Anónimo Colectivo

Por Jocely Alatorre
Fotografía: Dani Melo

Tras el esfuerzo realizado durante Arte Careyes, surge Anónimo Colectivo, una subasta sin fines de lucro, en donde no se revela la identidad del autor de la obra, sino hasta que esta haya sido vendida a la puja más alta. Este formato permite la exhibición de todas las obras, y al mismo tiempo que el público puje por las que más le gusten, sin ideas preconcebidas en cuanto a artistas o galerías, según nos explicó Alejandra Martínez, directora del proyecto.

¿Cómo nació el proyecto?

Nace a partir de la inquietud de replicar el esfuerzo que hicimos durante Arte Careyes: introducir el arte mexicano a un público extranjero que quizá no conoce las carreras de estos artistas y generar lazos de nuevo coleccionismo.

 

¿Actualmente quienes forman parte de Anónimo Colectivo?

Pues en realidad el equipo ha cambiado en cada edición. Miriam Villaseñor, Selene Rojas y yo hemos estado desde la primera edición. Después se incorporaron Karina Cervantes y Ciclali Carmona en la segunda edición. Y en la cuarta edición, que nos invitan a Ciudad de México, entraron Sergio Ruiz, Ricardo Guzmán y Elena Muñoz Perezanta, completándose así todo el equipo actual.

 

¿Cómo ha evolucionado el proyecto desde la primera edición hasta lo que es ahora?

Creo que el paso evolutivo más importante sucedió en Oaxaca con nuestra primera edición temática de textil, aunque en nuestra cuarta edición en Museo Tamayo inició esta inquietud de ediciones nómadas y temáticas. De alguna manera comenzamos ahí con Edición Coleccionistas, y después con diseño en Faena en Miami. Fue en Oaxaca que realmente se concretó esta idea de llevar Anónimo a ciudades y públicos nuevos con temáticas específicas y coherentes con cada lugar y cada región. Es una manera de darle un giro energético distinto a cada edición.

 

¿Por qué es importante fomentar la compra de arte emergente mexicano y latinoamericano en otros países?

Porque está en su mejor momento. México está produciendo grandes artistas con carreras muy sólidas y una calidad de trabajo impresionante, con precios muy por debajo de artistas americanos o europeos.

¿Cuáles han sido sus mayores logros en estos años?

Haber comenzado las ediciones temáticas, explorar ciudades y públicos nuevos
que jamás nos esperamos respondieran tan bien al experimento de Anónimo.

 

Platíquennos de la más reciente edición en Oaxaca.

Fue un sueño: Oaxaca es un lugar mágico, único, hermoso, que nos permitió empaparnos de esa energía tan genuina y construir una edición en la cual se sentía esa magia. Jamás nos esperamos tener la respuesta que tuvimos. Fue muy bonito explorar públicos nuevos, sensaciones nuevas.

 

¿Cómo eligen a los artistas que participan?

El proceso está muy enfocado en el valor intrínseco de la pieza, y cada edición tiene su tema, ya sea un curador especifico o, como sucedió en el museo Tamayo, que invitamos más bien a coleccionistas y ellos elegían qué pieza donar, o como en Faena, que seleccionamos arte, objeto y diseño. O como sucede ahora con textil… y próximamente sucederá con botánica.

 

Sabemos que la parte de responsabilidad social es muy importante para el proyecto. ¿Cuáles son algunas de las asociaciones que han apoyado y qué tipo de proyectos se han realizado con el dinero recaudado?

Cada edición apoya a una fundación distinta, dependiendo de qué ciudad sea, qué tema tiene la edición y en qué lugar esté llevándose a cabo. Pero, por ejemplo, las primeras ediciones apoyamos al Hogar Cabañas, después le dimos un giro cultural y apoyamos al Bass Museum y al Museo Tamayo, a la Blue Lab Preservation Foundation, que trabaja con el rescate del coral, y ahora a los esfuerzos de preservación de la tradición del textil de Don Remigio Mestas.