La segunda revolución de lo virtual

CREAM18_MMSe avecina una segunda revolución tecnológica: al menos así se han denominado los múltiples cambios que observaremos en el funcionamiento de Internet durante los próximos años. Puede parecer que la evolución de la sociedad en las últimas dos décadas, gracias al surgimiento de la Red Mundial, es ya definitivo, y que no hay muchos nuevos terrenos por explorar. La realidad es que las innovaciones que se vislumbran para los siguientes años, realmente denotan otro cambio importante en nuestra relación con la tecnología, y por supuesto, conllevan riesgos significativos para las personas, en lo individual, en lo social, así como en lo jurídico, particularmente respecto a privacidad y seguridad.

Uno de los cambios más significativos proviene de lo que se conoce como el “Internet de Mallas (Mesh Networking)”: esta tecnología representa el acceso a Internet sin necesidad de una conexión directa. Es todavía desconocida por muchos pero ya está disponible en sistemas como iOS7. Con ella, los usuarios quedarán interconectados y podrán realizar operaciones como envío de mensajes, fotos y videos, sin red disponible (Firechat).

Por otro lado, Mesh Networking permite que varios usuarios accedan a una red por medio de otro de los usuarios conectados, incluso a distancia. Esta tecnología impide a los gobiernos censurar el acceso a Internet mediante la supresión de servidores, ya que cada usuario se convierte en un punto de interconexión (nodo). Seguramente esto provocará en los gobiernos mucha preocupación, ya que aumentará la posibilidad de la comunicación horizontal, superando la capacidad gubernamental del control de la información.

Otro cambio significativo que experimentaremos en los próximos años, será el arribo del “Internet de las Cosas”. Pronto veremos cómo todos los dispositivos en el hogar se volverán “inteligentes”. Ya existen refrigeradores que detectan los productos faltantes y pueden comunicarse con el supermercado para hacer pedidos directamente, sin la intervención de usuarios. Veremos también el arribo de termostatos como los de la empresa Nest, que serán controlados a distancia. Pero no quedará en ello: habrá lavadoras, hornos, ventanas y focos capaces de detectar por sí mismos cambios y horarios para actuar. Esto puede representar un cambio importante también en la forma en que las personas enfrentan el día a día, pero además entraña problemas importantes de seguridad, como el acceso no autorizado a dichos dispositivos, para penetrar redes privadas, o incluso puede conllevar robo de información personal.

Sin embargo, uno de los cambios más representativos que presenciaremos en el futuro cercano, proviene de la denominada Realidad Virtual o Aumentada. Facebook adquirió hace poco una empresa llamada Oculus VR, la cual cuenta ya con visores de tercera dimensión. Su idea consiste en lograr la inmersión de la persona en una realidad simulada, mediante imágenes y sonidos desarrollados a través de un visor. Adicionalmente existe la posibilidad de incorporar sensaciones mediante trajes de realidad aumentada. Estos cambios inminentes preocupan a sociólogos y psicólogos: se considera que los daños que las redes sociales provocan actualmente, pues las personas se ven afectadas por el número de respuestas a sus publicaciones, puede ser mucho más grave. Un individuo inmerso en las redes de forma cotidiana, podrá ahora también perderse en mundos virtuales, particularmente si sus sentidos son engañados con respecto a la realidad. La mente, según los expertos, no distingue entre el mundo real y el virtual, los estímulos son los mismos, lo cual tendría en la sociedad un efecto preocupante.

En la actualidad ya se contabilizan los daños que la movilidad de Internet está generando, sobre todo en los jóvenes, con el aislamiento y la soledad que genera la virtualidad. Sin embargo las consecuencias pueden ser mucho mayores, al continuar la evolución de la tecnología y de las redes que surjan de ella. Por tanto, este tema es de relevancia para los gobiernos y las instituciones de salubridad, ya que la adicción no solo se relaciona con sustancias químicas: ya se debe considerar también la adicción al estímulo virtual, que puede ser tan nocivo como el químico. Jóvenes han muerto por dejar de comer, al conectarse a juegos en redes; imágenes y videos que circulan por Internet han ocasionado suicidios y persecución social. Sin lugar a duda, la humanidad tendrá que aprender a regular

¿Cómo ser libre?

Para Aristóteles la libertad era la tendencia natural del ser humano a ser feliz. Es un concepto abstracto y noble, ya que de él se desprende la idea de la libertad como algo personal, subjetivo, que cambia de persona en persona. Lo relevante, y en donde coinciden todos los seres humanos, es la búsqueda de la felicidad. La expresión autónoma y la construcción de un camino personal forman parte de la libertad. Sin embargo, esta búsqueda debe respetar la libertad de los demás. Para eso se crean a los gobiernos.

Los gobiernos dan estructura a la sociedad, agrupan a las personas de manera armónica y ordenada. De las ideas de Hobbes y de Locke se desprende que los pueblos en uso de su libertad, con un ideal de vida en comunidad, crean las instituciones del Estado. La idea de que el gobierno se impone por mandato divino, algo que en el mundo antiguo era la pauta en la mayoría de las sociedades, es abandonada en Europa a partir del Renacimiento. Por tanto, si el pueblo es quien crea al gobierno, este debe respetar sobre todas las cosas al pueblo, particularmente en todo lo relacionado con su libertad: nunca inmiscuirse con su derecho a ser feliz, salvo para proteger la felicidad de otros.

