El fracaso democrático

La democracia es un sistema de gobierno que se desarrolló en las antiguas polis griegas: alude a la gobernanza por el pueblo. Aun cuando en la antigua Grecia, el concepto de pueblo se restringía a los hombres libres, sentó un precedente en la vida humana, que fue retomado después de la Revolución Francesa. Es fascinante: concebir que sean las mayorías quienes decidan el destino social hace suponer que se realizará y buscará el bien común en esas decisiones. Las polis griegas utilizaban la democracia directa, esto es, votaban por cada decisión que se tomaba.

En el mundo moderno, y en las sociedades actuales, la democracia es indirecta: se gestiona a través de representantes elegidos por el pueblo, quien debe atender a las necesidades específicas de sus electores. Cabe aclarar en este punto que en México distamos mucho de tener una democracia representativa, ya que existen representantes proporcionales (conocidos como plurinominales), quienes no hacen campaña y no representan a nadie en específico: su designación emana de los partidos políticos y en consecuencia es a los partidos a quienes rinden cuentas y no al pueblo.

Parte de la razón por la que las democracias modernas son indirectas está en la imposibilidad de que toda la sociedad se involucre directamente en las decisiones sociales y por ende de gobierno. La democracia directa es factible. Como ejemplo de ello tenemos a Suiza, en donde el sistema se utiliza para todas las decisiones tomadas en su estructura local de gobierno. En algunos otros países se utiliza el mecanismo electoral para validar decisiones de los gobiernos a través de consultas populares, pero su difusión es escasa y poco relevante.

Con el advenimiento de la era digital, es factible que los gobiernos sometan a consideración de los electores todo el actuar estatal. La tecnología rompe completamente el mito de que el gobierno directo del pueblo es inviable. Pero para ello, la sociedad debe tener acceso a la satisfacción de sus necesidades básicas, ya que si esto no sucede, de poco sirve que se tenga el derecho a decidir sobre la sociedad.

c28_theworld_01La realidad en el mundo actual es que la democracia es un mito, un instrumento de las clases gobernantes para legitimar su actuar. En todas las sociedades consideradas modernas existe algún tipo de democracia, pero todas son sumamente disfuncionales. En México, más allá de los representantes de los partidos, el gran problema es la falta de educación y cultura de la sociedad. De poco sirve que la gente tenga el derecho al voto si no tiene satisfechas sus necesidades básicas ni los elementos mínimos para comprender el sentido de una elección o las diferencias entre candidatos. El caso mexicano no es único, la realidad es que se replica por el mundo de manera preocupante.

En España no se ha logrado formar gobierno desde diciembre de 2015, van dos vueltas electorales, esto es, la gente ha elegido representantes para el parlamento en dos ocasiones, y ningún partido logra alcanzar la mayoría necesaria para gobernar, y se vislumbra una tercera elección. A pesar de que el pueblo español tiene un nivel de educación superior al de México, existe una traba electoral que no permite la gobernanza de ese país.

En Venezuela, un país en la ruina económica, con la inflación más alta del mundo y una escasez absoluta de bienes básicos de consumo, se intenta iniciar un proceso revocatorio en contra del presidente Nicolás Maduro, quien ha demostrado absoluta incapacidad para gobernar, y a pesar de su impopularidad, el derecho de la sociedad a decidir su destino se ha visto inhabilitado por los mecanismos legales que han impedido el inicio del proceso la revocación del cargo.

Sin lugar a duda el peor caso de una democracia fallida la tenemos con el caso actual de Estados Unidos de América. El 8 de noviembre el pueblo de ese país deberá elegir a un nuevo presidente, siendo los candidatos principales Hillary Clinton y Donald Trump, los más impopulares de la historia moderna de ese país: el 70% de la población los aborrece. Es increíble observar cómo un país que presume su sistema de gobierno ante el mundo, se ve ante una crisis de legitimidad de esas dimensiones. Trump es antipático, grosero, confrontativo y sin conceptos reales sobre el mundo en que vivimos. Clinton es la primera mujer en ser postulada por un partido importante en Estados Unidos, pero tiene mucha historia que la hace impopular.

La democracia es un concepto sumamente hermoso e idealista, pero requiere de ciudadanos aptos para tomar decisiones y de representantes responsables. El mundo actual no solo dista mucho de cumplir con estas expectativas, sino que además el voto se ha transformado en un mecanismo de castigo y para la transmisión de los rencores y desagrados que existen en la sociedad. La gobernanza debe centrarse en cumplir el bien común, sin ello la democracia jamás funcionará.

