manera diferente sin tener que partir de lo hecho anteriormente.

Es por eso que Warner Brothers decide traer entonces a Christopher Nolan, sin saber que se embarcarían en una excepcional y lucrativa aventura, siendo cada película mejor que la anterior en términos de critica y taquilla.

Batman Inicia (2005), representó el relanzamiento de la franquicia del hombre murciélago, con Christian Bale como el héroe que nace de una obscura tragedia y Liam Neeson como el villano y figura paterna de Bruce Wayne, quién le enseña todo lo que sabe para luego enfrentarse a su protegido, haciendo alusión a la romántica idea de que el alumno siempre supera al maestro.

Nolan optó por una ambientación más realista, desechando el diseño gótico y el resto de escenarios al estilo Tim Burton, olvidando por completo las dos películas dirigidas por Joel Schumacher. Cuando el film salió a cartelera vimos el nacimiento de un estilo y de uno de los mejores directores de nuestros tiempos.

Batman TheDark Night (2008) es una de las películas que más expectación ha generado de los últimos tiempos, además teniendo como antagonista a  un extraño personaje con cara pintada que se hace llamar Joker (interpretación que le valió un Oscar a Heath Ledger), éste realiza una serie de atracos a diferentes bancos de mafiosos. En una reunión de éstos aparece precisamente este misterioso personaje diciendo que el problema es Batman, y así pasa a tener la ambigüedad de la opinión publica entre villano y héroe. De ahí nace su obscuridad. Este film se caracterizó y estuvo plagado por el fantasma Ledger, quien perdió la vida semanas antes de que el film se estrenara. Ésto no dejo que opacara la extraordinaria secuela, y las criticas no se hicieron esperar alabando tanto a la película, como las actuaciones, en particular la de Ledger.

Para la tercera y última entrega de la trilogía, Batman theDark Night Rises (2012) nuestro superhéroe no es más que un recuerdo en una ciudad que está libre de crimen. La presencia de un héroe disfrazado y encapuchado que lucha contra el crimen ya no es necesaria. Ahora Bruce Wayne está solo, mal herido de una pierna, débil, lento y enclaustrado al estilo Howard Hughes en su mansión.

Es Bane (Tom Hardy) el nuevo villano que aparece como el nuevo amo y señor de ciudad Gótica para devolverla a su verdadera esencia y limpiar todo el mal que ha crecido, ocultamente, en ella.

Como ya es el estilo de Nolan, nos introduce al villano en una de las secuencia de acción más ambiciosas de los últimos tiempos, tan bien lograda y dirigida que no pierde nunca la atención del espectador.

En esta ocasión no quiero contar más de la película, ya que es mejor verla sin expectativas, pero quiero resaltar  la manera en que Nolan humaniza a todos los que estamos viendo la película. No se trata de qué tan fuerte físicamente somos o es el ser humano, se trata de la fuerza de el espíritu humano, la voluntad, la reciedumbre, la constancia, la esperanza, el fracaso: el volverse a levantar. No importa si se es héroe o villano; lo importante son las convicciones de cada uno. Llevar hasta las últimas consecuencias un ideal, algo por lo que estamos comprometidos. Esa lealtad que ha quedado perdida en otra época, y que ya no se ve últimamente en la vida real en la que los ideales y creencias son vendidas al mejor postor en un abrir y cerrar de ojos.

Nos seduce, pero también nos recuerda que la lealtad puede inmortalizar al mas común de los personajes. Por más que sea una película de ficción y superhéroes, no deja de profundizar al hacer personajes tridimensionales llenos de características reales que hacen que nos enganchemos y nos identifiquemos en todo momento. Ahí está la grandeza de la dirección, nos enganchamos y relacionamos con personajes de ficción y en todo momento olvidamos que no son reales.

La secuencia final es exageradamente potente hacia todos los sentidos, nos deja sin aliento, agarrados de los asientos. Sin embargo, una gran explosión nuclear y un par de secuencias contadas de manera rápida sobre la vida y desenlace de los personajes trae un satisfactorio cierre a la trilogía de Nolan.

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TAKE THIS WALTZ

Después de demostrar un remarcable talento en el film Away from her, la actriz de origen canadiense, Sara Polley nos muestra su segunda entrega como directora con la película Take this Waltz.

Aunque esta segunda entrega no es tan potente como la primera, Polley nos cuenta de manera honesta la historia de una mujer (Michelle Williams) la relación con su esposo, y el posible enamoramiento de su nuevo vecino.