En el contexto actual de la sociedad, se vuelve difícil ver reflejadas estas ideas tan hermosas y fundamentales para la experiencia humana. Hay dos tendencias mundiales que nos afectan a todos y que menguan nuestro derecho a la felicidad. En primer lugar, el mundo está plagado de gobiernos que no asumen la responsabilidad de atender las necesidades de la sociedad en su conjunto: protegen a pequeños grupos oligárquicos que controlan al pueblo por vía de la manipulación y la limosna. Estos gobiernos tienden a satisfacer necesidades a corto plazo de sectores desprotegidos para ganar su confianza, y luego los traicionan con acciones que los debiliten aún más en su condición social. Por si fuera poco, una vez electos, ciertos gobernantes claman que la democracia los llevó a ese lugar y que lo que ellos digan ha de convertirse en ley, en dogma de fe.

CREAM LIBERTADAlgunos de estos gobiernos han logrado mantenerse en pie durante muchos años. Para ello han utilizado diversos métodos, que incluyen la explotación de los más pobres, la destrucción de los sistemas educativos, la creación de programas y apoyos a industrias que generan malnutrición, a través de múltiples actos de corrupción y de privilegios a sectores sociales específicos. Aun en los países donde hay recursos naturales en abundancia, una mala administración puede acabar con el sistema económico. Entonces devienen el hambre y la miseria, y cuando esto sucede, cuando las personas no tienen lo mínimo, entran en estado de pánico y violencia.

La democracia elige representantes, pero estos solo son empleados de la sociedad, que deben atender a sus electores y rendir cuentas de manera permanente. No deben ser dotados de poder absoluto ni de facultades tiránicas, ya que esto destruye la libertad de las personas. Por eso es tan importante el derecho de asociación y de manifestación. Un gobierno que se enfrenta a grandes marchas debe entender que algo está muy mal en su estructura, debe salir a atender a esos sectores inconformes. De no hacerlo, el resultado se traduce en crisis, violencia y muerte, todo lo contrario a la felicidad.

Por otro lado, el consumismo mata la libertad de las personas, las esclaviza a la idea de la necesidad material. El síndrome social del consumo, promovido por las grandes corporaciones, destruye la naturaleza misma del ser humano, imponiendo valores superfluos, vacíos y vanos. Ninguna persona puede ser libre si está atrapada en lo material. El ser humano debe buscar aquellos valores que lo engrandezcan y lo conduzcan a la plenitud del ser.

Con estos dos tristes escenarios se vislumbra la derrota de Locke y los Derechos Humanos. ¿Cómo ser libre si no tengo claro en qué consiste la libertad? ¿Cómo ser libre si el gobierno me dice que ser esclavo es ser libre? ¿Cómo ser libre si no tengo un Ferrari?

El abandono de la prohibición

El mundo moderno está lleno de contradicciones: encontramos que la sociedad moderna avala, reconoce e inclusive engrandece algunos vicios. Tenemos como ejemplo el caso del trabajo: existe una adicción conocida en inglés como workaholism, en referencia a aquella persona cuyo vicio es el trabajo excesivo, sin importar que abandone a su familia, a su comunidad, o incluso su salud y bienestar. Esta actitud en la sociedad moderna neoliberal es bien vista y respetada, pero indudablemente no deja de ser un vicio que genera grandes trastornos sociales. Por otro lado, es socialmente aceptado y hasta esperado que la gente en reuniones sociales tome alcohol, independientemente de las terribles consecuencias que el exceso en su consumo pueda tener en el cuerpo o en la sociedad.

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En Estados Unidos, en 1920, se enmendó la Constitución para incorporar la prohibición a la producción, distribución y venta del alcohol. Lo anterior como reacción a una sociedad conservadora que pretendía imprimir controles sociales extremos sobre el comportamiento de las personas en esa sociedad. ¿Cuál fue la consecuencia de esta acción? surgimiento de mafias que traficaban de manera ilegal con bebidas alcohólicas, que se convirtieron en grupos del crimen organizado sumamente poderosos y con una gran capacidad económica. La lección que tuvo la prohibición del alcohol en Estados Unidos fue finalmente que estas medidas no disminuían el consumo ni la adicción a estas sustancias, y realmente solo se generaba y patrocinaba el incremento del crimen mediante la restricción de su producción y venta.

La segunda mitad del siglo XX dejó como legado la llamada “guerra contra las drogas”, la cual ha sido auspiciada históricamente por el gobierno de Estados Unidos y su Agencia Central de Inteligencia: se han impuesto rigurosos parámetros de control sobre los llamados países productores de las sustancias determinadas como ilegales. El objetivo de esta guerra era evitar que las drogas llegaran a la Unión Americana.