(Des)encriptando el futuro

Desde tiempos antiguos se han utilizado métodos para transmitir mensajes secretos que solamente receptores autorizados pueden leer. Esto se ha hecho para evitar que ciertas personas tengan acceso al contenido de esa información. Estos mensajes requieren de un código que ayude a descifrarlos. Esta ha sido práctica común en las actividades del gobierno y de cualquier persona que ha buscado resguardar algún tipo de secreto.

En la era digital, la encriptación es un proceso de este tipo, mediante el cual un archivo o mensaje es codificado para su transmisión y almacenamiento, y que requiere de llaves para su apertura y lectura a través de sistemas informáticos.
Tras las revelaciones del espionaje mundial realizado por la Agencia Nacional de Seguridad de Estados Unidos filtradas por Edward Snowden hace un par de años, las grandes empresas tecnológicas decidieron mejorar sus sistemas para incorporar algún tipo de encriptación para crear mayor privacidad para sus usuarios, y de esta manera evitar el robo o acceso no autorizado de la información personal resguardada o transmitida a través del Internet. Las grandes empresas tecnológicas consideraron que esto haría más atractivos a sus productos al ofrecer mecanismos de protección contra terceros (incluyendo el espionaje de gobiernos).

Cada vez un número mayor de productos y servicios ofrecen la encriptación: Los sistemas operativos de Apple y Google ya están encriptados; Facebook ya encriptó Whatsapp que es uno de los sistemas de comunicación más utilizados en el mundo; hay almacenamiento en línea, redes privadas y proveedores de correo encriptados; lo cual demuestra que la tendencia de la industria serán los sistemas que protejan cada vez más la información del usuario.

Indudablemente esto no es del agrado de los gobiernos, particularmente Estados Unidos ha enfrentado frontalmente a la privacidad dentro de la tecnología. Bajo el pretexto de la seguridad nacional, han intentado que las empresas tecnológicas les entreguen las llaves de su encriptación. Hay un caso famoso de un atentado en San Bernardino, California, donde el FBI exigía por medio de un juez que Apple desarrollara alguna manera para penetrar en el Iphone 5C del culpable del atentado: El problema del FBI era que solamente tenían 10 intentos para descifrar la clave de acceso al teléfono, y de fallar, se borraría toda la información del teléfono. Cuando Apple se negó a entregar este acceso al FBI, el cual ni siquiera existe, se volvió evidente que una larga guerra por la seguridad había comenzado:

C27_TheWorldEsta guerra tiene de un lado al individuo y sus aparatos tecnológicos. De acuerdo con los tratados internacionales de Derechos Humanos, y derivado de los criterios de los Comités de las Naciones Unidas sobre este tema, toda persona tiene derecho a la privacidad y la intimidad. Esta persona tiene que ser respetada en su cuerpo, espacio e información. Los Derechos Humanos garantizan que la información de cualquier persona debe ser protegida como parte de su ser.

El enfrentamiento tiene como contraparte a los gobiernos que justifican la intromisión, intercepción de datos, y violación a la privacidad tecnológica, con el sustento de que lo hacen para garantizar el bien común. Han existido inclusive intentos por crear leyes que prohíban la encriptación. Sin ella, es fácil rastrear y escuchar las conversaciones y leer la información de la persona en cualquiera de sus dispositivos tecnológicos de comunicaciones.
El FBI pagó más de un millón de dólares para que una empresa tecnológica lograra el acceso al Iphone de San Bernardino. Lo curioso es que la técnica utilizada para abrir dicho teléfono, solamente funciona para ese tipo de aparato y no para otros más nuevos.

El crimen se beneficia de la falta de encriptación y de las fallas de seguridad en los sistemas para robar la información de las personas para obtener acceso a sus identidades, cuentas bancarias y documentos personales. Por ello, todo sistema que quebranté la seguridad no sólo beneficia a los gobiernos, también a los criminales.

En razón de lo anterior es que queda vigente otra de las realidades de la Era Digital que muchas personas aún no entienden: Pretender regular al Internet a través de leyes del mundo análogo (predigital) no funciona. Cada prohibición dentro de las leyes será superado por algún nuevo mecanismo tecnológico, y por tanto, estarán las leyes un paso atrás de la tecnología, mientras no se cambie la forma de abordar al Internet y su regulación.

Para el usuario la encriptación hace más difícil que le roben, es como poner un candado al volante de un automóvil: Sin lugar a duda un ladrón de autos podrá superar el candado, pero probablemente funcionará para disuadirlo de intentar robar el carro. Un ladrón de información se encontraría con la misma problemática ante la encriptación.

Sin embargo siempre es recomendable cuidar contraseñas, no abrir archivos extraños, tener programas antivirus, y tener cuidado con lo que hacemos dentro del Internet, ya que hay criminales que instalan programas que actúan por dentro de nuestros aparatos buscando robar nuestra información. Entender esta lucha es importante ya que si se logra desencriptar el futuro, el mundo vivirá la realidad del libro “1984” de George Orwell, en donde el Estado podrá vigilar a las personas, expulsando la privacidad de la sociedad humana.

