Otras coautorías

En 2007, Jorge Méndez Blake presentó El castillo, quizá una de las piezas más icónicas del arte contemporáneo mexicano: una edición de bolsillo de la novela homónima de Kafka “sostenía” un muro de ladrillos, provocando que la parte central del aglutinado se deformara. Múltiples veces fotografiada y compartida en internet, la pieza causó tal impacto porque, en un contexto donde la edición impresa sufre cada vez más el peligro de la extinción, nos recordaba con sobrada evidencia el impacto de un libro. La potencia de la pieza consistía en una reflexión doble: un comentario conceptual sobre cómo la lectura puede alterar barreras y estructuras supuestamente inmóviles; y un comentario figurativo, donde un objeto aparentemente endeble tiene la potencia de interferir en lo concreto.

Processed with VSCO with a6 presetEl trabajo de Méndez Blake en torno a los libros no ha cesado, muy al contrario. Con Otra literatura (2015) el artista nos ofrece una pieza llena de múltiples voces, simbolismos y valor estético: una pieza de arte que se confunde con un libro y un libro que se confunde con el más fino objeto de diseño —de sintagmas diseñados, fotografiados, exhibidos, compuestos. En la misma línea de Ulises Carrión o Melquiades Herrera, el libro funciona como acto performativo, un elemento que no solo es creación, sino que contiene al autor o un comentario particular del autor. El libro ha sido siempre un recurrente para la creatividad: su potencia reside justamente en su capacidad contenedora y expresiva, un espacio abierto pero limitado donde el artista —y otros que ensayan sobre el artista— vierte sus ideas con palabras, compone con recortes, resguarda sus recuerdos, alimenta y organiza su obra.

Processed with VSCO with a6 presetEsta otra literatura de Méndez Blake reúne en un ejercicio editorial, manufacturado con detalle y clara parsimonia, diversos ensayos fotográficos; una conversación entre el artista y Borges; sesudas reflexiones (con disfraz de poema o ensayo literario) de Luis Felipe Fabre, Humberto Moro y Brenda Lozano en torno a la traducción, a lo que se dice, al lenguaje como poema que es arte y es historia, a Bolaño, a Gorostiza, a Villaurrutia. El libro es una retrospectiva de la obra de Jorge Méndez Blake, un catálogo que es a la vez curaduría autobiográfica o animada pausa para la reflexividad. Lo que se dice no es directo, es una propuesta para entender cada una de las piezas del artista que, en una especie de eco, se ven reflejadas en portadas clásicas de libros inexactos y en fichas bibliográficas de bibliotecas infinitas. El libro es un objeto de colección, pero a la vez una insistencia sensible en cada página o doble página, en cada vuelta de hoja, en composiciones caprichosas que son, como en todo mapa, representaciones del camino. Un epílogo que nos pide no continuar con la lectura, un epílogo de veinte páginas, un epílogo que es homenaje a Beckett.

Processed with VSCO with a6 preset El trabajo de Ediciones MP y de los editores, Ekaterina Álvarez, Patrick Charpenel y Maricris Herrera mantiene una sintonía exacta con la obra de Méndez Blake. En una especie de doble hermenéutica —autores que interpretan lo interpretado por el artista—, Otra literatura produce, en palabras de Geovana Ibarra, una traducción para comprender lo exterior; cuando nos adentramos en el libro “nos convertimos en coautores de todo aquello que conocemos”.

Libros para el otoño

Como ahora me dedico a servir de cicerone a autores que visitan Guadalajara, organizarles la presentación de los libros y convocar a los medios, me entero de muchas novedades que están a la mano en las librerías, escritas por jóvenes escritores, unos más conocidos y otros más bien noveles (que no nóbeles… todavía).

Aunque algunos dicen que es mejor no conocer a los autores porque desilusionan, ser promotora de una editorial me ha permitido conocer a personas comunes y corrientes, “gente como uno”, que además de ser amables y de impresionarse con el paisaje de esta ciudad y con su comida, son capaces de entablar conversaciones con las personas que los siguen, como si fueran viejos conocidos (aunque nunca faltan quienes piensan que están en una rayita más arriba).