Medio siglo más tarde, contabilizando los resultados de dicha “guerra”, lo único que encontramos es un colosal aumento en el consumo de drogas en Estados Unidos, cientos de miles de muertos en los llamados países productores, carteles de la droga con cobertura mundial y un poder económico incuantificable: en resumidas cuentas, un fracaso absoluto en la erradicación de estas sustancias.

La alternativa a esta guerra infructuosa ha sido planteada por diversos expresidentes de Latinoamérica: en foros como la Organización de Estados Americanos se ha sugerido replantear la estrategia, incluso se ha hablado de legalización. La realidad es que lo necesario es regular; esto es, plantear reglas para la producción, distribución y venta de cualquier planta o químico, ya que las drogas no son un problema de índole criminal en su origen, sino un problema de salud pública, de adicciones. Las drogas se convierten en un problema criminal solo con su prohibición. Si se regulan, se puede atender a las necesidades del adicto, con programas de prevención y tratamiento. Así, además de contar con mecanismos de control de calidad, se puede evitar complicaciones y fatalidades relacionadas con estas sustancias. Por último, se cobrarían impuestos sobre toda la cadena de producción y distribución, generando grandes ganancias para los gobiernos.

Los conservadores argumentan que de regularse las drogas, aumentaría sustancialmente su consumo, y que por ello, es mejor evadir el problema manteniendo la prohibición y esta guerra inútil. En Holanda desde hace muchos años se ha permitido la venta de la marihuana, sin que esto represente un aumento significativo en el consumo por parte de la población, lo que conlleva a estimar que no es una verdad absoluta lo que se argumenta al respecto.

A pesar del argumento anterior, se debe dar un tratamiento por separado y específico al caso de la marihuana: a finales de 2013 el gobierno del Uruguay reguló completamente este sector, tanto con fines recreativos como medicinales. La postura del gobierno de Pepe Mujica es muy válida: en 2012 murieron de tres a cuatro personas por problemas de sobredosis (pero no de marihuana), mientras que murieron 80 personas por ajustes de cuentas entre narcotraficantes. Por tanto, es mejor regular y quitar el poder a los capos de las drogas que mantener la guerra contra el adicto. Cabe destacar que no existe dosis mortal de marihuana, por lo que aun con las estadísticas planteadas en el Uruguay, las razones detrás de la prohibición de la marihuana atienden más bien a situaciones relacionadas con el efecto de esta planta en las personas, y no a su daño como tal.

Jamaica fue uno de los primeros países que prohibió la marihuana, cuando las autoridades se dieron cuenta de que las personas que fumaban esta planta eran más subversivas. ¿No será que los gobiernos (especialmente el de Estados Unidos) prefieren que la gente se embrutezca con el alcohol, y no que piensen y cuestionen a los gobernantes como efecto por fumar plantas como la marihuana? Esta reflexión es importante, ya que lejos de solucionar los problemas sociales, la prohibición de esta planta ha generado grandes trastornos y está teniendo graves consecuencias en sociedades como la mexicana.

En cuanto al resto de las drogas, particularmente las de producción química, su nocividad es evidente, pero la prohibición no soluciona el problema de su tráfico, por lo que es mejor su regulación a su abandono en la prohibición.

EL GOBIERNO DE LOS SABIOS

El concepto de la democracia nació en la polis griega de Atenas, en el siglo V antes de Cristo. Se implementó como un recurso social para dar representatividad a todos los ciudadanos. Evidentemente y con sus limitaciones, vinculaba a todos los hombres atenienses con los procesos electorales y con la toma de decisiones: sin duda una extraordinaria idea que creó las bases para los sistemas de gobierno con participación de la sociedad.

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La llegada de la democracia modernas se encuentra en los tratados de Montesquieu y Voltaire, pero instrumentada para otorgar representatividad a las masas incultas a través de las clases gobernantes. Nacen en el mundo las llamadas democracias, que a través de entes de representación popular legitiman en el poder a los gobernantes.

Los ideales democráticos de los siglos XVIII y XIX han sido rebasados en el mundo moderno: los gobiernos actuales se escudan en ellos, forjando gobiernos que en muchos casos olvidan a sus representados y atienden a necesidades y deseos personales o de grupos de interés. Esto sucede en todo el mundo democrático; ningún país se salva de sus propias democracias, las cuales ejercen tiranías sobre los gobernados, justificadas en el sufragio eventual y poco relevante.

En México el cinismo electoral llega a ser tan exagerado que los presidentes son electos por mayorías simples: no es necesario que la mayoría de la sociedad vote por ellos, sino que se elige a la persona con más votos. Por ello, encontramos que del total de posibles electores, menos del 20 por ciento hayan elegido a los últimos mandatarios del país.

En el Congreso de la Unión es aún peor, con la figura de los diputados y senadores de representación proporcional (plurinominales) nos encontramos ante una “democracia representativa” en la que dos de cada cinco diputados y uno de cada cuatro senadores son seleccionados por los partidos, no por el pueblo, y por tanto, atienden a intereses partidistas y no populares. Además, estos plurinominales suelen ser los líderes de sus bancadas en las cámaras. Lo mismo sucede en los estados de la República. Lo que este sistema genera es irresponsabilidad, rendimiento de cuentas a los partidos y no a la sociedad, sobresueldos y un régimen ineficaz y desconectado de las necesidades populares.