Derrota del extremismo

En el mundo occidental, cuando escuchamos en las noticias hablar acerca del extremismo, normalmente pensamos en los actos de terror que suceden en otros países. En México no se habla de terrorismo, se habla de crimen organizado, del narco, aun cuando los métodos y la finalidad de los actos que generan se encaminan hacia lo mismo: causar terror. Los países consideran que luchando contra los grupos que ellos denominan extremistas, se puede terminar con la violencia provocada por estos grupos. Según la perspectiva de Occidente, se nos presentan varios de estos grupos:

Los palestinos, a quienes Israel usurpó su territorio, son etiquetados como terroristas por exigir la creación de su país y el respeto a sus tierras. Nunca se nos presenta a las autoridades de Israel como sujetos del terror. Estados Unidos ha realizado invasiones, bajo el pretexto ilegítimo, de la autodefensa: la violación de los territorios de Afganistán y de Irak, han generado el surgimiento de grupos violentos en esos territorios. En Occidente se refieren a los talibanes, a Al Qaeda y ahora al autoproclamado Estado Islámico como los grupos de terror a vencer. Indudablemente cualquier grupo que genera terror, que ataca a la población civil bajo cualquier medio, es un grupo de personas que actúan fuera de la ley, y en consecuencia deben ser sancionadas por ello. La Corte Penal Internacional busca juzgar a los delincuentes que cometan actos atroces que atenten contra el bienestar humano.

Extremismo23x30rgbDebemos recordar que gran parte de la violencia es también consecuencia de las invasiones sufridas, de las carencias sociales, de los desastres naturales o incluso de la ingobernabilidad de un determinado lugar. Sin embargo, es importante entender que el extremismo, sea el que vivimos en México con el narco, o el que se vive en el mundo con los grupos terroristas, solamente es una parte del problema: el Estado Islámico, un grupo radical que ha conquistado parte de los territorios de Siria y de Irak, logra reclutar jóvenes ingenuos tanto en el mundo árabe como en Occidente, con la promesa de una mejor vida: les ofrecen casas, carros, dinero, mujeres, y poder. Aun cuando estas promesas sean falsas y este grupo genere caos y violencia, su éxito en el reclutamiento denota los problemas que se viven en la sociedad.

La Organización Oxfam presentó a principios de 2016 un reporte en donde advierte que 62 individuos controlan la mitad de la riqueza del mundo. Preocupa a esta organización que cada año son menos las personas ultramillonarias que dominan los recursos del planeta. Imaginar que existan seres humanos con una obsesión tan grande por el dinero y el poder, solamente puede considerarse como una conducta extremista. Los más poderosos del mundo ejercen una violencia aún más indignante que los terroristas. Sus fortunas se forjan de la pobreza y la carestía de millones de personas en el mundo. Generan violencia por el hambre y la desesperación que sufre la gente por falta de acceso a la satisfacción de sus necesidades primarias.

Existen además grupos radicales en Occidente, organizaciones neonazis que buscan acabar con la migración y la llegada de refugiados. Hay grupos, como el Ku Klux Klan, que buscan regresar a Estados Unidos a un estatus de segregación. También hay movimientos religiosos con base cristiana y judía que son extremistas. Todos estos grupos son peligrosos para el bienestar comunitario. La humanidad debe sancionar a todo aquel que debilite el tejido social, no solo al que genera violencia, sino al que prive del bienestar a los demás. Terminar con el extremismo en todas sus expresiones debe ser una premisa para acabar con la injusticia que genera tanta violencia.

La siguiente revolución industrial

Desde la Declaración de Río en 1992, los países del mundo han mantenido un diálogo continuo en relación con el medio ambiente. A finales de 2015 se celebra en París, Francia, la reunión conocida como COP 21, que es la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC). Existe gran expectativa sobre los resultados de dicha conferencia internacional, pues se considera que el mundo se encuentra en un punto crítico: existe suficiente evidencia científica para afirmar que si la humanidad no actúa en pos de salvaguardar el medio ambiente, las condiciones en el planeta pueden cambiar lo suficiente para hacer inviable la vida humana en la Tierra en las siguientes décadas.

Por ello, ha surgido un movimiento social muy importante que presiona a los gobiernos y a los organismos internacionales, para establecer reglas que garanticen la preservación de las condiciones planetarias y que permitan la presencia de seres humanos en condiciones viables, con ecosistemas benévolos y por tanto, de una manera sustentable. Los especialistas consideran que enfrentar el cambio que requerirá la emergencia climática, será similar a las condiciones de una guerra: deberá reducirse el volumen de la actividad industrial y se elevará de manera sustanciosa el costo del transporte. Adicionalmente, será necesario sustituir tecnologías obsoletas por aquellas que sean limpias y compatibles con el entorno.

