Solo en Las Alamandas

El mundo ha cambiado mucho en estos últimos meses con la llegada del covid. El turismo ha sido una de las áreas más afectadas. De pronto dejamos de viajar y la idea de volver a hacerlo nos hace sentir vulnerables. Por eso sugerimos empezar poco a poco por los lugares en nuestro país que nos hagan sentir seguros, lugares en los que se tenga privacidad y con la menor cantidad de gente posible.

Dentro de esas opciones está Las Alamandas, una propiedad con solo diecisiete suites en 700 hectáreas, en donde el distanciamiento social es natural. Las siete villas pueden estar separadas por patios o abiertas como casas privadas. La playa está a unos pasos de distancia y dado que la accesibilidad solo es posible desde la propiedad, los clientes pueden disfrutar de la elección de cuatro playas privadas y ser los únicos en una playa de más de un kilómetro de largo o en una pequeña y romántica playa.

Las Alamandas

Las comidas se pueden disfrutar en el restaurante Oasis al aire libre, frente al mar en el club de playa La Palapa, en la privacidad de la terraza de las habitaciones o suites, o como un picnic en una de las playas del hotel. El menú es una experiencia “de la granja a la mesa”, con opciones que cambian a diario, para ofrecer los mejores mariscos recién pescados, una selección de carnes, frutas y verduras cultivadas orgánicamente de nuestros huertos. Los platillos se pueden preparar para adaptarse a cada solicitud dietética, desde vegana hasta kosher.

Respirar el aire fresco y disfrutar de un baño en el mar o un paseo por la playa, son actividades ideales para desarrollar inmunidad a los virus, y todo esto se puede disfrutar con espacio más que suficiente.

Muchas suites tienen sus propios jacuzzis, y frente a la playa la Casa Isabel Master Suite tiene una generosa piscina con jacuzzi, ideal para familias, mientras que la Suite Presidencial frente a la playa es una suite de dos dormitorios con piscina privada.

La piscina cerca del club de playa tiene varias áreas de descanso y para tomar el sol, generosamente espaciosas, por lo que siempre se respeta el requisito de separación de seis pies.

Los huéspedes pueden disfrutar en privado de recorridos por la propiedad, cabalgatas, kayak, cocteles en el mirador Puesta de Sol. También pueden reservar el gimnasio y sala de vapor que son desinfectados antes de cada uso, o solicitar masajes con aceites esenciales, que crean inmunidad, en una pequeña palapa frente a la playa o en la privacidad de una suite, dados por terapeutas de ambos sexos que también han sido puestos en cuarentena.

Al llegar a la propiedad los huéspedes son recibidos con toallas de manos frescas, con aceite esencial antibacteriano y un gel antibacterial. Todo el equipaje se desinfecta antes de cargarlo en el automóvil y hay máscaras disponibles si alguien las desea.

Las Alamandas es ideal para una escapada romántica después del cierre, unas vacaciones familiares o para celebrar una boda pequeña.

Conoce más en alamandas.com

Experiencias desde casa

Te presentamos nuestras sugerencias para disfrutar experiencias culinarias, visitas virtuales a museos y mucho más. 

Por Bibiana Guzman

Sin duda esta pandemia ha cambiado muchas cosas, sobre todo, nuestros hábitos y estilo de vida. A pesar de que nuestra casa es un espacio conocido, familiar y disfrutable, la sensación de no poder salir lo puede volver un sitio hostil al mismo tiempo.

Para mitigar la incertidumbre que presupone esta emergencia y combatir los efectos que puede producir el confinamiento, te proponemos estas experiencias para realizar desde casa:

Museos – Visitas virtuales

Es momento de aprovechar el tiempo y visitar, de forma virtual, algunos de los museos y galerías más famosos del mundo y cuya visita quizás dejamos pasar en algún viaje a estas ciudades. Nuestras recomendaciones son:

MASP – Museo de Arte de Sao Paulo

Fundado en 1947 por el empresario brasileño Assis Chateaubriand, el MASP es el primer museo de arte moderno en Brasil dentro del cual se encuentran una serie de exposiciones temporales que se pueden recorrer desde su web. El sitio es:

https://artsandculture.google.com/partner/masp?hl=en&mc_cid=4ade615239&mc_eid=a99cdb4884

Museo J. Paul Getty – Los Angeles

A este impresionante museo -fundado por el empresario petrolero del mismo nombre- lo enmarcan su dramática arquitectura, hermosos jardines y vistas espectaculares de Los Ángeles; contiene obra que data del S. XVII hasta nuestros días y, además, el sitio ofrece otras visitas virtuales a diferentes ciudades del mundo y temas de interés cultural. La dirección es:

https://artsandculture.google.com/partner/the-j-paul-getty museum?hl=en&mc_cid=4ade615239&mc_eid=a99cdb4884

La Galería Uffizi – Florencia

Diseñanada por Giorgio Vasari en 1560, esta edificación fue concebida para albergar las grandes obras de la Toscana italiana e incluye las exhibiciones permanentes más importantes de escultura, pintura y objetos. Para visitarla entra a:

https://artsandculture.google.com/partner/uffizi-gallery?hl=en&mc_cid=4ade615239&mc_eid=a99cdb4884

Ilustración – Cursos y cuadernos para dibujar

Está demostrado que dibujar o colorear es algo que nos relaja y nos permite alejarnos de preocupaciones o temas que muchas veces consumen nuestra energía. Es momento de ponerlo en práctica, aquí algunas formas de hacerlo:

Doméstika – #quedateencasa a dibujar

Este sitio web comenzó hace ya un par de años a dar cursos online de diseño, ilustración, bordado y demás actividades relacionadas con la plástica. Debido a la situación actual, la plataforma tiene una serie de cursos gratuitos que te recomendamos aprovechar. La dirección es:

https://www.domestika.org/quedateencasa?gclid=CjwKCAjwvtX0BRAFEiwAGWJyZGqARxhVYMghX2ePl_MOdOWCuIhO2r_2tmMj2gc3LAmDcEZ2ou5SiRoCz3kQAvD_BwE

Diario Shop – Cuaderno mexicano para colorear

Por su parte, la tienda en línea diarioshop.com especializada en piezas de diseño y textiles, subió a su plataforma un cuaderno para colorear que se puede descargar de forma gratuita y contiene ocho dibujos muy mexicanos. Obtenlo aquí:

http://www.diarioshop.com/mexican-coloring-book

Vans – Arte en tiempos de cuarentena

El sitio online de la marca Vans invitó a una serie de ilustradores a compartir su trabajo con motivo de la emergencia y lo que esta les inspira. Una de sus primeras participantes fue María Fernanda Jiménez, especialista en acuarela y mejor conocida como Amarillo Pastel. Puedes leer la entrevista completa y descargar sus dibujos en:

Cine

Aunque muchos contamos con el servicio de diferentes plataformas, es importante recordar que sitios como YouTube, Vimeo y Filmin Latino cuentan con una buena oferta de películas que puedes ver de forma gratuita. Aquí una lista con algunas de las más recomendables:

La Noche de los Muertos Vivientes (George A. Romero) – YouTube

Todas las Canciones hablan de Mí (Jonás Trueba) – YouTube

La Niña de los Fósforos (Alejo Moguillansky) – YouTube

Intimidades de Shakespeare y Víctor Hugo (Yulene Olaizola) – Filmin Latino

De Jueves a Domingo (Dominga Sotomayor) – Cinestación – Vimeo

The General (Buster Keaton) – YouTube

M (Eva Villaseñor) – YouTube

Y como extra, les recomendamos la plataforma MUBI dedicada a los cinéfilos de corazón con el mejor repertorio de películas premiadas en todo el mundo. Vale la pena! 

(https://mubi.com/es

Comida

Los restaurantes son sin duda parte de nuestro día a día y hoy nos necesitan más que nunca para resistir estos meses de poca actividad. Encontramos muchos lugares que han hecho menús especiales para entrega a domicilio así como iniciativas interesantes que pueden darte buenas ideas.

Sobremesa

Esta iniciativa de la chef Mónica Patiño ha tenido mucho éxito por la creatividad que imprime a estas clases para 8 o 10 personas al final de las cuales todos se sientan a disfrutar la comida que prepararon. Ahora,  debido a la contingencia, en sitio para reservaciones tiene algunos tutoriales muy útiles así como clases en vivo a las que te puedes unir desde casa. Aquí los detalles:

https://www.sobremesa.mx/categoria/tutoriales

#parallevar

Nuestros favoritos sin duda son:

Peligro al fondo, Guadalajara (pedidos: 3338256197/ 3325089945)

Esta cafetería tiene los mejores desayunos de la Colonia Americana y compran todo a pequeños productores locales. Los huevos veracruzanos con salsa de frijol y chorizo son un must.

Gaspar Burger, Guadalajara (pedidos: 3324729011 / 3319840663)

Las mejores hamburguesas de la ciudad ahora para disfrutar en casa. Nos encanta la Napoleón con rib eye y queso brie.

El Puesto Ambulante, Guadalajara (pedidos: 3313679100)

Un local sin pretensiones pero con buena comida y buenos tragos. Tienen paquetes especiales para llevar que incluyen botana, cerveza, bebidas especiales del lugar, etc.

Fonda Fina, CDMX (pedidos: 52083925 / 55339002)

Un clásico de la Colonia Roma ahora con un extenso menú para llevar. Su fideo seco es una delicia!

Madre Café, CDMX (pedidos: 5545918008)

Un lugar con mucha personalidad que se distingue por sus desayunos, aunque también tiene menú para comida. Te recomendamos el pan francés hecho con masa madre acompañado con frutos rojos.

Alelí, CDMX (pedidos: 5519739913)

Este lugar ahora cuenta con un menú especial de desayuno, comida y cena para llevar. Te recomendamos el grilled cheese sándwich con chorizo.

