ERICK ELÍAS

Mucho más que una cara bonita, Erick es un gran actor, un comprometido padre de familia, una persona que se interesa en el arte y en la educación y, también, un tapatío de corazón.

Erick siempre estuvo interesado en la actuación, pero no tomó la decisión de dejar todo para dedicarse a la actuación, hasta que se dio cuenta de que podía vivir de su carrera..

Su primer trabajo fue en una agencia de publicidad en Guadalajara, como asistente (en realidad confiesa que lo que hacía era sacar copias), donde se asomaba a las juntas para ver qué podía aprender. Le gustaba mucho el diseño y la publicidad, la dirección de cine y la arquitectura. Se decidió por la carrera de Diseño Industrial en la Ibero y en Miami, y después estudió actuación en Casa Azul, de Argos.

Acaban de pasar las elecciones y mucha gente está inconforme con nuestro nuevo presidente. ¿Qué piensas de eso? Yo creo que el resultado ahí está. Tenemos que echarle ganas a lo que es y hacer cada quien su trabajo, hacer las cosas bien. A veces hay gente que está de acuerdo y gente que no. Hay que estar de acuerdo con lo que se decidió y hacer nuestra chamba, seguir nuestro camino y ¡México para adelante!

Mucha gente cataloga a los actores como de novela o de cine. ¿Te molesta? No, es un estereotipo. En México se ve un poco menos. He hecho teatro y cine, trato de demostrar que un actor es un actor. Hay que aprender diferentes técnicas y hay que agarrar tablas por todos lados. A veces tachan de menos a un actor de novela, pero hay que defender lo que uno hace. Hay unos talentos impresionantes en la televisión.

¿ Qué es lo que más te gusta de ser actor? Es algo que me prende, me apasiona, me divierte mucho. Desde niño, yo tenía la personalidad para estar en el mundo del arte. Me gustaba pintar, el teatro. Es una carrera en la que realmente me divierto, me la paso muy bien. Juego a ser personajes que no soy, y eso es como jugar a ser niño. En la vida real soy más reservado, y ésta es una profesión en la que me puedo explayar más.

A lo mejor se escucha egoísta, pero es lo más placentero que puedo hacer, estar en un set o con un guión en mi casa, con la emoción de crear un personaje. Pocos podemos vivir de lo que nos divierte, y yo soy de esos pocos afortunados.

¿Qué es lo que menos te gusta de ser actor? Que es una carrera en la que dependes mucho de terceros, de una producción, de un productor, de un director. Hay que estar tocando puertas, a veces hay mucho trabajo y a veces nada. En ocasiones, hay que esperar un personaje indicado y decir que no a otras cosas. Es una carrera demandante que te hace estar mucho tiempo encerrado en los foros -en el caso de la televisión- y descuidar amigos y familia.

¿Hacia dónde te gustaría dirigir tu carrera? Yo me he dejado llevar por lo que va pasando, no me he trazado un camino. Sin embargo, me gusta seguirme preparando. He hecho lo que he querido. Así me gustaría seguir, paso a paso, sin correr. Vienen muchos proyectos padres.

¿Te sigue gustando el teatro? ¡Me encanta el teatro! Estoy por empezar una producción. Me encanta también como espectador.

¿Cómo haces para que no te afecte lo que dicen o escriben de ti, especialmente ahora que tienes una familia? Ya me la sé, ya me río. Hay veces que yo me equivoco y digo cosas que no debo decir. Mi familia ya conoce dónde estoy, ya saben que no es así. Saben cómo soy y que tengo bien claro lo que soy.

¿Cómo te ha cambiado la vida desde que eres papá de Penélope? Ha sido un cambio increíble. ¡Todavía no me la creo! Me le quedo viendo y aún no puedo entender que tenga una hija… Todo ha sido positivo, estoy más unido con mi esposa. Se crea una responsabilidad inmediata, porque alguien depende de mí.

Ha sido un proceso muy interesante, es difícil. Son muchas cosas muy específicas, a qué hora hay que darle de comer, cambiarle el pañal, pero ha sido muy divertido. Penélope es el centro de atención de mis papás.

¿Cómo te han ayudado las redes sociales en tu carrera? Ha sido un proceso de adaptación en cuanto a la interacción inmediata de lo que gusta o lo que no gusta en las producciones de televisión. Últimamente me junto con los productores a hacerle preguntas a la gente para sondear cómo está recibiendo el producto que hacemos en el foro. Se han modificado muchas cosas de acuerdo a esas opiniones y eso ha sido muy positivo. En Twitter me entero de otros países en los que están viendo algunas de las novelas que he hecho. En Facebook nunca me involucré y en Twitter sí estoy al día. Me hace estar más cercano a la gente.

¿Qué te gusta hacer cuando estás en Guadalajara? Número uno: estar con mi familia en mi casa, echarme y ¡no hacer nada! Me gusta ver a gente que hace mucho que no veo, y comer. Me salí hace quince años, la ciudad ha cambiado mucho, me han enseñado muchos lugares nuevos últimamente.

¿Tienes buenos amigos en Guadalajara? Sí, muy buenos amigos. Yo hice la prepa en el Tec, y antes estuve en el Instituto de Ciencias, así que tengo grandes amigos aquí.

¿Qué te gustaría que la gente supiera de ti? Que soy a toda madre, jaja. Me gustaría que supieran que no sólo soy lo que ven en las revistas, que estudié diseño, que tengo una familia, que soy de Guadalajara, que me gusta mucho el arte.

¿Cuál es la mejor edad? La que tengo. Creo que va uno agarrándole saborcito a las cosas.

¿Tienes alguna filosofía? Sí, ser feliz, es la única.

¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre? Pintar y estar con mi esposa. Me gustan las instalaciones, irme al supermercado y pintar una licuadora o una escoba. Instalar algo en mi casa en el techo con proyecciones, mezclar audios con pintura y video.

¿Cuáles son tus cinco lugares favoritos en Guadalajara? Mi casa, las guasanas del estadio… ¡ya me quitaron todo! ¿Qué hay? Me gusta la Estancia Gaucha, las Karnes Garibaldi y la Glorieta Chapalita los domingos.

GAEL GARCÍA BERNAL

Gael es uno de los actores más famosos y talentosos de México. Su carrera lo ha convertido en un ciudadano del mundo, pero él sabe que en Guadalajara siempre tendrá a quién querer y siempre será querido, aunque se encuentre a miles de kilómetros de distancia.

La paternidad lo ha vuelto más idealista, más atento a los silencios, a las ganas de vivir y de construir. Lo ha hecho darse cuenta del compromiso que tiene con el planeta de mejorar el entorno para sus hijos y los hijos de sus hijos, y para dejar así un legado muy generoso.

Para Cream es un verdadero placer haber entrevistado en exclusiva a Gael, con ello celebramos nuestro primer aniversario.

En la última edición de Ambulante se proyectaron más de 80 piezas de 24 países, incluyendo documentales aplaudidos internacionalmente. También estrenaron la sección de Ambulante 3D. En siete años han llegado muy lejos con este festival ¿Qué sientes?
Ambulante está de poca madre, yo estoy bien orgulloso. Son ya siete años… es muy simbólico, porque es una cosa transexenal, y en este país era muy difícil tener proyectos que continuaran y traspasaran un ciclo presidencial. Suena muy ambicioso, pero creo que el festival es uno de los epítomes de los movimientos civiles que hay, junto con otros. Es una especie de manifestación muy clara del empoderamiento que tiene la sociedad civil.