No actuar conllevará a la humanidad a enfrentarse al derretimiento de los hielos continentales tanto en el continente Antártico como en Groenlandia, lo que podría elevar el nivel del mar varios metros, dejando inhabitable gran parte de la línea costera mundial, y cambiaría de manera muy importante las mareas y las temperaturas en el mundo. Se teme que la humanidad no pueda enfrentar la desaceleración económica que COP 21 exige: se cree que el consumo es la única solución para el crecimiento de las naciones. Esto se basa en las teorías del capitalismo, concebidas por Adam Smith a mediados del siglo XIX. Pero debemos entender el cambio de escenario: cuando Smith escribió sus teorías económicas, la población mundial ni siquiera había llegado a mil millones de habitantes, parecía que la humanidad, pequeña en su tamaño, vivía en un planeta de recursos infinitos e inacabables.

ilustracionazul copyEl inicio del siglo XXI se enfrenta a una población superior a los siete mil millones de habitantes, con una expectativa de nivelarse para el 2050 en nueve mil millones. Los recursos naturales cada vez son más escasos, y lejos de parecer el planeta un lugar infinito, nos enfrentamos a la realidad de la sobrepoblación y el superconsumo. No hay lugar ya para mantener las teorías de Smith como los pilares de la sociedad moderna. Debe gestarse una revolución industrial: esta nueva visión económica se basa en lo que se ha denominado el “capitalismo natural”, que no solo toma en cuenta el costo de los recursos naturales, humanos y temporales, para calcular el valor de los productos, sino que también exige considerar el costo al entorno como parte de los costos de producción, la afectación que cualquier actividad genera para el planeta. Por ejemplo: si se remueven diez árboles para construir una carretera, el costo vital de esos diez árboles tiene que ser parte del precio de la obra, y no solo desde la perspectiva de recuperar los árboles, sino también de asignar un valor a cualquier desgaste ambiental en la producción, para con ello generar recursos que puedan dedicarse a la preservación de los ecosistemas de una manera puntual y bien definida.

Probablemente la COP 21 genere acuerdos para enfocar subsidios a la instalación de paneles solares y generadores eólicos para electricidad, pero la industria tiene que cambiar su perspectiva de cómo hacer negocios: hasta el momento, y desde hace más de dos décadas, las industrias más avanzadas crearon el concepto de la “obsolescencia programada”, mediante la cual diseñan productos de consumo que tienen una vida útil predefinida. Lo anterior se hace con la intención de que el consumidor esté obligado a reemplazar todos sus productos cada determinado tiempo. Esto ya no es sostenible, y debemos cambiar la visión industrial, evolucionar de un consumo programado y rapaz a un consumo responsable.

Las industrias deben empezar a pensar no solo en función de crear productos. Deben pensar en que esos productos nunca dejen de generarles riqueza, pero sin reemplazarlos innecesariamente. El capitalismo natural propone, por ejemplo, que las lavadoras se renten, en lugar de comprarse. Con esto se garantiza que el producto siempre gane en función de rentas. El consumidor gana al no adquirir bienes costosos que además tendrá que mantener. Al generarse este ciclo de renta, el propietario de los aparatos deberá mantenerlos funcionando, por lo que mejorará la calidad de sus componentes, a fin de que los mismos no se descompongan.

Aunque esto parezca poco viable, basta ver el caso del nuevo iPhone 6S. Tradicionalmente Apple presenta nuevos aparatos cada año, con miras a que el consumidor reemplace sus equipos por lo menos cada dos años. Con este nuevo aparato se da un cambio de paradigma: para empezar, el aparato tiene todos sus componentes internos sellados, lo que prácticamente garantiza que sean contra agua. Apple no ha publicitado esto, no ha utilizado esta novedad como un agregado para motivar las ventas del aparato, simplemente busca garantizar que los aparatos duren más. Lo anterior, sumado a la excelente calidad de componentes que esta empresa utiliza, sirve como indicio de que dichos teléfonos darán un servicio por muchos años sin problemas. Esto parecería contradecir la forma de trabajar de Apple, ya que la empresa quiere que la gente cambie de aparato constantemente. Sin embargo, la compañía recompra el equipo que ya tiene el cliente, y con facilidades seguirá dando al usuario nuevos modelos. El cambio involucra entonces, que Apple limpia los aparatos entregados a cambio, y los revende. Con un aparato en buen estado y bien construido, el ciclo se puede repetir varias veces. Lo anterior permite vender aparatos más baratos, y mantener contentos a los usuarios.