La gobernanza en el mundo requiere de grandes cambios: se necesita que nos gobiernen las personas más honorables y respetadas; podríamos considerar inclusive que el mundo requiere ser gobernado por “sabios”. Adicionalmente, la labor de gobernar debe ser una responsabilidad, un privilegio asumido por los líderes electos en aras a mejorar la sociedad, sin sueldos, y como un llamado social a las grandes personas.

Esto puede sonar descabellado y utópico. Sin embargo existe un ejemplo actualmente en Uruguay, donde gobierna un hombre humilde, sabio y responsable. Se llama José Alberto Mujica Cordano, y es conocido entre la gente de su país como “Pepe”.

Pepe es un ejemplo de lo que el mundo requiere de sus líderes: dona la mayor parte de su sueldo a los pobres, sigue viviendo en una pequeña chacra afuera de Montevideo, que cuenta solo con los espacios y servicios fundamentales; ha prestado, en emergencias, el Palacio Presidencial a los pobres, para que se refugien de las inclemencias del clima, y únicamente utiliza dicho espacio para eventos oficiales. Además es común que la gente lo encuentre en la calle, haciendo los mandados de su casa. Cuando se le ha recomendado que se vaya a vivir a la residencia presidencial, se rehúsa, y sigue manejando un vocho modelo 1987.

La participación de Pepe en la Asamblea General de las Naciones Unidas de 2013 realmente denota su carácter y pensamiento. Él fue guerrillero en contra de la dictadura y estuvo preso durante catorce años en su país. Sin embargo conserva los ideales de justicia que ha perseguido toda su vida. Con casi 80 años, llama a abandonar el consumismo, a que la humanidad se comprometa con el cuidado de los pobres y del planeta. Denuncia la avaricia de las grandes empresas y la falta de cohesión social que actualmente prima en el mundo.

Este sencillo ejemplo de la realidad de Pepe nos demuestra que es factible tener líderes responsables y comprometidos, congruentes y correctos, y aun cuando resulte difícil (por el cerco que los partidos políticos y los grupos de poder imprimen a las sociedades del mundo actual), como ciudadanos de nuestros países y del mundo, debemos exigir mayor calidad en nuestros representantes, ya que de otra forma el mundo seguirá dividiéndose en ricos y pobres, en afortunados y humanos sin suerte. Incluso cuando el modelo actual se considere como parte permanente de la lucha de clases, el crecimiento demográfico puede, de no corregirse el rumbo, terminar en una guerra civil o a escala global.

TURISMO ESPACIAL

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Desde tiempos antiguos, la humanidad se ha obsesionado con el espacio: se pensaba originalmente que era la residencia de los dioses, que el espacio giraba alrededor de la Tierra, e inclusive durante miles de años que era un lugar inalcanzable.

En 1865 Julio Verne publicó la historia de un viaje a la Luna en dos partes: De la Tierra a la Luna y Alrededor de la Luna. El autor, uno de los padres de la ciencia ficción, narró un insólito viaje a nuestro satélite natural, un siglo antes de que la tecnología humana pudiera lograr esta hazaña.

La década de los sesenta en el siglo XX marcó el final de un largo sueño: el viaje al espacio y eventualmente a la Luna. Sin embargo, y pese a los avances tecnológicos, los viajes espaciales han estado limitados a científicos y técnicos, a los llamados astronautas y cosmonautas, y en los últimos años a unos cuantos millonarios que han viajado a la órbita terrestre como los primeros “turistas espaciales”.

La aventura parece atractiva: liberarse de la gravedad terrestre, sentir su ausencia, observar al planeta Tierra desde fuera… todas estas son experiencias que cautivan a gran parte de la humanidad.

Sin embargo, los costos y riesgos han mantenido esta aventura, este sueño, fuera del alcance de las personas. Los viajes al espacio, hasta el momento realizados por la NASA, por la Agencia Espacial Rusa y otros, se han realizado con cohetes. El peligro de los cohetes de despegue vertical son muchísimos: la gran cantidad de combustible sumamente volátil que se necesita llevar en sus tanques, la presión y la densidad atmosféricas, que imprimen mayor peso al ascenso y que se convierten en un problema en cuanto a la viabilidad estructural de las naves, la fricción atmosférica en el reingreso… Estos y otros riesgos hacen que dichos viajes se realicen con poca frecuencia, con muy elevados costos y requiriendo técnicos especializados para garantizar el éxito de las misiones.

La situación actual, sin embargo, está a punto de cambiar. Sir Richard Branson, millonario dueño del grupo Virgin, plantea la posibilidad de realizar viajes comerciales al espacio por un costo moderado. Por 250 mil dólares, cualquier persona puede comprar su boleto para los viajes orbitales que planea iniciar la empresa Virgin Galactic a partir del próximo año.