Después de leer los ladrillos de casi mil páginas que han sido best sellers en temporadas pasadas, me tomo la libertad de recomendarles algunos libros más cortos, que son los que prefiero, cuya lectura estoy disfrutando. Aquí van:

Amalia Andrade, una joven colombiana, con una frescura envidiable, ha logrado convocar a decenas de jóvenes (hombres y mujeres) y también a personas maduras con su libro Uno siempre cambia al amor de su vida (por otro amor o por otra vida) (Planeta), a reconocerse como personas en duelo por estar sufriendo alguna pérdida. Nos convence de que está bien estar mal, y de ahí para adelante. El libro se mofa de los libros de autoayuda y acaba siendo de gran ayuda, con un tono por demás divertido e inteligente. Mi favorito del año.

c28_books_01Con orgullo tapatío menciono a Antonio Ortuño, que este año nos presenta el libro de cuentos Agua corriente (Tusquets), para sumarlo a su ya amplia producción literaria. El estilo peculiar que nos ha mostrado en sus anteriores textos, continúa en esta publicación, en donde el tono ácido y de búsqueda constante nos presenta personajes contradictorios, que se rebelan y nos encaminan a lo dramático y a lo divertido. La carrera literaria de Ortuño va por buen camino, nunca deja de sorprendernos.

Destinado a convertirse en el libro del año, La viuda de Fiona Barton (Planeta) narra la historia de Jean que ha de decidirse si revelar los secretos de culpabilidad de su difunto marido o seguir con su honorable vida. Los enredos de la historia se van develando a través de un policía y una periodista, quienes, cada uno desde su posición, muestran su visión correspondiente.

El inesperado plan de la escritora sin nombre de Alice Basso (Planeta). Esta novela es una joya. Es, sin temor a exagerar, la apuesta del segundo semestre del año. La protagonista es una ghostwriter que se involucra en historias que no son suyas pero que a la vez sí lo son, o tienen que serlo. Es fascinante cómo entreteje e involucra al lector con la historia de principio a fin. Plenamente identificada con Silvana la protagonista, les digo que no se arrepentirán de sumergirse en el fascinante mundo underground que dibuja con una lucidez y actualidad sorprendentes.

“Me acuerdo que mi bicicleta tenía dos llantas fijas.” “Me acuerdo de que Warren Beatty es el hermano de Shirley McLaine.” Estas son dos de las 480 anotaciones breves que contiene el libro Me acuerdo de Georges Perec (Berenice), traducido habilísimamente por Yolanda Morató. Siendo Perec poco conocido, desde que este libro llegó a mis manos, vive en mi mesa de noche; lo leo y lo releo sin aburrirme. Es un ejemplo de cómo darle importancia a lo cotidiano y de darle un valor a cada vivencia o imagen en el día a día. El libro es una invitación a que seamos capaces de decir: “Me acuerdo de…”, y eso será entrañable, porque acordarse y recordar hacen alusión al corazón. ¡Quiero acordarme!

Libros para viajar

No recuerdo bien cuál fue el primer libro que leí, pero sí tengo claro que siempre busqué —y sigo buscando— conocer otras realidades a través de la literatura. En mi caso la literatura es una forma de viajar, que es lo que más me gusta hacer. La ventaja de un buen libro es que uno puede viajar también en el tiempo. En ese sentido, los libros de esta lista están relacionados con otras culturas, otras épocas, otras vidas que me han permitido que la mía sea más amplia y mucho más rica.

C27_books_01Midnight’s Children, de Salman Rushdie
Un libro para entender la independencia y la transición desde el colonialismo hasta la India contemporánea, a través de las vidas y los ojos de niños en distintas partes del país. Lo divertido es que todos los niños que nacieron en el momento de la independencia tienen poderes mágicos.

Life and Times of Michael K, de j. m. Coetzee
La brutal historia de un chico en los tiempos del apartheid en Sudáfrica. Describe un Cape Town duro y marcado por la desigualdad, pero enmarcado en un sitio geográficamente privilegiado.

Mémoires d’Hadrien, de Marguerite Yourcenar
Una visión muy particular e íntima del imperio romano desde la voz del mismo emperador Adriano, un hombre culto y sensible, interesado por otras culturas. Una buena manera de entender la riqueza cultural del Mediterráneo hace dos mil años.

Los ríos profundos, de José María Arguedas
Un recorrido desde Cuzco hasta el sur de Perú, que cuenta la historia de un chico de catorce años y su padre, y su búsqueda por una mejor vida. Un acercamiento a la vida rural peruana, la cultura quechua y los espectaculares paisajes del Perú.

El sonido de la montaña, de Yasunari Kabawata
Uno de los grandes escritores de Japón cuenta la historia de un viejo patriarca de una familia en Kamakura, una antigua ciudad a la orilla del mar, con maravillosos templos. Una novela de familia, amor, infidelidad, en un Japón tradicional que permite entrar, por un rato, a esta cultura tan distinta a la nuestra.

