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TV TALK: 00

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Ver televisión hoy en día no es tan simple como encender la pantalla y empezar a ver lo primero que aparezca en ella. Aparentemente, para cierto sector de la población, este hábito es mucho más fácil, ya que sin TV de paga o cable las opciones se reducen a los canales 2, 5, 7 y 13, y en algunos estados de la República, a los canales locales, que son casi siempre ignorados: su rating no tiene ninguna consecuencia en la programación que los anunciantes están dispuestos a pagar para obtener un mejor lugar y poder llevar sus productos a todos los hogares posibles.

Pero, para el otro sector de los mexicanos, los que cuentan con un sistema de cable y una cuenta de internet, escoger el contenido con el cual distraerse de lo cotidiano y salir de la realidad se vuelve un poco mas complicado. Para empezar, hay que escoger el aparato con el cual se verá algo. La clásica televisión ahora compite contra computadoras, tabletas y teléfonos.

Además, hay que escoger entre los diversos géneros: novelas, dibujos animados, reality shows, deportes, películas, noticieros, programas de entretenimiento, game shows, documentales, programas de videos, etc. La opción hoy en día es vasta.

La única constante que no cambia con toda esta gran oferta, y sigue atrapando a la mayoría de las audiencias, es el contenido. Pero es en realidad el contenido de calidad lo que atrapa a la élite de los que nos llamamos televidentes de corazón, aquellos que hemos visto en la pantalla cualquier cantidad de basura y ahora decidimos utilizar esos preciados momentos, que ya son pocos, en  ver algo con sustancia y que nos aporte tanto como un buen libro o una buena película.  No me refiero a algún documental de National Geographic, que hay que decirlo, son buenísimos, o algún a episodio de la historia en el History Chanel: me refiero a series de entretenimiento y de ficción.

Para entrar en el mundo de las series actuales, hay que entender el antes y el después de HBO. Esta cadena comenzó a finales de los noventa a apostar por producir series con calidad de película, para ganar mayor terreno ante sus competidores y plantear una mejor oferta. Casi sin darse cuenta, los responsables de HBO, con sus valores de producción, su altísima calidad y el contenido de las historias, comenzaron a cambiar el rumbo de cómo se hacía TV. Por eso, su eslogan es “No es televisión, es HBO”.  La cadena representa un parteaguas en la manera de contar historias en la pantalla chica.

La primera serie de HBO, que pasó casi desapercibida, pero que en realidad es la mejor hasta la fecha, es The Wire, cuyo elenco casi desconocido hizo cinco temporadas.  Hasta la fecha, los expertos concuerdan con que no ha habido una serie que iguale el nivel y calidad de sus guiones.

The Wire necesita paciencia, tiempo y un espectador educado en TV, por eso la mayoría prefiere series más ligeras y que vayan al punto. The Wire es magistral de principio a fin. La calidad no decae en ninguna de sus cinco temporadas. La trama es un enredo de miles de piezas que, al desplegarse sobre la mesa, parece algo confusa. Y, cuando empiezan a encajar, se percibe la belleza y la sensación de que el rompecabezas va tomando forma. Inmediatamente, el espectador se convierte en un cómplice de los guionistas. En esta serie se produce la rara alquimia entre actores desconocidos pero impecables y creíbles, un guión sólido y elaboradísimo y una puesta en escena sobria y realista.

El ritmo de la serie es lento y exige al espectador usar su memoria y su inteligencia para saber a dónde se llegará, ninguna escena es superflua, ningún diálogo sobra. Perderse cinco segundos puede suponer perderse un momento clave, un detalle detonante de la acción. Esta no es una serie de buenos y malos: esos esquemas quedan rotos en los primeros capítulos. The Wire es realista y golpea con la fuerza de las golpizas que reciben algunos personajes.

Después de The Wire, vinieron Series como Los Soprano, que terminó por consagrar a HBO como la productora o canal con mejor contenido original.

Ese es el tipo de TV que queremos ver. Si no, mejor cambiarle a Las Kardashians o regresar a los re-runs de Friends, una sitcom que no cansa (ya que ver los refritos magistrales de Seinfeld no causa el mismo efecto que hace 10 años).

En este espacio hablaremos con adictos a las series que nos compartirán su visión de la TV y sus historias.

Aquí algunas series de TV que son un must para considerarse un televidente de cepa.

The Wire

Los Soprano

Lost

Mad Men

House

Seinfeld

Modern Family

Friends

Entourage

Twin Peaks

Dexter

Breaking Bad

Scrubs

Board Walk Empire

24 (hasta la tercera temporada)

Game of Thrones

Walking Dead

Home Land

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