Tutoriales 

Por último, te recomendamos algunos tutoriales para hacer tu propio cubre bocas y gel antibacterial. No es complicado y si son dos cosas que necesitamos tener a la mano.

https://www.infobae.com/america/mexico/2020/02/29/como-hacer-cubrebocas-y-gel-antibacterial-tu-mismo-ante-la-llegada-del-coronavirus-a-mexico/

https://www.excelsior.com.mx/trending/como-hacer-un-cubrebocas-casero-aqui-te-explicamos-paso-a-paso/1367332

Teléfonos Importantes

Línea directa COVID-19 – Directorio por Estados: https://coronavirus.gob.mx/contacto/#directorio

Línea Nacional del Sector Salud: 800-00-44-800

Marcha 8-M: Guadalajara en resistencia violeta

Por Belinda Lorenzana

Fotografía / Sandra Grattarola

Es domingo por la tarde y las tapatías llenan las calles de la ciudad, vestidas de verde y violeta. Diversas, de diferentes colonias y barrios, con creencias a veces contrapunteadas, vienen dispuestas a manifestarse: niñas, adolescentes y jóvenes, mujeres de la tercera edad, todas juntas. Muchas de las asistentes marchan por primera vez, se muestran tímidas al principio, curiosas todo el tiempo. Marchan también las que no se nombran feministas, pero decidieron apoyar. Nunca antes en Guadalajara se vio una manifestación con este nivel de convocatoria. La cifra de Protección Civil habla de 35 mil personas, mujeres en su gran mayoría.

La jornada por el Día Internacional de la Mujer comienza desde las 11 de la mañana en la Perla Tapatía. Se celebran talleres, charlas y conversatorios. Antes de las 4 ya hay grupos de mujeres reunidas en Plaza Universidad, en la zona centro. Pitan carteles, conversan, se preparaban para la salida. Alrededor de las 6 de la tarde, la marcha arranca desde Pedro Moreno y Juárez hasta Chapultepec, rumbo a Niños Héroes. La afluencia es abrumadora, al grado de que mis amigas y yo preferimos permanecer en un solo contingente para no perdernos. Además de los grupos separatistas, queer y mixtos, este año hay contingentes de maestras con sus alumnas, de mamás con carriolas, de mujeres que hacen bordados. En la retaguardia se ven algunos hombres con pañuelos violetas y verdes.

Mientras avanzamos, compartimos un sentimiento muy particular, que va del hartazgo al entendimiento. Algunas lloramos cuando leemos una pancarta que nos conmueve o presenciamos el performance en que unas cien mujeres hacen percusiones con el cuerpo y gritan «¡estamos acá!». La gente apoya desde las banquetas y los balcones, donde se despliegan mantas moradas. Las consignas advierten «no queremos rifa, queremos justicia», «con falda o pantalón, ¡respétame, cabrón!», «verga violadora ¡a la licuadora!», «aborto sí, aborto no, eso lo decido yo», «señor, señora, no sea indiferente, se mata a las mujeres en la cara de la gente», «¡la que no brinque es macho!».

Hay mujeres que reparten agua embotellada; otras más, fruta y galletas, porque algunas comenzaron la jornada desde temprano y hay que mantenerse en pie, hidratarse, comer. El gesto me conmueve: mujeres procurando cuidados y atenciones a las demás, sin conocerlas. Se perciben la ternura y el acompañamiento, nos sentimos abrazadas por las demás.

Al pasar por el edificio de Rectoría de la Universidad de Guadalajara, se escucha la consigna «nuestro acosador también es profesor». La estatua de Fray Antonio Alcalde luce un pañuelo verde pintado con aerosol, alrededor de su cuello. Frente a él, una mujer, rosario en mano, lanza padrenuestros a todo pulmón, con los ojos cerrados y la cara al cielo, mientras las manifestantes gritan «mujer, escucha, ¡también esta es tu lucha!». Unos metros después, al margen del contingente, se ve a un grupo de seis o siete mujeres que lloran y se abrazan entre sí. El cuadro se repite en distintas ocasiones a lo largo de la marcha: mujeres abrazándose, escuchándose, consolándose y diciéndose «hermana, no estás sola».

Las colectivas reparten pañuelos violetas y algunas mujeres preguntan por el significado de los pañuelos verdes. Quienes reparten contestan con explicaciones breves y rapidísimas: «Se trata de un derecho, de salud, ninguna está obligada a abortar.» Así, la marcha sirve también para desatar conversaciones en torno al aborto, para que las más conservadoras escuchen las posturas de los feminismos y echen a andar sus propios cuestionamientos, más allá de los que se dictan desde el púlpito.

Está a punto de caer la noche, cuando quienes marchan delante de nosotras se repliegan, avanzan a toda prisa en sentido contrario. Nos tomamos de la mano y corremos hacia las calles aledañas a avenida Juárez. No entendemos qué pasa, hacemos preguntas en voz alta, estamos asustadas. Me comunico vía WhatsApp con amigas, algunas de ellas organizadoras de la marcha. Me explican que el caos se debió a hombres encapuchados que lanzaban agua. La petición es que nos mantengamos juntas y nos quedemos en el piso en caso de riesgo. Nuestro miedo se debe en parte a los rumores que se leían en redes sociales horas antes de la marcha: amenazas de ataques con ácido. «¡Tranquila, hermana, aquí está tu manada!», «¡no tenemos miedo!», se escucha. La manifestación continúa, seguimos caminando, ninguna mujer herida, ningún peligro confirmado.

Tras avanzar por avenida Chapultepec, la multitud se concentra alrededor del Monumento a los Niños Héroes, iluminado de color violeta, que esta noche se llama Glorieta de las Desaparecidas. Las madres y hermanas de las muertas toman el altavoz para contar sus historias. Las manifestantes responden con gritos que exigen justicia, corean los nombres de las víctimas. Las colectivas leen sus pronunciamientos. Las mujeres se abrazan entre ellas, se despiden de sus compañeras antes de volver a casa.

La noche del domingo 8 de marzo en Guadalajara se reviste del peso de lo simbólico: una multitud de mujeres ha tomado las calles, como preámbulo al paro del día siguiente, en que se verá a muy pocas mujeres en oficinas, tiendas, escuelas, por primera vez en la historia de nuestro país. «No somos histéricas, somos históricas», se lee en una pancarta, y me viene a la mente que la palabra histeria contiene una historia universal de la misoginia, que las mujeres de México y Guadalajara estamos protagonizando un episodio histórico.

Pasados la marcha y el paro, el color violeta persiste: puede leerse en los periódicos, verse en los miles de videos y fotos que circulan en redes sociales. Nosotras seguimos preguntándonos qué debemos cambiar y cómo, seguimos buscando maneras de lograr que las autoridades del estado y el país, las instituciones, las personas a nuestro alrededor, también se lo pregunten.

De compras en Oaxaca

Por Bibiana Guzmán

Platicamos con cinco personalidades de la ciudad y nos contaron sobre sus lugares preferidos para comprar diseño mexicano.

Visitar Oaxaca presupone una agenda de actividades que suele ser abrumadora. El estado tiene una riqueza cultural tan grande que las compras pueden quedar relegadas al tema meramente artesanal, aunque la capital tiene una oferta muy grande de diseño contemporáneo, que no debería pasar desapercibida. Por eso, platicamos con cinco famosos oaxaqueños que nos hablaron de los lugares que más les gustan. Aquí sus sugerencias.

Alejandro Felguérez, arquitecto
SILVIA SUÁREZ BOUTIQUE

En el barrio conocido como Ruta Independencia, en el centro de Oaxaca, se encuentra la boutique de esta diseñadora local con más de 18 años en el mercado y una importancia singular por la reinterpretación de los bordados típicos de la región, que incorpora en prendas modernas y sofisticadas. “Silvia estudió medios digitale; sin embargo, desde hace 19 años se vinculó al mercado textil con una bolsa hecha a partir de un tapete de Teotitlán del Valle. Esta pieza fue la punta de lanza para que un año después abriera la tienda y creara la marca que lleva su nombre”, nos cuenta Alejandro. Las piezas que diseña Silvia son únicas, pues incorporan un bordado hecho a mano que nunca se repite y telas de alta calidad de las que compra poco metraje para lograr estas colecciones atemporales. Para ella es fundamental utilizar materiales de la mejor calidad y pagar a sus costureras un sueldo justo.

Karen Narváez, diseñadora industrial
LANII GIFTS

Para Karen la visita a esta pequeña boutique en la calle Murguía es imperdible. La descubrió hace un año cuando trabajaba con un grupo de comercios locales en la primera guía de compras de la ciudad, y no dudó en incluirla y recomendarla.

Lanii, que quiere decir fiesta en zapoteco, es para sus creadoras esto precisamente: una celebración del color y las texturas. Para Sara, Michelle y Sofía, sus propietarias, era importante contar con un local que ofreciera diseño oaxaqueño contemporáneo, traducido en accesorios, textiles, cerámica y moda.

La estrecha relación con los artesanos que trabajan estos productos les permite tener una oferta muy amplia y siempre diferente. Las bolsas de palma que todos conocemos aquí toman forma de tote bags o backpacks, por ejemplo, mientras que los tapetes incorporan patrones y colores acordes con una cultura que también es moderna y atrevida.

Silvia Suárez, diseñadora de moda
TIENDA Q

La tienda Q fue concebida como una galería que incorpora arte utilitario, en la que además encontramos objetos cotidianos diseñados por artistas y artesanos. Ubicada en una vieja casona sobre la calle Manuel Bravo, la tienda es el centro de reunión para artistas y diseñadores locales que visitan las exposiciones temporales de la galería. “Para mí es un lugar indispensable por marcas como Dosa, que pertenece a una diseñadora japonesa que vive aquí y tiene un manejo impresionante del algodón crudo. O las bolsas de Dutzi Design, una marca yucateca que incorpora materiales muy originales a sus diseños, algo que se traduce en piezas únicas con un valor especial”, afirma Silvia. Mención aparte merece la línea de joyería inspirada en los dibujos del recién fallecido Francisco Toledo: collares impresos en 3D con sus famosos alacranes, o ranas en forma de excéntricos aretes forman parte de esta colección de más de 30 piezas, que sin duda se traducen en arte objeto.