Es muy interesante el planteamiento de esta empresa: los viajes se realizarán en una nave conocida como SpaceshipTwo, elevada hasta los dieciséis kilómetros de altura por una nave nodriza. Con esto se evitan los riesgos del uso de cohetes y, una vez a esa altura, la nave espacial se separa y enciende su cohete propulsor, saliendo así con relativa facilidad de la atmosfera terrestre. En el reingreso, la nave retrae sus alas, logrando mayor maniobrabilidad y disminuyendo los problemas.

Los futuros turistas espaciales tendrán que tomar un curso de entrenamiento en una isla propiedad de Branson, con miras a obtener el conocimiento necesario para enfrentar el vuelo orbital. Se plantea que los primeros vuelos de Virgin Galactic duren unas pocas horas, dando a los viajeros la posibilidad de observar el planeta desde fuera y la oportunidad de sentir la gravedad cero por un par de horas.

Lo anterior implica un avance monumental. El proyecto a futuro incluye la construcción de un hotel en la órbita terrestre y cruceros de días o semanas alrededor del planeta.
Sin duda la ciencia moderna está alcanzando los sueños de la ficción del pasado.

El CAMBIO SOCIAL Y LA REVOLUCIÓN TECNOLÓGICA

La revolución tecnológica ha modificado sustancialmente la vida del ser humano moderno. Resulta interesante observar cómo esto ha tenido tanto efectos positivos como negativos. La productividad laboral se ha incrementado, pues las comunicaciones y la transmisión de información se han vuelto infinitamente más sencillas con las nuevas tecnologías. Es de llamar la atención que tan recientemente como en la década de los noventa se requería de una infraestructura humana muy grande para que las empresas y los negocios pudieran funcionar. Era común que las oficinas tuvieran gran cantidad de telefonistas, mecanógrafas y taquígrafas para que pudieran satisfacerse las necesidades de comunicación dentro de las empresas.

Las computadoras prometían la mejora de los procesos y el incremento en la productividad de todos los ámbitos de la vida humana. Pero durante décadas, esto fue imposible, ya que el costo se mantuvo muy elevado. Parecía un sueño cuando en los ochenta Apple, IBM y otras empresas empezaron a hablar de las llamadas computadoras personales. Sin duda esta revolución ha sido algo extraordinario: poco a poco se reemplazó la máquina de escribir de la oficina por el ordenador. Se introdujo en los noventa con toda fuerza el teléfono celular, y de manera paralela el internet.

Pero nada de esto es ya relevante: la revolución tecnológica ha tenido un crecimiento exponencial, de una dimensión tan extraordinaria que hasta las computadoras y los celulares comunes parecen estar destinados a la desaparición a corto plazo. La red mundial es ahora omnipresente, es inalámbrica, y no precisa de una computadora para operar. La introducción en los últimos años de los smartphones, de las tablets y phablets, ha provocado un cambio radical en la forma de desenvolvernos como seres humanos. Tenemos acceso permanente a internet, sin importar en donde estemos, sin necesidad de equipos grandes y pesados. Es factible tener acceso a toda nuestra información de manera remota y sencilla, a través de una red mundial que nos rodea y nos acoge.

Pese a lo virtuoso que este avance tecnológico resulte, ha involucrado cambios sociales y ha demostrado presentar, dentro de muchos contextos, graves problemas respecto a la privacidad y la intimidad. Un estudio de la Fundación para la Salud Mental en Gran Bretaña ha revelado que los jóvenes actualmente se sienten mucho más solos y aislados que hace una década. A pesar de lo extremadamente comunicadas que están las nuevas generaciones, la tecnología las aísla. Tienen muchas relaciones virtuales, pero en consecuencia sus relaciones reales se ven afectadas. Este sentimiento de los jóvenes se ha detectado en muchos países como un creciente problema social.

Esto es sin duda un gran problema que podemos observar en la vida cotidiana de las ciudades; basta con mirar alrededor de uno para ver a la gente fugada en sus teléfonos y equipos inteligentes. Se ha vuelto común observar a personas de todas las edades reunidas en restaurantes, que no se comunican entre ellos, que concentran su atención en mantenerse en contacto con sus relaciones virtuales, todo esto ha transformando la interacción social, socavando el trato y el diálogo directo. Este escape de la realidad indudablemente debe ser un punto central de preocupación social colectiva. Hay incluso lugares en el mundo que han empezado a gestar espacios libres de teléfonos, medida acogida ante este nuevo drama que nos acongoja: la desconexión de lo real, por no perdernos detalle alguno en lo virtual.

En el trabajo, también se han gestado problemas, ya que aun cuando se incremente la productividad de las empresas, surgen nuevas categorías de estrés laboral: muchas personas han perdido la capacidad de desconectarse de su trabajo, al tener permanente contacto con sus cuentas de correo y de mensajería instantánea, lo que los mantiene en un estado constante de atención laboral y que eventualmente genera daños a la salud física y mental.

Adicionalmente el advenimiento tecnológico está generando graves problemas con fenómenos como el sexting (el envío de mensajes de contenido sexual por medios tecnológicos, y que se redistribuyen, dañando la reputación del remitente original), el fenómeno del acoso a menores en la red, así como la desafortunada proliferación de la pornografía infantil. Todas estas conductas que dañan al tejido social son problemas novedosos que los gobiernos y la sociedad deben atender con prioridad, pues escalan conforme crece la difusión de la información.