Wolf Hall, de Hilary Mantel
Una novela histórica que documenta la carrera de Thomas Cromwell en la corte de Enrique viii. Una visión original, bien documentada y escrita de manera impecable sobre Inglaterra en un punto clave de su historia. Todo esto a través de los ojos de un personaje interesante y poderoso que cambió el curso de la historia.

The White Tiger, de Aravind Adiga
La divertida historia de un chico emprendedor de orígenes muy humildes, que da una visión de la India contemporánea. Parte de la historia es en Bangalore, el famoso Silicon Valley de Asia en el sur de India. El autor aprovecha esta historia para tocar temas de religión, castas, lealtad y pobreza en su país.

Pollo Blanco, un divertimento muy en serio

Hace más o menos dos años, Carlos López de Alba y Ana Petersen decidieron crear un sello editorial que reuniera libros atractivos y accesibles en cuanto a diseño y contenido, con títulos para quienes creen en la literatura como un divertimento significativo, elegidos desde un consejo de lectores dispuestos a colaborar en el proceso de selección. Así surge Pollo Blanco, que se suma al panorama de opciones en Guadalajara y México, con un pequeño catálogo de libros que promete crecer, en versión impresa y electrónica (disponible en Amazon).

Se trata de una editorial en que la independencia es entendida no como contracultura o escasez de recursos, sino como libertad ideológica. Entre sus publicaciones hay títulos de la argentina Lola Arias, el alemán Saša Stanišič, y los mexicanos Lorel Manzano y Jis. Obras como las que encontramos en Pollo Blanco, además de ofrecer una alternativa que da prioridad al criterio del lector, funcionan como una recomendación personal, casi íntima, por parte de quienes encabezan este proyecto, del que Carlos habla para Cream.

C24_Books_02 copy¿A qué tipo de lectores van dirigidos los libros de Pollo Blanco?
Hicimos un ejercicio para conocer el perfil de nuestros lectores y encontramos que es prioritariamente femenino (más o menos el 60 por ciento de nuestros lectores son mujeres), de entre 25 y los 40 años, procedente de Guadalajara, Monterrey y DF, por la distribución y porque la gente de estas ciudades nos sigue más en redes, en compras por internet. Esto se relaciona con el perfil de la editorial. Estamos convencidos de que sí, el editor es un filtro, un censor, y más en estos tiempos tan llenos de información vertiginosa, pero no creemos que él deba llevar la batuta, sino que debe compartirla con el lector.

Has comentado que Pollo Blanco es un divertimento muy en serio…
Cierto, buscamos que los libros, el concepto de la editorial, sean desenfadados, distantes de las editoriales (con esos nombres pomposos como “La Metáfora Rampante”), en que el editor es intocable. Desde que concebimos este proyecto quisimos que fuera cercano al lector. Por eso publicamos lecturas accesibles en todos los sentidos: el precio, el aspecto físico (la tipografía, el diseño, el tamaño), y también en cuanto a las historias que contamos. Esto no quiere decir que nuestros lectores sean poco exigentes ni que seamos menos rigurosos. Al contrario, somos profesionales: los procesos que seguimos, la distribución que tenemos, los derechos que compramos, los proveedores con quienes trabajamos… Cada libro que hacemos nos entusiasma mucho, tratamos de ponerle un toque divertido, igual que a las presentaciones que organizamos y los lugares que elegimos para ellas. Somos un proyecto cultural, tenemos muy claro lo que buscamos, sabemos que debemos ser autosustentables en un determinado plazo. Todo ello a través de lo que más nos gusta hacer que es leer, recomendar lecturas y hacer libros. Finalmente, para nosotros, todo esto es un quehacer, una visión del mundo.

¿Cómo les ha ido con los libros ilustrados?
Originalmente no pensábamos publicar libros ilustrados o para niños. Hacerlo nos ha representado un golpe de timón, pero el libro de Jis, Luna de gatos, ha sido un hitazo en todos los aspectos, un libro talismán. Tenemos otro título que se llama Lo que desaparece, también ilustrado, del regiomontano Antonio Ramos Revilla, que aborda el tema de las desapariciones desde los juguetes que se pierden, o desde cuestionamientos como ¿por qué se perdió un calcetín y otro no? Ya está agotado. Y ahora en la feria de Fráncfort, en que estuve recientemente, comenzamos a cerrar el acuerdo para una edición de la obra en Chile.