Fanel Reyes, ceramista
HABITÁCULO

Fanel estudió diseño gráfico, pero desde siempre se sintió atraída por la cerámica y el barro, lo que la llevó a interesarse en el diseño industrial. Al buscar un lugar donde vender sus primeras piezas conoció a Karen Narváez, fundadora de Habitáculo, una suerte de comunidad en la que diseñadores de diferentes disciplinas y estados se reúnen para exponer sus procesos artesanales con enfoques contemporáneos. “Para mí, en Habitáculo se da un buen intercambio entre el comercio justo y las historias que hay detrás de cada pieza que vende la tienda. Es un lugar que se nutre del talento local y apoya lo hecho en México, algo fundamental para los jóvenes diseñadores”, como nos platicó Fanel. Hoy, la tienda tiene productos de más de 100 diseñadores nacionales, mismos que año con año van rotando para que siempre haya una oferta diferente o nuevas colecciones de diseñadores exitosos.

Alejandro Ruíz, chef

Fanel Reyes

Para el chef Alejandro Ruíz la cocina de origen es lo que motivó la apertura de su famoso restaurante Casa Oaxaca, y esta corriente está relacionada con lo que nace de la tierra; con la leña, con el barro. Como el barro es sin duda un material predominante en la cultura oaxaqueña, Alejandro no duda en hablarnos de las piezas de la joven ceramista Fanel Reyes. “Fanel nació en Pochutla, una zona conocida por el barro rojo y las ollas de café. Las mujeres de su familia le enseñaron el amor por este material y ella empezó a trabajarlo con un resultado sobresaliente. Sus piezas tienen un detalle que resalta tras el proceso de pulido que las vuelve suaves al tacto, sin embargo el diseño de estas deja el lado femenino a un lado y parte hacia uno más crudo, más oscuro”, como afirma Alejandro. Además de ceramista, Fanel también es ilustradora. Su obra, sobria y minimalista, es una conversación que nos remite a oriente: líneas sencillas que dan la sensación de movimiento y una gama cromática de tonos neutros. Ella traduce su trabajo gráfico como la belleza de la imperfección.

La última de las tribus

Por Miriam Villaseñor

Tuvimos la oportunidad de platicar con los artistas y las curadoras de la exposición La última de las tribus en el Museo de Arte de Zapopan (MAZ), una muestra de escultura que invita a recorrerla usando todos nuestros sentidos, a sentir el espacio a través de nuestro cuerpo, a poner atención en nuestra relación con las escalas de las piezas, con las formas, con la luz a través de ellas y de nosotros. El espacio creado con la obra de estos artistas es completamente nuevo y el significado será único para cada persona que lo visite. Ver a la distancia piezas que cuando te acercas quizás ya no son tan grandes, o quizás no parecían visualmente tan pesadas, hace que nos concentremos en nuestra experiencia en el lugar, hace que nos concentremos en el presente.

El montaje, impecable como siempre en el museo, se percibe como un camino de sorpresas: todas las piezas seleccionadas para la exposición necesitan ser vistas por todos sus ángulos, acercarnos, alejarnos y volver a regresar si es necesario. 

Platiqué con los cuatro artistas involucrados en diferentes momentos, lo que me llevó a preguntarles cosas que siempre quise saber, tanto de su trabajo como de su profesión. Muchas gracias a Susana y a Viviana por su tiempo, por la oportunidad y por permitirnos a través de esta curaduría nuevas formas de mirar, de entender poesía. 

Pedro Cabrita

Soy arquitecta de profesión y aunque me he dedicado prácticamente toda mi vida profesional al arte, siempre me cuestiono el espacio y su vivencia, por lo que mi primera pregunta es: ¿Tú crees que el gesto de colocar una pieza de arte genera espacio?¿O es el espacio es algo que complementa tu obra?

No, digamos que hablando de obras tridimensionales (escultura, etcétera) naturalmente hay dos conceptos que están inherentes teórica, filosófica o estéticamente a la concepción y construcción de la obra, y hay una especie de cuarta dimensión que no es visible materialmente pero es palpable y es comprensible, que es el espacio que esa obra tridimensional crea. El espacio genera espacio, y ¿cómo es que una obra genera espacio? Justamente por la manera en como cambia la lectura del enviroment, del entorno y como determina nuevas trayectorias de la persona que está mirando la obra en el sitio donde está colocada la pieza. Es un espacio que está en permanente confrontación, es un territorio confrontacional. Es un espacio nuevo generado por esta relación de la obra con el sitio: puede ser en medio de una floresta, puede ser en el patio de un museo, puede ser en un pasillo subterráneo, no importa, pues todos los espacios son lo mismo: espacio. Y es por ello que lo que la obra crea es una expansión de su presencia física a través de un cambio y una transformación relacionada con el ambiente en su entorno de visibilidad.

De acuerdo, entonces una obra se puede abordar desde la distancia y conforme te vas acercando, el espacio se transforma y tú junto con él. 

Naturalmente, la obra gana en todos los inúmeros y en todos los infinitos puntos de vista que uno puede tener. Colocarte en relación con ella te crea otro tipo de espacio, digamos, es un espacio mental el que se crea en esa especie de encuentro. Dar, recibir, recibir, dar, volver, andar en torno a, mirar, cerrar los ojos y reabrirlos, ver. Por eso es un espacio que está en expansión y en permanente movimiento, no es apenas un lugar físico, aunque impalpable, es un espacio expandido en permanente movimiento.

En algún lugar leí que tú considerabas que muchas veces dibujabas con el espacio, dibujabas con los objetos. El dibujo a mí me parece un ejercicio de la memoria…

Dibujar es de alguna manera, redefinir en permanencia la naturaleza y el proceso de construcción de la obra. Y aún creo que aunque pueda ser considerada una perspectiva clásica, el dibujo material; o sea, el dibujo sobre papel, sobre la pared, en el suelo, en el vidrio de una ventana, no importa dónde, es siempre una imposición de la marca que reconstruye una métrica para el mundo. Y naturalmente, construye una exposición, un encuentro de obra distinta dentro de un espacio del museo o de un espacio público, es siempre como un dibujo.

No se dibuja únicamente sobre una superficie física, por ejemplo, la línea de la mirada, sea una línea envolvente o una línea enfocada, eso es un dibujo, predetermina la percepción que tenemos hacia la obra que estamos mirando. 

Volviendo al tema de la memoria, todos estos elementos que utilizas, elementos que a veces recolectas, ¿cómo es este proceso de recolección o cómo decides con qué objetos vas a generar un espacio? Es decir, la pieza que tienes acá con ventanas de camiones: tú tomas la basura y el desecho, y posteriormente decides convertirlo en algo a lo que tenemos que ponerle atención, para verlo de manera diferente.

Hay una cosa para mí que es importante y es que todo el trabajo o la obra es un proceso de volver a ver las cosas que ya conocemos. Por ejemplo, hacemos una pieza que llamamos “el lago” y la hacemos con los cristales de camiones que están en el suelo y forman una superficie negra a través de la cual no podemos mirar nada o que refleja la luz envolvente al igual que el agua negra de un lago, y lo que tenemos que hacer es alargar la inteligencia, para eso sirve el arte (entre otras cosas), tiene subyacente el concepto de alargamiento de la inteligencia. Y ¿qué es eso de alargar la inteligencia? Es que la obra da al observador un modo diferente que aún no había sido experimentado, para mirar de nuevo alrededor de sí mismo, reconociendo los objetos que componen la obra, que son reconocibles y saber que eso que era antes un cristal de un camión, ahora es un lago. Y en ese puente intangible del nombre y una determinada realidad preconocida y la identificación de algo que no se conocía, está toda una trayectoria física, mental y psíquica que reconstruye, reformula y aumenta las dimensiones del mundo que conocemos, y esa mancha de dimensiones es un aumento de inteligencia.

Decía Octavio Paz que una obra nace y muere en una zona invisible… 

Y esto hace que, por ejemplo, una pieza que tenga yo, que tenga una ventana o una mesa, la gente la ve en una aparente descontextualización, en el sentido en el que la mesa es propuesta como obra de arte en un sitio que canoniza y ritualiza la creación artística, que es un museo. Si tú ves una mesa colgada en un muro de un museo y luego te encuentras con unos amigos en un bar para tomar unas copas, se sientan alrededor de una mesa. A partir del momento en el que la mesa del bar es identificada como parte de una experiencia visual, y después intelectual, poética y demás, a partir de la mesa que se ve en el museo, ahí el concepto de mesa gana una dimensión que sí está en la zona de penumbra de que hablaba Octavio Paz. 

Con todos estos objetos y todos estos elementos creas una “instalación” (odio esa palabra). De alguna manera también generas una nueva memoria o una memoria colectiva. ¿Es tu intención? 

Eso nos devuelve inmediatamente por qué recolecto o colecciono “basura”. Lo que pasa es que yo veo un poco el rol del artista como un reconstructor de identidades y de memorias a través de la recolección de lo que los otros tiran. Cuando tú tiras un par de zapatos, estás tirando un momento de vida de alguien. Yo me intereso mucho en recolectar cosas que me encuentro aleatoriamente por la calle, y no las utilizo jamás en términos de nostalgia o del entendimiento de la memoria como un retorno a una experiencia pasada; al revés, lo que me interesa al utilizar cosas que cojo por la calle es reconfigurar, aumentar, alargar, prolongar en el tiempo, el sentido y el ADN de un humano que está por detrás. Un par de zapatos puede ser, es una historia que podemos intuir, no la podemos definir ni cronológica, ni  narrativamente, ni contextualizarla, pero sabemos que un par de zapatos es una cosa de alguien y si lo mueves para adentro de una pieza o a las paredes de un museo, estás trayendo un territorio de preguntas sobre a quién pertenecían esos zapatos: ¿Quién era? ¿Qué hacía? ¿A dónde iba? ¿Por dónde caminó con esos zapatos? Estás haciendo interrogaciones sobre un tiempo y un espacio generado por la percepción de un objeto que fue propiedad de alguien, y con eso te interrogas sobre todas las personas que están alrededor de ti. El arte tiene claramente un input político pero tiene su método de construirlo, de pasarlo a la reflexión y al análisis de la gente, no necesariamente de una forma superficial y fácil y sin densidad, ni teórica, ni filosófica, ni poética, pero hay que imaginar que la política esta en un ladrillo, un par de zapatos tiene política, un rollo de alambrón tiene política y nos incumbe a nosotros establecer las conexiones entre las hipotéticas intenciones del artista, entre la naturaleza física, material y conceptual del trabajo, y con eso construir los sentidos y los conceptos que nos llevan a la percepción de una obra como parte de un trabajo de cambio del mundo.