Ambulante ahora es esperado en los lugares a donde va; tiene un público cautivo. Ya no son las películas tocando la puerta queriendo ser escuchadas, lo que era la razón inicial. Nuestra intención fue que las películas tuvieran ese ciclo de vida natural que debe tener todo documental; que aparte de ser hechas y ser exhibidas, tuvieran ese contacto directo con la gente en el lugar donde se hicieron. Para los documentalistas es oro, es una retroalimentación importante. A fin de cuentas, los documentales tienen una función social muy fuerte. Por la tangente a veces, en el mejor de los casos, porque mientras más artística sea la manifestación y más abstracta, es más trascendental.

Ahora ya es el público el que nos pide eso, quieren más material de discusión. Este año, sobre todo con las utopías, tema central de toda la gira. No el juego intelectual sobre qué es una utopía, sino más bien de las utopías posibles.

¿Sientes que tienes un compromiso con México?
Sí, tengo un compromiso con el planeta en realidad, no sólo con México. Lo siento de manera tácita, porque como seres vivos hay una impronta de nacimiento, una necesidad de mejorar el entorno en el que vives. En apariencia uno lo está mejorando para uno mismo pero, en realidad, cuando uno tiene hijos resulta mucho más claro. Estás mejorando para tus hijos, para los hijos de tus hijos. Es para una especie de legado muy generoso. Sí siento ese compromiso, pero no lo veo como una carga o como un esfuerzo extra que tenga que hacer. Me ha sido natural siempre.

Desde niño he querido participar activamente en todo lo que tuviera que ver con mi entorno. El chiste es que todo mundo se pregunte qué puede hacer para cambiar esto y ante ese vacío que te genera esa pregunta, porque la verdad es que te puede llegar a deprimir el hecho de no saber cómo hacerle para cambiar las cosas. Ahí es cuando uno le da la vuelta y puede encontrar que, dentro de su campo de acción, puede hacer mil cosas. Puedes cambiar mucho lo que está sucediendo en México desde cómo vives dentro de tu casa. Y no sólo en el país, porque somos seres globales: lo que le afecta a México afecta a Egipto y afecta a China.

¿Cómo le haces para no perder la esperanza en México?
Cuando estoy fuera de México –que es bastante tiempo–, siempre extraño mucho; me la paso muy bien aquí. México es complejo, y a mí la complejidad me mueve, me conmueve, artísticamente me da una retroalimentación tremenda; me sobrepasa… México tiene una cosmovisión muy interesante.

En el tema político, social y demás no puedo tampoco desesperanzarme, porque hay gente increíblemente chingona, gente que se está movilizando para hacer cosas impresionantes. Es el punto neurálgico al que hemos llegado. La manera en la que se van a legitimar los políticos, va a ser atendiendo las necesidades y las consignas de las sociedad civil, que está cada vez más triste, más movida, mejor empleada, mejor armada, mucho más inteligente que cualquier clase política.

También al ver a los chavitos… por más que suene a cliché, es verdad. La juventud es hermosa, nos da una esperanza muy fuerte. Quieren mejorar, cambiar, participar y preguntarse qué pasa ante esta aparente falta de futuro.

La parte más difícil para un actor es la de lidiar con la fama, y el hecho de que la gente se sienta con derecho de hablar sobre tu vida privada.
A veces uno se va con la finta de que te expones demasiado al hablar de ti mismo, y no es verdad. Siempre hay una interpretación que uno da, luego está la interpretación de la gente que te ve del otro lado y también están las cosas prácticas. Como el Reforma, por ejemplo, que tiene que poner unos encabezados patéticos: “Masacran 44 reos” ¿Qué significa eso? Un encabezado pudo hacer sido “Matan a 44 reos”, pero no tienen que escribir “masacran”.

Así pasa con los medios, hay ciertos limitantes. La televisión también tiene un formato en el que es difícil decir las cosas y que se repliquen de manera fiel a lo que uno dijo o a lo que uno dice, porque nosotros a veces también la cagamos y usamos las palabras equivocadas que no significan lo que queríamos decir. No traducen los chistes. La ironía y el sarcasmo casi no se traducen.

¿Cómo haces para que no te afecte lo que dicen o publican de ti, especialmente ahora que tienes una familia?
Sería absurdo, sería una lucha impía batallar en contra de la línea de lo privado y lo público, porque todos tenemos esa dualidad. Todos tenemos una vida que aparentemente queremos sea privada y termina siendo pública, o viceversa. En esa frontera yo no tengo ningún problema con la naturaleza de esa dualidad. En donde veo un problema es que lo que termina siendo público sea, en efecto, público, y que nadie más lucre con eso. A mí el lado que me incomoda es que, por ejemplo, un paparazzi saque dinero de un acto público. Cuando lucran con eso me parece absurdo, se me hace una hijaputez, se me hace una especie de piratería. En realidad lo público debería ser gratuito, y estoy hablando de todo tipo de expresiones.

¿Por eso te gusta Twitter?
Sí, porque nadie lucra con eso. Me encanta, porque es un empoderamiento muy fuerte, porque ya no hay unos tipejos que se aprovechan. Digo directamente lo que quiero. Existen las noticias y el periodismo, eso es distinto, pero el hecho de decir lo que uno quiera acerca de su vida privada o vida pública es un derecho. Twitter te da la oportunidad de poder decirlo y eso es maravilloso. Las redes sociales nos han ayudado mucho a comunicarnos en ese aspecto.

¿Cómo te ha cambiado la vida desde que eres papá?
¡Uy! Voy a utilizar todos los clichés habidos y por haber. Por algo existen los clichés, ahora están llenos de sentido. Cuando te dicen que es lo más importante que ha pasado en tu vida, en efecto, es verdad. Ser papá es lo más bonito que me ha pasado en la vida y que me pasará. Estoy feliz con ese hecho.

Me ha vuelto más idealista, contrario a lo que uno esperaría, porque a veces uno piensa que se puede volver más aprehensivo. Yo me he vuelto mucho más alivianado, más idealista, más atento a los silencios, a las ganas de convivir y de construir y a la expresión artística. Mucho menos pendiente de otras pendejadas en las que andaba metido. Ahora las veo como que eran parte del rollo, pero qué estaba haciendo yo metido en esas preocupaciones ¡qué hueva, por Dios!

La vida con hijos es más complicada. ¿Cómo le haces para andar de aquí para allá?
Me organizo y siempre se queda alguien con ellos. Yo quiero disfrutar, pasear con ellos en el bosque, construir una hortaliza tremenda, quiero tener mangos en mi casa ¡de verdad!

¿Qué representa Guadalajara para ti?
Me voy a ver bien cursi. Guadalajara es mi patrimonio de cariño eterno. Cuando venía de regreso de mi última visita pensé: “aquí siempre voy a querer y voy a ser querido”.

Es mi familia, uno sería un imbécil si se pierde eso. Por más que esté en otro ámbito completamente, crecimos juntos, son mis primos, son como mis hermanos. Cuando voy a Guadalajara siento que estoy de vuelta, nos abrazamos y nos queremos mucho. Hay una cercanía tácita.

¿Qué te gusta hacer cuando estás en Guadalajara?
Me gusta descubrir lugares nuevos. Hay, por ejemplo, una fonda de comida duranguense muy cerca del Teatro Diana; es riquísima.