¿Cuántos libros han publicado hasta ahora?
Terminaremos el 2015 con un catálogo de once libros. Publicamos unos cinco por año. Todos los pollos tenemos prisa por crecer, pero nuestra prioridad es que cada libro sea redondo, a pesar de la cuadratura de su formato: que la edición esté cuidada, que no falten recursos, que exista el fondeo necesario, que haya buena distribución y promoción para cada título.

¿A qué se debe el nombre de la editorial?
Duramos unos ocho meses planeando el proyecto: teníamos el concepto, un wishlist de autores, un plan financiero, etcétera. Faltaba nombre. Hicimos una lluvia de ideas. Una integrante del equipo, distraída con su celular, escuchó que yo comentaba algo sobre un amigo de España, Álvaro González, cuyo proyecto editorial se llama Cuello Blanco, y esta chica, que no había escuchado con atención mi comentario, dijo: “Qué lástima que el nombre ya esté tomado, Pollo Blanco nos habría quedado como anillo al dedo.” Convertimos la anécdota en broma y a partir de ella construimos la idea, pensamos en nombres para colecciones, y finalmente, entre las opciones que teníamos, Pollo Blanco fue el nombre que más nos gustó: el pollo tiene plumas, igual que una editorial; se puede servir en restaurantes suntuosos o en mercados barriales, hay para todos los gustos y todas las edades. Todo eso resultó congruente con nuestro proyecto.

***

Pollo Blanco, además de seguir publicando literatura extranjera, planea incluir en su catálogo a más autores mexicanos: continuar con Lorel Manzano (que estará presentando Quebrantahuesos en la FIL 2015), un libro con Juan Villoro… La idea es contar al menos un libro al año de un autor nacional. Desde Cream, damos la bienvenida a este sello editorial y a las alternativas frescas que ha estado llevando a los estantes del país.

Pollo Blanco
polloblanco.com.mx
Twitter: comopolloblanco
Facebook: /PolloBlancoeditorial

Miscelanea Ny de México a Manhattan

Empresarios y emprendedores jóvenes mexicanos quienes conocen lo que la gente necesita en La Jungla de Concreto tuvieron la visión de encontrar una falla en el mercado mexicano dentro de Nueva York. La gente pedía quesadillas, pedía satisfacer sus antojos y era hora de trasladar todo esto a la ciudad.

1508_MiscelaneaNY_Huguette-021Guillaume Guevara quien vive en Nueva York y sus socios Alfredo, David y Gerardo que radican en México tuvieron una idea que nació hace dos años y que originalmente era el concepto de un restaurante mexicano en la Gran Manzana, después se dieron cuenta que el mercado estaba saturado y que iban a ser uno más de los miles que ya existen. Llegó la lluvia de ideas y todo tenía falla hasta que idearon las preguntas correctas, “¿Dónde consigo queso Oaxaca para mis quesadillas? “o “¿Dónde encuentro un Boing de guayaba?” La respuesta siempre es la misma: Bronx, Queens, Harlem o Brooklyn. Encontraron el nicho e hicieron felices a más de un mexicano en Manhattan.

En cuanto escuché que habían abierto este concepto en el famoso East Village, no pude más que correr y probarlo todo. Eran las 12 del día y una torta de chorizo acompañada de un ice coffee de agua de horchata fueron la mejor decisión. Guillaume, tiene un background en alimentos y bebidas y estudió administración de hoteles, trabajó en el Mandarín Oriental de Ginebra, en el Carlyle de NY ubicado en el Upper East Side durante cinco años y lleva doce viviendo en esta ciudad. ¿Porque East Village? Yo viví aquí muchos años luego me mude a Brooklyn y siempre quise regresar a donde empecé y mi primera opción siempre fue está. Me gusta la zona, hay buena banda, buen ambiente y algo como esto hacía se necesitaba. Como en todo Manhattan faltaba, me di el lujo de elegir. Es una zona juvenil con muchos mexicanos y extranjeros a quienes les encanta México.

1508_MiscelaneaNY_Huguette-013EL LUGAR IDEAL PARA UN BREAK DE LA OFICINA O UN DESCANSO ENTRE TRAYECTOS
La gama de productos de Miscelánea te transporta al México de tu infancia, como cuando ibas a la tiendita de chiquito y comprabas un refresco en bolsa y papas por la tarde. Además de vender productos vende una experiencia para todo el mexicano que extraña la tradición del producto de antaño.