Este ejemplo de una economía con productos de alta calidad, garantiza la lealtad de los clientes de Apple, y asegura que cada vez más personas opten por comprar los productos de esta marca. Además de haber dejado claro su compromiso de no utilizar químicos dañinos, Apple demuestra estar a la vanguardia en la creación de nuevas formas de hacer negocio, y sin duda, dentro de los parámetros de una nueva visión de la industria.

Si a lo anterior sumamos la economía compartida, casos como Uber y Airbnb, empresas que alquilan autos y departamentos, sin tener ni un auto ni un departamento, vemos cómo el cambio de tendencia puede llevar a crear una nueva industria, una nueva forma de hacer negocios, en mayor sintonía y armonía con el planeta. Por tanto, aquellas industrias que se adapten y cambien su forma de hacer negocios dentro de esta nueva cultura económica, serán las que resulten exitosas, las que trasciendan y garanticen nuevas y mejores prácticas. Hablamos aquí no solo de una economía sustentable, sino también de una nueva visión de los negocios que podría dar paso a una revolución: la industria y la tecnología en armonía con el entorno.

La máquina de pensamiento más poderosa

Ray Kurzweil es el director de ingeniería de Google. Este inventor y técnico informático predice que la evolución de la tecnología llevará a la humanidad a un hito que indudablemente revolucionaría aún más a la vida humana: su predicción consiste básicamente en establecer que para el año 2030, la mente humana trabajará de manera simbiótica con nanorrobots en la formación del pensamiento. Esto quiere decir que se desarrollará una inteligencia artificial, utilizando la máquina de pensamiento más poderosa que existe en el mundo: el cerebro humano.

La nanotecnología se centra en la creación de robots de tamaño microscópico, que pueden realizar labores en dimensiones muy reducidas. Por ejemplo, se busca crear nanorrobots que puedan reparar células o que luchen contra una enfermedad como el cáncer, efectuando estas acciones al interior del cuerpo de las personas y, con ello, eliminando la necesidad de cirugías, el uso de medicamentos químicos, y sin grandes repercusiones para el bienestar físico. Aunque esto suene a ciencia ficción, los proyectos de nanotecnología se encuentran ya en un grado muy avanzado de desarrollo, y se continúa buscando crear robots cada vez más y más pequeños.

La predicción de Kurzweil considera que se desarrollarán robots del tamaño del ADN, el cual es el mapa genético de cada ser vivo, al interior de todas sus células. Con estos robots microscópicos, el cerebro podrá llevar a cabo procesamientos no biológicos, conectándose a redes virtuales y, por tanto, potenciando la capacidad del razonamiento de las personas. Adicionalmente, estos robots permitirán al cerebro conectarse a un servicio en la “nube digital” y realizar respaldos, incluso del pensamiento.

La predicción de este ingeniero va más allá del pensamiento no biológico: él estima que para el 2040 gran parte del pensamiento humano ya será sintético, no biológico, y que por tanto, finalmente, la consciencia humana podrá ser trasladada fuera del cuerpo humano: la eterna búsqueda humana de la inmortalidad.

Aun cuando las ideas de Kurzweil no se conviertan en una realidad, su visión del desarrollo de la inteligencia artificial acierta al basarse en la idea de utilizar al mismo ser humano y su capacidad biológica, para crear una superinteligencia, la cual incluso podrá fusionar y exponenciar las mentes de muchas personas, generando un poder de pensamiento inusitado. Con esto se podrían lograr avances muy importantes en la ciencia y la técnica, ayudando en la comprensión de la vida y su desarrollo; quizá coadyuvando a curar enfermedades y mejorando la condición humana en todos los aspectos.

Muchas personas podrán considerar que la posibilidad de tener minirrobots operando dentro de su cerebro sería algo absurdo y que nunca lo permitirían, pero la experiencia actual es que el ser humano acoge con facilidad a la tecnología. Vemos cómo el siglo XXI, ha traído cambios en el comportamiento y en la interacción social, derivados de las nuevas tecnologías, por lo que es factible esperar que esta tendencia continúe, y que quizá sea aceptable y normal dentro de un par de décadas: vivir vidas digitales de manera integrada a la vida biológica.

CreamWorld_1

Una conquista silenciosa

A principios del siglo VIII de la era moderna, la península Ibérica fue conquistada por los musulmanes, dando paso a la creación del Al-Ándalus, la España islámica. Indudablemente la mala administración de los reyes visigodos de la península fue parcialmente responsable de la conquista; sin embargo, el espíritu y la esencia del islam precisan la expansión y la conversión de los pueblos en todo territorio a donde sea posible llevar ejércitos. Huntington explica, en un artículo de 1993 de la revista Foreign Affairs, el concepto del “choque de civilizaciones”: menciona que los enfrentamientos más relevantes del siglo XXI serían no entre Estados-nación, sino entre civilizaciones.