De todas las películas que has hecho ¿cuál es la que guarda un lugar especial para ti?
Es muy injusto que yo lo diga, pero te digo las que más me gustan. Definitivamente Y tu mamá también, fue maravillosa. Amores perros, Diarios de motocicleta, La ciencia del sueño. También me gusta mucho The King. La de Los límites del control, en donde tengo un papel pequeño, pero es una obra coral, así a lo Jarmusch, y el universo Jarmusch es fascinante. Me encanta la película que yo dirigí, la experiencia, así le haya gustado a todo mundo o le haya cagado. Obviamente soy el primero al que le caga, jaja, siento que pudo haber estado mucho mejor, pero estábamos aprendiendo. Es de los recuerdos más bonitos que tengo, de las experiencias más chingonas que he vivido.

¿Con qué actores has disfrutado mucho trabajar?
Con Rodrigo de la Serna, es un actor con el que disfruté mucho, fue mi compañero de viaje, de motocicleta, de sudor y de mate. Rodrigo es mi carnal del alma, es un gran actor. Me ponía en una situación en la que podíamos jugar a un nivel muy alto. Con Diego también, trabajamos muy bien juntos. Lástima que no lo hacemos tan seguido, nos divertimos montones. En la película que hicimos con Ferrell, La casa de mi padre, nos la pasamos increíble. Con William Hurt, Charlotte Gainsbourg y con Miu Miu. En la película de También la Lluvia, con varios actores españoles que son divinos como Karra Elejalde y Luis Tosar.

¿Cómo eliges tus proyectos?
Que me gusten. También tiene que ver lo práctico, obviamente si no tengo tiempo, pues no puedo. Es una mezcla de cosas, no hay lineamientos. Me tiene que cautivar el director, es una especie de hechizo, de embaucamiento en donde yo diga: “va, seamos novios un rato: yo creo en ti”.

¿Por qué decidiste trabajar con Will Ferrell?
Me ofrecieron la película y me pareció muy divertida. Me encanta trabajar con Diego.

¿Para qué eres bueno?
Jamás diría que soy bueno para algo, porque me da mucho pudor. Pero donde creo que tengo un talento escondido es cocinando ¡me encanta!

¿Qué te queda rico?
Depende, pero hace poco una señora mixteca me enseñó a hacer huazontles. También quiero aprender a hacer la comida que preparaba mi abuela Maruca. Los tamales sinaloenses y la carne en su jugo que preparaba eran increíbles.

¿Para qué eres malo?
Para un montón de cosas, pero para otras soy tan malo como el empeño que le pongo. Al ajedrez le echo muchas ganas. A boxear también, pero soy malo.
Ahorita estoy entrenando todos los días por mi cuenta, hasta finales de agosto.

¿Si no fueras actor, qué te hubiera gustado ser?
Todo lo que quería ser. Entré a estudiar Filosofía y Letras en la UNAM. Me hubiese gustado dedicarme a escribir narración o periodismo, o me hubiese encantado ser pediatra.

¿Trabajas con Oxfam todavía?
Sí, de vez en cuando. Estuve también con Amnistía Internacional. En esto de las actividades sociales uno es promiscuo. También colaboro con el Grito más fuerte, un colectivo de actores.

¿Qué es lo más sorprendente que te ha pasado?
¡Los hijos sobrepasan todo! Pensando en algo reciente, me sorprendió el documental Living In The Material World, de Scorsese, sobre George Harrison. Me fascina, es maravilloso, increíble.

¿Cuál es la cosa más significativa para lo que has usado tu fama?
Creo que en los extremos, desde subirme a un tren con los migrantes y acercarme a esa realidad. Si no hubiera fama no hubiera podido darle tanta luz a ese tema. Hasta el otro extremo, que es un poco más difícil de explicar: cuestionarme qué he hecho yo por mí en torno a la fama. En ese extremo lo que está es saberla llevar, saberme más idealista, ser más responsable con lo que quiero, con ese idealismo y con esas dudas. Ser más transparente me ha ayudado mucho con mis inseguridades. Es un revulsivo de inseguridades lo de la fama. Por un lado, de repente eres famoso, hay una fama ahí que existe, y yo me levanto conmigo mismo todos los días y no me siento famoso ni especial. Me sigue poniendo nervioso si una chava que me gusta me sonríe; me pone cabronamente nervioso e inseguro. Eso no cambia, qué maravilla que la fama sea un armatroste que uno puede construir y hacer con ella lo que sea.

Con Los invisibles se abordó el tema migratorio desde una perspectiva más directa. Los documentales conmovieron a la gente, y capturaron la esencia del verdadero viaje que realizan los migrantes hacia Estados Unidos ¿Qué enseñanza te dejó hacer Los invisibles?
Ha sido uno de las experiencias más chingonas de mi vida, más llenadoras y esperanzadoras. Más dramáticas también. Cuando estaba ahí, pensaba todo el tiempo que esa vida podía haber sido la mía. Esa es la empatía: yo me ponía en su lugar. Yo empatizo mucho con el viaje que ellos hacen, porque ellos viajan para conocer, para sobrevivir, para tener un futuro mejor para ellos y para sus hijos. De alguna manera yo también lo hago, a mí me encanta la extranjería, me encanta ser extranjero en otro lado. Me gusta eso de tener que reinventarte en otro lugar, es lo que un migrante hace. Esa es la primera narrativa de la vida. Antes de La Biblia en el mundo occidental u oriental, la primera narrativa es de gente que viaja y no puede volver. Ahí está La odisea. Así como es natural para los pájaros que emigran, es natural también para los seres humanos. Eso es lo que hay que quitar: que ellos viajan, que ellos son los migrantes. No, uno es migrante también. No hay que verlos como seres aparte, al contrario, entender eso que están haciendo. Entender lo injusto que es tener que migrar en esas condiciones, tener que migrar para poder sobrevivir. Eso es por las estructuras sociales, políticas, económicas que hacen que eso suceda. Uno es partícipe y uno puede hacer muchísimo para ayudar.

Lo que más me sorprendió del viaje es la fraternidad y el cariño que hay entre las personas que están viajando, cómo se cuidan unos a otros. Es la aventura más maravillosa de la vida pasar la noche arriba del tren. Dicen que son los trenes de la muerte, pero quizá hay tanta muerte porque hay tanta vida allá arriba.

Y la gente que los ayuda en los albergues de manera desinteresada, que son muchas más que las personas que les hacen daño. A mí me redimió muchísimo con la cristiandad. El padre Solalinde es ahora un mentor, un amigo, un hermano. También Olga Orozco, en Chiapas, con su albergue para los desahuciados. Es gente impresionante que se dedica completamente al prójimo. Son los verdaderos cristianos. Esa es la espiritualidad.

¿Te consideras una persona espiritual? ¿Qué enseñanza te gustaría transmitir a tus hijos?
Sí, me considero espiritual. Me gustaría incitarles la espiritualidad como una búsqueda personal. Sólo puedes creer en Dios si lo ves, si lo descubres. Si no, yo creo que es mejor ser ateo.