Hay de todo, el nombre no puede ser mejor y puedes encontrar desde el Miguelito de 25 centavos, el libro de cocina de 50 dólares, bolsas de Sara Beltrán, café que hacen ahí mismo proveniente de Chiapas y que tuestan en Brooklyn, café helado con horchata, café de olla, tortas, esquites, chilaquiles, aguas frescas de piña con jengibre y cilantro, de sandía con albahaca, refrescos clásicos, Boing, Coca Cola mexicana, donas y brownies bajo la marca mexicana La Newyorkina, paletas de hielo, polvorones, aceites de Tulum, entre muchos otros.
“Es una tienda que combina la idea de un coffee shop con un restaurantito a medio día, abarrotes y tienda de regalos con un toque mexicano, es como un VTP a México, hay jergas, papitas, donas de jamaica, regalos, comida y hasta souvenirs”, comparte Guevara para Cosas.

1508_MiscelaneaNY_Huguette-010Es la ‘tiendita de abarrotes’ favorita de todos los mexicanos desde su apertura en julio y gracias a la excelente aceptación ha tenido publicaciones en el New York Times y excelentes reviews de las tortas que elaboran ahí mismo. “Yo pensé que íbamos a ser una tienda de abarrotes que además vende tortas, pero sucedió lo contrario, somos una tortería que también tiene tienda, nos convertimos en algo que no estaba planeado”, afirma Guillaume.

Visita Miscelanea NY en 63 East 4th Street, New York, NY, 10003.

Casa Bosques: posmodernidad por entregas

Sobre el número 25 de Córdoba, una de las calles del norte de la colonia Roma, el espacio que funciona como librería, tienda de diseño y galería, es también el escaparate en donde se hace concreto el estilo de vida asumido por una parte de la juventud hiperconectada e hiperglobalizada. Estos “jóvenes del mundo” pueden definirse por la importancia que dan a su cultura visual —desde su consumo cinematográfico, hasta las prendas que deciden utilizar—, por hacer de la fiesta un motivo constante, por tener un sentido musical compulsivamente actualizado, y por entablar su vida social en lugares con un estilo culinario orgánico e híbrido, adornado con experimentos estéticos que van del collage a la instalación. En un sentido más preciso, su objetivo implícito es alejarse lo más posible del mercado tradicional para generar su propia dinámica determinada por lo independiente y lo local, en continuo diálogo con lo global (con internet como aliado y promotor). Y es que las publicaciones y los objetos que encuentras en Casa Bosques, junto con los proyectos artísticos que impulsa, son el menú idóneo para reafirmar este estilo de vida.

Savvy_CBB Libreria_2La apuesta de este distinguido lugar, que surge como iniciativa de Savvy-Studio (despacho regiomontano de diseño), es ofrecer productos —con énfasis en libros y publicaciones periódicas de editoriales independientes— que destaquen por sus aportes al arte contemporáneo y sus aplicaciones. La selección editorial, curada por Jorge de la Garza, incluye una oferta difícil de encontrar en México y, aunque da prioridad a proyectos novedosos y poco conocidos, cuenta con volúmenes imprescindibles para construir referencias claves.

Entre algunas de las casas editoriales que distribuye Casa Bosques, se encuentran la suiza Lars Müller (publicaciones cuidadosamente editadas y diseñadas, sobre arquitectura, arte y fotografía), la londinense Ridinghouse (con Doro Globus a la cabeza, quien desde 1995 hace publicaciones dedicadas a la crítica e historia del arte, explorando artistas individuales y proyectos en específico), o la Four Corner Books, otra establecida en Londres, que con bajísimos tirajes ha logrado consolidar un catálogo lo suficientemente rotundo para volverse una coordenada definitiva en el diseño editorial y los libros de artista.

Savvy_CBB Libreria_8En cuanto a revistas, encontramos Fantastic Man y The Gentlewoman, ambas editadas por los holandeses Top Publishers (mismos creadores de la clásica BUTT, estandarte de las primeras publicaciones de arte para hombres gay). En pocos años, estas revistas hermanas se han vuelto un testimonio clave a nivel mundial para reafirmar ese estilo de vida “de culto”, que se rodea de múltiples expresiones estéticas, tanto para hombres como para mujeres —siempre en una amable e inteligente ambigüedad en sus tratamientos de género. Está también la catalana Apartamento, una publicación indispensable para comprender y ampliar los conocimientos de interiorismo, diseño y estilos de vida contemporáneos. Con dos publicaciones al año y uno de los diseños editoriales más icónicos y auténticos (que ha mantenido la misma línea desde el primer número), esta revista demuestra que la potencia de lo independiente se basa en la lucidez y en una comprensión detallada de esta época transfronteriza y volátil. En cuanto a publicaciones de moda, encontramos títulos como Purple Fashion, SSAW y AnOther. De arte contemporáneo, la italiana Mousse y la inglesa Frieze, así como PIN-UP, una revista básica para el campo de la arquitectura actual.

