Un paraíso orgánico: Las Alamandas

Entre Puerto Vallarta y Manzanillo se encuentra guardado un secreto: el hotel boutique de ensueño Las Alamandas. Este paraíso también es reconocido por su exquisita cocina, creada por la señora Isabel Goldsmith-Patiño. Las ideas y recetas, lo orgánico del restaurante, los huertos, han surgido de su inspiración.

DSC_0183 copySu abuelo, don Antenor Patiño, construyó el hotel Sheraton María Isabel en el DF, después Las Hadas en Manzanillo. Cuando vendió Las Hadas, compró una propiedad al norte Careyes, a la cual llamó Las Alamandas. Era un lugar virgen, sin construcciones, con las playas más hermosas. Falleció antes de construir el hotel, pero Isabel se encargó de continuar el sueño. Su abuelo era un gran anfitrión, excepcional: Isabel aprendió mucho de él.

Lo que más le gusta a Isabel de Las Alamandas son sus vistas vírgenes, “sin edificios feos al norte o al sur que dañen el magnífico esplendor de la naturaleza”. Le encantan las diferentes temporadas, con la diversidad de los árboles florales que cada una ofrece. Su temporada favorita es la primavera, con el florecimiento de las rosamoradas.

A veinte años de su fundación, el espíritu de Las Alamandas permanece igual. La tecnología ahora es mejor: antes no tenían teléfonos y ahora cuentan hasta con internet. Se han hecho mejoras, como el nuevo restaurante bar, dos nuevas casas, una de ellas con una hermosa vista de los jardines y del Océano Pacífico; una nueva galería de arte para ofrecer exhibiciones de artistas mexicanos, una biblioteca con pantalla gigante para que los huéspedes no se pierdan su partido de futbol favorito.

C24_Alamandas_04 copyLas Alamandas cuenta con un huerto donde se cultivan la mayor parte de los ingredientes de temporada, incluyendo cocos, mangos, limones, yacas y nonis. El hortalicero se encarga de cultivar estos productos con el cuidado más delicado, cantándoles suavemente, acariciando cada uno de los productos para que siempre se sientan apapachados y así poder lograr una excelente calidad en los platillos.

Isabel decidió que el lugar tuviera su huerto propio, porque considera que el lujo de hoy está en la calidad de la comida, y que se produce demasiado usando grandes cantidades de pesticidas. Así que cultivar su propia fruta y sus propios vegetales en esa maravillosa zona agrícola, resulta normal. Es algo que no solo disfrutan ella y los huéspedes, sino también las personas que trabajan en Las Alamandas.

Todos los días, Alejandro Aguilar, chef del hotel, se va por la mañana a recolectar los ingredientes al huerto, para elaborar los menús del día, y lo que el mar arroja en el momento. La carta ofrece deliciosas opciones en mariscos, muy a la mano en el lugar. La cocina de este restaurante es de lo más natural, preparada con ingredientes frescos, que conservan todos los nutrientes y las propiedades. El menú ofrece comida “mexicana ligera”, con platillos icónicos, especialmente de Jalisco. Isabel les agregó un toque mediterráneo e incluso algunos sabores italianos y franceses. Eligió los platillos conforme los iba descubriendo. Trabajó muy de cerca con el chef para crear platillos con los ingredientes de sus hortalizas.

C24_Alamandas_01 copyEn este lugar también hay espacio para la improvisación, según la temporada de cultivos y los frutos del mar, pues hay ciertos tiempos idóneos para cada producto. El propósito es satisfacer diversos paladares, desde los más exigentes hasta los que buscan propuestas innovadoras, experimentación, creatividad culinaria. Así es como se llega a un interesante conjunto de platillos orgánicos, frescos y deliciosos, y de postres elaborados sin endulzantes artificiales ni aditivos.

Del restaurante, el platillo favorito de Isabel es el filete de huachinango con una deliciosa salsa de cilantro y puré de papa. El complemento ideal es un helado de chocolate hecho en casa. ¡Celestial!

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