¿A quién admiras?

Además de a mí mismo, no sé, voy muy poco a museos de arte contemporáneo. Si tú me quieres en sitios de arte, me encontrarás contemplando un Greco. Claro que estoy informado, acompaño lo que pasa en el mundo, pero si tengo que volver a un sitio para revalidar mi propio trabajo o el modo en el que me confronto y me coloco en relación con mi disciplina de trabajo y mis ideas, entonces me visualizo sentado delante de un Rubens.

Sobre el tema de instalaciones… Hace algunos años utilizaba esa palabra para nombrar algunos trabajos que hacía, de dimensiones largas, de ocupación de un espacio, etc. Pero yo nunca negocié con los espacios, siempre impuse una obra. No hay negociaciones con la arquitectura, hay confrontaciones y eso ya lo pensaba así desde antes y aún asumía el acto de hacer instalaciones. Más tarde, justamente apreciando, mirando, visitando obras de otros artistas, de otras generaciones, yo las miraba y me fui dando cuenta de que quizás estaba totalmente equivocado, quizá  me ponga en una posición reaccionaria, quizá haya perdido ya el sentido de apertura y sobre todo la curiosidad que un artista debe tener, pero me di cuenta de que cada vez más, las instalaciones que veía por aquí y por allá tenían una naturaleza aburrida de decoración de interiores, porque justamente se basaban en los espacios donde estaban colocadas y hablaban con los espacios como siendo parte de ellos.

Imaginamos una obra de arte que debe tener una autonomía que la haga portadora de un sentido y de un concepto, portadora de algo para transmitir al espectador. Si la restringimos y la ponemos en un sitio donde lo más relevante parece ser la relación de esa obra con el sitio que la recibe, estamos viendo que la obra se entregó, bajó las manos y ya no tiene una identidad única. Por eso, de un modo quizá agresivo y arrogante, las empecé a clasificar como meramente decoración de interiores. Y yo no soy un decorador, yo soy un artista, y por ello decidí que a partir de ese momento la palabra instalación desaparecería para mí.

¿Qué te gusta hacer, escuchar, leer?

Ahora, estos últimos años, me gusta leer poesía. La poesía es para mí (claro esto puede ser debatido) la forma más exigente, más depurada… si pudiéramos hablar de perfección, que es un estado difícil de determinar. El inicio de la palabra encuentra su perfección en el ejercicio de la poesía porque textos filosóficos, políticos, narrativas, romances, ensayos, todo eso, conforman una turbulencia creativa de aquello que es la única cosa que posiblemente puede unificar la condición humana: la utilización de la palabra. Pero sobre todo hay un nivel que pasa por encima, la poesía, la palabra como poesía. Eso es lo que más me toca ahora. Muchas veces estoy en medio de un proyecto o haciendo dibujos o fumando un puro y me levanto y voy a mi sección de poesía, hojeo y me basta con eso. Es un ejercicio casi como una especie de interiorización del pensamiento. Así, digamos, lo materializas: una lectura de un verso, de una línea, o de un soneto y todo eso de repente te recoloca y te permite ir adelante. 

¿Quién es tu poeta favorito? 

T. S. Eliot y Cavafis son de los más recientes. Y, bueno, siempre Pessoa está ahí como el gato en casa.

JOSE DÁVILA

Me platicaban que estas piezas en el MAZ, son piezas que no habías podido exponer en ningún lugar, recién salidas de tu estudio.

Sí, no se había dado la circunstancia para poder exhibirlas, a pesar de que una de ellas llevaba ahí en mi estudio más de un año, simple y sencillamente no se había dado la oportunidad para poderlas mostrar. Entonces de alguna manera las 4 obras que estás viendo ahí son nuevas, es la primera vez que se exhiben.

Hay una pieza en particular, la del andamio, que decidiste dejarlo en el lugar e intervenirlo. Pasa muy seguido que los artistas utilizan objetos cotidianos para llevarlos a una galería o convertirlos de repente en una pieza de arte, pero acá al andamio le va a pasar a la inversa … volverá a ser andamio. 

Creo que esa es la parte que más me interesó de la pieza, que de alguna manera es una idea con la que llevo conviviendo desde hace tiempo. Originalmente en el 2001 hice una exposición en Londres, donde efectivamente renté unos andamios, pero de los que son tipo estructura, que ponen alrededor de las fachadas para limpiarlas; entonces a través de la galería podías acceder a esos andamios y se convertía en un espacio parasitario de la galería. Siempre me fascinó la idea de que esos andamios eran una obra de arte, siempre y cuando cumplieran con esa función, porque a la hora que terminara la exposición (eran rentados) pues esos andamios los iban a quitar y poner en otro lugar para limpiar una fachada. Creo que lo interesante de esa pieza es que cuestiona la identidad de los objetos en tanto su función, como por ejemplo el del MAZ, que efectivamente es una obra de arte siempre y cuando está en la exhibición y tiene esta intervención parasitaria mía con los globos, pero cuando se termine, le van a quitar los globos y lo van a seguir usando como andamio. Esa parte es la que a mí me interesa, la parte que ya no es una cuestión de un objeto encontrado, es como de un objeto prestado que cambia su identidad de manera temporal y  luego puede regresar otra vez a lo que era. 

Platicaba con Pedro Cabrita acerca de que no nos gusta la “instalación” para nombrar una obra de arte escultórica. 

En todo mi portafolio creo que no tengo una sola obra que en la ficha técnica diga “instalación”, jamás me refiero a mi obra como instalación, la verdad en ese sentido me considero escultor. Y a lo que te refieres yo lo llamo un grupo de esculturas, que es lo que son. Una vez leí una definición, no recuerdo de quién, pero con gran sarcasmo decía que las instalaciones eran esculturas que necesitaban que alguien las cuidara y que costaba mucho su mantenimiento y que si una persona no estaba al tanto de ellas estaban destinadas a desaparecer. O sea que eran como esculturas que no podían ser autónomas. 

Yo me sumo, la palabra instalación me parece que fue una definición en los 90 para intentar calmar los nervios de algunas personas que no estaban dispuestas a entender distintos lenguajes de escultores.

¿Crees que una escultura genera espacio? Me refiero al gesto de poner una pieza en un lugar y lo que genera alrededor. 

La manera en que lo entiendo no es tanto que lo cree, pero sin duda lo articula. Una pieza siempre articula el espacio.

Entonces ¿crees que es algo que sucede antes o es el resultado de un proyecto museográfico?

Yo trabajo de manera paralela en cuanto a que intento siempre estar muy al tanto del espacio donde voy a exhibir. Quizás sea una maldición o bendición en el pasado de arquitecto, pero soy muy atento a las características espaciales porque es innegable que influyen en la experiencia final del espectador, en cómo se enfrenta con la obra y creo que antes intentaba que la obra de alguna manera reaccionara al espacio, y creo que he cambiado de opinión, porque ahora me doy cuenta de que la obra tiene que ser siempre interdependiente del espacio de su propio universo. 

Me sucedió en una exposición en Berlín, el espacio era una iglesia brutalista en los 70 y se convirtió en galería y es un espacio masivo muy alto y muy largo. Mi primera reacción fue pensar en una pieza, que el espacio no se la “comiera”. Después entendí que eso no iba a funcionar, debo permitir que el espacio modifique la naturaleza propia de lo que quiero hacer, entonces trabajé en mi estudio con mis propias reglas, con la escala que siempre trabajo y siempre tuve un poco el temor de que la escultura quedara un poco chica. Sin embargo, cuando la instalamos en el espacio funcionaba perfecto, porque la escultura tenía su propia identidad y en ese diálogo el espacio era más impresionante y había más focalización en la escultura. Fue una lección que aprendí. 

Eso que dices justo lo acabo de leer en una entrevista que le hicieron Donald Judd donde precisamente menciona que a él le gustaba todo el espacio enorme que generaba alrededor de una pieza, por el proceso de acercamiento y de cómo cambia la escala junto contigo, donde puedes ver de repente algo pequeño y después algo grandioso.

Exactamente, de otra manera, si hacías algo enorme desde un principio, no pasaría.

¿Crees que la arquitectura es arte? 

No, lo siento si algunos arquitectos se enojan conmigo, pero yo creo que la arquitectura es arquitectura y el arte es arte. Me parece que las confusiones son las que se prestan a mal arte o mala arquitectura.

¿Cómo es tu proceso creativo? Es decir, ¿cómo es el proceso de una idea que tienes al resultado formal de una pieza? 

Como artista soy autodidacta, a través de la investigación de arte, a través de libros y otro tipo de referencias mantengo ese canal, la investigación digamos, teórica e histórica. De pronto en mi proceso intento siempre empezar con un indicio o el gesto de una idea que plasmo en un sketch o bosquejo, después ese bosquejo lo llevo a lo que yo llamo el piso, en el estudio donde en realidad tengo un área para trabajar en escala 1:1 y tengo toda una serie de objetos que conforman el ecosistema de mi estudio: piedras, volúmenes, concretos, placas de mármol, vidrios, cuerdas, ladrillos, esculturas de yeso encontradas, pedazos de metal, etc., y entonces el bosquejo lo intento llevar al cabo pero siempre permitiendo que en el proceso mismo de armarlo se van necesitando ciertas cosas para balancear, para poder contrarrestar, sostener, etc. Hay veces que utilizo un elemento que lleva 7 años en mi estudio y no encontraba lugar y de pronto en ese momento encaja, entonces el bosquejo es un punto de partida, el trabajo en sitio es un elemento de improvisación importante en la obra.

¿Crees que para ser artista hay que estudiar arte? 