Así, una gama de letras e imágenes que se antojan infinitas, posibles y accesibles, posicionan a Casa Bosques como un sitio en el que se edita lo editado, convirtiéndola en un proyecto reconocido a nivel global por su calidad y propuesta. Este espacio —reproductor de este movimiento que apuesta por lo independiente, lo sensible y el detalle diluido— es muestra de que México puede no solo ser parte de las tendencias establecidas a nivel global, sino que puede aportar y ampliar la reflexión y los productos definitorios del arte contemporáneo, el diseño y lo cosmopolita

Carlos Ranc: Elegante Vagancia

La librería Elegante Vagancia del artista plástico Carlos Ranc, reúne un conjunto de libros de editoriales independientes, una colección de literatura del siglo xx (años más y menos) y una biblioteca que promueve un sistema de intercambio. Se encuentra en el domicilio del artista, en la colonia Americana de Guadalajara. Fue inaugurada el marzo pasado y, apenas dos meses después, se plantea ya como un peculiar escaparate al mundo de los libros impresos como productos culturales.

A diferencia de una librería grande, de una cadena, Elegante Vagancia puede darse el lujo de elegir los títulos que ofrece al público. El propósito de este proyecto es dar a conocer el trabajo editorial que hay detrás de libros y colecciones. Poco antes de la inauguración, tuvimos una conversación con Carlos, y él mismo nos explicó en qué consiste su propuesta.

DSC_7425-5¿Cómo surgió la idea de tu librería?
La librería se divide en tres partes. La principal tiene que ver con editoriales independientes. Quiero mostrar la labor editorial. Esta no es una librería de autores. No se trata de que la gente venga a preguntar por un autor, porque el propósito es mostrar lo que hace una editorial. He pedido a las editoriales que me entreguen una colección completa de lo que han hecho, ya sea cuatro libros o 500, dependiendo de lo antiguo de la editorial, o de la cantidad de títulos publicados. Me interesa que se note la labor editorial. Por ejemplo, más allá de los escritores, que la gente vea cómo es una colección, desde el diseño editorial, qué se traduce, quién traduce, cómo se arman los libros, todo lo que una editorial hace. Como soy artista… en general los artistas escogemos galerías, no es que yo vaya a exponer en la galería que me ofrezca un espacio, sino que escojo cierto perfil. A veces no sucede igual en el caso de los escritores. A partir de esa idea nació el proyecto.

Entonces tu librería se centra en lo editorial…
El trabajo de un editor es algo que ha desaparecido, como desapareció ya el trabajo de un tipógrafo. Ahora hay diseñadores gráficos, algunos que se dedican al diseño editorial. Pero en realidad el trabajo de un editor va mucho más allá: la selección, la traducción, la construcción de sus propias colecciones, que es lo que yo tengo aquí en la librería. A muchas de las editoriales la condición que les pongo es que me entreguen incluso los libros agotados, que el público puede consultar pero no comprar. Eso permite que la gente vea ese trabajo.

Al día de hoy el editor es una persona que sabe un poquito de literatura pero que se interesa más en la mercadotecnia, salvo honrosas excepciones, que son las que me interesa realzar. Cuando uno ve el trabajo de los grandes grupos, en donde supuestamente hay editores, uno se da cuenta de que son más bien agentes de ventas. El trabajo editorial merece recuperar su lugar preponderante.

Además de libros de editoriales independientes, ¿qué encontraremos en Elegante Vagancia?
El segundo núcleo reúne una colección de literatura, poesía, ensayo, novela, centrada en el siglo xx, de finales del xix hasta los años 80, que es cuando, según yo, todo empieza a decaer, y no solo en el mundo editorial, también en otros mundos. Libros agotados, raros, que en realidad cuestan lo mismo que un libro nuevo. Mi biblioteca personal está también en la planta baja, y poco a poco iré abriéndola al público.

Como artista plástico, ¿de dónde surge tu interés por el libro y la literatura?

Siempre me han interesado. Me empecé a volver un obsesivo coleccionista de libros viejos. Cuando comencé a trabajar, dentro de mis proyectos artísticos, partía de ideas con bibliotecas: bibliotecas inútiles, provocativas, etcétera. Como parte de mi propio proyecto artístico se abre la librería, en donde quiero ver qué sucede con los libros, porque la tercera parte de la librería, el tercer núcleo, es una biblioteca prácticamente de intercambio.