Otro asunto de gran importancia es que la privacidad ha sido completamente eliminada en la gran red mundial: el gobierno de Estados Unidos ha intervenido gran cantidad de teléfonos y cuentas en internet. Esto quedó patente en fechas recientes con las declaraciones de Edward Snowden, contratista de la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos. Llama mucho la atención cómo, tras las revelaciones de Snowden, el gobierno de Estados Unidos buscó justificar la violación de los derechos de privacidad e intimidad de su pueblo y de la comunidad humana en general, con supuestos éxitos al fraguar ataques terroristas. Esto es muy preocupante y trae a colación el libro 1984 de George Orwell, en donde se plantea una sociedad completamente vigilada por un estado opresor, mediante la figura del llamado Big Brother (Gran Hermano).

Pero esto es algo que no solo hacen los gobiernos: servicios como Facebook, Instagram y Foursquare utilizan la información que compartimos para analizar patrones de conductas y consumo, y aun cuando estas empresas argumentan que lo hacen solo con fines estadísticos, la realidad es que la publicidad personalizada es el objetivo de esta recopilación de información. Basta con entrar a estos sitios para ver cómo la publicidad está centrada en el usuario específico y en su ubicación, lo que también vulnera la intimidad y la privacidad, y lo peor es que la gran mayoría de las personas no se preocupa por todo lo que revela de su vida cotidiana a una audiencia mundial. Sin duda los gobiernos temen que las redes sociales continúen gestando revoluciones y derrocando gobiernos, y por ello buscan intervenir y controlarlas, pero también las empresas están llegando a sentirse propietarias de nuestras actividades y preferencias, lo que es algo que debe generar gran preocupación.

Resulta interesante observar cómo y a pesar de que la tecnología y la red mundial han traído grandes avances para la sociedad humana, también están afectando nuestra intimidad e incluso están modificando el tejido social. Las herramientas que nos otorga la tecnología deben utilizarse para el desarrollo y el bienestar, y todo aquello que resulte negativo debe ser regulado, deben establecerse controles para garantizar que la sociedad funcione, que las tecnologías no dañen la convivencia social, por un lado, y por otro, que las redes no se conviertan en nuestros controladores y verdugos.

EL GRAN COLAPSO DEL VIEJO MUNDO

Europa ha tenido, a través del tiempo, un papel de relevancia y trascendencia en el desarrollo de la civilización humana. Desde tiempos antiguos, imperios como el de Alejandro Magno se expandieron por el mundo, conquistando y contagiando la cultura helénica por Asia. El Imperio Romano se expandió por Europa y Asia sembrando las bases del mundo moderno.

Este continente, sin embargo, no ha vivido en la plenitud a través de su historia: tras la caída del Imperio Romano de Occidente en el siglo V, vivió mil años de obscuridad. Se considera que la Edad Media fue un periodo desastroso para este continente: se interrumpió completamente el comercio y el tránsito a través de los antiguos caminos romanos, tanto nobles como plebeyos vivían en ignorancia y sometimiento a las instituciones religiosas, y la economía del feudalismo propiciaba una pobreza generalizada.

Sin embargo, después de su prolongado letargo, Europa recuperó su relevancia: a través de las Cruzadas a Guerra Santa se reinició el comercio, y tras la expulsión de los últimos reyes moros de España y el descubrimiento del continente americano, recuperó su lugar como el centro de la civilización humana. El viejo continente descubrió la imprenta y la era industrial, demostrando al mundo su importancia.

Después de las dos grandes guerras del siglo XX, Europa volvió a debilitarse, perdió el liderazgo mundial y tuvo que recurrir a la integración económica como única alternativa para preservar un papel de importancia en el mundo. La Unión Europea es un concepto novedoso en el sistema jurídico internacional, que aporta instrumentos regulatorios, y que además crea esquemas de solidaridad entre países, de modo que ayudó a los países pequeños del continente a acelerar su crecimiento y acercarse a las potencias económicas de la zona en cuanto a tamaño y productividad.creamimprimir

Sin embargo, la introducción del euro como moneda común exigió a las economías menos productivas de la zona recurrir al crédito para mantener el crecimiento de sus economías. Los experimentos monetarios en el mundo han demostrado que es imposible valorar una misma moneda para países con tamaños productivos dispares, lo cual se relaciona con el fracaso de Europa: pretender que griegos, irlandeses, portugueses y españoles trabajen al mismo ritmo que los alemanes. Las condiciones de vida de los países del sur de Europa establecen grandes diferencias sociales y culturales que hacen inviable una exigencia como la planteada dentro del continente en términos de crecimiento.

Es importante destacar que Europa está en crisis, una severa crisis, similar a la que vivió en el siglo V. El continente decae y no parece existir una salida sencilla a su descalabro. Algunas de las causas del sobreendeudamiento se relacionan con una mala administración y con la irresponsabilidad de los gobernantes; sin embargo, gran parte de la deuda responde a causas externas (la crisis inmobiliaria de Estados Unidos en 2008) y a la necesidad de mantener el ritmo de crecimiento marcado por Europa.