A veces me dan celos con los que sí estudiaron arte porque siento que empezaron antes, llevan un camino andado que sin duda te ayuda, pero también por otro lado puede perderte. Te puede perder porque te puede llevar a aceptar convenciones dadas que luego es muy difícil romper para generar identidades propias. A veces creo que, si no estudias arte, es más fácil no estar en la avenida de cinco carriles.

Entonces, si te volvieran a decir ahorita “Jose, vas a volver a estudiar una carrera universitaria”, ¿volverías a estudiar arquitectura?  

Sí volvería a estudiar arquitectura, con la firme intención de nunca ejercer. 

¿Qué te gusta leer? 

Lo que más me gusta leer son entrevistas de artistas y biografías.

¿Qué te gusta escuchar? 

Sobre todo blues, country y folk de los 20 y 30.

ZAZIL BARBA 

Estas piezas en el MAZ hacen una referencia a los “apartalugares” que vemos mucho en México, en Guadalajara, todo el tiempo. ¿Hacen una referencia al futuro también? Es decir, al gesto de tratar de asegurar algo que necesitaremos, pero que aún no…

Si la pieza hiciera referencia a algún tipo de temporalidad, sería más bien a un tiempo congelado, a un no-tiempo. Esta serie, como dices, parte de la observación de los “apartalugares” urbanos, que siempre me han parecido objetos escultóricos. Son marcadores espontáneos sembrados en las calles con propósitos simbólicos y funcionales, creados a partir de la acción simple de seleccionar azarosamente un palo o un cacharro y sumergirlo en un balde con cemento. Son banderas que subrayan la apropiación de fragmentos de la ciudad y que delimitan pequeños territorios. En el caso concreto de esta serie, mi intención es reutilizar lúdicamente la forma de estos hallazgos para producir otra clase de objetos que sirvan para marcar un imaginario personal y delimitar un territorio íntimo. 

A la vez podemos observar objetos personales ¿Son parte de alguna depuración personal?

Todos los objetos utilizados en esta serie pertenecen a mi entorno más próximo. Son cosas que utilizo diariamente. Cosas comunes, precarias y hasta desechables. Me gusta la idea de “dignificar” los objetos cotidianos y de elevarlos a un estatus especial al reutilizarlos como parte de una obra. Ciertamente al sumergirlos en cemento, al mismo tiempo me desprendo de ellos, los cancelo y los transformo en vestigios.Todos hemos tenido más de alguno de estos objetos, quizás es una referencia a historias colectivas, todos pasamos por sucesos parecidos, todos nos enamoramos, vivimos la pérdida, etc. Sí, pienso que los objetos permiten que ocurra una narrativa, se activan como capítulos de una historia personal, pero al mismo tiempo generalizable. Son un juego de restos que, interconectados, hablan de alguien difuso que puede ser cualquiera. Al final de ahí surge el título, de la idea de que la intimidad es un lugar común.

¿Cómo es tu proceso creativo? Es decir, ¿cómo llegas a la decisión formal de una pieza a partir de una primera idea o algún tema del cual te gustaría hablar?

Mi proceso creativo pasa por distintas etapas y no siempre ocurre en el mismo orden. En ocasiones lo primero que surge es un tema que me interesa, como por ejemplo “el tiempo”. Entonces me dedico a investigar sobre el tiempo, a leer sobre él, a ver videos, a buscar distintas perspectivas. Es en el camino de ir leyendo, viendo y escuchando, que se me van prendiendo “focos” desde los cuales comienzan a surgir piezas posibles. En otras ocasiones lo primero que me llega es un elemento simple: una imagen, un objeto o hasta una frase. A partir de jugar con ese elemento, de una forma más visceral, voy encontrando formas, conceptos y conexiones entre temas que me interesan. En mi experiencia, la inspiración llega en los momentos y lugares más inesperados. Pero algo que sí me queda claro es que mientras más tiempo dedico a trabajar en mi estudio, más caminos encuentro para decir las cosas.

¿Crees que una pieza de arte genera espacio? Me refiero al gesto de poner tus piezas dentro de una sala y crear una reacción alrededor.

Definitivamente creo que el gesto de poner un objeto dentro de una sala, cambia el significado y la lectura del mismo. No sé si necesariamente es el objeto el que genera el espacio, como dices, o el espacio el que genera a la pieza. Creo que es la suma del objeto, el espacio (o el contexto) y la percepción del espectador lo que termina por completar la obra. Es algo en constante movimiento. Nace en la cabeza del artista, pero se va desenvolviendo, transformando y materializando, hasta dejar de estar en sus manos, para llegar a un espacio determinado y ser percibida por un espectador. Una misma pieza puede mostrarse en distintos contextos o épocas y generar diferentes significados. Hablando de la museografía, creo que definitivamente juega un papel importante en la manera en que se percibe la obra. Las dimensiones y características del espacio, la iluminación, el acomodo y convivencia entre las obras; todo comunica discursos y genera lecturas.

¿Te apropias del espacio antes de cada exhibición? ¿O lo vives como un proceso continuo? Me imagino que no siempre se puede ver el espacio vacío y a partir de ahí apropiarte y generar el despiece de tu obra. La escultura en muchas ocasiones interactúa más con el cuerpo que las piezas bidimensionales.

A mí en lo personal sí me gusta entender el espacio en el que voy a exhibir y de preferencia montar o ser parte del proceso de montaje. Como dices, la escultura es algo muy espacial, y sí creo que el acomodo y disposición de los objetos en el espacio, modifican la manera en que los percibimos. De cualquier manera, siempre es un reto pasar de la producción en el estudio y la visualización, a la realidad de una pieza montada en determinado lugar.

¿Cuáles son tus influencias?

La respuesta es amplia y muy versátil. He tenido toda clase de encuentros con personajes o corrientes del pensamiento que me han volado la cabeza en distintas etapas de mi vida; no sé si son directamente influencias, pero definitivamente han modificado la manera en la que entiendo las cosas. Por supuesto, el descubrimiento de Duchamp en la adolescencia fue para mí un antes y un después en mi manera de entender el arte. Lo mimo me pasó con Joseph Beuys o con Lawrence Weiner. ¡Pero encuentros ha habido muchísimos! No nada más de artistas, también escritores, filósofos, músicos. No sé, desde Olafur Eliasson hasta Velázquez; desde Andy Goldsworthy hasta Egon Schiele. Carl Andre, Robert Smithson, Erik Satie, Caravaggio, David Lynch, Werner Herzog, Kerouac y todos los beatniks, Marie Curie, Marina Abramovic, Janis Joplin, Kant, Capote, Salvador Novo, Vivian Gornick, Anaïs Nin, Los Beatles, Bowie, Blind Willie Johnson, Atahualpa Yupanqui, Juan Rulfo, Chavela Vargas, Einstein, Carlo Rovelli, Arvo Pärt, Lars von Trier, Andy Wyeth, Edward Hopper, Bas Jan Ader, Melquiades Herrera, Piero Manzoni, PJ Harvey, Billie Holliday… La lista es interminable, menciono unos cuantos y en desorden, porque ni siquiera sé si tiene sentido buscar ordenarlos. En resumen, diría que aquello que en su momento me ha transformado, necesariamente debe influir en la manera en que veo y hago las cosas.

¿Qué lees actualmente?

Actualmente estoy por terminar una novela muy buena de Mary Karr llamada El club de los mentirosos. Y a la par me estoy echando el libro de Susan Sontag Sobre la fotografía.

¿Qué es lo que más te gusta hacer?

En este momento lo que más disfruto es encerrarme en mi estudio a trabajar, con una taza de té verde, humo ocasional y mucha música. Cuando más disfrutable me parece la experiencia, es por las noches, cuando ya no hay ningún tipo de distracción.

MARIA TANIGUCHI

How has your birthplace influenced your work? I can imagine something specifically with the bricks and the wood of the sculpture.  

I am not sure if the brick paintings (and this is just a nickname since officially the paintings are untitled) have anything directly to do with Dumaguete, where I was born in the early 80s. Since you asked, let me tell you about the place, and a bit about the cultural milieu I grew up in, and then maybe you can decide for yourself if biography indeed influences art. Dumaguete is a very small seaside city of a bit more than 100,000 people. This is, perversely, around the number of people attending a large art fair, though of course not all at the same time, and the people in Dumaguete are a lot nicer. It’s a university town that probably would not be on the cultural map of the Philippines if not for the presence of the very influential Silliman University National Writer’s Workshop. It was established in the 60s and the program still exists today. I have to mention this program because my mother was in the university’s literature department, and some of the sessions were held in our backyard. I grew up thinking that successive afternoons of poetry reading in the garden was normal. A recurring dream of that period was of myself in that same garden at dusk, tumbling on my hands around a mound of grey, palm-sized stones. In this dream, the trees were barely visible, as it was getting dark. I’d say darkness was also part of my childhood, quite literally, because of the 90’s power crisis. I did my school assignments by candlelight, often unsuccessfully because I was more interested in playing with the melted wax. This is what most children do — take the warm wax to spread on fingers and palms to make a second skin. Theres a lot more to say about Dumaguete as an experience, but fast forward to today, I’ve been painting a lot…  

Do you think a piece of art can “make” space? I mean, the gesture to put something (sculpture, etc.) in a place and generate something around…  

Yes, of course! 

How do you appropriate a space with each exhibition? 

I never feel like I need to fill up a room.  

Do you think a space “complete” a piece of art? Or is it what results from a museographic project?

Since you mention museographic projects, I assume that you’re talking about space in the context of strategies of display. Many artists use rather institutional ways of working with space in creating their own exhibitions. Maybe 20 years ago it used to be more uncommon, but these days making space the museum way is a well rehearsed, and, some would say, an over-rehearsed language. Personally, I’m not against encapsulation, laying things out neatly, and perhaps even anticipating or programming an encounter. Aside from this, it’s true that if a work is in the right place in a room it can seem that the room is part of it, or the other way around. Things can expand. Paradoxically, a work might be easier to apprehend when it exceeds its own body, although I don’t think a good work can be completely ruined by misunderstanding it — on the contrary. 

I interviewed Pedro Cabrita too and we talked about we don’t like the word “installation” to name a group of pieces. What do you think?  