Bajo la premisa de “todo lo nuevo se vuelve viejo” el film se desarrolla con un sutil guion lleno de emociones y momentos que son descifrados por los años de experiencia de las relaciones de cada uno de los espectadores. Podría parecer que la historia esta llena de clichés sobre las relaciones de pareja, pero al final siempre acaban siendo las mismas historias contadas por diferentes personajes reales o ficticios.

No recuerdo haber visto un triangulo amoroso como este contado con cruda honestidad, y quitando todo cuento de hadas. Aunque el enamoramiento en la realidad pueda parecer un cuento de hadas al principio y con la cotidianeidad y el tiempo se vuelva una cruda realidad en la que las dinámicas de pareja florecen o se marchitan dependiendo del tiempo que hayamos invertido en la relación.

En realidad la película no es nada del otro mundo, pero me gusta el retrato de la relación de pareja en sus dos versiones, la vieja relación en donde ya hay una complicidad, existen los chiste creados a través de los años, se saben las mañas del otro, la pasión se convierte en un cansado trabajo diario que parece una vela que se va consumiendo con el tiempo, aunque por momentos reviva.

Existe ritmo y sintonía en el film. Hay una escena que retrata este sentimiento a la perfección, en donde ella escucha y canta una canción y su esposo a través de una ventana entra en el mismo ritmo que ella sin tener que escucharla. Momentos como este construyen la historia.
Las actuaciones de Michelle Willims, Seth Rogen y Luke Kirby son suficientes para recomendar el film.

La segunda relación es el enamoramiento construido a través de la fantasía, la mejor versión de uno mismo, ya que hay que reinventarse al enamorarse antes de que la convivencia constante acaben por desenmascarar al más romántico, seductor y detallista de todos. Porque una vez mas todo lo nuevo se vuelve viejo. Esa mejor versión de uno, que en un principio parece ser encantadora, con el tiempo se vuelve repetitiva y hasta cansada.

El guión y la dirección están llenos de paralelismos y comparaciones sobre las dos relaciones sin caer en tener que escoger entre una de las dos. Mientras que en algunas escenas hay más dialogo que en otras, existe un perfecto uso del silencio a lo largo del film con sutiles escenas llenas de momentos poéticos que se asemejan a esos en la relaciones fuera de la pantalla. Momentos que son las piezas claves para construir una historia de pareja, que nos hacen soportar el brutal cansancio cotidiano y nos dan esperanzas de seguir encontrando estos fugaces momentos de felicidad.

La película supera los clichés de pareja, y al termino de la misma el espectador queda frustrado, conmovido y sorprendido. Al paso de los días, la película seguirá haciendo efecto y los dejará positivamente sorprendidos sobre los paralelismos del film y sus propias relaciones de pareja.

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SHAME

El cineasta y artista Steve McQueen, después de consagrarse como un director de cine serio con su ópera prima Hunger, nos lleva a su segunda entrega cinematográfica Shame.

Al igual que en su primer film, una sola palabra como título describe lo que estamos a punto de ver, con toda la carga emocional de la connotación de la palabra. Shame es una historia de adicción y humillación que se aloja en las relaciones interpersonales de dos hermanos que se recuerdan mutuamente cuán dañados están, y procuran estar lejos el uno del otro. Acercarse significa rememorar lo penoso que es ser ellos mismos y vivir con sus adicciones, ya sea al sexo o a la codependencia.

Lo que más sorprende de este film es cuán física, emocional y personal se vuelve gracias a las excelentes actuaciones de Michael Fassbender (Brandon) y Carey Mulligan (Sissy).

La película tiene un sutil subtexto en el que nos cuenta la historia de dos  hermanos Brandon y Sissy, y la relación entre ellos a través de penosos eventos. Sus reacciones nos delatan más de lo que realmente dicen. Curiosamente siempre se sorprenden mutuamente desnudos, lo cual para cualquier persona sería una incomodísima situación. Sin embargo para ellos no lo es.

Sissy está menos dañada que Brandon, y McQueen nos deja crear nuestras propias especulaciones sobre el pasado de su relación a lo largo del film. Conforme las escenas suceden, el espectador crea sus propias teorías e interactúa con sus propios demonios, dejando al descubierto los posibles escenarios de su parte obscura.

Al principio del film, el personaje de Fassbender parece una fantasía para el espectador masculino. Vive una cómoda vida en un limpio y sobrio departamento de soltero en Manhattan y es un conquistador empedernido. Más adelante, nos damos cuenta de que en realidad es totalmente superficial y está desconectado de cualquier otro aspecto de una vida “trendy”, como comida, buen vino y los beneficios de una vida de soltero con poder adquisitivo, y sólo es motivado por un obscuro impulso sexual que pierde todo sentido; se distancia de la conquista y el romance por el único objetivo final: el orgasmo.