En respuesta a la inviabilidad de pago de las deudas de los nuevos países pobres de Europa, tanto el Banco Central Europeo, el Fondo Monetario Internacional, como Alemania, pretenden que los gobiernos reestablezcan el crecimiento con base en la austeridad: fundamentan esta determinación en una teoría presentada por los economistas Reinhart y Rogoff, quienes argumentan en sus teorías que la austeridad es esencial para combatir altos déficits gubernamentales, derivados del sobreendeudamiento.

La austeridad perjudica a los más pobres, ya que se recortan programas sociales, se encarece el acceso a la educación y a la salud, se pierden empleos, se violentan los derechos humanos y se puede incluso estancar más a las economías. Es un absurdo pensar que golpeando a los pobres con medidas de austeridad pueda rescatarse a un país de una crisis económica. Esta teoría de austeridad de Rheinhart y Rogoff fue recientemente desacreditada por Thomas Herndon, un estudiante de posgrado, quien demostró que estos economistas cometieron errores y obviaron datos esenciales para poder justificar la austeridad como solución a las crisis.

Lejos del tiempo de la Europa dominante, ahora el futuro del continente está en duda. La unión monetaria ha resultado inviable, y los gobiernos europeos en crisis asumen la bandera de la austeridad como respuesta al sobreendeudamiento y a la depresión de sus economías. Se vislumbra en el futuro una Europa de nueva cuenta debilitada por los excesos internos, por la corrupción y las malas decisiones.

El camino correcto a la recuperación de cualquier economía no es la austeridad, sino la inversión en la investigación y el desarrollo de nuevas tecnologías. Aunque el endeudamiento parezca más dañino, cuando los países invierten a través de la deuda en proyectos de infraestructura, educación e investigación científica, en un periodo de tiempo razonablemente corto, el resultado de este gasto se transforma en crecimiento sostenido y real.

LOS DERECHOS HUMANOS COMO FACTOR DE COHESIÓN SOCIAL

John Locke, a finales del siglo XVII, escribió dentro de sus ensayos sobre el gobierno civil, que toda persona debe tener, por naturaleza, los derechos básicos de la vida, la libertad y la propiedad. Estas ideas fueron adoptadas en movimientos civiles posteriores, dando origen a las primeras referencias a los derechos humanos en movimientos como la Revolución Francesa, y dentro de la Declaración de Independencia de Estados Unidos, que convirtieron estos principios en piezas fundamentales de su ideario político.

En el mundo moderno, particularmente en las sociedades occidentales, entendemos la vida y la libertad como conceptos innatos y cotidianos, que tenemos garantizados por la sola condición humana. La realidad es que ambas son concepciones relativamente modernas, y las obligaciones humanas al respecto surgen de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que fue creada en los primeros años de la Organización de las Naciones Unidas. La idea de que las personas tenemos derechos inalienables, esto es, que no pueden perderse, finca en los Estados obligaciones de las que no pueden fácilmente escapar.

Sin embargo, los abusos y las fallas en el cumplimiento del respeto a los Derechos Humanos en diversas naciones, han gestado a través de las últimas décadas guerras, insurgencias e inclusive terribles enfrentamientos y violaciones. Un claro ejemplo de ello es observable en el norte de África y en Medio Oriente, en donde la inexistencia de los derechos civiles que faculten a las personas a la libertad de expresión, de libre asociación y prensa, han generado clamores sociales que han derrocado sistemas, y provocado guerras abiertas en diversos países.

En México, a pesar de padecer algunas carencias en la función del gobierno, tenemos desde la Constitución de 1857, un capítulo dogmático dentro de la misma, denominado “de las Garantías Individuales”. Este esfuerzo del Constituyente Mexicano por crear un recuento legal de los derechos mínimos que toda persona debe tener, fue en su momento no sólo innovador, sino representativo del gran nivel de compromiso social en nuestro país. Esto se replicó en nuestra actual Constitución, y ha evolucionado en el tiempo presente, hasta convertirse en un parámetro a nivel global: en el verano de 2011, fue modificado el artículo primero de la Carta Magna, para elevar a un rango supra-constitucional la protección otorgada por los Derechos Humanos.

Esto representa que, en caso de contradicción entre lo que la propia Constitución establece y los tratados internacionales, ésta tendrá mayor validez, como principio a favor de la persona, aquel criterio que dé mayor protección. Este valor agregado es una novedad que tiene pocos antecedentes en el mundo, y que debe ser preservado como central y fundamental en nuestra lucha como mexicanos en favor de una sociedad más justa y equitativa. Los gobiernos deben pujar por el bien común y los derechos fundamentales, desde la vida y la libertad, hasta la educación y el trabajo, los cuales deben ser valores custodiados sobre cualquier interés particular, grupal o partidista.

Síguelo en Twitter: @agusyanez

KLOUT SCORE

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ilustracion kloutscore jmvWEBDIME QUIÉN TE SIGUE Y TE DIRÉ QUIÉN ERES
¿QUÉ DIABLOS ES EL KLOUT SCORE?