I use that word all the time, with an increasing awareness that the term is getting really old, and maybe we need a new one. Have you tried asking a 25 year old? 

Which is the process of your work? I mean, if you draw, make photos, read books, travel, etc.  

I read books on top of my paintings. They are large enough to do this, and they often cover up my entire floor space so I have no choice but to do my emails and reading on top of them, like they are an extra room in the house. My work space is also my living space. I like to wake up and go straight to whatever it was I was doing the day before.  

Which are your influences, on your creative process?

This week what really caught my attention was an Anne A. Cheng’s essay called Yellow Skin, White Gold. She says: “I am interested in those dynamics behind eerie moments of transformation—and they happen more often and more visibly than we think—when a person or the seductive idea of personness gets vivified and made highly plausible, not through the human, but precisely through the inhuman, the minute, the sartorial, the decorative, the prosthetic.” I’ve long been thinking about the conflation of human and object in my own work, but it’s interesting to read an academic theorizing Asian femininity and materiality. 

Do you think an artist should begin his career studying art? 

Not if you have to borrow money to do it! 

What is the best thing in the world for you?

I’m feeling very domestic lately so the best thing in the world is reading non-fiction (fiction is much harder for me) or watching a film with my girlfriend Mara and our three dogs. 

Which book are you reading at the present moment? 

This will sound pretentious, but I’m trying to read Anti-Oedipus by Deleuze and Guattari. A friend at dinner was talking about desiring-machines and the internet and I realized I only vaguely had a notion of what she was talking about despite having read parts of this book while I was at university. See? We shouldn’t borrow money to study things that we forget!

Springfield, un corazón millennial

La marca nació en España en la década de los ochenta y el modelo que representa tiene mucho que ver con los valores actuales que cualquier joven busca. Una marca auténtica, inclusiva, activa y natural, Springfield es una de las firmas líderes en casualwear y tiene además una presencia global.

Con puntos de venta en más de 70 países, México es uno de los mercados en América Latina para el lanzamiento de sus primeras aperturas. En concreto, Guadalajara ya cuenta con 3 sucursales: GaleríasMidtown y la más reciente Galerías Santa Anita

De ADN casual y con una estética urbana, las prendas de Springfield son contemporáneas y para esta primavera- verano 2020 nos traen colecciones muy coloridas y frescas, en donde la estética western– americana para ella y el espíritu sportypara él serán clave en nuestros armarios.

Además, desde hace ya algo más de un año, en su compromiso por el cuidado del medio ambiente y su apuesta por la innovación, la firma española ha desarrollado diferentes iniciativas que responden a las inquietudes y sentimiento de sus clientes sobre estos temas. 

R[ECO]NSIDER, #DressAsYouBelieve

R[ECO]NSIDER es el nombre de su línea de prendas eco-friendly, la cual engloba diferentes iniciativas respetuosas con el planeta. El uso de fibras naturales o recicladas, como el algodón orgánico, o su programa H20 basado en el uso de tecnologías láser y ozono en los procesos de acabado del denim, son las principales iniciativas desarrolladas bajo esta línea. Para su identificación, estas prendas de características sostenibles tienen en su etiquetado el logo R[ECO]NSIDER. 

ZERO GRAVITY

¿Buscas sentirte cómodo todo el tiempo con tus jeans favoritos? Zero Gravity es la línea de jeans y prendas de mezclilla que te pueden llevar de la oficina a practicar hiking por la tarde sin necesidad de modificar tu vestuario. Esta línea fue pensada en hacerte la vida más fácil y por ello, la innovación aplicada al tejido ha permitido que Springfield presente modelos como el skinny active flex para él o slim cropped para ella, ambos con tecnología comfort- stretch que proporcionan flexibilidad, libertad de movimiento y posee una alta capacidad de recuperación.  

OTRAS TEMÁTICAS PARA NO PERDER DE VISTA

Creators Project es una línea desarrollada por la marca en donde colabora con artistas e ilustradores. Springfield crea cápsulas de producto en donde se impulsa el compromiso de la marca por el arte. Algunos ejemplos son las colaboraciones con artistas como  Humor se escribe con lápiz o Ana Hard.

Springfield también posee su línea de fragancias con la que, cada temporada, proporciona nuevos aromas. Esta última temporada OI’19 presentó Rewind & Play again, una fragancia que promete un agradable viaje a los recuerdos y a las vivencias del pasado. 

Springfield es una marca fácil de llevar, asequible, casual y de alta tecnología.  Sus pilares de estilo representan una forma de vida joven, activa y multitask. Vivir al máximo y sin limitaciones es algo a lo que esta marca se adapta sin problemas. Así que ya sabes, si tu espíritu es libre y auténtico, entonces Springfield es para ti. 

Bu Cuarón

Por Tessa Ia

Para un tigrillo, seguir las huellas de su padre no significa seguir el mismo camino; significa, dentro de las mismas, encontrar su propia grandeza reflejada. Sin dejar de caer en la inevitable pregunta acerca de su linaje, hoy y para siempre, me encuentro genuinamente intrigada por la génesis de los sueños de Bu. Le vi hace tiempo algún video en YouTube y terminé con más preguntas que respuestas. Redacto esas preguntas aquí y, si no terminan por satisfacer del todo la curiosidad, es porque se percibe infinitud dentro de ella. Hija de uno de los directores contemporáneos mexicanos más reconocidos internacionalmente, Alfonso Cuarón, Tessa Bu Cuarón, aparte de compartir nombre conmigo, tiene un universo entero dentro de ella, con el que, con suerte y a su tiempo, nos deleitará. Apréndanse su nombre.

Edad, color favorito y signo zodiacal:
Dieciséis. El color es difícil y depende, pero me gustan mucho amarillo, azul, rojo. Soy capricornio. 

¿Qué te inspira? 
Ver gente productiva, feliz y apasionada. Me gusta estar con gente apasionada incluso si es apasionada de algo que a mí no me interesa, porque me encanta platicar y vincular sobre argumentos de pasión, cultura y arte. Si estoy con gente musical, siempre siento una conexión diferente y me puedo relacionar con esa persona en otro nivel.

¿Cómo es tu proceso creativo? 
Mi teléfono está lleno de más de cuatrocientos audios vocales de mí en que zumbo y canto melodías, letras y acordes que vienen a mi cabeza en los peores momentos. A veces, si estoy con gente, voy al baño solo para grabar un sonido que me gusta porque no quiero olvidarlo, para que cuando llegue a casa pueda escuchar la melodía, tocar los acordes y comenzar a escribir.

¿Cómo descubriste tu interés por la música?
No diría que descubrí mi interés por la música porque siempre me ha gustado, y crecer en una familia realmente artística me ayudó a desarrollar mi gusto y estilo. Conseguí un iPod cuando tenía cinco años y estaba obsesionado con todos los diferentes tipos de música y sabía todas las canciones de los Beatles de memoria.

¿Un recuerdo bonito? 
El otro día cantando y bailando Eminem con mi hermano Olmo. Sabemos todas las palabras de memoria. 

Según tú, ¿a qué venimos al mundo?
“Aunque estamos mal hechos no estamos terminados; y es la aventura de cambiar y de cambiarnos la que hace que valga la pena este parpadeo en la historia del universo, este fugaz calorcito entre los seres que somos nosotros.” Eduardo Galeano

¿Qué artistas te inspiran?
La primera tiene que ser seguramente Rosalía. El poder que transmite en su música y especialmente en sus conciertos es único. Jessie Reyez también me encanta y sus letras son muy fuertes. James Blake me inspira muchísimo y su producción es increíble.

¿Cómo defines a tu padre? 
Lo defino como un padre. Es un padre normal que me cuida y me quiere como tiene que hacer. Me hacen mucho esta pregunta: “¿Cómo es tener un padre famoso?” Y nunca sé qué decir porque no lo veo como tal.

¿Qué preferirías, tener un estudio en la luna o en el fondo del mar?
En el fondo del mar.

Una palabra fonéticamente placentera:
Pantufla.

¿Dónde podemos escuchar tu música?
¡Se puede escuchar en todas las plataformas! Hasta ahora ha salido solamente una canción, “Psycho”, que fue para el álbum, inspirada en Roma, ¡pero pronto sacaré otras! ¡Ya las tengo listas!

Fotografía / Camila Urrea (@camilaurreaa)

Gael García Bernal

Por Darío Yazbek Bernal

No fue tarea fácil entrevistar a mi hermano. Siempre es complicado, porque hay demasiadas cosas que ya sé, y una cantidad interminable de preguntas. Pero pocas personas hay a quienes adore más en esta vida. Siempre me ha gustado escucharlo, y es por esto que acepté la invitación: para poder compartir esta plática con todos. Así que se puede decir que una parte de la entrevista es mía también, y espero no se vuelva demasiado local. 

A mi hermano lo conocí cuando nací, pues me lleva doce años exactos. Además de todo, nacimos el mismo día, con el mismo signo chino, y el mismo ascendente. Nunca he entendido bien el zodiaco pero me impresiona más el tino que tuvo mi mamá que otra cosa. Junto con mi hermana, crecimos los tres, dentro del revoltijo que es tener una mamá actriz y las claras diferencias de edades. Sin embargo, siempre tuvimos discusiones profundas, al principio propiciadas por él, que me recogía en la escuela e inspirado por sus clases de filosofía me planteaba problemas metafísicos mientras estábamos atrapados en el tráfico. Yo tomaba de mi agua de limón que se calentaba con el sol, mientras intentaba hacer sentido lógico a algo que me desesperaba, al no encontrar respuestas. Él se reía y profundizaba mientras yo le cambiaba el tema para platicar de futbol o para contarle chistes que improvisaba en ese momento. Creo que mis chistes eran pésimos, ya que siempre regresábamos a la filosofía. 

Pasó el tiempo y yo seguía intentando entrar en esas discusiones, hasta que lo logré (o al menos eso creo), y ya le puedo recomendar cantidad de libros y autores. Esta entrevista es una de esas conversaciones, donde el hilo conductor es el amor incondicional entre hermanos y el entusiasmo de entender las cosas, sin saber siquiera si se logró el cometido. 