¿Cómo funciona este sistema?
Al principio, para mantener una cierta calidad, va a ser por invitación. Les pido a escritores y a editores que me regalen libros para la biblioteca, para construir un acervo de unos mil y tantos ejemplares. Luego, también por invitación, la gente puede venir a cambiar libros. Pero la condición es que los libros vengan a su nombre, de manera que no me regalen basura. Nadie va a poner su nombre en las Cincuenta sombras de Grey, autoayuda o qué sé yo. A la vez, cuando vengan a cambiar libros, previa selección, yo les autorizo ciertos libros. Entonces hago una especie de listado de qué deja quién. Puedes quedarte con los libros que elegiste si dejaste otros. Además, como los libros llevan el nombre de autores con cierta relevancia, habrá gente interesada en coleccionar el libro que leyó Lugi Amara sobre, por ejemplo, Bethoveen, o el libro que leyó Mario Bellatin sobre tal cosa. Es un poco una provocación, para ver con qué se queda la gente, qué regresa, qué cambia, qué me traen. Con eso hago una especie de bitácora.

¿Qué estás leyendo ahorita?
¡Muchos libros al mismo tiempo!, es un desastre. Leo a autores tapatíos, a Jorge López Páez, Los invitados de piedra, que es un libro de cuentos.

¿Qué opinión tienes de los libros electrónicos?
Todavía no terminan de armarse. Están todavía en pañales. Tienen un gran futuro, pero solo ciertos libros, cierta literatura. Siguen imitando mal al libro. No hay un diseño editorial para el libro electrónico. Todavía hay mucho que aprender. Por otra parte, hay un deseo inherente al hombre, que es el de poseer, de tocar. El libro impreso lo satisface, amén de otras cosas.

Elegante Vagancia
T – 3335 0231
López Cotilla 1295, Americana
Guadalajara

Editorial Gustavo Gili

Fundada en 1902 por Gustavo Gili, la editorial barcelonense ha sido el legado familiar de tres generaciones y actualmente es el fondo independiente preferido de muchos arquitectos, fotógrafos, diseñadores y amantes de la moda y las artes alrededor del mundo.

Libro GG pag 181 aLos catálogos de la editorial en sus inicios correspondían a la herencia del padre del fundador: títulos de liturgia y devoción religiosa. Con la modernización urbana cultural a principios del siglo XX en Europa, vinieron una alfabetización a la alza y un fomento en producción, circulación y consumo de libros. Los nuevos hábitos de lectura llevaron a Gili a la búsqueda de textos para traducir. Así fue que se asoció con editoriales francesas en la compra de derechos de importantes publicaciones.

En tiempos de la Primera Guerra Mundial se produjo un giro en la editorial que, aunque mantenía las secciones de religión y las traducciones, se encaminó en la divulgación científica y técnica. Más adelante, con los terribles acontecimientos bélicos sucedidos en la Primera y Segunda Guerras, se anticipó en la producción de obras que dieron inicio a su enfoque en arquitectura, contenido útil en la reconstrucción de edificaciones urbanas después de las masivas destrucciones.

Libro GG pag 61 bDicha época de depresión mundial, que trajo momentos de crisis a la editorial, hizo crecer el foco temático, llevando a la casa a especializarse también en arte y política. A través de los años se relacionó con destacadas personalidades, lo que resultó en la publicación de libros académicos, ensayos, ilustraciones y monografías de artistas como Pablo Picasso, Joan Miró y Antoni Tàpies, entre otros.

Gili, una personalidad representativa de la burguesía ilustrada, construyó lazos de colaboración con diversas editoriales internacionales. Con el paso de los años hizo crecer y diversificó su catálogo, para finalmente crear un amplio acervo que lo llevó a la especialización y el reconocimiento de los profesionales de diferentes áreas.

Su vasto fondo de arquitectura, diseño, moda, fotografía y arte, hospeda colecciones de texto, manuales, biografías, compendios de historia y obras contemporáneas. Gustavo Gili es una editorial que atiende al más artístico y muy exigente paladar.

