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Una conquista silenciosa

A principios del siglo VIII de la era moderna, la península Ibérica fue conquistada por los musulmanes, dando paso a la creación del Al-Ándalus, la España islámica. Indudablemente la mala administración de los reyes visigodos de la península fue parcialmente responsable de la conquista; sin embargo, el espíritu y la esencia del islam precisan la expansión y la conversión de los pueblos en todo territorio a donde sea posible llevar ejércitos. Huntington explica, en un artículo de 1993 de la revista Foreign Affairs, el concepto del “choque de civilizaciones”: menciona que los enfrentamientos más relevantes del siglo XXI serían no entre Estados-nación, sino entre civilizaciones.

Parece difícil de creer, pero la guerra entre cristianos y musulmanes se originó con la conquista de España y Portugal, y no ha cesado como conflicto, a pesar de periodos aparentemente pacíficos. Las casas reales de Europa, tras la conquista de España, recibieron un duro golpe: el islam no era una religión y cultura lejana, estaba ya presente en Europa. Por ello, en apoyo a los reyes visigodos, los ejércitos europeos coadyuvaron a reconquistar España, proceso que duró siete siglos, hasta la conquista del reino nazarí de Granada en 1492, que puso fin al dominio musulmán de España.

Una civilización es un grupo humano con ideas y técnicas muy similares. Esto lo podemos distinguir claramente en el mundo moderno. Europa Occidental y el Norte de América son territorios mayoritariamente cristianos que comparten además muchos valores y capacidades técnicas. Por otro lado, las regiones de Medio Oriente y del Norte de África están dominadas por el islam y por una visión y cultura muy diferentes a las que vive Occidente.

MRR_C22En el contexto actual, se observa cómo la civilización occidental recibe afrentas muy agresivas del radicalismo musulmán. Existe una clara tendencia de los sectores más radicales a enfrentarse abiertamente con el dominio judeocristiano en la política internacional. Sin embargo, el proceso que vive Europa actualmente no se refiere a un problema a resolver con el radicalismo. El problema es demográfico. Los estudios poblacionales han definido que para mantener viva una cultura (y sucesivamente el dominio de una civilización sobre otra), se debe conservar una tasa de natalidad promedio de 2.1 hijos por pareja. Esto implica que las parejas tengan al menos dos hijos que absorban sus creencias y valores, para perpetuar la historia de una cultura.

La población cristiana en Europa, principalmente en su parte occidental, como España y Francia, mantiene tasas de natalidad muy por debajo de lo necesario. En promedio Europa registra 1.7 hijos por pareja, mientras que España ha llegado a tener promedios de 1.3 hijos en los últimos años. He aquí el punto central del problema que vive Europa: a pesar de que los europeos tienen pocos hijos, la población de Europa no disminuye. Esto se debe a que cada vez un número mayor de inmigrantes ocupan los lugares que en otras circunstancias corresponderían a la población local. Un alto porcentaje de los migrantes que llegan a Europa son musulmanes, y estos tienen promedios de natalidad mucho más elevados que los europeos. Como ejemplo se cita el caso de los turcos musulmanes que se han establecido en Alemania, con un promedio de 8 hijos por pareja.

Con esta tendencia, en solo dos generaciones, Europa dejará de ser un continente cristiano, parte de la civilización occidental, para convertirse en parte del mundo musulmán. Esto representa una conquista silenciosa, y que hace irrelevante al extremismo. Se observa cómo crece el resentimiento cristiano hacia el islam en Europa, se observa el surgimiento de movimientos de ultraderecha, que buscan frenar la inmigración y censurar la presencia de otras visiones de vida en sus territorios.

La cultura occidental, en particular en los países desarrollados que la componen, tendrá que asimilar la fusión de culturas que representará el presente siglo, ya que no podrá escapar de esta nueva realidad. Los países europeos están siendo sistemáticamente invadidos tanto por los pueblos árabes como por los pueblos del Lejano Oriente, y eso conllevará grandes cambios en estas sociedades, afectará la convivencia humana en una escala global.

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