Empieza con un proyecto que vi crecer en sus manos: Chicuarotes. Fue un proceso realmente orgánico, y no me refiero a que tuvo libre pastoreo, sino que le exigió a mi hermano su total devoción y cariño. Hacer una película es un proceso doloroso, que consume a los que se involucran con ella. Hay que aplaudir el hecho de que se concrete. Pero hacerla bien, escuchar el proyecto, y plasmar las ideas en algo visual y entretenido, es un hito de héroes. No lo digo porque sea mi hermano ni mucho menos, pero el producto final de la película es impresionante, por la generosidad de la historia, y por lo desgarradores que pueden ser unos minutos de histeria. Al hablar de ella podemos hablar de la condición humana, o de la situación del país, y hasta de las relaciones amorosas adolescentes. Al hablar de Chicuarotes hablamos de la vida, y espero así se transmitan las preguntas: aludiendo a nuestras conversaciones mientras nos entreteníamos en el tráfico en un carro sin radio, ya que siendo el DF en los noventa, algunos Cagaleras siempre te robaban el radio. 

Dentro del alma del proyecto y la parte que obviamente es manufactura, ¿dónde consideras que existe lo tuyo? ¿Dónde empieza Gael y dónde empieza Chicuarotes?

De alguna manera existe, es lugar común que delata que una película te desnuda completamente. O sea que hay tanto tiempo y tanto amor para acompañarlo, sostenerlo, llevarlo a cabo, convocar a todo mundo, creer en el proyecto, que pase algo que ojalá trascienda, creer que ahí va a haber un lugar en donde experimentar y que toda la experiencia va a ser fantástica… Como que toda la ilusión y la convicción del proyecto viene de un profundo amor que te delata, habla de quien eres. Veo la película y puedo apreciar un sentido del humor que es muy parecido al mío. Obviamente todas las decisiones las tomamos los colaboradores y yo, pero veo que es algo construido de parte mía, me veo muy ahí. Y, en una forma psicoanalítica y más aventurada, diría que también la película va un poco de la mano de un sentimiento, que ahora ya es otra cosa, pero alguna vez experimenté, que es la desesperanza. Ahora la vivo de otra forma, pero la desesperanza juvenil es algo que me pasó y de alguna manera siento que está retratada en Chicuarotes, con todo y que los personajes son increíblemente lejanos a mí. Con todo y que el Cagaleras creció en un entorno completamente desprovisto de amor y yo no. Yo crecí en un entorno muy amoroso y cálido. Yo veía otras posibilidades, siempre me causó misterio, incluso mucha impresión y pánico, el hecho de que hay gente que no puede ver más allá, por haber crecido en un lugar completamente violento.

Y la falta de horizonte, ¿no? De un futuro, de algo.

Sí, exacto, y no tiene nada que ver con el lugar. No es cuestión de un lugar, es cuestión natural del haber familiar, del cariño, del crecer con confianza. Alguien que me conozca bien puede ver ese puntito extra que yo no veo al estar tan dentro de mí. Puede encontrarle a la película algunas similitudes conmigo, en forma muy directa y muy relacionada con los proyectos en los que he participado como actor o los proyectos que he dirigido, está todo ahí revuelto.

Hablas mucho de la esperanza, porque conociéndote, obviamente, yo sé que tú ves mucho la esperanza y la parte buena y cómo se puede mejorar. ¿Dónde crees que está eso en la película? ¿Dónde crees que se plasma la luz, el cambio o alguna especie de futuro que tenga un buen augurio?

La esperanza es difícil de articular en palabras, lo que uno vive como esperanza. Uno puede sublimarla en lo cotidiano, pero siento que no se puede tocar, porque al intentar disectarla me doy contra pared, me empiezo a contradecir y empiezo a ver los grises y cómo en realidad esa esperanza que veo es una construcción del día a día para seguir adelante. No necesariamente es en blanco y negro la cosa. No podría asegurar que todo está bien, la desesperanza la vivo ahora de una forma, habiendo cumplido 40, jaja. Sigue siendo muy esperanzador lo cotidiano. En la película lo que me interesaba, y creo que por ahí va la función fantástica del cine o de la expresión artística, sea la que sea, es que puedes explorar la esperanza que existe empíricamente, aunque no la comprendas del todo. En la película siento que Sugheili es ese misterio y esa luz que guarda una esperanza. Ella la habita, es un misterio y es lo interesante de la película. Te hace cuestionarte qué pasa con esa fortaleza y ese seguir adelante. El arco dramático evolutivo de la Tonchi, enfocándonos en las mujeres, que de alguna manera son las que cargan ese peso de la esperanza en la película, ese lo entendemos más. Ella entiende algo y toma acción al respecto. La hermana también está buscando cómo sobrevivir de la misma forma que el Cagalera, pero le toca cargar con el muerto, literalmente. Sugheili en cambio guarda un misterio y sobrevive con ese misterio. Otra luz que hay ahí es el Moloteco, en cuestión de cómo aborda la fraternidad, él avanza desde ahí. Son espacios, indicios de que otra forma es posible. Y el hecho de que exista otra forma ya es una posibilidad que hace que exista esperanza de alguna manera. Hay varios indicios en la película que van por ahí. El accidente que había que provocar era evidenciar ese misterio, y simplemente señalarlo ya es suficiente.

¿Cuál es tu relación con la película terminada después de un proceso tan largo?, ¿cómo te sientes con ella?

Es extraño. El entendido sería que ya, a lo que sigue. Acabo la película y ya quedó caduco ese instante que fuimos. Lo que ha pasado es transversalmente opuesto, me ha interesado muchísimo más la película, los temas que aborda, el trabajo de todos, lo admiro muchísimo. Y le descubro capas a la película. Por ejemplo, la lectura del western es una que no había cachado y ahora veo. Hay un encuentro mitológico entre el padre y el Cagalera. De alguna manera he descubierto cómo la película pertenece mucho a la tesitura existencialista del cine de los 70, donde el héroe te traiciona, y eso es una majadería. Reflexiono mucho en torno al estado del cine y de la narrativa actual, la industria en la época de la posverdad. El número impresionante de opiniones y de información que podemos adquirir y con la que podemos interactuar todos los días, nos ha hecho simplificar nuestra narrativa. Temas específicos como la violencia en México. Hablamos tanto de ello y buscamos tanto y se aparece todos los días. Interactuamos tanto con ella que de alguna manera ya nuestra visión ante eso es un poco simplista, ya sabemos que tiene que parar. Eso nos ha hecho acotar un poco los ejes desde donde podemos hablar de ello. Porque cuando empezamos a ahondar en los grises, ¡hijo!, es una labor cansada y desesperanzadora. Si te asomas un poco al agujero, te das cuenta de que estamos muy adentro.

¿Qué rol crees que toma Chicuarotes en esa discusión de buscarle un sentido a lo que son muchas verdades que en realidad no son verdades?

Ahí es donde creo que la película, por describirlo de una manera un tanto perezosa, cumple con una función muy cinematográfica que te hace ver tres segundos, cinco segundos. Te hace echar un vistazo a algo que ya sabes, para que realmente digas a ver ¡espérate! Es algo que viene sucediendo, con lo que me relaciono, pero por qué carajos me tengo que enfrentar de esta forma a ello. Chicuarotes hace que evolucione esa perspectiva. Por un lado, podemos semánticamente manejar mucho razonamiento en torno a la violencia, la inseguridad, pero siento que la narrativa de salida o la solución se emplea de una forma tangencial, casi poética. Hay un libro nuevo de Srećko Horvat, un escritor croata, Poesía del futuro, que retoma lo que siempre se ha dicho: cómo la poesía de alguna manera te ayuda a llegar antes, la poesía anticipa. La poesía como objetivo artístico de cualquier área. Siento que la película abona a ese terreno fértil donde pueden crecer nuevas poesías, en torno a esos temas. Cumple con ese cometido, ese accidente que queremos generar. Me siento muy orgulloso de la película a la distancia. Me siento muy feliz y extrañamente esto te lo confieso a ti. Digo, cualquiera lo puede leer, pero no me he sentido nervioso en ningún momento con la película, al contrario, me he sentido feliz.

Te dejaste llevar por el tobogán, un poco como el espíritu de la película, ¿no?

¡Exacto! Y otra cosa que veo de la película es que hay también una natural inocencia que surge cuando hay jóvenes en cámara. Es una historia juvenil, tiene una inocencia muy bonita. Entrañable, no solo me remite al cine de los 70 en el sentido del antihéroe, sino que también me remite al cine de la pérdida de la inocencia, en un mundo actual, donde das un paso en falso hacia una narrativa plausible, como secuestrar a alguien. Es una posibilidad, ¿no?, para el Cagalera, y te enfrentas a lo peor de lo peor, lo peor de ti mismo, de la humanidad, de todo. Siento que la película genera lo que Bertolt Brecht proponía antes de mostrar sus obras de teatro: venimos con un problema para que ustedes se hagan cargo. 

La película en ese sentido presenta el problema y lo desmenuza de buena forma. Sí hay similitudes con el western, que encuentras en el espacio, que en este caso es San Gregorio, una periferia que circunda las sociedades desarrolladas, por así decirlo… creo que en el western pasa lo mismo: son estos espacios que no se ubican en un lugar muy definido. El desierto tiene este rollo espiritual y San Gregorio también lo tiene, de forma que se puede exponer este tipo de problemas, salirte del centro para verlo desde afuera. Esto me lleva un poco a la siguiente pregunta. 

Hablando de nuestro amigo Alain Badiou, él en una entrevista habla del tema del medio ambiente, de cómo se tiene que desarrollar una revolución tradicionalista. La búsqueda de un cambio que preserve. En este caso Chicuarotes habla de cómo se preservan las cosas para la supervivencia. Sin embargo, tiene que haber un cambio en cómo vemos eso. Obviamente tiene que ver con el aspecto familiar del Cagalera y también del medio ambiente y del espacio que es San Gregorio. ¿Cómo consideras tú que se podría dar una lectura de esto, o ser parte de un cambio de este tipo?