Recomendaciones para los expertos

• Arquitectura: Mohsen Mostafavi y Gareth Doherty, Urbanismo ecológico
• Diseño: Eva Heller, Psicología del color. Cómo actúan los colores sobre los sentimientos y la razón
• Moda: Guillaume Erner, Sociología de las tendencias
• Arte: Helen Birch, Dibujar. Trucos, técnicas y recursos para la inspiración visual
• Fotografía: Richard Salkeld, Cómo leer una fotografía

Guillermo Osorno habla de Morir todas las noches

Guillermo Osorno acaba de publicar Tengo que morir todas las noches. Una crónica de los ochenta, el underground y la cultura gay (Penguin Random House, 2014) y ya anunció la segunda reimpresión del libro. Quienes conocen las vicisitudes del mundo editorial en México, saben que esto no es un logro menor.

Tengo que morir todas las noches es una muestra del mejor periodismo contemporáneo. La investigación exhaustiva y la multiplicidad de fuentes sirven de sustento para contar la historia de una generación, así como para documentar el tránsito de un paradigma autoritario hacia uno donde la globalización cultural y la democracia aparecían de manera incipiente.

Osorno nos cuenta la historia de Henri Donnadieu, un francés extraordinario, doctor en ciencia política y productor teatral, que emprendió la difícil tarea de posicionar un bar situado en plena Zona Rosa —El Nueve—, como un espacio emblemático para la diversidad sexual y cultural, durante un lapso que abarcó de 1974 a 1989.

El marco sociopolítico de esta historia, comprende dos periodos presidenciales: el de José López Portillo y el de Miguel de la Madrid; una devaluación económica severa, el terremoto de 1985 y la trágica aparición del SIDA, sirven como hitos narrativos de un capítulo del DF, donde la clase media y alta se reunieron para atenuar sus diferencias, sin mayor propósito que el de vivir la noche, ligar o beber. El Nueve tenía una vocación hedonista, pero también tenía de forma manifiesta una propuesta cultural, que permitió la gestación de revistas, ciclos de cine y las primeras presentaciones de grupos como Café Tacuba y la Maldita Vecindad.

Un aspecto entrañable del libro, es la manera en que aparecen retratados quienes formaron parte central de El Nueve: Jaime Vite, un publirrelacionista camaleónico; Xóchitl, una travesti cuyos nexos con el poder político le permitieron gestionar el primer permiso del lugar; y Henri Donnadieu, quien sirve como hilo conductor de una madeja de situaciones que involucran a personalidades del jet-set nacional e internacional, la farándula, la política y el arte.

IMG_9821Es a propósito de esta crónica imprescindible, que quisimos conocer un poco más acerca de Guillermo, quien además de haber dirigido la revista Gatopardo durante ocho años, se estrenará próximamente como empresario cultural. Le pedimos que contestara para Cream, el famoso cuestionario Proust, con algunas modificaciones, para tener una versión de Guillermo Osorno, por sí mismo.

1. El rasgo principal de tu carácter:
La capacidad de florecer tarde.

2. La cualidad que prefieres de otra persona:
Que sepa usar una hoja de cálculo.

3. Lo que más aprecias de tus amigos:
La risa en vacaciones.

4. Tu principal defecto:
La paranoia.

5. Tu pasatiempo preferido:
Yarn bombing. No lo practico, pero me fascina que haya gente que hace grafiti con tejidos.

6. Tu idea de la felicidad:
El café de la mañana.

7. ¿Cómo es el México en el que te gustaría vivir?
Postcolonial, post PRI, post gay.

8. Dos autores que disfrutas leer:
Emmanuelle Carrere y Julián Herbert.

9. Un artista clásico y un artista contemporáneo que despierten tu interés.
Marcel Duchamp y Marcel Duchamp.

10. Dos personas entrañables que aparecen en Tengo que morir todas las noches:
Xóchitl, la autoproclamada reina de los travestis y Jacqueline Petit, la primera mujer en echarse un clavado desde La Quebrada.

11. Una canción que te recuerde a El Nueve:
“New York, New York” de Nina Hagen.

12. Un personaje de la política nacional o internacional que te simpatice:
José Mujica, presidente de Uruguay.

13. ¿Cuál es un aporte relevante de tu generación?
Tocar música como en Berlín, vestirse como en Londres, tener sexo como en Nueva York y vivir como en la Ciudad de México.

14. ¿Cuál consideras que es un reto para las nuevas generaciones?
Andar con la frente en alto.

15. ¿Cómo te gustaría morir (todas las noches)?
En los brazos de mi ligue.

16. ¿El mar o el bosque, el campo o la ciudad, el día o la noche?
El bosque, la ciudad y la noche.

17. Un tema sobre el que te gustaría escribir en el futuro.
Cultura contemporánea e identidad nacional.