Las doctrinas y lo que te enseñan no son la religión y la espiritualidad. La espiritualidad es la búsqueda personal de uno en el mundo. Esa búsqueda es la que realmente importa. El yo lo vi, yo veo esto. Llámese Dios, la naturaleza o donde la encuentres; ahí es donde está la creencia. La imposición a mí no me sirvió, y creo que a la mayoría de la humanidad no le sirve para nada. Que te digan “hay un Dios” a mí no me entra, no me convence en lo absoluto. Mucho menos la retórica, la estética y la obra artística en relación a eso. Me conecto mucho con esa búsqueda… es quizá más un camino de descubrimiento.

En México hay sincretismo. Dicen que son católicos; no es cierto. Aquí somos paganos, y qué chingón, porque cada quién está en una búsqueda y encontramos la espiritualidad desde la iglesia y desde la planta que le ponemos a la iglesia, y los cigarros que le ponemos de ofrenda y un montón de cosas que hacemos.

Es mejor ser incrédulo y encontrar y buscar, pero es imposible vivir incrédulo. Vivir sin esa búsqueda. Es una contradicción muy chingona.

Políticamente me considero agnóstico. Que cada quién crea lo que quiera, no importa.

 

 

 

 

ANA SERRADILLA

Ana se encuentra de visita en la ciudad para presentar en el Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG), Espacio Interior, un largometraje basado en hechos reales, que cuenta la historia de un secuestro.

¿Qué es lo que más disfrutas del FICG? Ver buen cine, el reencuentro y convivencia con muchos compañeros de la industria, aunque no soy tan fiestera. Las desveladas en verdad me pegan, así que las disfruto un rato y a dormir, para no estar como trapo al día siguiente.

¿Qué te gusta hacer cuando visitas Guadalajara? Lo que más disfruto es comer. Como se come en Guadalajara no se come en ningún sitio. No puedo dejar de ir a El Negro –sería imperdonable–, y la i latina y Anita Li también son de ley. Las tortas ahogadas son básicas, los lonches, los jochos, los tacos, mmm.

¿Tienes buenos amigos aquí? Sí. Tengo muy buenos amigos y familia que viven aquí. Tengo tíos, primos y sobrinos muy queridos.

¿Por qué decidiste ser actriz? Decidí ser actriz porque esta carrera me escogió, yo no la escogí. Siempre he dicho que es una carrera muy injusta, hay quien decide ser actor y jamás lo logra, y personas que nunca lo pensaron, que están en los mejores proyectos. Después de que me escogió, yo decidí qué tipo de actriz quería ser, qué tipo de carrera quería llevar, y ahí viene el reto: mantenerme como actriz siendo fiel a mis objetivos y convicciones sin traicionarme, encontrando un equilibrio que me permita expresarme de la manera creativa y artística que deseo, sin tener que morir de hambre.

¿Cómo empezó tu carrera? Tuve demasiada suerte. Pero esa suerte pudo ser un arma de doble filo. Empecé modelando y haciendo comerciales desde los catorce años. Después, mientras estudiaba Diseño Gráfico, el Maestro Quintanilla (que me había visto en algún casting) me invitó a estudiar actuación en su escuela (Centro de Formación Actoral, CEFAC). No lo dudé, y a los tres meses de estar en curso propedéutico me ofrecieron protagonizar una novela en Argentina. A esto me refiero como un arma de doble filo, ya que podía ser el inicio o el fin de una carrera. Tomé la delicada decisión y responsabilidad de aceptar un papel protagónico, sin tener remota idea de qué era actuar. Pero en ese proyecto tuve la oportunidad de aprender a distinguir que había tipos diferentes de actores, y ahí fue donde decidí qué tipo de actriz quería ser. Me mantuve cerca de los actores que admiraba y aprendí de ellos, decidí que no sería una estrella fugaz, y que esta carrera requiere una disciplina y respeto. Así que en cuanto el proyecto terminó, yo sabía que mi proceso apenas empezaba. Regresé a mi escuela a terminar de estudiar lo que hasta ahora no termino ni quiero terminar de aprender jamás: actuación.

¿Qué es lo que más te gusta de ser actriz? Que cada vez me reinvento, nunca termino de aprender cosas nuevas, de cada personaje me quedo con lo mejor y aprendo de lo peor. Además, es el mejor medio para desfogarme. Me encanta que cada viaje, cada cultura nueva que conozco, cada persona conocida o nueva en mi vida, me nutre para crear personajes.

¿Qué es lo que menos te gusta de ser actriz? Que se acumulen los proyectos y uno no pueda darle el tiempo y el valor que se merecen. Cuando se acumulan y uno los hace, no sólo descuidas los proyectos, descuidas a la gente que te rodea (familia y amigos), se descuida uno mismo, y tu calidad profesional puede que no sea la misma. Los actores por naturaleza somos inseguros, y a veces pensamos que nunca más vamos a volver a trabajar y llegamos a tomar decisiones erróneas. Hay que aprender a decir «no, gracias». Creo firmemente en la idea de que la carrera de un actor se hace más de los proyectos a los que uno dice que no, que a los que dice que sí.

¿Tienes broncas para hacer algún personaje? Soy muy selectiva con los personajes, no importa que tengan mucha o poca participación, la historia que cuentan es lo que me importa. También hay cierto tipo de escenas como por ejemplo, de sexo explícito, que tampoco haría.

¿A qué actores y directores admiras? A muchos; me encantan Karina Gidi, Damián Alcázar, Isabelle Huppert, y mis directores favoritos son Patrice Leconte y Peter Greenaway.

¿Te gusta más el cine o el teatro? Me gustan los buenos proyectos, contar buenas historias, originales, no importa si son en cine, teatro o tele. Son muy distintos los tres, pero se pueden hacer maravillas y destrozos con ellos. El chiste está en encontrar el proyecto adecuado, que reúna los requisitos de calidad.

¿Hacia dónde quieres dirigir tu carrera? Hacia donde las consecuencias de mi trabajo me lleven. Obviamente me interesa internacionalizarme y contar historias bien realizadas y con corazón, con un equipo de trabajo profesional del que pueda aprender. No importa en qué parte del mundo sea ni con quién. Ni si es lo más visto o premiado. Nunca quiero dejar de aprender, ni dejar de estar en el proceso de constante crecimiento como persona y actriz.

¿Qué opinas de las leyes SOPA y PIPA? Van en contra de la libertad de expresión y la libre información. Creo que hay formas mucho más innovadoras de proteger los derechos de autor sin coartar los derechos de los usuarios de Internet.

¿Una frase que uses mucho? No hagas a los demás lo que no te gustaría que te hicieran a ti.

¿Qué te gustaría que la gente supiera de ti? Que soy exactamente igual que cualquiera.

Platícanos de Cristóbal, tu chamán. ¡Jajajajajaja! ¡Qué maravilla que sepas de él! Te puedo decir que es un ser fascinante con el que puedes reír horas y aprender de todo. Me enseñó lo mejor de Tulúm, mi rincón favorito en la Tierra.

Sabemos que construirás una casa ecológica en medio de la selva, en la Rivera Maya, ¿cómo va el proyecto? Ahí va. Desgraciadamente no como yo quisiera, pero es parte de un proceso, hacer una casa en la selva no es nada fácil. Sólo espero algún día cercano ver los resultados de este sueño al que le he invertido tanto.

¿Cuál es la cosa más sorprendente que te ha pasado? Muchas cosas sorprendentes. Entre ellas que mi gato Ramón, que cayó desde una ventana muchos metros, se salvó. Y que desde niña me ha tocado ver objetos voladores no identificados.

¿Para qué eres buena? Soy muy buena para cocinar.