Parece difícil de creer, pero la guerra entre cristianos y musulmanes se originó con la conquista de España y Portugal, y no ha cesado como conflicto, a pesar de periodos aparentemente pacíficos. Las casas reales de Europa, tras la conquista de España, recibieron un duro golpe: el islam no era una religión y cultura lejana, estaba ya presente en Europa. Por ello, en apoyo a los reyes visigodos, los ejércitos europeos coadyuvaron a reconquistar España, proceso que duró siete siglos, hasta la conquista del reino nazarí de Granada en 1492, que puso fin al dominio musulmán de España.

Una civilización es un grupo humano con ideas y técnicas muy similares. Esto lo podemos distinguir claramente en el mundo moderno. Europa Occidental y el Norte de América son territorios mayoritariamente cristianos que comparten además muchos valores y capacidades técnicas. Por otro lado, las regiones de Medio Oriente y del Norte de África están dominadas por el islam y por una visión y cultura muy diferentes a las que vive Occidente.

MRR_C22En el contexto actual, se observa cómo la civilización occidental recibe afrentas muy agresivas del radicalismo musulmán. Existe una clara tendencia de los sectores más radicales a enfrentarse abiertamente con el dominio judeocristiano en la política internacional. Sin embargo, el proceso que vive Europa actualmente no se refiere a un problema a resolver con el radicalismo. El problema es demográfico. Los estudios poblacionales han definido que para mantener viva una cultura (y sucesivamente el dominio de una civilización sobre otra), se debe conservar una tasa de natalidad promedio de 2.1 hijos por pareja. Esto implica que las parejas tengan al menos dos hijos que absorban sus creencias y valores, para perpetuar la historia de una cultura.

La población cristiana en Europa, principalmente en su parte occidental, como España y Francia, mantiene tasas de natalidad muy por debajo de lo necesario. En promedio Europa registra 1.7 hijos por pareja, mientras que España ha llegado a tener promedios de 1.3 hijos en los últimos años. He aquí el punto central del problema que vive Europa: a pesar de que los europeos tienen pocos hijos, la población de Europa no disminuye. Esto se debe a que cada vez un número mayor de inmigrantes ocupan los lugares que en otras circunstancias corresponderían a la población local. Un alto porcentaje de los migrantes que llegan a Europa son musulmanes, y estos tienen promedios de natalidad mucho más elevados que los europeos. Como ejemplo se cita el caso de los turcos musulmanes que se han establecido en Alemania, con un promedio de 8 hijos por pareja.

Con esta tendencia, en solo dos generaciones, Europa dejará de ser un continente cristiano, parte de la civilización occidental, para convertirse en parte del mundo musulmán. Esto representa una conquista silenciosa, y que hace irrelevante al extremismo. Se observa cómo crece el resentimiento cristiano hacia el islam en Europa, se observa el surgimiento de movimientos de ultraderecha, que buscan frenar la inmigración y censurar la presencia de otras visiones de vida en sus territorios.

La cultura occidental, en particular en los países desarrollados que la componen, tendrá que asimilar la fusión de culturas que representará el presente siglo, ya que no podrá escapar de esta nueva realidad. Los países europeos están siendo sistemáticamente invadidos tanto por los pueblos árabes como por los pueblos del Lejano Oriente, y eso conllevará grandes cambios en estas sociedades, afectará la convivencia humana en una escala global.

Espiados por el gobierno

El año pasado, un analista de la Agencia Nacional de Seguridad de Estados Unidos, reveló información confidencial, en donde exponía cómo el gobierno de ese país realizaba espionaje dentro de su territorio y en el mundo entero. Cuando dicha Agencia fue enfrentada al respecto, sus directivos explicaron que lo único que recolectaban era información de los usuarios de telecomunicaciones, denominada metadata. Este tipo de información, explicaron, no contiene datos personales ni específicos de las personas: solo ayuda a establecer patrones de conducta, con lo que ellos dicen luchar contra el crimen y el terrorismo.

La medida causó escándalo en la sociedad mundial y en los gobiernos afectados. La noción de que el gobierno se faculte a sí mismo para espiar, violenta los derechos humanos relacionados con la intimidad y la privacidad. En México, mientras tanto, el gobierno aprendió de los métodos utilizados, y creó todo un apartado al respecto en la Nueva Ley de Telecomunicaciones, donde se obliga a los operadores de redes a recopilar información de sus clientes durante dos años, y a cederla a las autoridades, cuando esta información sea solicitada. Debido a lo anterior, los mexicanos estamos siendo vigilados por el gobierno, quien se ha autofacultado, bajo el amparo de la ley, para espiar a los ciudadanos.

