Oso Parado Better than rea copy

Una obra es un autoretrato, eso dicen

En unos tacones suecos con un vestido vaporoso de polka dots llegué a la 1:07 a la galería Tiro al Blanco (Lopéz Verdía 21). Oso acababa de salir por un café, entonces me quedé sola en un enorme e iluminado cuarto blanco, con pisos de mármol, a admirar su trabajo: obras de arte en las cuales sobrepuso catálogos de Victoria’s Secret con otros de las pinturas más caras del mundo, que se encontró en los basureros de las grandes galerías en Chelsea, cortados y empalmados, para después ser intervenidos por él con pincelazos, cera, rayones y diseño gráfico: amor a primera vista.

Al poco rato llegó él, un hombre alto, de cabello largo como de surfo y con un tan perfecto. Cuando me contó que vive en Tulum supe el secreto detrás de sus mechas doradas y su piel bronceada. Una sonrisa contagiosa y su estilo personal muy propio; una mezcla entre lo bohemio y lo urbano. Nos sentamos en el piso de mármol y me contó de su infancia. “Soy de un pueblito agricultor que se llama Chiconcuac, en Morelos, que queda como a una hora del DF. Mi padre era pintor, mi madre es escritora y mi nombre se debe a mi ascendencia que es apache (del norte de Chihuahua) mezclada con española”, dice, y empiezo a entender el porqué de su dualidad en todos los aspectos: por un lado todo lo natural y lo místico, por el otro todo lo intelectual y artístico. “Creo que en mi obra se puede ver esa polaridad al igual que en mi vida: vivo la mitad del tiempo en una cabañita, descalzo y sin luz, en Tulum, la otra mitad en Williamsburg, Nueva York.”

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Oso Parado Better than rea copyEstudió arte en The School of Visual Arts y en Parsons, Nueva York, pero se salió porque cree firmemente que el arte es algo que aprendes haciendo, que cada quien expresa su manera de percibir al mundo y saca lo que tiene adentro… ¿Y Oso? ¿Qué es lo que plasma en sus creaciones? Él explica: “La visión del mundo que quiero expresar a través de mi obra a veces es un misterio, porque quieres expresar algo y te sale otra cosa, uno trabaja sus obsesiones.” Su padre era un intelectual totalmente en contra del capitalismo, tanto que cuando Oso era chico se le prohibió todo lo relacionado con Estados Unidos. Ahora, casi inconscientemente, plasma en sus creaciones lo que le tocó vivir: “Lo que vives es lo que te toca y esa experiencia se convierte en tus cartas, con las que vas aprendiendo a jugar en la vida.”

Yellow untitled_0474 copyMe parece que él ha aprendido a jugar perfectamente con las dualidades. En su exposición de empalmes de catálogos de Victoria’s Secret y los de galerías de arte, analiza la manera en la cual hoy en día todas las clases se rigen por un deseo de querer obtener felicidad por medio de las cosas. En ella refleja los distintos niveles de deseo: el de la clase alta de “quiero ese cuadro” —de millones de dólares— y el de la clase media de “quiero verme como esa modelo” —al comprar el bra de 25 dólares—; su meta es lograr que el espectador entre en reflexión sobre el consumismo actual.

Algo muy sobresaliente de su arte es el sentido del humor ante el estilo de vida estadounidense y toda la saturación de medios en la que vivimos. “Mis pinturas tratan mucho de nuestra adicción por los estímulos, cómo la vida moderna se ha volcado en Hollywood y se basa en el deseo”, me comenta mientras come palomitas. “Tuve una época en la que hacía fotografía para diferentes revistas como Vogue y Harper’s Bazaar, pero me aburrí. Está padre y creo que influyó mucho en mi obra, pero no me gusta, es el comercio de la publicidad: vender y vender; crear necesidades innecesarias.

Greek Tumblr  copy“Lo que me gusta de la moda no es tanto la moda sino el estilo. Crear tu propio estilo con la moda, no ser un uniformado de la moda, porque el estilo refleja la esencia individual de las personas. Para mí es practicar el arte todos los días, es un lenguaje que comunica quienes somos sin la necesidad de usar palabras, y eso me encanta.” A mí lo que me encanta es su perspectiva sobre la moda, coincide con la mía. Se queda pensando unos segundos mirando a la nada y continúa: “Siento que no escoges tu estilo, es lo que traes adentro, consciente e inconsciente, de todo lo que hemos vivido y simplemente sale como una manera de expresión única.”

Nuestra conversación ahora se trata de las fuentes de inspiración. La suya es el autoconocimiento, porque en el momento en el que te conoces te puedes llevar mejor con el resto de la humanidad. Para él, el arte es una forma de autoexploración, de conexión con lo más puro de su ser: “Al observar tu obra te das cuenta de patrones que dicen mucho de ti. Por ejemplo, yo trato de no controlar la situación. Dentro de nosotros tenemos el conocimiento de muchas cosas, de más cosas de las que creemos; entonces cuando te liberas y dejas salir todo, puedes crear cosas maravillosas, que jamás esperarías. Destapas tu magia, tu potencial.”

Quizás eso es algo que deberíamos aplicar todos en nuestra vida diaria: tratar de no controlar nuestros días, simplemente dejar que la magia fluya… Así fluyó nuestra plática, convirtiendo una corta entrevista en una charla de casi tres horas, mientras filosofábamos, reíamos y tomábamos café.

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