¿Para qué eres mala? Para bailar, dos pies izquierdos.

¿Si no fueras actriz a que te hubieras dedicado? Me encanta la psicología, me hubiera ido por ahí. O tal vez el dibujo, la pintura o la fotografía.

¿Cuál es tu debilidad? ¡Comer! ¡Amo los postres! Bendito metabolismo.

¿Tienes alguna filosofía? Estudio una filosofía de vida, una sabiduría. Últimamente veo mucha gente que se le une, y espero no lo vean sólo como una moda, y en verdad la pongan en práctica: la Kabbalah.

¿Apoyas a alguna ONG? Soy vocera de la fundación Ale, dedicada a la donación de órganos.

¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre? Me encanta estar en mi casa con mi pareja, mi perra y mis gatos; leyendo, viendo alguna película o serie, haciendo postres y comida rica, escuchando buena música. Me encanta ir al teatro y descubrir restaurantes únicos. Y mi máximo: viajar.

¿Cómo te han ayudado las redes sociales en tu carrera? No sé si me han ayudado en mi carrera como tal, pero que el manejo de la información ya no es tan manipulable con las redes sociales, eso es un hecho. Uno tiene control directo de lo que quieres comunicar o no, y eso es un arma muy poderosa. Siempre y cuando no sigan inventando leyes (como las anteriormente mencionadas).

¿Tienes nuevos proyectos? ¡Sí! El estreno en salas de Espacio Interior. Espero que también Preludio, un largometraje experimental que hicimos y produjimos entre amigos, pueda exhibirse en las salas de cine. Ha ido a muchos festivales y ojalá salga, aunque sea con muy pocas copias. Y el estreno de Hidden Moon, mi primera cinta en inglés, una coproducción México-EEUU, que protagonizo con Wes Bentley.

GONZALO GARCÍA VIVANCO

«Mucha gente cree que es muy fácil ser actor, pero el tiempo es pesado. Las jornadas de trabajo son muy duras, a veces más de doce horas.»

Qué estudiaste y en dónde? Estudié actuación en el DF tres años, luego me fui a estudiar a Casa Azul, una escuela de teatro, y de ahí tomé la decisión de irme a Madrid tres años a estudiar con dos maestros muy buenos en el mundo artístico.

En Guadalajara empecé en el Liceo del Valle, había tres materias opcionales: dibujo, música y teatro. Empecé con dibujo, vi que no era bueno, luego música y… tampoco, y el teatro me gustó mucho. Salí en unas cuantas obras de la escuela, y de ahí me empezó a llamar la atención.

¿Cuál fue tu primer trabajo? Mi hermana Natalia me consiguió un trabajo de modelaje para una revista de negocios, salí en la portada. Como actor empecé de extra, mientras estudiaba la carrera de actuación. Entré en una telenovela de TV Azteca, dándome un beso al fondo, al fondo, como árbol 53, de extra jaja. Después de eso, crecieron poco a poco los papeles en novelas, teatro y comerciales.

Hice trabajos de modelaje, pero nunca lo he visto como una opción de vida, lo hice mientras estudiaba la carrera de actuación.

Platícanos de Soy tu fan Yo respeto mucho a Canana porque está haciendo proyectos increíbles. Hice casting para el personaje de Diego y, gracias a Dios, me quedé. Es una de las mejores cosas que he hecho como actor, lo he disfrutado mucho. Mucha gente dice: “ay nos llevamos muy bien siempre”, pero aquí, en la serie, de verdad nos llevamos muy bien. Terminamos de grabar, y vamos a cenar o a casa de alguien. Si tú vas a las grabaciones nos encuentras siempre muertos de risa. La química de amistad entre todos los actores es buenísima, y eso se refleja en la pantalla.

En enero van a pasar la serie en MTV. Al principio, en Canal Once, era sólo para el DF, después se abrió la transmisión en cadena nacional, y luego se vendió para Mundos y salió en Estados Unidos. Después, cuando la compró MTV, la vieron en todo Latinoamérica.

¿Cómo te preparas para una audición? Hay veces que no hay ni tiempo. Te llaman y te dicen que te quieren ver en la tarde y te mandan las líneas. Lo más importante es la memoria, aprenderte tus líneas.

Es muy difícil, porque en un casting a veces no sabes qué onda con el personaje. Te dejas llevar y construyes la historia de la escena.

¿Hacia dónde quieres dirigir tu carrera? Me gustaría salir de México en un futuro, pero primero quiero hacer cine aquí, porque se está haciendo muy buen cine. Hay mucho talento en el país.

¿Qué es lo que más te gusta de ser actor? Me divierto muchísimo. Me gusta poder hacer personajes que no tienen que ver nada conmigo.

¿No tienes broncas de hacer ningún personaje? No, siempre y cuando no esté en contra de mis principios y valores. Mi familia es taurina, me ofrecieron una película antitaurina y dije que no. También una sobre el padre Maciel. No estoy de acuerdo con lo que hizo, pero no voy a hacer una película que ataque a la Iglesia Católica. Puedo hacer un personaje que represente un reto para mí, mientras sea interesante y justificado.

¿Lo que menos te gusta? Mucha gente cree que es muy fácil ser actor, pero el tiempo es pesado. Las jornadas de trabajo son muy duras, a veces más de doce horas, paso mucho tiempo esperando. Odio los castings y sentirme examinado.

¿A quién admiras? Admiro mucho a Giménez Cacho y a Damián Alcázar, me encantaría trabajar con ellos. Son dos actores espectaculares.

¿Te gusta el teatro? ¡Me encanta el teatro! La adrenalina de aventarte de un paracaídas no se compara con lo que sientes antes de salir a escena. Tengo muy presente cuando hice la obra de Trainspotting en México, en la noche del estreno tenía unos nervios que, antes de salir, tenía náuseas, y me cuestionaba qué hago en esta carrera, por qué estoy aquí ¡qué sufrimiento! Y cuando salí a escena se me olvidó todo y me metí en el personaje. La adrenalina que sentía era increíble, mágica. El teatro es muy complejo, pero me encanta. Me encantaría hacer teatro y cine. No estoy peleado con nada. Las novelas son lo que me han dado de comer y me han dado mi nombre.

«Mucha gente cataloga a los actores como “de novela” y “de cine”. Yo no catalogo ni menosprecio nada. Cada cosa es un lenguaje diferente, yo quiero hacer de todo.»

¿Y el cine? Este año hice mi primera película, no fue un personaje grande, pero fue un personaje diferente. Se llama Restos, con una actriz que se llama Ilse Salas, y con Leo Sbaraglia, un gran actor argentino. Se estrena el próximo año. Interpreté un personaje muy diferente al que hago siempre, un junkie que era dealer. Salí lleno de tatuajes, con el pelo con mechones güeros. Me encanta hacer diferentes tipos de papeles.

¿Cómo te han ayudado las redes sociales en tu carrera? Me ayudan a estar en contacto directo con mis fans. De repente tuiteo cosas de lo que estoy haciendo. Me ayudan a correr la voz, y eso genera apoyo.

¿Qué te gusta hacer cuando estás en Guadalajara? Me encanta estar con mi familia, con mis sobrinos, con mis amigos, porque los veo poco, por mi trabajo. Me gusta mucho ir a la i latina, voy mucho a Tlaquepaque a echarme mis tequilitas, y me gustan mucho los toros.