Estamos hablando de un largometraje extremadamente complejo y obscuro, que muestra la crudeza de la soledad, la adicción al sexo y una nueva manera de relacionarse con el mundo exterior, en donde los cánones y los paradigmas de las relaciones humanas se pierden por completo para dar fe de una nueva manera de comprender el aislamiento humano.

Un film honesto y sin pretensiones, donde sólo el espectador es cómplice de las verdaderas emociones de los protagonistas, y la vergüenza y el odio por uno mismo nunca se evidencian ante los demás personajes. Sólo en esos momentos de reflexión, el espectador se convierte en un auténtico voyerista que presencia las vidas y momentos más privados de dos adictos, personas perfectamente normales para la gente a su alrededor, hasta que se les acerca demasiado.

Y es así como nos damos cuenta de que, en la vida real, todos escondemos un lado obscuro del cual estamos avergonzados.

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TENEMOS QUE HABLAR DE KEVIN…

Y es que en verdad tenemos que hablar de este magistral film, no apto para los que no disfrutan un poco del masoquismo emocional.

Lynne Ramsay, directora del film, sobrepasa aun su pretenciosa Ratcatcher y nos ataca, como una terrorista emocional, con una relación madre e hijo. Desde un principio nos hace cómplices de un enredo familiar que nos convierte en juez y parte; en donde uno no puede dejar de emitir juicios a cada momento. Nos hace recurrir a lo más profundo de nuestros instintos para deliberar un veredicto que casi a mediados del film, nos convierte en verdugos del culpable de la devastadora masacre escolar, que trae recuerdos de Columbine, pero esta vez con una nauseabunda sensación de complicidad.

La idea de formar una familia ha sido parte del DNA de la mayoría de los seres humanos. Con esto no digo que quienes decidan lo contrario estén mal; al contrario, son personas que han tenido el tiempo para reflexionar y han tomado la decisión de no seguir el modelo tradicional de nuestros antepasados y buscar un sinnúmero de posibilidades contrarias al naces, te reproduces y mueres.

Con esto en mente, Necesitamos hablar de Kevin, una película donde vemos la magistral interpretación de Tilda Swifton de una mujer a la que, por razones ajenas a ella, le llega la maternidad después de haber tenido una vida en donde nunca tuvo que darle cuentas a nadie y haber sido “libre”, término que a menudo se usa con el significado incorrecto.

En el film vemos una madre abnegada que tiene la sensación de que le arrebataron los mejores años de su vida a cambio de la maternidad, aceptando la responsabilidad, más allá de su deseo de libertad. Sin embargo, nunca está totalmente entregada a este rol, su mente siempre está en otra parte, y termina por aceptar el comportamiento de su hijo, al parecer desconectado emocionalmente. Conforme avanza el film, la conducta del niño se agrava y termina por dañar permanentemente a los que lo rodean. Se crea entre ellos una relación más de odio que de amor, que marca la dinámica de sus vidas, y que lleva al espectador a pensar que esto no tiene más que un trágico final.

La relación que madre e hijo forman es un juego de ajedrez mental, y nosotros como espectadores sabemos en todo momento qué consecuencias va a tener cada movimiento de las piezas. En este sentido, la directora nos hace partícipes, como si fuésemos un miembro más de la familia que siente y resiente todos los actos de madre e hijo.

Para aquellos que son padres, ésta es una verdadera tesis de todo lo que se quiere evitar en la educación de los hijos, y la golpeada y restaurada satisfacción de que, en algunos casos, no se han hecho tan mal las cosas.

Tenemos que hablar de Kevin es una pieza vital del cine visceral y sin tapujos, que alude a las imágenes, a los silencios y a los recuerdos personales, para salir de una vida a la que no pertenecemos, y rescatar nuestra realidad en donde necesitaremos hablar de Kevin.

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LIKE CRAZY

Para ser invierno llega una película tan fresca como la primavera y cálida como el sol de verano en un atardecer que sólo dura unos minutos y se desvanece para quedar en la memoria sentimental.

Like Crazy, cuyo título en español desconozco, y que seguramente nuestros inteligentísimos ejecutivos detrás de las traducciones de títulos de cine la nombrarán algo así como Alocado Amor o Amor de Lejos -nombres que por supuesto no tendrán nada que ver con la trama- ,es una historia totalmente irresistible sobre el primer amor.