C21_TheWorld_01El gobierno mexicano argumenta lo mismo que el estadounidense: que solo se trata de vigilancia y recolección de metadatos. Para entender qué es lo que el gobierno puede hacer y qué consecuencias tendrán estos actos, es necesario conocer la ley en cuestión. En primer lugar, los operadores como Telcel deberán llevar un registro de nuestros datos personales, de nuestra línea de teléfono, del modelo de aparato que usamos, de con quién hablamos y por cuánto tiempo, de dónde nos encontramos (por medio de la geolocalización). Estudios han demostrado que con estos registros (los llamados metadatos) es suficiente para averiguar información de cada usuario, ya que se podrá saber qué lugares frecuenta, con quién mantiene comunicación, e incluso, al contar con los datos del equipo telefónico, es concebible que este sea intervenido.

El Instituto Federal de Acceso a la Información tuvo la facultad de oponerse a esto, a través de un recurso legal llamado Acción de Inconstitucionalidad ante la Suprema Corte, para que se declarara que esta ley viola nuestros derechos humanos. Este Instituto, sin embargo, se negó a presentar dicho recurso, y por tanto, con tal omisión, ha colaborado para que se violente nuestra privacidad como individuos. La Nueva Ley de Telecomunicaciones vulnera nuestra Constitución, pues implica actos de molestia por parte del gobierno. Los metadatos no deberían ser solicitados, salvo en caso de delito, cuando la adquisición de esta información privada podría servir para salvaguardar el bien común.

El conocimiento local

Con el avance de la tecnología, se ha podido observar un cambio radical en los hábitos modernos: los negocios, las comunicaciones, la forma de establecer contacto con otros, los pasatiempos… En general, se puede observar cómo gran parte de la actividad humana ha sufrido importantes transformaciones. En lo tocante a viajes, lo común es que una persona organice un viaje buscando hoteles y haciendo reservaciones, para tener un lugar de descanso garantizado en los lugares a visitar.

ILUSTRACIÓN CREAM MOTOKOUna variante utilizada por los viajeros puede identificarse en los albergues, en donde uno convive de manera muy directa con otras personas. Esto sin duda enriquece la experiencia del viaje, facilita que se compartan anécdotas con otros, e incluso permite encontrar acompañantes para la travesía, algo que las redes sociales han fomentado. De manera paralela, la creación de sitios de opiniones como Tripadvisor, nos han ayudado a seleccionar el tipo de lugares y servicios más adecuados, con base en las experiencias de otros viajeros.

Con todo esto, siempre falta un elemento que da un valor agregado al viaje: el conocimiento local. La forma ideal para conocer un lugar nuevo se da con ayuda de un lugareño que guíe la exploración de un nuevo destino. Esto generalmente resulta difícil, sobre todo cuando los viajes son cortos. Pero la tecnología ha creado alternativas para esto también. Sitios como Airbnb y House Exchange permiten a los viajeros tener una experiencia nueva y diferente:

Con Airbnb se puede establecer contacto con personas en más de 190 ciudades del mundo, en donde es posible rentar propiedades. Las ventajas son muchas: desde llegar a casa de un lugareño y recurrir a él como guía de viaje, hasta tener la oportunidad de alojarse en lugares exóticos y únicos en el mundo. No por nada uno de los lemas de esta empresa es “Te quitamos el miedo a dejar a extraños entrar a tu casa”. Puede parecer complicado y hasta peligroso; sin embargo, la persona que ofrece el hospedaje tiene la posibilidad de aceptar o rechazar a un probable viajero, con base en su perfil en el propio sitio de Airbnb. Por otro lado, los pagos se realizan con anticipación y con tarjeta, por lo que desaparece el riesgo relacionado con el factor económico.

Servicios como House Exchange contactan a personas en diferentes lugares del mundo, dispuestas a intercambiar su casa con alguien más, en destinos diversos. Cada parte define los permisos con respecto al uso de sus propiedades e incluso se puede plantear el intercambio de vehículos. ¡Cuántas veces uno viaja y deja su casa vacía, solo generando gastos! Claro que en todo momento la empresa intermediaria echa mano de los datos de ambas, con lo que se busca minimizar riesgos.