¿Qué piensas de la prohibición de las corridas? Se me hace una estupidez, la verdad. No estoy de acuerdo.

Tú vienes de una familia taurina ¿Para ti que representa una corrida?
Es arte, cuando te explican lo que son los toros, realmente entiendes. Mucha gente cree que es crueldad animal, pero ellos no saben la calidad de vida que se le da a un toro desde que crece hasta antes de que salga a la plaza. Vive en un terreno enorme, vive como rey, para que un día pueda salir a triunfar, y si es un toro bravo le perdonen la vida y viva en el campo. Es fuerte, pero es la confrontación de hombre con la bestia. Es un baile con la muerte, es arte… es muy bonito. Crueldad animal es comer carne, usar ropa de piel. A esos animales sí se les tortura realmente.

¿Tienes buenos amigos en Guadalajara? Mis mejores amigos de la infancia están aquí, Alejandro Lichi, Juan Pedro Canales, Checo Barrera, Manuel García Rulfo. Tengo muchos.

¿Qué te gustaría que la gente supiera de ti? Pues que soy muy tímido, la verdad. De repente las chavas, después de un rato de estar con ellas me dicen “ay, yo pensé que eras muy sangrón”, pero realmente soy muy penoso.
A mí me gusta pasar desapercibido, las miradas me ponen muy nervioso. A veces llego a un lugar y, como soy actor, se me queda viendo la gente, y soy muy penoso.

¿Una frase que dices mucho? “Tú tranquila y yo nervioso” ó “tú di rana y yo salto”.

¿Si no fueras actor, a qué te dedicarías? Trabajaría con animales, me encantan. Toda mi vida he tenido muchas mascotas, desde tarántulas hasta halcones. Podría ser zoólogo o biólogo marino.

¿Cuál es la mejor edad? La que estoy empezando a vivir. De los treinta a los cuarenta y cinco años, porque ya eres independiente, cuentas con tus propios recursos, eres más maduro, y tienes una experiencia de vida. Tienes más colmillo y sabes disfrutar más la vida. Tienes claro lo que te gusta, lo que quieres hacer y hacia dónde se dirige tu vida.

¿Tienes alguna filosofía? Omnia in bonum, significa todo sea para bien. Todo lo que pasa, a fin de cuentas en tu vida, es por algo, bien o mal será para bien, vas a aprender.

¿Tienes alguna debilidad? Colecciono antigüedades, me encantan los bastones… eso lo aprendí de mi mamá. Las tiendas de antigüedades me vuelven loco. Me encanta comprar cosas.

¿Por qué bastones? Siempre he tenido fijación con los bastones. En las películas me gusta como se ven. El primero que compré fue en Tlaquepaque, con el mango de plata, y me encantó. Después mi mamá fue a Nueva York y me compró un bastón antiguo. De repente los uso, voy a estrenos con ellos y me preguntan si me pasó algo, jaja. Antes, los bastones eran muy elegantes. La gente se me queda viendo, pero a mí me encanta usarlos, es algo diferente.

¿Qué llevas contigo cuando vas de viaje?
Mi iPod, un buen libro y aromaterapia.

¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre?
Me gusta mucho leer, estoy leyendo la biografía de San Benito. También me encanta la fotografía. Hace poco tomé un curso en Nueva York. Me apasiona mucho, es un gran hobby.

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ELY GUERRA

Fuimos al DF a platicar con Ely Guerra. Una mujer muy talentosa que guarda buenos recuerdos de la época en la que vivió en Guadalajara. Nos contó de sus planes próximos, de su pasión por la cocina y la perfumería.

¿Qué significa Guadalajara para ti?
Es la ciudad en donde vive mi familia, en donde nacieron mis hermanas, donde mi papá fue campeón de fútbol por primera vez como director técnico. La ciudad que me ha retado de la manera más agresiva. Una ciudad que no me aceptó en un principio. A pesar de que mencionen mucho que yo soy tapatía, yo soy regia, yo nací en Monterrey. Cuando Guadalajara vio nacer mi carrera artística fue confrontante. Fue muy agradable la primera vez que yo tuve un lugar lleno con fans tapatíos amorosos cantando todas mis canciones, pero eso ocurrió después de como diez años de carrera. Para mí es una ciudad fantástica, que me brindó momentos de adolescencia en donde yo tomé la decisión de ser una profesional en el campo de la música. Cada vez que vuelvo, me siento triunfante porque lo siento «de a de veras». Esta ciudad y su gente me otorgaron la aceptación y la credibilidad después de mucho tiempo; entonces esta sensación de triunfo es muy agradable.

Mi mejor momento es cuando me siento a la mesa. Es una ciudad generosa en su mesa, cocinan fantástico, es un símbolo de unión familiar. Guadalajara en muchos sentidos es un paréntesis importante de mi vida. Me encanta comer, es prioridad para mí, ir y entrarle a todo lo que ustedes tienen en sus mesas todos los días, yo no lo tengo. Siempre he adorado la forma en que comen. Obviamente lo que más adoro (¡y que mi familia lo sepa!) es estar entre ellos. Disfruto de mi familia muy poco porque viajo constantemente, pero debo decir que, volver a casa en donde mi mamá tiene una muy buena panela esperando, donde hay buenas salsas en su refrigerador, donde hay manera de ir por una ahogada, por un menudo, es símbolo de calor familiar. Es donde yo aprendí del buen comer.

¿Tienes buenos amigos en Guadalajara?
Sí tengo grandiosos amigos. A Julia y Renata, las adoro. Cuento con amigos que nunca veo, pero Charlie de la Torre, manager de Alejandro Fernández es gran amigo mío, aunque no nos vemos, es para mí alguien muy especial. Mis primos, mi familia, como los veo poco se convierten en amigos. Mis hermanas, mi papá, mi cuñado son grandes amigos. Tengo la fortuna de encontrar en mi familia a grandes amigos que me consienten y me consideran. Guadalajara es mi tierra familiar.

Julia y Renata te visten siempre.¿Qué representan para ti?
Son dos mujeres muy importantes en mi vida porque me han sofisticado. Me han ayudado a ser mucho más especial de lo que yo pudiera haber imaginado. Ellas son dos colegas que pareciera que hacen un trabajo muy superficial para mí, se han dedicado a construir un personaje desde una perspectiva de moda. Sin embargo, mi relación con ellas es absolutamente profunda, parte desde hace más de una década. Son mujeres que han construido, igual que yo, mi personaje; han estado a la par. Este personaje que, de alguna manera me identifica con un público, ha sido gracias a ellas. Tenemos una amistad increíble que se ve reflejada en mi personalidad.

¿Cuándo supiste que querías dedicarte a la música?
Desde muy niña comencé a escribir canciones, pero ocurrió en mi adolescencia cuando me ofrecieron mi primer trabajo. Siento que eso definió mucho mi sentir en la música. En mi familia no ha existido nadie que viva de la música. Ha sido un camino solitario de explorar y por supuesto tomar decisiones ha sido la parte más delicada e importante. He tenido la fortuna de contar con el apoyo de mi familia en estos momentos tan sutiles, en los que un deseo se transforma en tu trabajo, en tu fuente económica y espiritual, y en todos los sentidos en tu estilo de vida.