Drake Doremus, un director perfectamente desconocido, nos deleita con su tercer largometraje. Sus dos películas anteriores Spooner y Dushbag pasaron por las carteleras de los festivales de cine independiente sin pena ni gloria, pero dejando claro que era un director comprometido y serio, que podía hacer un cine reflexivo y con un lenguaje visual contemporáneo. A diferencia de sus films anteriores, Like Crazy convence, y para mi gusto lo consagra como un director maduro que logra quedar en la memoria del espectador y transformar a unos actores semiconocidos (Anton Yelchin y Felicity Jones) de adolescentes enamorados a dos adultos forjados por una relación que es la causante de transformar sus vidas por completo.

Like Crazy podría llegar a ser un clásico de romance, sólo que no tiene ni grandes actores, ni una producción millonaria. Lo que sí tiene, para quienes nos gusta este tipo de cine, es una historia contada a través de las etapas del primer amor. El enamoramiento, el dolor y lo sabio del tiempo, con personajes que van evolucionando y modificándose con las circunstancias de una relación que moldea el destino de sus vidas y que se vuelve parte esencial del carácter de los personajes. Es fascinante ver cómo los sentimientos en la película maduran como si realmente pasara esa temporalidad. Lo que un día era inocencia y amor por amor, se transforma en una amistad; una relación que trasciende distancias, conflictos, inseguridades y, lo más importante, trasciende la fantasía, porque se palpa y es real.

Este film me recordó una época en donde el amor era suficiente, en donde el corazón no había sido lastimado y los sentimientos no tenían una segunda agenda. Un comienzo sincero, directo, puro, sin vicios ni rencillas, sin responsabilidad.

Like Crazy tiene una intimidad que convence y una asombrosa delicadeza a la hora de mostrar los conflictos del amor, el recuerdo, el arrepentimiento, retratando a la perfección el simple acto de enamorarse.

Twitter: @santleb

EL ANTIHÉROE

 

Con el verano a nuestras espaldas, terminan las sagas de superhéroes y los blockbusters en la pantalla. Ahora vendrán a las salas, películas con grandes elencos que tengan que ver más con buenas historias y buenos contenidos que con los efectos especiales y las grandes producciones. Dentro de estas películas está Drive, de Nicolas Winding, ganador de la Palma de Oro en Cannes como mejor director, interpretada por Ryan Gosling.

Gosling, interpreta a un doble de películas en Hollywood que maneja coches y hace el trabajo rudo de los actores en las escenas de acción. Pero su personaje es mucho más que eso: esconde un trasfondo oscuro y complejo, que prefiere el anonimato para sus actividades fuera del spot light; un verdadero antihéroe.

El guión escrito por Hossein Amini, está lleno de personajes inusuales. Tiene, como ya es característico del guionista, un romanticismo inusual y encantador que atrapa desde el principio del film.

El antihéroe hoy en día es tan común como el héroe ideal, es el protagonista que tiene las cualidades opuestas a las de un héroe común y corriente. Las características más comunes de un antihéroe son: un personaje serio, introvertido, solitario, y por lo general con un pasado oscuro que lo persigue y tarde o temprano lo alcanza para revelar su verdadero ser. Este pasado se revela en pequeños detalles a lo largo de los diálogos, o en ocasiones, en flashbacks, los cuales nos dejan ver pequeñas dosis del personaje a lo largo de la historia. Nos revelan poco a poco la verdadera esencia y nos tienen siempre colgados a la historia sin hacerla obvia o aburrida.

Algunos antihéroes no salvan al villano ni terminan con historias felices, pero jamás dudan en matar a alguien que amenace sus secretos.

A través de los antihéroes, es donde realmente aprendemos de nosotros mismos, ya que nada es blanco o negro, y todos en algún momento u otro, aprendemos de nuestros propios demonios, sabiendo que siempre tenemos un lado oscuro que tiende a aparecer más temprano que tarde.

Cada vez estos personajes son más recurrentes en la pantalla, ya que representan un reto mayor para un guionista. Son más interesantes para un espectador ávido de nuevas historias. Tal es el caso de Batman, en donde en versiones anteriores a las de Christopher Nolan veíamos al superhéroe con vida perfecta que recurría poco a sus debilidades, ya que era creencia popular que un verdadero héroe no tenía fallas ni defectos. Ahora vemos un Batman mucho más oscuro, sus decisiones no son a partir de diferenciar el bien del mal, sino de una interpretación propia sobre el sentido de la justicia. Eso es lo que hace que el espectador se sienta mucho más atraído al personaje, ya que puede ver una parte de sí mismo en la pantalla y también puede ver como todo personaje de ficción o real puede tener una redención ante sí mismo o ante una sociedad, que exige cada vez más un mundo más justo.