Puede parecer extraño pensar en viajar hospedándose en casas de gente desconocida, permitir la entrada a extraños en la propia residencia, pero este tipo de acuerdos reduce o elimina los costos relacionados con los viajes, agrega el sabor local, y abre las puertas a una nueva forma de viajar. En el contexto actual, el contacto con personas de otras razas y culturas puede ayudar al entendimiento entre la sociedad humana, y con ello reducir el recelo social y cultural que existe entre los pu

El bienestar ambiental

El planeta Tierra reúne, por un accidente cósmico, todas las condiciones necesarias para sostener la vida en su superficie: su ubicación respecto al Sol es ideal y genera la capacidad para que la temperatura se mantenga en rangos relativamente estables. Contiene una atmósfera que la circunda, la cual por su densidad molecular otorga elementos para generar ecosistemas, en donde se desarrolla la flora y fauna del planeta. Muchos otros sistemas planetarios además coadyuvan a generar las condiciones para la existencia de una biodiversidad amplísima. Esta vida ha proliferado sin importar variaciones en las temperaturas y aun cuando han sucedido cataclismos naturales. Los organismos se adaptan a los cambios y buscan con ello sobrevivir.

Una de las adaptaciones más interesantes que se suscitó en la historia de la Tierra, fue el desarrollo de la habilidad cognoscitiva que derivó en la aparición del ser humano. Lo que distingue al homo sapiens (humano sabio) de otras especies, fue su capacidad de racionalizar el mundo, buscar entenderlo, crear herramientas y finalmente tecnología. El ser humano no solo ha logrado adaptarse a prácticamente cualquier ecosistema del planeta, sino que también desarrolló la capacidad de modificar el entorno para facilitar su supervivencia.

Sin lugar a duda, gran parte del avance civilizatorio fue posítivo: se desarrolló la capacidad de crear comida suficiente para alimentar a toda la población, se crearon viviendas que brindasen protección a las personas, surgieron la medicina y la educación para dar oportunidades a cada individuo. Sin embargo, el humano también ha generado tecnología que ha dañado al planeta. Los instrumentos de la guerra, por ejemplo, dañan no solo a las personas, sino también la flora y fauna, además de que afectan a los ecosistemas. Existen armas tan letales que pueden terminar con la vida, ya sea de manera parcial o total. Imaginar que un ser vivo esté dispuesto a destruir todo lo que lo rodea, de manera irremediable, parecería descabellado y poco probable.

Dejando de lado la guerra, que es algo completamente irracional e incomprensible, existe un riesgo latente que puede afectar a toda la raza humana, y que está siendo provocado por el mal uso de los recursos naturales: la afectación climática es una realidad reconocida inclusive por la Organización de las Naciones Unidas. Un grupo de científicos, a principios de junio de 2014, presentó un reporte que comprueba que el hielo continental del Oeste de la Antártica, está derritiéndose en cuatro grandes glaciares.

La actividad humana en el mundo actual está generando cambios y daños en el entorno, a un ritmo que resulta preocupante. Quizá un cambio climático severo no acabe con la vida de manera total en el planeta, sin embargo puede cambiar sustancialmente las condiciones en los ecosistemas, al grado de que las condiciones ya no permitan que la humanidad continúe viviendo en la Tierra.

Los científicos advierten a los gobiernos y a los pueblos sobre el riesgo del colapso de la actual estabilidad en el clima: cuando el hielo ubicado en tierra cae al agua del océano, se provoca un aumento en el nivel del mar. Si una gran cantidad de hielo cae al océano y se derrite, el aumento puede ser tan grande que se afecten zonas bajas costeras en todo el mundo. Esto provocaría el surgimiento de “los refugiados del clima”: humanos que pierden todo en el mar y deben marchar tierra adentro en busca de la supervivencia.

CREAM19-2El agua fría en el mar contiene menos sal, y el derretimiento de los polos puede provocar que las mareas se afecten y vivamos una nueva era de hielo, donde los extremos del planeta se congelarían y los trópicos se volverían insufriblemente cálidos y secos.

Hay varios instrumentos jurídicos internacionales que buscan mejorar la relación del ser humano con el planeta y su entorno. Desde la Declaración de Río de las Naciones Unidas, los tratados que protegen ecosistemas y especies de flora y fauna, hasta los Protocolos de Montreal y Kioto, hay grandes esfuerzos por parte de los países por salvaguardar a nuestro planeta.

Sin embargo, falta mucha voluntad política e interés de la población para que este problema sea tomado como prioritario por la comunidad internacional. Muchos piensan que es imposible desgastar o afectar al mundo. No obstante, hay clara evidencia, desde muchas fuentes, de que sí estamos causando un efecto negativo en el planeta.

La solución, proponen los científicos y ambientalistas, comienza con las acciones personales: consumir menos, comprar productos locales y de temporada, reducir la ingesta de carne, utilizar menos vehículos particulares, reciclar y, en general, respetar a nuestra madre Tierra. Se requieren acciones colectivas, incluida la sustitución de tecnologías no renovables por energéticos sustentables, además de un esfuerzo por generar menos basura, por vivir vidas más armoniosas y compatibles con el entorno.