¡Ay, cabrón! Es la gran controversia de este momento en torno a encarar la emergencia climática. Está la división muy clara entre los que piensan que somos demasiados y ya es insostenible y cómo corresponde eso a todas las áreas, la conservación, si hacerse más pequeños es la solución. O la del otro lado, que es una versión más optimista y proactiva, que es la de, bueno, la ciencia nos va a salvar ¿no? Le vamos a encontrar la vuelta con nuevas tecnologías. San Gregorio es un paraje extraño que sufre las calamidades de humanos decidiendo establecerse en un lugar que está ganado al agua y que de alguna manera está directamente en el caudal de las aguas de la Ciudad de México. Esa ha sido su eterna controversia. A mí me parece que en la película ellos se están queriendo salir de un lugar que podría ser el paraíso, que podría ser uno de los lugares más bonitos de la tierra. El clima es perfecto, crecen las plantas muy bien. Hay mucha fauna, el agua puede correr. Las condiciones están dadas para una sustentabilidad, con un número determinado de personas, obviamente. El uso de las chinampas ha sido ancestral, rinde frutos literalmente y compagina muy bien con el medio ambiente, con las nuevas tecnologías que seguramente han aportado muchísimas ventajas para el desarrollo de la vida ahí. Siento que es una especie de cuña que la película otorga ante este tema, pero justo ahí es donde también despega ese encuentro de soluciones a la vez que evidencia una emergencia que, en términos conservadores, puede ser alguien que quiere conservar un lugar y también alguien que quiere conservar una narrativa jodida y despótica.

Es una revolución tradicionalista: conservemos las cosas que se tienen que conservar para sobrevivir, pero el problema es justo eso. ¿Cómo hacer un cambio positivo hacia eso? Un cambio hacia el conservadurismo ambiental. ¿Cómo encontramos las cosas que sí pueden ser verdad y además signifiquen un cambio constructivo de conservación?

Los medioambientalistas importantes han señalado mucho eso, cómo los negacionistas, por ejemplo, son conservadores. Es muy raro porque está atorado el lenguaje, ya no da para más.

El problema es que los conceptos de conservador y liberal ya no dan para la situación. En el mundo del Cagalera y el Moloteco todo se está cayendo, está en ruinas y se viene el terremoto, y todo mal. Sí hay un sentimiento en la película de que todo se está yendo a la chingada, de que hay una decadencia que terminará con una aniquilación total de la especie. Hay un tren de pensamiento de eso, de que no hay remedio. ¿En dónde ves tú como persona que esa aniquilación se puede revertir? ¿En dónde están los polos que podemos revertir? ¿En dónde podemos encontrar una narrativa distinta para cambiar ese sentimiento de que todo se está cayendo?

Esa es la desesperanza. Es muy difícil, muy complicado, porque hablar de forma abstracta es una cosa, pero siento que el Cagalera es el arquetipo de personaje que está caminando al borde del abismo de los monstruos y parece que la película es el momento en donde lo jalan y se lo llevan consigo. Hay un punto en donde él pudo haber tomado otras decisiones, pero no. Ahí es donde siento que es muy doloroso ver a alguien que parece ser insalvable, ¿no? Él, al tomar esta decisión terrible, casi al final de la película, al hacer eso con su novia y dejar que la lastimen para salvarse, ahí ya no hay vuelta atrás. Tendrá que luchar contra esos demonios que él mismo creó. Y es muy difícil, desde afuera, sacar a alguien de ahí.

¿Tendrá redención de alguna forma?

Quiero creer que sí y casi casi me niego a decir que no. Hay que lucharle y hacer el intento, pero está muy difícil, muy muy complicado. Lo que podemos hacer es crear toda esa red de contención y explorar la libertad para inspirar a otras personas a tomar esa libertad y responsabilidad que conlleva. ¡Vivir está cabrón!

¿Hablas de tomar la libertad nosotros para abrir el panorama de libertad a otros?

¡Exactamente! Sí, lo retomo de este lado más poético. Carlos Fuentes lo mencionaba una vez que estábamos hablando mucho de noticias, de lo que estaba sucediendo en el país y en el mundo entero. Hablábamos y empezamos a meternos en un callejón sin salida, y de repente dijimos: ¡ay, cabrón!, todo se va a ir a la chingada, el panorama se ve durísimo. ¡Qué difícil que no se puede llegar a solucionar todo! ¡Qué difícil que, por más red de apoyo, instituciones, si un niño crece en un entorno completamente violento, sea en México o en las sociedades más avanzadas, es un desastre! Mucha gente sobrevive a eso y obviamente entre mejores condiciones tengas, hay más posibilidades de sobrevivir a ese desamor, pero hay gente que no. Por eso Carlos Fuentes decía que hay que escribir más libros, hay que hacer más películas y más expresiones artísticas, las que sean, para instigar a que otras personas agarren esa libertad y puedan cambiar su entorno, su vida, y puedan ejercer esa libertad. Esa es una invitación desde la más pura libertad, casi anarquista. La poesía te la oportunidad de vivir varias vidas dentro de una vida. Obviamente la sociedad le teme a eso, pero pues es en donde está la salida.

¿Qué consideras tú como un momento cinematográfico? ¿Qué hace un momento de cine?

En el cine yo lo vivo como si de repente sucediera todo detrás de mí y en el momento en que me doy cuenta, de forma incauta e inocente, y digo wow, volteo, y me doy cuenta de que ya estaba construido. Como si la noción inconsciente de un momento de cine me llegara a destiempo. Sucede antes, y mucho después me doy cuenta.

¿Cuál era tu miedo más grande como director siendo actor?

Había un miedo puntual. A diferencia de muchas películas, esta era una película que necesitaba un gran actor para hacer el Cagalera. Es el eje de la película, alguien que fuese un personaje fascinante. Era un miedo que se terminó en el momento en que conocí a Benny. Dije: ya, aquí hay un gran mediocampista y es de los mejores mediocampistas con los que me ha tocado jugar, jaja. 

¿Cómo crees que la dirección te haya cambiado en tu parte de actor?

En una forma traicionera a veces. Por un lado, la primera vez que descubrí la dirección me di cuenta de muchísimas cosas como actor. Me di cuenta de que en realidad como actor no controlas nada. Y que todo es una especie de Frankenstein medio extraño, pero por otro lado me relajé más gracias a la dirección. En la actuación me enfoco solamente en la actuación. Cuando estoy actuando me enfoco en el personaje, me enfoco en disfrutar esto. Dirigir me ha hecho disfrutar muchísimo más actuar, pero ha hecho más complicado el hecho de que de repente, si hay una situación o dificultad en el set y los directores no están pudiendo dirigir, me frustro mucho porque dirigir es una cosa muy cercana a manejar un equipo, un caballo, son detalles que no se pueden escapar. Es mucho de instinto, tienes que dejar volar, es un tema muy complicado, por eso no todo mundo puede hacerlo o no todo mundo lo hace bien. Es cabrón dirigir y me ha ayudado mucho como actor.

¿Te pudo haber quitado un poco de esa ingenuidad virtuosa, pero también te dio un poco de calma para enfocarte?

Sí, había algo en la ingenuidad virtuosa: me sentía que yo controlaba todo, pero me di cuenta de que no.

Hay una idea que me gusta bastante, y es que todo mundo tiene el potencial de ser artista. ¿Tú crees eso o se nace con eso? 

Pues esto del arte puede venir de cualquier lado, me encanta eso. No cualquiera sino más bien de cualquier lado. Hay gente que manifiesta su vida a través de la estética y se vale de la estética como forma de interactuar con el mundo. Desde cómo hablas hasta cómo caminas. Hay gente que tiene más conexión con ese talante, con ese lado que puede venir de cualquier lugar. No sé a qué obedece, no tengo idea. Hay gente que nunca tuvo ningún acercamiento artístico y de alguna forma su arte se manifiesta de otra forma, muy constante y muy fuerte, muy potente y hace a la persona. Definitivamente creo que hay que crear las condiciones para que esto se dé, pero no te podría decir de dónde viene. Siento que no he leído, sentido ni escuchado nada que me haga tener la afirmación así tan clara. Quizá voy a sonar muy hippie, pero tal vez viene desde el amor.

¿O de la libertad?

Exactamente. ¿Qué no son lo mismo? 

Bueno, una última pregunta: ¿Qué futuro le deparas a la Selección Mexicana con el nuevo entrenador?

La verdad, un gran gran futuro, porque hay jóvenes que están jugando impresionante. Siento que tenemos un gran camino por delante. 

¿Ahí está la esperanza?

Sí, es que además está hecha de pura esperanza, jaja, vienen cosas interesantes. Va a estar bueno y nos puede dar buenas sorpresas. 

Fotografía / Ricardo Ramos

Realización y estilismo / Fernanda Aragonés

Asistencia de estilismo / Álvaro Valadez

Maquillaje / Zulema Ramirez

Locación / Hotel Demetria


Cream 34 / Nuevo talento

Nuestra edición 34 celebra el talento que llega. La grata sorpresa que viene tras el hallazgo de voces, ideas y proyectos que emergen constantemente para cuestionar, transformar o enriquecer su industria y el entorno. El increíble vértigo que provoca descubrirnos en un mar tan repleto de manos auténticas, brillantes y creativas.

Cuatro nombres que, aunque jóvenes, han sabido tomar un espacio sólido en el cine, el teatro o la danza; múltiples lentes que retratan nuestra contemporaneidad en su sentido más diverso, personal y complejo; tres artistas que, desde sus preguntas, trazan nuevas formas en la escena plástica de Guadalajara; espacios que aportan al nuevo carácter de nuestro país; nuevos genios de la cocina, diseñadores e iniciativas que nos devuelven las ganas de creer en el presente. Un nutrido ensamble de luces que, en tiempos recientes, han tomado su sitio en el horizonte creativo de México.

De nueva cuenta, estas páginas son un registro de lo mucho que disfrutamos descubrir y atesorar el talento. Seguimos trabajando con la misma pasión que nos acompaña en cada número. El mejor motor serán siempre las miradas ávidas, críticas y sensibles de todo aquel que se detiene y contempla junto con nosotros.

Sigamos leyendo.

Jorge Medina, Jocely Alatorre, Ashley Frangie