¿Con quién has compartido escenario?
He tenido la fortuna de colaborar con diferentes colegas increíbles a quienes admiro y respeto, a lo largo de 18 años de carrera. Cuando empiezas, es por suerte que hagas ciertas colaboraciones, y luego va ocurriendo que por tu credibilidad te llaman o te invitan. Hay diferentes maneras de colaborar en un escenario, para mí ha sido acompañando a alguien con su música, como en el caso de La Ley. Con el caso de Kinky, me invitaron a su disco y después nos subimos en el escenario. He participado con Pepe Aguilar, Armando Manzanero, Juan Gabriel, Jared Leto de 30 Seconds to Mars, Panteón Rococó, Celso Piña, Los Tigres del Norte, Gustavo Cerati, Fito Páez. En unas giras este verano estuve alternando con Calle 13 y Julieta Venegas. Un día me invitó Café Tacuba y en esta presentación tuve la oportunidad de colaborar con Álvaro Enríquez de Los Tres. Con Javiera Parra, Erika García, mmm… hay como colaboraciones importantes que hice con Control Machete. Por otro lado Sting vino a dar unos conciertos y estuvimos participando con él. Cuando fui a Cuba le abrí al Maestro Vicente Garrido. Hace poco estuve en Bellas Artes colaborando en un proyecto con Saramago, en donde habíamos dos cantantes y una era popular (yo) y la otra era la gran soprano Lourdes Ambríz. Con Mono Blanco, los soneros veracruzanos, y hay infinidad de colegas rockanroleros como Molotov, Los Bunkers, Zoe, Aterciopelados y Cuca.

¿En qué países te gustaría tocar?
Me gustaría ir a Asia. He estado en algunos lugares como visitante, pero nunca he tenido la oportunidad de compartir mi música. Por lo general, existe gente en el extranjero que nos escucha y nos ve, nos dice: “es que tú deberías de ir a Japón, a China a Indonesia”, y uno se queda pensando ¡pues sí!… pero llegar hasta allá es complicado. Al menos para nosotros, ha sido el plan de acuerdo a la geografía, hemos empezado en México, luego Estados Unidos y Sudamérica. He visitado país por país. He estado en Cuba, en Europa. Ha sido un trayecto muy agradable y tengo el deseo profundo de un día alcanzar tierras asiáticas.

¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre?
En realidad en mi tiempo libre disfruto de mi casa, es un lugar muy agradable que me permite ser creativa. Me gusta hacer perfumes y para eso se requiere cierta tranquilidad emocional. Combinar los aromas precisa de tiempo en calma. Cocinar, invitar a los amigos; como que cocinar para uno mismo tiene onda de vez en cuando, pero tiene mucho más onda estar entre amigos. En este afán de la cocina, las bebidas son importantes. Me gusta un buen tequila, un buen mezcal, un buen vino. Tener tiempo para ir a explorar los supermercados y las vinaterías. Todo este scouting gourmet siempre es fantástico cuando tengo tiempo libre.

Odio el shopping como en un estándar femenino en la que les gusta sentir esta adrenalina de gastar dinero. Yo no tengo esa parte tan desarrollada, pero admito que si me llevas a un mercado o a viajar a un pueblo cercano de México, de repente agarrar la camioneta e ir a manejar por carreteras, llegar y meterte a un mercado y comprar cosas, lo básico de ahí, para mí es fascinante. En líneas generales: entre ser un ermitaño y salir a la calle para buscar cosas de perfumería, materia prima. Me gusta el research, entonces gasto mi tiempo libre en esta situación personal de buscar información. Y después gasto mis momentos libres en hacer realidad estas circunstancias para tener materia prima de todo tipo, ingredientes en mi casa.

¿Cuando viajas qué te gusta llevar contigo?
Normalmente llevo lo necesario, porque cuando viajo por cuestiones de trabajo, mi maleta va dividida entre la ropa que uso para ir cómodo y la ropa de escenario. Como somos roqueros, llevamos mucho equipo, exceso de equipaje y todo eso, yo no tengo el lujo de llevar una maleta grande. Nunca he podido llevar lo que realmente me gustaría. Siempre dejo un espacio libre para cargar lo que más me gusta de los lugares que visito. Acostumbro comprar cucharones de madera, me fascinan. Cosas de cocina, esencias, especias extrañas y esas cosas.

¿Tienes amigos dentro de la escena musical?
Sí, tengo grandes amigos, pero soy ermitaña, acostumbro mi soledad como un hábito. Creo que, a través de todas estas colaboraciones y todos estos años de estar rolando, uno tiene a sus amigos en el trabajo. Puedo decir que en la distancia nos encontramos, nos escribimos, nos saludamos. Cuando andan en México, normalmente aterrizan aquí en mí casa. Les cocino, platicamos, y es muy agradable sentir que en mi trabajo no solamente quedan estas colaboraciones como algo profesional, sino que hay un lado humano lleno de amistad y de calor. Ahora recuerdo grandes cenas y grandes comidas que nos aventamos y después se tornaron en bohemiadas con los Molotov o con Jared Leto, con los Control Machete, con los Kinky obviamente. No obstante, hay gente de la farándula que no son los artistas sino los managers como Juan de Dios, Barbie Mondragón, mis colegas Ileana Gordillo, Mónica Frías. Al final, hay una línea muy delgada que permite que seamos humanos y querernos como somos. Yo trabajo con muchas mujeres, entre ellas Polin, una de mis mejores amigas. Trabajamos juntas, pero también disfrutamos.

¿Cómo te han ayudado las redes sociales en tu carrera?
Han sido de gran utilidad, yo vengo de la vieja escuela, es decir yo firmé un contrato hace veinte años cuando la industria era otra cosa. No existía toda esta facultad de dirigirte a tus fans de manera tan personal. Este gran cambio ha sido muy útil, pero sobre todo muy divertido. Nosotros hacemos música que nos llena, la música que debemos hacer. No estoy muy preocupada por la fórmula para acercarme a la gente, sino más bien por lo que yo quiero decir y expresar. Eso hace muy auténtica la relación con mis fans. Ha sido un medio fantástico para estar en contacto con los fans que realmente nos siguen por amor a la música. Las redes sociales nos han brindando la grandiosa oportunidad de comercializar nuestra música.

¿Con quién sería tu máximo compartir escenario?
¡Híjole! No sé, he tenido la fortuna de convivir con gente increíble. A veces, yo aprecio mucho más esa modalidad que ir a exhibirnos. El último encuentro que tuve no fue precisamente en el escenario, pero sí cantamos, gozamos y fue para mí un honor. Hace poco me habló un amigo y me dijo que estaba en un bar del sur de la ciudad de México y Joaquín Sabina me quería ver, estaba también el maestro Gabriel García Márquez. Llegué al bar y fue como estar en el escenario con ellos dos. Nos aventamos unas canciones, lo disfruté bastante. Tomamos un par de tragos. Lo que trato de decir es que a veces el escenario es lo de menos, finalmente la convivencia con otros personajes que crean artísticamente un trabajo, a veces, se disfruta más en la intimidad, porque tienen mucha onda y es cuando uno más aprende.

¿Qué es Homey Company?
Hoy en día, después de cuatro años de trabajo arduo, Homey Company es el sello disquero que me representa, es la editora que guarda mi trabajo creativo como autora y compositora. Protege mis fórmulas y mis creaciones a nivel de perfumería y productos para la piel. También es una empresa culinaria en donde puedo hacer mis cosas de cocina. Pero, por sobre todas las cosas, representa la credibilidad del nuevo esfuerzo en conjunto de gente que somos profesionales en la música. No hablo solo de los músicos que integran mi banda, sino de la gente que me ayuda en las contrataciones, en la prensa, audio, iluminación, video, shows. En todas, están pequeñas cosas que me hacen ser profesional. Es una nueva visión de cómo debe ser el negocio de la música y de cómo debemos los músicos preocuparnos no solo por estar bien en la tarima, sino también en aquellas pequeñas cuestiones que incluyen la administración de un negocio.

