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TERRENCE MALICK: POESÍA VISUAL

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Siempre me he considerado un amante de la poesía y se podría decir que en alguna época incluso traté de escribir alguno que otro intento que buscaba imitar a los grandes poetas de todos los tiempos. Claro, todos esos intentos, a mi parecer, fallidos. Terminé por abandonar ese oficio, sin nunca dejar de leer a aquellos que sí lograron describir emociones, sentimientos, pasajes y épocas enteras, a través de ese riguroso y celoso arte que se conoce como poesía.

Y es por eso que en esta ocasión la poesía me inspira a cambiar el estilo de esta columna, ya que hablaremos de la última entrega cinematográfica del director Terrence Malick: To the Wonder.

Desde que vi The Thin Red Line me convertí en un devoto seguidor, por no decir fan, de Terrence Malick. Su manera de contar historias y la cadencia con la que lo hace me parecieron fuera de serie, y llegué a considerarlo un original de la narrativa cinematográfica, ya que sus visualizaciones y el desarrollo de sus escenas rayaban en la narrativa que era propia de la poesía. Quedé pasmado y encantado por ver poesía visual que contaba historias acompañadas de una fotografía y una música espectaculares. Jim Caviezel jamás logrará verse tan bien en pantalla después de haber estado al mando de Malick, interpretando a un tímido y soñador soldado llamado Private Witt.

Debo confesar que no es un cine fácil ni complaciente el de Malick, pero sí es un cine que exige al espectador algo que nos convierte en cómplices del caos visual para llegar a sacar lo mejor de nosotros como espectadores. Una vez que entramos en su mundo quedamos fascinados por lo sensorial que llega a ser la experiencia de ver sus películas.

En To the Wonder, Malick nos cuenta varias historias de amor y desamor pasando por un personaje principal (Ben Affleck), y nos hace sentir la desesperación, la tristeza, el caos de cada uno de los personajes que van apareciendo en la vida del protagonista, para llevarnos a resoluciones solo comprendidas por nosotros mismos y nuestras experiencias.

Ninguna conclusión es correcta o incorrecta, y todo queda a la interpretación propia, que pareciera no planeada por el director, pero ahí reside el talento de Malick: en dejar la puerta abierta para tomar varios caminos sin imponernos su propia visión de algo tan intangible como el amor.

La búsqueda de la espiritualidad a través de la cámara por parte de Terrence Malick es de admirarse y pareciera que, con cada una de sus entregas, va encontrando las notas, las palabras, los sonidos que se asemejan a un paraíso sentimental.

En To the Wonder todo pareciera ser una especie de paraíso terrenal, con sonidos y destellos de luces angelicales salidos de un cuento dantesco del romanticismo más puro e idealista. Sin embargo, la angustia terrenal aparece con todas las connotaciones humanas posibles, para recordarnos que no se trata de un sueño sino de poesía visual. Terrence Malick, como diría Jaime Sabines, es un “amoroso”, sin duda alguna.

Y para describir la obra de Malick como mejor se merece, aquí unos versos escritos por los expertos en el tema, con los cuales se podría describir parte del guion de la propia película.

Un sol negro y ansioso se te arrolla en las hebras
de la negra melena, cuando estiras los brazos.
Tú juegas con el sol como con un estero
y él te deja en los ojos dos oscuros remansos.
Pablo Neruda
 
Mi estrategia es en cambio
más profunda y másn
simple
mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo
ni sé
con qué pretexto
por fin
me necesites.
Mario Benedetti
 
Estoy enfermo de ti,
de curar no hay esperanza,
que en la sed de este amor loco
tú eres mi sed y mi agua.
Manuel Machado
 
Bruscamente la tarde se ha aclarado
Porque ya cae la lluvia minuciosa.
Cae o cayó. La lluvia es una cosa
Que sin duda sucede en el pasado.Jorge Luis Borges
Como un ensueño en una cuna,
como se posa en la rüina
la piedad del rayo de la luna.
Como un encanto en un hastío,
como en la punta de una espina
una gotita de rocío…
Amado Nervo
 
Afuera la noche respira, se extiende,
llena de grandes hojas calientes,
de espejos que combaten:
frutos, garras, ojos, follajes,
espaldas que relucen,
cuerpos que se abren paso entre otros cuerpos.
Octavio Paz
 
Les preocupa el amor. Los amorosos
viven al día, no pueden hacer más, no saben.
Siempre se están yendo,
siempre, hacia alguna parte.
Esperan,
no esperan nada, pero esperan.
Jaime Sabines
 
Mas hay junto a mi mesa una ventana
Por donde entra la luz; y no daría
Este rincón de la ventana mía
¡Por la mayor esplendidez humana!
José Martí

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