En un mundo donde las redes sociales cada vez influyen más en nuestra vida cotidiana, surge una nueva manera de medir la influencia, el alcance y, finalmente, el impacto que un individuo tiene por medio de su interacción en este tipo de redes. El nuevo Klout Score está cambiando la manera en que compañías reclutan a sus prospectos y cada vez se vuelve más y más influyente en Estados Unidos y el mundo.

En primavera, un prospecto para una posición de Vicepresidente en una firma de marketing en Toronto llegó a su entrevista con un background de 15 años de experiencia trabajando con empresas como AOL, Ford y Kraft. A la mitad de su entrevista, su reclutador le preguntó sobre su Klout Score; un poco confundido, el candidato titubeó sobre su respuesta para finalmente confesar que no tenia la más remota idea de lo que el Klout significaba. Es así como el reclutador abrió la página de Klout.com, el servicio que mide la influencia del usuario dentro de todas las redes sociales en una escala del 1 al 100, y le mostró la pantalla a su candidato para enseñarle su pobre score de 34. Después de eso la entrevista terminó y la firma de marketing reclutó a una persona con un score de 67. El candidato rechazado pasó 6 meses trabajando para subir su score y se dio cuenta que mientras su calificación subía, también subían sus ofertas de trabajo e invitaciones a conferencias. «Quince años de trabajo no fueron lo suficientemente importante como ese score«: finalmente dijo.

De la misma manera en que el buscador de Google evalúa y hace un ranking de la relevancia conforme a la búsqueda de las páginas; Klout, una empresa de 3 años de antigüedad con base en la ciudad de San Francisco, tiene muy clara su visión de rankear la influencia de todas las personas en línea. Si se tiene una cuenta de Twitter ó Facebook se tiene un Klout Score, ya sea que lo sepas o no. Los algoritmos de la compañía calculan las calificaciones usando variables como el número de seguidores o amigos, la frecuencia de tus tweets o actualizaciones de estado, los likes o retweets que recibes, las publicaciones en tu wall o tus DM’s o replies, entre otras variables. El Klout Score no sólo se limita a Facebook o Twitter, también incluye la influencia de las demás redes como Google+, LinkedIn, Foursquare y recientemente Wikipedia.

La ideología de Klout se centra en comunicar al usuario la influencia y el impacto que tiene donde quiera que este exista, es por eso que animan al usuario a incluir todas las redes posibles donde interactúan para que el score suba.

La idea de klout es que, dónde hay influencia, existe la habilidad de crear acción. Es muy bueno tener muchas conexiones, amigos y seguidores, pero lo que realmente importa es como esos contactos interactúan contigo y con el contenido que compartes y creas. Para Klout es mejor tener una audiencia que realmente se involucre contigo, a sólo millones de seguidores. Retweets, likes, comentarios y otras interacciones en la red son todas señales de influencia. La influencia se mide contando estas acciones y midiendo la relación de contenido creado que causa interacción. Como la influencia crece con el paso del tiempo, el score no necesariamente cambia de una semana a otra. Se actualiza en periodos de 90 días dónde el peso de la interacción reciente es mayor al de la interacción pasada, por lo que la inactividad de un fin de semana o semana no impacta, sino la inactividad prolongada es la que ocasiona que baje.

Pero si no tienes idea de lo que es, no importa, si tienes Twitter o Facebook ya lo generaste; ya existes. Lo más impresionante es que ya afecta las vidas de muchas personas sin que ni siquiera lo sepan. Por ejemplo, en el Palms Casino de Las Vegas, el verano pasado hubo una prueba donde los recepcionistas investigaban los Klout Scores de sus huéspedes e instantáneamente otorgaban upgrades basados en su popularidad sin ni siquiera mencionarles por qué. El experimento confiaba en que esos huéspedes mencionarían el buen servicio que recibieron en sus redes sociales y, por lo tanto, se convertiría en publicidad mouth to mouth entre los conocidos de los huéspedes. Antes del experimento, el Palms tenía un ranking en el lugar 17 de alcance de influencia en redes sociales entre los hoteles/casinos de Las Vegas. Después del experimento subió hasta el 3er. lugar de ese mismo ranking y ahora tiene uno de los Klout Scores mas altos de la industria de hoteles en Las Vegas.

El alcance de ésta calificación también esta influenciando la industria del comercio. Ante la creciente tendencia de marketing basado en redes sociales, el Klout Score está redefiniendo la manera de hacer marketing viral y de posicionar marcas. Clientes con una calificación alta reciben mejor atención y mejores ofertas para que por medio de su influencia la empresa se beneficie entre su círculo de contactos. En pocas palabras, le dirás a las empresas quien te siguen y estas te premiarán.

Las redes sociales explotarán su potencial al convertirse no sólo en una manera de expresarse y comunicarse, sino en una herramienta valiosísima que otorgue cualquier cantidad de datos mercadeables. Estamos frente a un servicio que así como Facebook lo fue en su tiempo, revolucionará la manera en que nos comunicamos y compramos.