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Soy mexicano

En días anteriores escuché en un avión una frase que me resonó en la cabeza durante todo el vuelo: “El peor enemigo de un mexicano es otro mexicano”, decía un hombre de aproximadamente cuarenta años. Me impactó. Al aterrizar, lo primero que hice fue prender mi teléfono celular, ya que quería tuitear la frase o por lo menos colgarla en mi Facebook. La recepción de señal en el aeropuerto me lo impidió. Camino al hotel tuve la oportunidad de reflexionar en la suerte que tuve de no haber posteado la frase, ya que creo el cambio de nuestra energía individual será el gran cambio en la energía colectiva y México no necesita vibras negativas.

Amo mi país, entiendo lo difícil que es reflexionar sobre él, pero también creo que como dicen por ahí: somos más los buenos. En este momento histórico y político tenemos la oportunidad de voltear a ver a la persona que tenemos a un lado, ocuparnos de lo nuestro y apoyarnos entre nosotros. Es tiempo de generar industria, lazos sólidos, ser generosos, darnos cuenta de todo lo que tenemos y del lugar increíble en el que la historia nos está poniendo.

La tolerancia es para mí una de las claves más importantes hoy en día. No todos pensamos igual ni podemos pretender que así sea. Ocuparnos en lo que les sucede a los demás y dejar el egoísmo a un lado nos hará una mejor sociedad. Siempre que he tenido la oportunidad de viajar al extranjero, se me ha quedado muy presente la percepción que tienen de nosotros allá afuera y sorpresivamente dista mucho de la nuestra.

C30_CartaMCMéxico, a lo largo de la historia, ha sabido salir adelante a pesar de sus gobernantes, las tragedias o adversidades. Muchas veces no reparamos en ello y regresamos con facilidad a identificarnos con la imagen de los cangrejos en la cubeta que se jalan unos a los otros para no dejarse salir. A mí me ha pasado y creo que es muy probable que a todos.

Esa noche, en la soledad de mi hotel, no usé mis redes sociales para quejarme y me propuse una tarea: cada vez que tenga esa necesidad intentaré darle la vuelta, e invito a todos a hacer lo mismo. No es cuestión de cegarnos ni de hacer como que no pasa nada, al contrario. En México pasan tantas cosas buenas como malas pero en la última década hemos decidido que nuestra energía se vaya a lo negativo y en mi parecer deberíamos hacer un balance. Así cuando se levante la voz para exigir o señalar un error, esto tenga resonancia y entre todos busquemos soluciones.

Cada quien desde nuestra trinchera tenemos el futuro en nuestras manos y es hora de sensibilizarnos. Cuando me invitaron a escribirle una carta a México jamás pensé que terminaría escribiendo estas líneas, pero por más cursis que se lean es algo en lo que creo profundamente. Nunca voy a concebir que el enemigo de un mexicano sea otro mexicano, aunque a veces y ante ciertos hechos toda mi razón me lleve a ello, lucharé por darle la vuelta.

Al final, esta no es mi carta a México. Esta es mi carta a cada lector que se tome un minuto en leer el pensamiento de otro mexicano, porque ahí se estará rompiendo la barrera del individualismo y eso es plausible. Habrá quien no esté de acuerdo conmigo y viceversa, pero no por ello mi voz es más o menos importante, y hay que aprender a vivir con ello, ahí encontraremos el cambio.

Gracias.

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