Platícanos de Hombre Invisible
Es mi primer disco en un esfuerzo independiente. Yo siempre fui un producto independiente, aunque tenía el apoyo de disqueras transnacionales. El resultado del disco no es nada más por mi esfuerzo; ha sido el resultado de una carrera de 18 años en constante apoyo con gente profesional que ha creído en mi música. ¡Hombre Invisible es toda una celebración!

¿Tienes nuevos proyectos?
Estamos deseosos de cerrar nuestra gira en el Teatro Metropolitan el 09 de diciembre. Ahora mismo, estoy haciendo colaboraciones con Frank Quintero, un venezolano que me invitó a participar en una pieza para su nuevo disco. También estoy trabajando en la distancia, una colaboración con Sussie 4, y al mismo tiempo estoy haciendo una colaboración para el nuevo disco de Felipe Pérez Santiago. Próximamente vamos a hacer el anuncio de un nuevo disco versionado de Hombre Invisible hecho en Jazz, y para mí ésta es una absoluta novedad. He estado en el estudio metida grabando este trío poderoso que me complace mucho compartirlo.

ELAN

Guadalajara sigue y seguirá siendo su casa. Aquí están su familia y sus mejores amigos. Les encanta comer en el farallón de Tepic y La Trattoria, y si esta lloviendo mejor para oler la tierra mojada de nuestra ciudad.

La banda esta formada por la cantante y líder Elan DeFan y su hermano, productor y guitarrista Jan Carlo DeFan. Además de su primo, Michel “Cheech” Bitar y sus grandes amigos de la infancia Carlos Padilla en el bajo y Mauricio “El Pato” López en la guitarra rítmica.

Platíquenos sobre su última producción Regular Weird People.
Es el sexto disco de nuestra carrera el 5to en inglés, es el primer disco que grabamos en vivo en tres días al final de la gira del año
pasado en San Diego, California. Mezclado en Nueva York y masterizado en Los Ángeles.

¿Cómo nació la idea del diseño de la portada?
Siempre me ha gustado dibujar caritas, no soy muy buena en mi opinión (risas), pero siempre me ha llamado la atención las caras, y una amiga que trabaja como diseñadora nos sugirió que la portada fueran estas caritas que he dibujado los últimos años de mi vida.

¿Cómo les han ayudado las redes sociales en su carrera?
Creo que es una herramienta que nos ha ayudado mucho, a nosotros y muchas otras bandas en los últimos años. Es una manera increíble de estar en contacto directo con la gente que apoya a nuestra música.

Los videos de su primer y segundo sencillo More than Her y Rerun estuvieron dirigidos por Fernando Rovzar. ¿Qué tan importantes son los videos para una banda como la suya?
En años previos no nos concentrábamos mucho en el arte de hacer videos musicales. En los últimos años, con la colaboración de Fernando Rovzar y todos de Lemon Films, se ha hecho un proceso que no sólo nos gusta, sino que en cuanto acabamos de filmar un video estamos listos para filmar el siguiente.

¿Con quién sería su máximo compartir escenario?
Después de grabar el primer disco de Slash de Guns and Roses, aprendimos que cuando se da una colaboración en nuestro caso debe ser por gustos en común y por buena vibra que se pueda crear en el estudio y en escenario.
Por el momento somos muy felices explorando un lado de nosotros como banda que nos hacia mucha falta y no hemos pensado en más colaboraciones por el momento.

¿Qué les gusta llevar con ustedes cuando se van de gira?
Nuestros iPods y a la Cruda, nuestra mascota (perrita). Si es gira internacional, salsa valentina.

¿Nos pueden contar alguna anécdota?
Una vez nos subieron a un escenario que no sabíamos que iba a moverse y pensamos todos que nos íbamos a desmayar, hasta que nos dimos cuenta que era parte del escenario.

¿Quién es la persona más interesante que han conocido?
No consideramos que haya solamente una, creo que todas son una parte muy especial de nuestro camino.

¿Qué es lo que más les gusta hacer cuando regresan a Guadalajara?
Ver a la familia, comer en El Farallón de Tepic y en La Trattoria, y si esta lloviendo mejor para oler la tierra mojada de nuestra ciudad.

¿Qué tan importante es la familia para ustedes?
Es todo.

¿Tienen buenos amigos en Guadalajara?
Los mejores. Es casa

¿Cuál creen que es la clave de su éxito?
Tener los pies en la tierra y saber que nada es por siempre.

DARIO YAZBEK BERNAL

Un nuevo talento del cine mexicano

En un futuro no muy lejano le gustaría poder vivir del cine y contar historias diferentes. Por ahora, estudia teatro y se prepara para hacer su trabajo lo mejor posible.

¿Actualmente qué haces?
Ahora mismo estoy estudiando teatro y pues estoy muy contento, echándole todas las ganas del mundo para aprender lo más posible y pues concentrarme en lo que estoy haciendo ahora para después poder hacer mi trabajo lo mejor posible.

¿Cuándo supiste que querías ser actor?
Siempre tuve la curiosidad de hacerlo. Ver a mi mamá en los ensayos en el teatro me hizo pensar en que tal vez podría hacerlo. Hice muchas obras con mis amigos al igual que unos cuantos cortometrajes y me sentí bien, hasta que me llamaron para el casting de Daniel y Ana. Fui, hice 5 meses de casting hasta que me dijeron que me quedaba con el papel y pues aprendí sobre el proceso que conlleva ser actor y eso fue lo que me hizo decidir.

¿Con quién te gustaría trabajar?
Me gustaría trabajar con cualquier persona que tenga una historia, que busque una verdad y algo que contar. No hay nada mejor que un guión manejado con pura honestidad y pasión por lo que se esta
haciendo.

¿Cómo te preparas para una audición?
Primero hay que leer la historia, si te interesa pues aprenderte las líneas de arriba para abajo y si puedes de atrás para adelante. Ahí, es llegar y pues darle tu opinión al director sobre lo que estás haciendo. Suena muy fácil, pero pues lleva mucho trabajo y también suerte. El director siempre tiene algo en mente y pues por azar uno cae en la imagen.

La primera película en la que participaste se fue a Cannes y la recibieron muy bien. ¿Que aprendiste de ésta experiencia?
Pues con Daniel y Ana aprendí muchísimo, más que nada sobre el proceso y las expectativas, la disciplina y los fuertes requerimientos de la profesión. Es mucha disciplina siempre, y siempre mantenerse concentrado en todo.

¿Prefieres el cine o el teatro?
Son muy diferentes, así que es muy difícil decir. Teatro entrena mucho al actor, mientras el cine prueba. Los dos buscan una perfección y por eso son hermosos.
¿Hacia dónde quieres dirigir tu carrera?
Me gustaría poder vivir del cine, contar historias diferentes y pues hacer todo tipo de cosas para aprender más.

 


¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre?
Demasiadas cosas. Nada que no haga nadie mas, yo creo. Juego fútbol, leo, veo películas. No se, hago cosas que hace todo el mundo.