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¿Y el oro? Por Demián Bichir

¿Para qué le sirven a un país las medallas de oro? ¿Por qué querría un gobierno invertir en sus atletas? Cuba, con apenas el diez por ciento de la población que tiene México, ha podido encontrar suficiente talento en cada rincón de la isla para darle satisfacciones a su gente desde hace décadas, en las diferentes ediciones olímpicas. Haber sido encapsulados del mundo durante más de cincuenta años no ha sido una excusa suficientemente grande para poder desarrollar extraordinarios atletas. Brasil ha dado un paso al frente en las últimas ediciones de los Juegos Olímpicos y junto a Colombia y Argentina ha dado la cara por Latinoamérica. Y en la zona caribeña, Jamaica al igual que Cuba sigue regalándole al mundo momentos de gloria. México ha vuelto de Brasil sin el anhelado oro. Bravo por las platas y los bronces, por supuesto, pero lo cierto es que en más de ciento veinte millones de mexicanos no pudimos encontrar ni una sola medalla dorada.

c28_dem_ppal¿Por qué no nos interesan las disciplinas olímpicas? ¿Por qué no somos expuestos a competencias en lucha grecorromana, esgrima, pentatlón, waterpolo o natación desde niños? No tenemos la infraestructura para que cada escuela a lo largo y ancho del país cuente con un gimnasio completo y una piscina decente. Ese tipo de bondades solo las pueden disfrutar quienes tienen dinero para mandar a sus hijos a colegios carísimos o para inscribirlos en algún club. Desafortunadamente los jóvenes con mayores recursos no están interesados en invertir su tiempo para llegar a ser atletas de clase mundial, probablemente porque con excepción del box, el futbol o el tenis, ninguna disciplina olímpica promete ser una carrera lucrativa. Y mientras el dinero siga siendo el dios más venerado, los jóvenes buscarán mejores posibilidades para ganarlo.

El box y el futbol han sido los refugios de muchos jóvenes provenientes de familias de escasos recursos, pero no a todos les sonríe la buena fortuna. La extraña realidad es que no hemos visto jamás a un boxeador campeón del mundo que haya crecido en las Lomas. Y tampoco veremos a algún campeón ecuestre ni a un mexicano sembrado como número en el tenis que haya crecido en Tepito. Y aunque el futbol es un jugoso negocio para empresas, marcas deportivas, televisoras, promotores y dueños de equipos, muy pocos jugadores llegarán a beneficiarse de los billones de dólares que genera este deporte. Y es aquí donde ha sucedido una de las grandes ironías de nuestro país.

Como el futbol olímpico no le genera importantes dividendos a nadie, pues a nadie le importa. Es sabido que el Comité Olímpico Mexicano no cuenta con el apoyo del gobierno para descubrir, alentar y desarrollar talento. Simplemente es una institución “fantasma”. Pero que el futbol haya sido abandonado a su suerte, es la extravagancia de lo absurdo. Al “Potro” Gutiérrez no le dieron las mismas garantías y mucho menos los recursos que le dan a la Selección “mayor”, para permitirle defender la medalla de oro que ganó México en Londres, el triunfo más importante logrado hasta ahora a nivel de Selección. ¿Por qué? Porque no significaba los costales de dinero que todos ganan con la Selección “mayor”. Ni el deporte a nivel olímpico, ni la ciencia, ni las artes están en la lista de prioridades en ninguno de los niveles de gobierno en México. Es una pena que no podamos presumir de mejores noticias.

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